jueves, 26 de diciembre de 2013

Las Botas



Desde el primer momento en que la práctica del montañismo fue una actividad inherente al género humano, las botas han sido parte esencial del equipo necesario para su práctica.


Tal vez podamos ver en la montaña personas sin morral o sleeping bag, tal vez sin una buena chaqueta, pero es muy difícil verlos sin calzado, aunque se ha dado el caso. En este sentido, un buen par de botas de montaña es indispensable para garantizar seguridad, protección y buen rendimiento. En los actuales momentos, existe en el mercado una gran variedad de modelos y marcas cuya única finalidad es llenar las necesidades de ciertos parámetros que exige el público comprador: costo, calidad, marca, apariencia y uso para el que han sido diseñadas, entre otras características. En general, suelo recomendar las botas europeas, especialmente las italianas, ya que su construcción de carácter artesanal permite detallar cualquier defecto en el proceso de manufactura. Pudiera mencionar marcas como Asolo, Sportiva, Scarpa, Galibier, Boreal, One Sport, Salomon. Lamentablemente, en este sentido, en nuestro país casi no podemos conseguir variedad en cuanto a marcas y modelos; sin embargo, gracias a algunas tiendas (“La Cordada”, “Macundales”, “5.007”, etc.), las marcas “Altus” y “Salomon” están disponibles en tiendas deportivas venezolanas. Cuando las personas me preguntan qué botas deben comprar, lo primero que les consulto es para qué las van a utilizar, pues la respuesta es esencial para la selección. Apartando el caso del calzado para escalada en roca, el cual amerita un estudio especial, quisiera dividir el calzado en 4 categorías principales:
1° Botas para excursionismo o caminatas diarias. Éstas pueden ser preferiblemente "ligeras", fabricadas con mezcla de cuero y telas sintéticas (cordura y nylon). Algunas también tienen en sus capas intermedias materiales sintéticos impermeabilizantes como "Gore-Tex" o "Simpatex"; sin embargo, en este tipo de calzado, estos últimos materiales constituyen un lujo que sólo hace aumentar considerablemente su costo. En cuanto a la talla, estas botas pueden ser un poco más justas que las otras; sin embargo, siempre es recomendable comprarlas como mínimo ½ número mayor al nuestro. Cuidado cuando compren botas por encargo, pues las medidas difieren mucho dependiendo del país de fabricación. Estas botas pueden ser flexibles, eso sí con una buena suela que permita mejor adherencia en terrenos resbaladizos (la marca italiana VIBRAM, iniciales de Vitale Bramani, ha sido garantía de calidad durante los años y se reconoce por un hexágono amarillo con estas iniciales). Es recomendable que la plantilla interior pueda ser retirada para facilitar el proceso de lavado y secado, y evitar así los malos olores de la bota. El modelo "Axeler GV" de Asolo es un excelente ejemplo de este tipo de calzado.
2° Botas para trekking o caminatas largas. La rigidez comienza a hacerse presente en este tipo de botas, ya que, a lo largo de las horas de largo caminar, ella se traduce en descanso y confort (No le tengas miedo a las botas rígidas, es cuestión de costumbre). En este caso, el tamaño de la "caña" es importante, ya que produce mayor estabilidad y protección en terrenos irregulares, como morrenas, pedreras y arenales. Igualmente, el corte alto de estas botas suele dar mayor impermeabilidad y aislamiento del agua y la tierra que suele entrar en la bota durante la caminata. Es importante recordar que si tenemos previsto caminar en terrenos nevados donde la utilización del "crampón" es necesaria, las suelas deben tener la adaptación apropiada para la colocación de éstos. En cuanto al aislamiento interior con capas sintéticas, las botas de "trekking" comienzan a necesitar algún tipo de protección; en este caso, y básicamente por cuestiones de costo, les recomiendo que estas cubiertas sean en base a capas de “teflón” tipo “Gore-Tex” (No necesariamente esta marca, aunque suele ser la mejor). La talla en este caso debe ser, por lo menos, un número más que el acostumbrado, debido fundamentalmente al uso de medias de mayor grosor. Los modelos "Sherpa GV" y "Mythos GTX", de Asolo y Scarpa respectivamente, son una buena opción en este caso. Yo, aun siendo vegetariano, recomiendo principalmente los modelos hechos de una sola pieza de cuero.
3° Botas para alta montaña y escalada en nieve y/o hielo. Siendo realistas, y considerando que los glaciares en Venezuela no son grandes ni en tamaño ni en cantidad, así como tampoco son muchas las posibilidades de conseguir diferentes modelos de calzados de este tipo, no me queda otra cosa que hablar de una bota en la que el cuero sea el elemento predominante. El hecho de que el cuero haya retomado la posición que el calzado plástico le había quitado en la década de los ochenta no es más que una muestra de su durabilidad y calidad, cosa que, si le añadimos las innovaciones tecnológicas, como es el caso de las fibras sintéticas transpirantes, podemos darnos cuenta de que por ningún motivo hay que tenerle miedo al cuero cuando hablamos de condiciones extremas de humedad y temperatura. Evidentemente, el uso de crampones es inevitable, lo que exige en este tipo de botas una "muesca" sobresaliente tanto en la parte delantera como en la trasera, precisamente utilizada para ajustar los crampones de modelo "automático". Al mismo tiempo, el hecho de ser éste un calzado en el que el "cramponaje" es un elemento indispensable, le añade otras características particulares, entre ellas mayor altura de la "caña" (siempre sobre el tobillo para evitar el cansancio de éstos) y mayor rigidez para evitar el cansancio en los gemelos cuando se utiliza la técnica de "cramponaje frontal". Naturalmente, todo esto se traduce en peso (aprox. 2 kg. el par); en este sentido, las botas plásticas tienen la ventaja de ser mucho más ligeras, pero su durabilidad es inferior en comparación con las de cuero. Personalmente recomiendo el modelo "Mont Blanc GTX" de Scarpa o el "Nanga GV" de Asolo; otras marcas como Altus, Sportiva y Koflach son también válidas dentro de esta selección. No olvidemos que el uso de medias gruesas o dos pares de medias es frecuente en estas circunstancias; por lo tanto, es recomendable usar 1 1/2 números más grandes, ya que una de las causas más frecuentes de lesiones en los pies es el calzado muy justo.
4° Botas de expedición. Las mencionaremos sólo como referencia, ya que se trata de un calzado muy especializado en el que la característica fundamental es el aislamiento del frío. Esto se logra fundamentalmente con el uso de materiales especiales como el "Thinsulate" o el "Alveolite". Suelen ser botas ligeras y es en este tipo de calzado donde el plástico ha dado mejores resultados por la facilidad de poder quitarse las botas sin tener que quedar descalzo, ya que el botín interior que suelen tener funciona aisladamente de la "carcaza" de la bota. En los nuevos modelos, se está incluyendo un "cubre botas" de cordura como capa adicional con la finalidad de aumentar la impermeabilidad y la entrada de nieve al interior del calzado. Aquí podemos citar el modelo "AFS 8000" de la marca Asolo, el "Phantom 8000" de la Scarpa y las revolucionarias "Spantik" de Sportiva, aunque estas últimas para montañas de temperaturas menos extremas.


Lamentablemente, la situación en la que nos encontramos en Venezuela con respecto a las importaciones y costo de nuestra moneda, hace muy difícil encontrar calzado para montaña de calidad. Por experiencia y lo que he podido observar en las montañas del país, las peores marcas "testeadas" son:
Hay detalles que no puedes descuidar... la Calidad es el primero, luego el uso. No dejes de usar por tiempos prolongados tus botas, los componentes de las suelas y sus adherentes perderán sus propiedades y los resultados serán "nefastos"

1.-"ROCKLAND"
2.-"MERELL"
3.-"TIMBERLAND"
4.-"COLEMAN"

NO DEJES DE VER: 




domingo, 6 de octubre de 2013

De los Andes al Himalaya


A partir del 9 de octubre, Nepal nos recibe con su magia y sus montañas, esta oportunidad es especial por la particularidad de ser un equipo compuesto en su gran mayoría por montañistas merideños, liderados por Arístides Moreno, el grupo también está conformado por  Daniel Moreno, Yovanny Gil, Juan Ygnacio Gil, Wilmer Rodriguez, todos ellos de Mérida, de Caracas Daniel Mora Sotomayor y por Ecuador, Rafael Cáceres, Agradeciéndoles a todos ellos de antemano, el privilegio de poderles acompañar en la parte organizativa de esta expedición, la cual les invitamos a seguir a través de este “Blog” y del ubicador satelital SPOT que amablemente me ha facilitado mi gran amigo, el Sr. Guillermo Garróz Bermudez, esto a través del “link”: 

Los mantendremos informados a Través de comentarios, anécdotas y hermosas fotos de los lugares que vayamos visitando y naturalmente informándoles los logros de esta expedición.

Esperamos que nos acompañen con sus comentarios y buenos deseos para que estas cumbres sean de todos.


De los Andes al Himalaya
Lobuche East – Inja Tse

El inevitable trasnocho hacia pesado los pasos en los pasillos del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, suele suceder siempre la noche antes de salir de expedición, especialmente cuando las expectativas llenan la mente. A pesar de todo, una rebosante alegría llenaba los rostros de cada uno de los 8 integrantes del grupo. La puerta 23 ya se encontraba abarrotada de gente que, hechizada bajo el aroma del chocolate y el café de los negocios cercanos, aguardaban el momento del abordaje al margen del tiempo que pasaba en la sala de espera,
Una vez ubicados todos en nuestros respectivos asientos el vuelo inició su larga travesía hacia nuestro destino final, no sin antes detenernos en las 2 escalas casi obligatorias para llegar al al “otro lado del mundo”… Frankfurt y Delhi. Una docena de pesadas maletas nos acompañaban en este viaje, algunas de ellas llenas de exquisiteces que arrancaban gustosos sabores de nuestra tierra. Harina “PAN”, café criollo, algunos quesos y hasta bien enlatadas botellas de esxquisito rón son parte importante de este equipaje que será un elemento fundamental en el logro de las metas que nos hemos propuesto en el Himalaya.
Después de casi 10 horas de vuelo, Frankfurt no dejó de ser un punto para estirar las piernas después de la larga escala, en el que un moderno aeropuerto nos permitiría pasar hacia otro mundo misterioso al Oriente del globo terráqueo. Tres horas de escala que pasaron casi desapercibidas, nos encontraron caminando por los congestionados pasillos del aeropuerto para abordar nuestro siguiente vuelo hacia la capital de la India… Delhi. En el avión ya se podía percibir ese misterioso aire que escondido entre barbas, turbantes y saris nos indicaba sin lugar a dudas que no nos habíamos equivocado de vuelo. En el avión, una película tras otra iban colmando las horas sin detenerse a pensar quienes eran los ocupantes de ese vuelo hacia tierras lejanas. Comida, licores, y la atención de aeromozas de un perfecto estilo europeo intentaban hacer pasar las horas mñas confortablemente, sin embargo, para nosotros ya las horas habían pasado  a tener una nueva dimensión. Hoy era ayer, o tal vez mañana sería hoy… esa extraña sensación que atraviesa lo “ridículo”, llenaba nuestro cansado cuerpo, que bajo el entumecedor sopor del cansancio nos encontraba atravesando los largos pasillos del aeropuerto Indira Ghandi en Delhi. El misterio de la India, siempre te acompaña al entrar a este populoso país, para nosotros los misterios estaban acompañados de 2 cosas fundamentales, que haríamos con nuestro equipaje, que a pesar de estar “chequeado” hasta Kathmandú, debería cambiar de “manos” a través de una nueva operadora aérea, y además de esto, Rafael Cáceres “Chapico”, el integrante número 8 del equipo, al no conseguir en su país el visado de la India, debería permanecer en el aeropuerto por más de medio día, “entendiéndose” con una cultura tan divergente como la de la India.


Finalmente algo de “descanso”, una buena ducha de agua tibia, buena comida y una CAMA, fueron el regalo que nos deparó esta parada en Delhi… una efímera estancia caracterizada por la constante lluvia que desde la madrugada bañaba las caóticas calles de la ciudad, sin embargo esto no varió en nada nuestro compromiso de encontrarnos con nuestra realidad, teníamos que continuar el viaje hacia Nepal y tomar el vuelo que nos habría de trasladar hasta Kathmandú, no sin antes superar todas las “triquiñuelas” para entrar al aeropuerto que sirve a esta de Delhi y tomar nuestro siguiente vuelo. Primero la policía, que difícil hacerle entender a uno de estos individuos que hoy día los boletos electrónicos se manejan a través de una computadora. Bueno, a fin de cuentas para un venezolano NADA ES DIFÍCIL, o mejor dicho “imposible”. Si esto fue difícil, imagínense lo complicado de que una aerolínea pueda entender como nos presentábamos a su “counter” sin equipaje y hacerles entender que nuestro equipaje se los “debiera” haber entregado Lufthansa para así completar su destino en Nepal, bueno “que importa”, a fin de cuentas aquí lo único que funciona es el tema del “Karma”, así que a esperar que este tema se resuelva de la manera más afortunada (Karmática) para nosotros, por ahora, sentado en mi habitación del “Kathmandú Guest House”, tres maletas se encuentran en el “limbo” aeroportuario del mundo asiático. Sin embargo, henos aquí, después de innumerables horas de viaje, de tantas ilususiones, sueños y esfuerzos en Kathmandú, lugar multifacético en el que todos hemos soñado alguna vez y para los que, enamorados de las montañas, siempre hemos tenido en nuestros corazones hurgar sus intrincadas calles y saborear sus exóticos rincones en busca del “Nirvana” que todos llevamos dentro.

Entre compras y visitas, entre ellas “algunas” al aeropuerto (en la búsqueda de las maletas perdidas), han pasado dos días, hoy en esta madrugada del día 14, escuchando la música de mi Ipod y mezclado al mejor estilo de un DJ profesional, la lluvia llena el silencio y la oscuridad de esta noche en la que ya el cansancio normal antes de nuestra salida hacia la montaña, nos hace más taciturnos y la cama acaricia nuestros pensamientos y movimientos, como invitándonos a sumirnos en ese sopor placentero de los sueños, sin embargo hago este último esfuerzo para saludar a lo lejos este relato en el que vale destacar… La aparición de TODO nuestro equipaje, tal vez la visita al templo de “Swayambhunat” surtió efecto al encontrarnos y participar en una pequeña ceremonia con el “Tulku” Tashi Rimpoche, en el que algunas recomendaciones y buenos augurios (Apoyados por algunas llamadas telefónicas de Aristides) fueron la antesala de la aparición de las últimas dos maletas que se encontraban extraviadas.
Si, estamos listos. Si el clima lo permite, y las oraciones de los lamas surten el efecto esperado, mañana salimos en el vuelo hacia el pequeño aeropuerto de “Lukla” y finalmente nuestras botas besaran el suelo del Himalaya y los equipos, comprados con tanto esmero, podrán darle forma a este lejano sueño que para muchos de nuestro grupo finalmente está en los albores de convertirse en realidad.

Día 15 de Octubre del 2013 6:30 am… Una situación digna del mejor festival de teatro que cualquiera pudiera imaginar. Como sonido de fondo, se mezclaba la voz ensordecedora de cientos de personas nerviosas que no saben que está sucediendo en el recinto y los detectores de metal enloquecidos que no dejaban de pitar ante la marejada de personas que los atravesaban. Las palomas cruzaban el recinto volando a su libre albedrío acostumbradas a este caos “ordenado” que se repite día tras día sin que nadie haga algo para evitarlo… es parte de la “diversión”.
        9:36 am… Entramos en la fase de “espera”, la incertidumbre llena nuestras mentes que se agolpan alrededor del equipaje, en espera de que algo suceda. Nadie sabe hacia dónde va cada grupo, pero todos queremos ir a algún lado, sin embargo, el tiempo pasa. Dos alemanas juegan “cartas” a mis espaldas y a la izquierda un grupo de chinos se deleitan con uno de sus “extraños” juegos (naturalmente con “palitos”), rodeados por unos cuantos curiosos que tratan de indagar la mecánica del mismo. Llamadas telefónicas van y vienen en todo el recinto, las miradas van de un lado al otro tratando de buscar un rumbo… una señal.
10:07am Fase de espera… en todo el recinto, entre los pocos asientos que dispone el asinado espacio, duermen varios de los agotados pasajeros, no más de los que hacen otro tanto en el piso.
11:11am La incertidumbre comienza a despertar junto al anuncio casi indescifrable de los parlantes, anunciando la cancelación de todos los vuelos hacia “Phokara”, por suerte esta ciudad se encuentra en el lado opuesto al que vamos, sin embargo, la incertidumbre siempre trae dudas… confusión, y en esto, los venezolanos somos maestros. El aeropuerto comenzó a convertirse en una especie de colmena en la que todos se movían de un lado a otro. Nuestra decisión… “el helicóptero”, a pesar de que esto aumentaría considerablemente el monto presupuestado para este traslado. 
15:00 Después de algunas maniobras casi indescriptibles parte del equipo y la carga se encontraba volando hacia “Lukla” y minutos después los restantes integrantes estabamos en el vuelo 235 de “Tara Air” con el mismo destino para finalmente a las 4:00pm, a pesar de cualquier pronóstico, estábamos reunidos en “Lukla”… inicio de lo que para nosotros era la “esencia” de lo que veníamos a hacer: estar en contacto directo con estas montañas y con su cultura tan especial, que siempre ha atraído a millones de personas a sus senderos, cumbres y pueblos, cambiando sus vidas para siempre.


3:00 de la tarde del día 17 de octubre en el “Café de 8.8482”, ya estamos en “Namche Bazar”, 3.400m en nuestra ruta de aclimatación, ya las conversaciones giran alrededor de temas relacionados a montañas. Muchos “trekkers” y expedicionarios se han retirado de las montañas motivado a las nevadas intensas que han vestido de blanco el “Khumbu”.


Ayer 16 dormimos en “Mondjo”, un placentero lugar a la entrada del Parque Nacional “Sagarmatha”, donde aparte del aroma del té con leche, mantequilla y sal (Tsampa), se mezclaba con un intenso perfume de café criollo de la “Fundación Proyecto Alcatraz” y el profundo sabor del ron “1796” de Santa Teresa, transformaron la noche en una verdadera fiesta de venezolanos.

Hoy 17 la cosa ha cambiado, en Namche Bazar, a pesar del mal tiempo, nos encontramos llenos de alegría, las mismas que nos transmiten todas las elevadas montañas que nos rodean… “Kantega”, “Kongdhori”, “Thamo” incluyendo nuestro primer contacto visual con la “Diosa Madre de la Tierra”, Chomolugma… el Everest.

18/10/2913… Ver el Everest (Sagarmatha) es entrar un mundo donde la dimensión del cielo cambia de forma, color y contenido. Su luz llena de sueños la imaginación y es como colocar un hermoso collar en el cuello de la mujer amada, haciendo resaltar sus labios, brillar sus ojos y llenar de alegría su sonrisa.
La nieve, que fue un verdadero problema para la gente que se encontraba en las montañas, para nosotros ha mostrado un paisaje verdaderamente espectacular, donde el horizonte se viste de blanco dándole poco acostumbrado para estas fechas.


Después de subir entre pinares y la majestuosa vista hacia el cañón del río “Duth Khosi”, llegamos a la meseta en la que se levanta el templo budista de “Thyangboche”, en el que bajo la mirada celosa de 2 parejas de águilas y un primer contacto con un grupo de lamas que se encontraban en los aposentos del templo, el “Rimpoche” (Abad mayor del lugar) nos recibió con un sencillo pero emotivo acto en el que bajo sus bendiciones continuamos el camino hacia nuestro objetivo final del día… “Pangboche”.
Atravesar el bosque de rododendros que rodea el camino hacia “Pangboche” es despertar los recuerdos de tantos pasos recorridos por estas montañas, se trata de un lugar donde la paz llena el corazón del caminante, donde, entre el follaje aparecen como duendes los “dheer” (ciervos almizcleros) y detrás de cada roca las “Dakhinis”, deidades protectoras” te acompañan de la mano enseñándote el camino correcto. Ayer 17 de octubre se cumplieron 20 años de nuestro primer ascenso al “Ama Dablan” y los recuerdos de nuestra estancia en este lugar llenaron de nudos mi garganta, una nueva oportunidad de pisar este follaje me llena de alegría y permite revivir tantos hermosos momentos vividos.
Uno de los puentes que cruzaba el río “Duth Khosi” había caído al perder la base de sustento rocoso en uno de sus extremos, lo que nos obligó a bajar al río y atravesarlo por un puente provisional de madera construido al viejo estilo nepalés. Al pasar las “estúpas” y el “Ghat” de entrada al pueblo, las luces de las ventanas de las posadas nos indicaban nuestra llegada a “Pangboche”, y luego de los innumerables saludos a los antiguos amigos del sector, nuestro grupo se diluyó entre los asistentes del salón riendo entre comentarios y risas sobre lo acontecido durante esta enriquecedora jornada.
Lentamente el día le dio paso a la noche y el “Ama Dablam” (madre de gran corazón) tímidamente nos daba la bienvenida entre un suave manto de nubes.
Los mantras llenaron la estancia y convirtieron nuestro día de descanso en “Pangboche” en un momento muy especial. El “Lama Geshe” llevaba a cabo todo tipo de ceremoniales, arrojando arroz al aire y quemando en su incensario todo tipo de hierbas para que los Budhas nos acompañaran en nuestras escaladas y el buen retorno a nuestros hogares, insistiendo en la importancia que tenemos como seres humanos y la necesidad de comenzar con cambios internos para poder generar así cambios en nuestros entornos. Cerramos la ceremonia con el recitar algunos mantras para el bienestar de Venezuela y, con toda la espiritualidad del momento, comenzamos el regreso hacia la posada y sumirnos cada uno en sus propios pensamientos, que se generaron en las horas pasadas.
A partir del 20 de octubre la tónica cambió, los 4.000m se sentían a cada paso. Nuestra llegada a “Dingboche” nos mostraba en realidad la intensidad de la nevada de los últimos días. A los lados de nuestra posada las montañas se levantaban haciéndonos sentir inmensamente pequeños. El frío nos hacia reunirnos desde temprano en el comedor transformándolo en una pequeña Babel en la que personas provenientes de los más diversos lugares del planeta conversaban en diferentes idiomas temas relacionados al mismo tópico… las montañas.
Hoy 21, todo ha cambiado, estamos a 4.800m, inmersos en un mundo blanco en el que los caminos se inundaban con el deshielo formando un liquido achocolatado que nos obligaba a movernos de un lado a otro tratando de evitar humedecer el interior de las botas. Ahora en una de las “peores” posadas de “Lobuche” la alegría venezolana contagiaba todo el ambiente con música, café y risas que convierte este gélido y oscuro ambiente en algo muy llevadero y agradable.
Todo el mar de gente que hemos encontrado en el camino confluye en un solo lugar, en el que 5 posadas deben dar alojamiento y comida a un volumen incomprensible de personas venidas de los más diversos lugares del mundo.
Hoy 22 de octubre nos encontramos en el “Lodge” (posada) “Snow Land”, a 5.100m de altura compartiendo en el comedor con aproximadamente 160 persona… Un espectáculo variopinto en el que todos los colores de la “paleta” de un pintor se mezclan en la variada vestimenta de los presentes que sería suficiente para dotar a todos los montañistas venezolanos. Nuestro siguiente objetivo, remontar un promontorio rocoso llamado… “Kala Pathar”, para desde allí poder observar uno de los espectáculos más bellos del mundo, el momento en el que el sol da el último beso a la tierra, en el punto más alto del planeta… El Everest (Sagarmatha), el cual enrojece su rostro bajo la mirada atónita de todos los presentes, que nos apresuramos a tomar las últimas fotos bajo el gélido ambiente que ha quedado luego de la retirada del sol, a los 5.600m de este lugar.
Ya entrada la noche, encontramos en el descenso lo que lógicamente no puede faltar en un ambiente en el cual, la imprudencia de los visitantes es una variable que comúnmente se puede observar entre el volumen tal alto de visitantes. Una persona con las fuerzas colapsadas y una lesión en uno de los pies, tuvo la fortuna de encontrarse con nuestro grupo, que diligentemente lo traslado hasta la seguridad de la posada.

Como último día de nuestra aclimatación, hoy 23 de octubre hemos ido a visitar el “Campo Base del Everest”, en el que solo una expedición coreana se aprestaba a intentar en la vecina “Época Invernal” la ruta Sur Oeste de la montaña… ahora, a las 4:30 de la tarde, casi todo el grupo ha dejado la posada para encontrarse con el equipo que nos acompañará hasta el Campo Base del “Lobuche” la próxima montaña que el grupo intentará escalar… hasta dentro de aproximadamente 6 días no les podremos enviar noticias, la tecnología aún no ha alcanzado estos lugares en el que nos encontraremos sin embargo, si quieren ubicarnos, les tengo buenas noticias… el “SPOT” ha comenzado a funcionar, pueden seguirnos a través de: http://share.findmespot.com/shared/faces/viewspots.jsp?glId=0lGTgzyV9BQXQ5MH05hXIsaKVckxoLlJK


 Tratamos de alargar nuestra salida lo más que pudimos, a fin de cuentas el Campo Base del Lobuche estaba a tan solo 1 hora de camino. Ya avanzada la tarde, un gélido valle, resto de una antigua laguna glaciar, nos esperaba. La nieve realzaba el brillo amarillo de nuestras carpas y nos obligaba a resguardecernos en la carpa comedor en busca de condiciones un poco más confortables que nos permitieran discutir los planes de ascenso a esta montaña. “Gombu”, nuestro “climbing sherpa” llegó comenzando la noche y muchas de sus sugerencias coincidieron con lo que nosotros ya teníamos previsto. El frío hizo acelerar los preparativos y todos nos fuimos replegando hacia las respectivas carpas para pasar la noche, era como si cada uno hubiera abierto la puerta de una nevera y dentro de su saco de dormir se preparara para pasar las siguientes horas a -10°C de la manera más confortable posible. El hielo cubría todo y solo las ganas de ir al baño obligaban a dejar la relativa comodidad del saco de dormir. Afuera, solo el silencio de las estrellas y el musical sonido de los cencerros de los “Yaks” que pastaban, eran testigos de tiempo y la gélida noche.
El día 26 de octubre, a las 6:45 de la mañana, el sol acariciaba tímidamente el techo de nuestras carpas y en la misma medida que aumentaba su calor, aumentaba la inquietud de todos los preparativos para el ascenso al “Campamento Avanzado”. Después del desayuno, una verdadera feria de equipos de escalada fue llenando los morrales, bajo la mirada acuciosa de cada uno de nosotros, evitando así exceso de peso y equipos innecesarios. Este obligatorio protocolo se alargo hasta poco después de las 11am, hora en la cual el equipo de escaladores junto al “staff” de cocina y los porteadores emprendieron lentamente el ascenso hacia el “Campamento Avanzado”.
Como de costumbre tan solo llegar al alto del collado, previsto para el Campamento, el “staff” de sherpas ya tenía preparada las bebidas calientes y la cena, que el equipo tan solo al salir del asombro ante el espectáculo que se abría hacia los 4 puntos cardinales, procedieron entre todos a montar las carpas correspondientes. Aunque suene raro ir a dormirse a las 5:30 de la tarde, más raro puede sonar salir a caminar a las 2:00 am, especialmente si hay que hacerlo a -12°C y bajo el innegable esfuerzo que implica caminar en la altura. Todo este esfuerzo bien vale la pena cuando el sol comienza a esclarecer las altas cumbres que circundaban el “Lobuche”, cuya cima se aproximaba a cada paso… Un encuentro sublime entre la noche y el día que bajo caricias y besos convertían la belleza de la noche en el imprescindible calor del sol. A las 7:00 am los primeros integrantes del equipo llegaron a la cumbre del “Lobuche East” con la alegría de un sueño hecho realidad, que se realizaba aún más a medida que un nuevo integrante del equipo pasaba a formar parte de ese manojo de sonrisas que incrementaba la alegría del objetivo logrado.
Entre fotos, banderas de oraciones, recuerdos familiares, las mentes tuvieron que “aterrarse” y emprender el regreso hacia el lejano “Campamento Base”, pero nada más agradable que ese cansancio que queda después del anhelado logro.
Ahora una vez más en Dingboche, disfrutando de esa modesta pero innegable comodidad que ofrecen los “Lodges” y sus anfitriones, un poco de calor de chimenea, algo de “rackshi” (licor de arroz local) y muchos comentarios y expectativas… hoy 29 salimos hacia el Campo Base del “Island Peak” (Inja Tse) y les daremos noticias a partir del 2 de noviembre, fecha en la que una vez más regresaremos a las facilidades de estos acogedores lugares del Khumbu.


El 29, las montañas se encendieron con todas las tonalidades de rosado, adornadas por un extenso velo blanco que contrastaba con el intenso azul del cielo… uno de los amaneceres más hermosos que tuvimos durante todos estos días. Las comodidades de Dingboche, un buen baño, buena comida y señal de Internet, parecían mantenernos anclados a este lugar, hubo que hacer un verdadero esfuerzo para emprender el camino hacia nuestro siguiente objetivo… el “Inja Tze” (Island Peak). Un camino empedrado en la margen izquierda del río “Inja Khola” iba adentrándonos hacia este profundo valle nevado que se extendía infinitamente hacia las fronteras con Tibet, y en cuyo centro se encontraba… el “Inja Tze”, vigilado por ese gran gigante, el “Lhotse”, cuya oscura sombra lo abarcaba todo bajo el manto helado de su mirada.
Hoy 30, aparentemente pasaremos el día en el campamento, el sol es nuestro único aliado y consuelo frente al fuerte frío y el creciente viento que ha comenzado a golpear las aristas somitales del “Inja Tze”. Las horas pasaban entre conversaciones que discurrían esencialmente sobre las realidades del montañismo en el mercado turístico nacional e internacional, complementado por la preparación de todo nuestro equipo de escalada que se extendía en todo el pequeño espacio de la carpa comedor. La “cena” no dejó esperarse y a las 6:30 ya nos estábamos preparando para buscar la mejor posición posible para intentar dormir las pocas horas que nos quedaban antes de iniciar nuestro ascenso hacia el “Inja Tze” (Island Peak), que según lo planeado debería ser a la 1:00 am.
Algunas voces del “staff” comenzaron a escucharse interrumpiendo la helada noche, indicando que la “lucha” comenzaba, lucha para salir de los “sleeping bag”, para vestirnos, para comer algo en tan inusual hora, en fin, era la hora para llevar a cabo nuestros sueños.
Las linternas rompían el oscuro velo que se extendía al salir de los límites de la carpa comedor. Como una hilera de penitentes poco a poco nos adentrábamos en los reinos de la montaña, un lacerante frío cortaba cada centímetro de la piel, congelando inclusive las ideas. Cada uno luchaba por el siguiente paso y lentamente la altura iba cediendo ante la voluntad de cada uno de los integrantes del equipo.
Los colores comenzaron a tener sentido y la monotonía de la luz de las linternas frontales fue dando paso a una fiesta de colores que danzaban  entre las notas del blanco enceguecedor hasta el azul profundo. Las horas pasaban y antes de llegar a la cumbre la pendiente final se levantó inclementemente como queriendo detener el paso, sin embargo lentamente, uno a uno fueron compartiendo la alegría de la cumbre de esta hermosa montaña. A las 8:00 del día 31 el “Imja Tse” le permitía a nuestro equipo alcanzar su cumbre, fotos, abrazos… mucha alegría, llenaban los corazones de todos los afortunados. 


El objetivo estaba cumplido, ahora el regreso, ese momento en el que “algo” de nosotros queda enterrado en la nieve, diluido en el aire. Ahora, sentado en la posada “Paradaise” de Lukla, todos estamos más “delgados”, algunos dirían que es por el esfuerzo físico nos ha hecho perder mucho peso, yo digo que son los “sueños”, esos que han quedado en los bosques de “Deboche”, en las cumbres heladas del “Lobuche” y el “Imja Tze”, los que han quedado atrapados en la mirada de cada humilde habitante de estas montañas… en los mantras de cada “mani”, los que han recitado los Lamas junto a nosotros… todo esto aligera el cuerpo y llena el espíritu de energía, esa que nos hará regresar a casa y lograr entender que los sueños no llegan solos, que hay que construirlos a cada paso, a cada respiro… en cada sentimiento.





viernes, 2 de agosto de 2013

Kilimanjaro 2013… Por las nieves de África.

Una vez que nos encontramos en esta privilegiada posición, el Kilimanjaro parecía poder tocarse con la punta de los dedos.
“El tiempo pasa volando” ha dejado de ser una frase en estos dos últimos días. Trabajo acumulado, horas de apuros, de un país a otro, han sido los elementos característicos cuando se trata de movernos hacia el continente donde muchos aseguran que comenzó todo… África.
Si inició la vida o no en las planicies de “Olduvay”, eso no lo se, lo único que me atrevo a asegurar es que para muchos de nosotros un sueño comenzó a tomar forma en nuestras mentes con la palabra Kilimanjaro y lugares como: Tanzania, Serengueti y Ngorongoro, poco a poco se fueron haciendo familiares en la jerga común de los últimos meses. Todos habíamos comenzado a darle un poco más de importancia a nuestros entrenamientos físicos y los encuentros a lo largo del Ávila (nuestra montaña predilecta), eran cada vez más frecuentes.
Ahora, sentado en mi butaca 25-D de este “Boeing 777” entiendo bien como todo este rompecabezas llamado “Kilimanjaro 2013” comienza a tomar forma y las horas de esfuerzo se consolidan en un equipo que poco a poco confluye en un solo deseo… llegar a la cumbre de la montaña más alta de África. Ya hemos dejado atrás Paris, Amsterdam y ahora, confinado a este pequeño asiento del avión puedo decir con toda certeza que “mis sueños vuelan muy lejos” y tal vez… muy alto. Una mezcla de horarios, lenguas y gente rodean este ambiente en el que me sumerjo cada vez que comienzo uno de estos proyectos a lejanas tierras. En esta oportunidad he tenido el privilegio de acompañar a Claudia e Yraly, antiguas integrantes de este grupo de viajes con las que ya había compartido caminos en los Himalayas. “Tati” (Sofia Brunicelli), que desde su infancia había estado involucrada en este tipo de salidas conmigo. Por otro lado, también formaban parte de este equipo la familia Aranda, un grupo de cuatro personas que me animaba enormemente ya que, Luís “papá”, había decidido integrar a sus hijos en este hermoso viaje, Luís (Toto) “hijo” de 14 años, Alberto (Beto) y Mery. Finalmente estaba Gabriela, que tal vez, por haberse  incorporado tardíamente al grupo, era la que con más emocionalidad manifestaba su intención de llegar a la cima de esta gigantesca montaña que aislada se levanta en el medio de la extensa llanura africana.
“Africafé”, excelente lugar para completar la jornada en Arusha, agobiados por buhoneros, tráfico y polvo. En este rincón de la calle “Buma”, el tiempo se detiene durante algunos minutos escondido tras el exquisito aroma del café tanzanes. Las fotos, que se repiten una tras otra, quieren atesorar el momento que difícilmente se pueda repetir.
Una carretera, que de no ser por el manejo estilo “Inglés”, pudiera parecer a cualquiera de las vías del Oriente venezolano, nos llevó desde el Hotel hasta las inmediaciones del pueblo de Machame, en cuyas proximidades se encuentra la entrada al Parque Nacional “Kilimanjaro”. Allí confluimos una serie de grupo de diferentes nacionalidades que, luego de un simple y rutinario chequeo en las oficinas del parque, comenzamos nuestro ascenso hacia el objetivo del día… el campamento “Machame”.
Una frondosa selva nublada nos iba llevando poco a poco hacia el final del día. Algunos “monos azules” jugaban curiosos ante nuestra presencia, entre las ramas de los árboles.
Poco a poco la densa vegetación fue dando paso a arbustos más pequeños, entre los cuales, y de manera casi repentina, un brillo blanquecino dejó entrever la silueta inequívoca del coloso africano. No había la menor duda, eran… “Las nieves del Kilimanjaro”.  Su magna visión nos obligaba a detener la marcha por algunos minutos y así apreciar con mayor claridad la presencia de nuestro objetivo que materializaba de manera contundente uno de nuestros sueños. Esta alegría aumentó al percatarnos que a los pocos minutos aparecieran las carpas ya armadas indicando la llegada a nuestro campamento.
7 Horas de sueño fueron un lujo después de tantos días de trasnochos, sin embargo el día comenzó temprano. El ceremonial de arreglar el equipo para que los porteadores pudieran salir temprano, obligaba a cada integrante a apresurar la salida.

Una subida moderada entre arbustos y una polvareda causada por la sequedad del ambiente contrastaba de manera radical con el día anterior, las horas pasaron sin casi darnos cuenta por la presencia encantadora del Kilimanjaro contrastando con el azul intenso del cielo. Después de unas 5 horas aproximadas se abrió ante nosotros una extensa explanada rocosa, que nos anunciaba el final de la jornada… estábamos en “Shira Camp”, ahora lo único que quedaba era encontrar nuestro campamento entre un amasijo de carpas y finalmente, después de refrescarnos y tomar un buen té caliente, disfrutar el hermoso paisaje que se extendía hacia todos los puntos cardinales, emergiendo de un mar de nubes que cambiaba de colores a medida que avanzaba la tarde.
Subir a “Lava Tower” no representó mayor esfuerzo que el que la altura de 4.500m pudiera exigir y sobre todo sabiendo que había que descender más de 600 metros de desnivel y dormir a tan solo 100 metros de desnivel más que la jornada anterior… a pesar de que esto pudiera parecer un “hándicap” en el ascenso a esta gran montaña, era la mejor manera de lograr una aclimatación apropiada para la dura jornada final que nos llevara a la cumbre. “Lava Tower” es una mole rocosa formada por el flujo de magma desprendido por el Kilimanjaro en antiguas erupciones.
Un valle lleno de “Senecios”, plantas típicas de esta montaña (muy parecidas al “frailejón”) le daba a esta zona del recorrido cierto aspecto semejante a nuestros páramos andinos… habíamos llegado a “Barranco Camp” y la aparición de un antílope cerca del sector dejó en asombro a turistas y nativos. La noche fue dando paso al nuevo día y el 26 de julio amaneció con la entonación de la voz “grave” de uno de los porteadores del “staff” cantando en lengua Zwahili la canción del Kilimanjaro. Lo único que nos obligó a salir de las carpas fue la siempre anhelada agua caliente de la mañana para la higiene personal. Una vez preparados para iniciar la jornada el Kilimanjaro en todo su esplendor, era el marco perfecto para un excelente amanecer, en el que nos esperaba una de las subidas más “divertidas” del recorrido.
El nombre de “Barranco” nunca tuvo tanto sentido, apenas salimos del campamento una “subida”… si es que así pudiera llamársela, nos llevó al campamento “Karanga” donde la carpa comedor nos esperaba con un merecido “lunch” caliente… tanto “consentimiento” no podía ser en vano, ya la altura hacia cada vez más exigente nuestra marcha y el objetivo del día, “Barafu”, aún se encontraba muy lejano. 8 horas después de haber iniciado la marcha.
 Un inhóspito lugar lleno de piedras a 4.600m. de altura era la antesala de nuestro ascenso a la cumbre más alta de África, las carpas buscaban lugar entre las rocas para apiñarse y encontrar ubicación privilegiada... en los escasos puestos de acampada que había en “Barafu” el último campamento antes de comenzar nuestra última jornada de ascenso.
10:20pm, 11:15pm... 11:45,  y la ansiedad obligaba al desvelo, a hurgar la noche con la esperanza de que las horas pudieran acelerar el paso. Repentinamente una voz se oye en medio de la oscuridad, la misma que ayer nos arrullara en días anteriores, hoy nos obligaba a despertarnos con la frase: “Good morning Baba… Tea is ready”.  La hora de despertarse había llegado, la lucha contra lo más profundo de nuestros corazones había comenzado, el miedo, el cansancio, el frío y todas esas emociones que se esconden y esperan el justo momento para manifestarse. Un poco de té caliente mojaba tímidamente nuestros labios, tratando de darle vida a las intenciones por comenzar a caminar hacia el objetivo que meses atrás nos habíamos propuesto. En la noche, solo se podía apreciar un collar de luces que adornaba la tenue silueta del Kilimanjaro, serpenteando lentamente hacia su cumbre. A la derecha "Orión", como gran guerrero, brillaba en el cielo indicándonos la dura batalla que habíamos comenzado a desplegar en contra del desgano y el frío. Cada paso que dábamos era un paso más que nos acercaba al techo de África…  a “Uhuru Peak”.
“Stella Point” podría parecer el final del camino, sin embargo, no era más que un símbolo de que el camino aún no había terminado… nunca termina. En este representativo lugar, “el Coloso” abre su cráter para mostrar su corazón al visitante para darle fuerza en la consecución de su cercano anhelo… la cumbre del “Uhuru”, el lugar en el que África toca el cielo y abre las puertas a todos sus misterios. A las 7:20, cuando ya las fuerzas estaban a punto de abandonar la intención, unos carteles anunciaban con una claridad sorprendente que allí de allí hacia arriba no había más camino, que para los sueños… era la cumbre del Kilimanjaro. Las fotos quisieron atesorar el momento, sin embargo los sentimientos no se fotografían, tal vez una sonrisa era suficiente pero cada sentimiento daba pié a un motivo y este a una emosión.
El regreso era inminente y los pasos comenzaron a regresar hacia la tierra deslizándose uno tras otro al encuentro del largo retorno que nos habíamos fijado para ese día… “Mweka Camp”. Dejar deslizarse por los arenales podría haber resultado placentero si no se hubieran tenido sobre las espaldas más de 10 horas caminando, y todas ellas sobre los 4.500 metros de altura. En “Barafu”, nuestro último campamento, el personal de expedición, nos esperaba para brindarnos un pequeño descanso y algo de comida y poder así continuar nuestra dura jornada en zonas más placenteras, en las que la vegetación misma agradece rebosante el agradable clima de zonas más bajas.
Al día siguiente las horas pasaron lentamente, era el final de nuestra visita a esta noble montaña y la realidad se fijaba en nuestros corazones a través de los recuerdo. Ahora se trataba de comenzar una nueva etapa y de recuperar los “kilos” perdidos, es como si nuestros sueños pesaran mucho y hubieran quedado en las pendientes del Kilimanjaro. Arusha nos esperaba, cansados pero llenos de imágenes y recuerdos que de ahora en adelante llenarían ese espacio anhelado en algún rincón de nuestras vidas. Y así extasiados, los caminos y carreteras de tierra fueron dando paso al tradicional asfalto y la delgada tela de las carpas sustituido por las frías paredes del hotel.
Ahora las pendientes del Kilimanjaro se convertían en sabana y las nieves en rojos atardeceres… el Serengeti nos abría sus puertas, pero esa historia será en otra ocasión.



viernes, 28 de junio de 2013

SANGAY... la montaña de fuego


Cuando sientes el aliento de una montaña, eres parte de ella y compartes cada paso que das con la esencia de lo que eres
        ECUADOR representa, emotivamente hablando, uno de los lugares predilectos dentro del montañismo suramericano. Escalar sus montañas se ha convertido en una tradición para el montañista venezolano que ha adoptado estas tierras como su propia patria. En esta oportunidad hemos decidido conocer verdaderamente a este país con lo que lleva en su interior… en efecto ese tradicional “Camino de los Volcanes” queremos convertirlo en un hecho visitando un volcán que realmente muestre la intensidad y vida que una montaña puede llevar en su interior, en esta oportunidad nos enfilaremos hacia el SANGAY.

El Sangay se encuentra ubicado en el parque que lleva su mismo nombre, de 270.000 hectáreas de extensión, se encuentra situado en la región centro oriental de Ecuador, en las provincias de Chimborazo, Tungurahua y Morona Santiago. Creado en 1979, es uno de los tres mayores parques del país, junto con el de Yasuní y el de Podocarpus.
El volcán activo Sangay es una de sus principales atracciones: tiene una altura de 5350 metros, y es el volcán que ha permanecido activo durante más tiempo en todo el mundo.
Por su ubicación, desde los picos nevados de los Andes hasta la llanura Amazónica,  al Parque Nacional Sangay, alberga una altísima biodiversidad y diferentes zonas climáticas y por ello que fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad. Además sus diferentes áreas son de espectacular belleza, en la parte de los Andes encontramos, flora y fauna endémicas, varias lagunas que por la actividad Volcánica de la región, han depositado sedimentos y dan origen a una diversidad de tonos en el agua que hacen los paisajes sobrecogedores y espectaculares.
El Volcán Sangay es famoso además por ser uno de los Volcanes más activos del Mundo. Su actividad constante se desarrolla ya por cientos de años y en los cuales también han habido periodos de gran actividad y grandes emanaciones de cenizas hacia los andes centrales. Desde el Campo base, por las noches es posible observar las rocas incandescentes que emana el cráter en sus constantes explosiones. Para llegar a la base del Volcán necesitaremos de 4 días de marcha desde Alao en la provincia del Chimborazo, cruzando valles, ríos y paramos pantanosos. A partir del segundo día de trekking ya podremos observar nuestro objetivo y disfrutar del espectáculo de sus erupciones hasta llegar a la base misma del Volcán donde instalaremos nuestro campamento final antes del intento de conquistar la cumbre. Las Jornadas son muy exigentes, por lo que una excelente condición física es indispensable.


         Una vez más recorriendo tierras ajenas, digo ajenas por hablar de costumbres ajenas a nuestro día a día, a la cotidianidad, esas en las que te sientes como si tuvieras siempre que aprender algo, como en efecto siempre lo haces... Eso es lo hermoso del asunto, saber que cuando ya pensabas que todo estaba aprendido, descubres que siempre hay algo nuevo.
En esta oportunidad sentí la necesidad de explorar más allá de lo que normalmente estaba acostumbrado al visitar tierras ecuatorianas y en efecto, heme aquí sentado bajo el entramado de una hiedra que se teje entre la pérgola que da sombra al patio de esta antigua casa de Otavalo, madurando la idea, esperando el momento.

Había llegado el momento de responder al llamado que esta tierra andina me hacia por descubrir el interior de unas montañas en ebullición, en la que la fuerza interna de un pueblo se manifiesta a través de sus volcanes... "El Sangay" es uno de los volcanes que se ha mantenido activo por más tiempo en todo el mundo, sus explosiones o mejor dicho sus erupciones se repiten consecuentemente todos los días y a pesar de ello, la montaña ofrece la oportunidad de llegar a su cima con relativa seguridad a pesar de la continua caída de piedras.

En el horizonte la silueta del "Tunguragua" humeando, no era más que un anuncio de lo que nos habíamos propuesto en los últimos meses... finalmente el camino de los volcanes nos llevaría a recorrer hermosos parajes que en la lejanía terminarían por colocarnos en las laderas de uno de los volcanes que por más tiempo se había mantenido activo en el mundo, ¡El Sangay!.

Riobamba, Licto, Pungalà y finalmente Guarguallà fueron los nombres que con sabor a 4 ruedas nos fueron acompañando durante la jornada del día 16, para finalmente llegar a finales de la tarde bajo un esplendoroso atardecer que pretendía robarle algo de su belleza al hermoso paraje que daría inicio a nuestra caminata del día siguiente.

El día 17 fue marcado por ser una jornada larga y silenciosa... silenciosa por mantenernos en un paisaje totalmente nuevo para todos nosotros. Al dejar Guarguayà comenzamos una bajada para, al cruzar la quebrada del mismo nombre, inmediatamente comenzar la subida hacia un extenso valle que poco a poco nos comenzó a adentrar a un mundo mágico y solitario donde la realidad y el sueño se tomaban de la mano. La entrada a este mundo estuvo marcada por mi encuentro con una anciana que me salió al paso desde la oscuridad de una choza indígena. Nuestro idioma fue un gesto y una sonrisa, entre ella y yo la brecha del lenguaje era nada con respecto a nuestro deseo de entrar en un breve contacto con un mundo totalmente ajeno y desconocido. No fue necesario saber que en "Quichua" ella me deseaba sus mejores augurios y yo en una lengua totalmente ajena para ella le deseaba otro tanto.

Paso tras paso fuimos adentrándonos en un extenso valle en los que los pajonales de hierba "Ugsha" dejaban entre ellos espacios forrados con pequeñas plantas que nos invitaban a descansos en los que el tiempo perdía su verdadera dimensión, como un canto de sirenas cada uno se sumergía en sus propios pensamientos hasta el punto de caer en cortos pero profundos sueños... Invitar a continuar la marcha se convertía en el reto del más fuerte, hasta que de pronto surgía la voz... "vamos" y cada uno a su propio ritmo iniciaba lentamente la marcha.

Adivinando en el extenso valle el camino, poco a poco fuimos ascendiendo hasta los 4.070 m. punto en el cual el altímetro casi no fue necesario, el frío indicaba la altura máxima de la jornada y que el descenso a nuestro próximo campamento "Plaza Pamba" había de iniciarse en breve. Los valles comenzaron a dar paso a un mundo de estrechas crestas y afiladas montañas. 9 horas que pasaron sin darnos cuenta. Fue el tiempo que nos tomó alcanzar el objetivo que nos habíamos propuesto en el día... El Sangay, que se había mantenido oculto tras las nubes nos dio la bienvenida, su aparición tras la luz rojiza del atardecer nos deleito para así completar la jornada con una gustosa cena y en una cómoda choza hasta el día siguiente. Tal vez nuestros sueños serían tan agradables como la realidad que nos había regalado el día que ya terminaba.

La montaña es un lugar de símbolos, que reflejan las realidades de cada uno de diferentes maneras. La mañana del día 18 inició con una especial panorámica del Sangay, a las 7:30 una suave erupción representaba un pequeño saludo a nuestra presencia. Nuestra caminata comenzó a las 9:50 y tan pronto iniciamos el recorrido, dos halcones curiosos comenzaron a sobre volarnos a escasos metros, convirtiéndose en un verdadero deleite al tener como fondo la espectacular montaña.

Las 6 horas de nuestra marcha del día 18 se caracterizo por un subir y bajar por estrechas y filosas aristas que nos adentraban a un mundo verdaderamente primitivo... Cada paso nos acercaba a un mundo primitivo en los que la vida parecía estar en sus orígenes, `la vida se limitaba a su estado más primitivo ya que la topografía del terreno no permitía ningún tipo de asentamiento... Era como si una bestia apocalíptica con sus garras hubiera llenado de cicatrices la faz de la tierra, con toda la sorpresa del caso a las 10 de la mañana nos topamos con un grupo de 4 suizos y sus 5 porteadores haciendo un recorrido por las remotas zonas del "Altar" y "Culebrillas". A las 3:16 El campamento de "La Playa" estaba ante nosotros, dos pequeñas chozas y un roído cartel de bienvenida eran el único testigo de este perdido lugar situado a 3.620 m en algún lugar de los Andes Ecuatorianos... A los pies del "Sangay".

Sentado en la cocina de nuestro campamento de "La Playa" a los pies del Sangay, miro en retrospectiva nuestra jornada y me doy cuenta de que esta es una gran montaña. Ayer noche, al percatarnos que el desnivel entre el campamento y la cumbre era de 1.500 m. Decidimos adelantar nuestra salida a la 1:00 de la mañana. Una noche digna de la mejor escalada, la silueta del Sangay nos acompañó durante toda la marcha, que transcurrió a lo largo de las pendientes cubierta de una corteza helada que rodeaban la montaña y hacían la marcha una verdadera proeza, a esto había que añadirle los continuos proyectiles de piedra que pasaban surcando el aire a altas velocidades y que en la noche solamente lo notábamos por su particular silbido o un impacto esporádico a cualquiera de los 8 integrantes del grupo, eran tantas piedras durante todo el día que parecía que el Sangay quería llenar toda la superficie irregular de la topografía de los alrededores. Afortunadamente todo estuvo bien y a las 7:20 llegamos a la cumbre el volcán nos dio la bienvenida con dos sendas erupciones que le dieron un aspecto más sobrecogedor al ambiente que nos rodeaba. El Chimborazo y los Altares hacia el Noroeste y la población de "Macas" hacia el Sureste. Después de un reposo en la cumbre nos apresuramos en el descenso que transcurrió por los arenales descongelados de la montaña, naturalmente sin descuidarnos un solo momento a un impacto inesperado de las innumerables piedras que ahora caían en mayor cantidad que durante la noche... La bajada, naturalmente, más corta que el ascenso, en 4 horas salimos a las pendientes herbosas de la base de la montaña, tomamos algún aperitivo y al llegar al campamento, comer, reírnos y dormir. Eran recuerdos de una montaña hermosa que logro despertar el fuego que todos llevábamos por dentro... El fuego de la aventura, el de la montaña.

Desde el cráter del volcán,  pocos minutos antes de llegar a la cumbre 
Jueves 20, día de comenzar a desandar el camino recorrido para llegar a esta hermosa montaña, era como destejer un sweter porque nos equivocamos en algún momento... Solo que en este caso no estábamos claro cual era nuestra equivocación. Un día esplendoroso junto a una inusitada actividad volcánica del Sangay era nuestra mejor despedida, poco a poco caminábamos por el lodoso terreno, cruzando uno a uno los pequeños ríos y a medida que nos alejábamos impresionantes erupciones llenaban el cielo del Sangay con grandes nubes negruzcas... Tal vez una nueva invitación para que en algún momento regresáramos y recorriéramos uno de los lugares más hermosos del Ecuador.


Son las 6:00 de la mañana, en la cocina de "Casa Sol" hierve la tetera, así como en mi bullen los recuerdos de unos días intensos pasados en estas hermosas montañas con aún más hermosas personas. Nuestro viaje está por llegar a su fin, sin embargo son experiencias que de una u otra manera recorrerán el resto de nuestras vidas enriqueciéndonos como personas, dándonos ese fuego interior que todos necesitamos para seguir adelante... Ese mis mismo fuego que en el "Sangay", mantiene viva la tierra que desde hace muchos años calienta la ilusión de los ecuatorianos y del mundo entero.

martes, 7 de mayo de 2013

MONTAÑA Y EQUIPO




Salir a la montaña, más aún si es la primera vez,  siempre trae consigo una serie de incógnitas entre las  cuales, la del equipo tal vez sea una de las más comunes  y esto, desde mi punto de vista, está totalmente justificado.


Ir a la montaña siempre representa ponernos en contacto con un ambiente que no es en el que cotidianamente nos desempeñamos, esto siempre nos pone en desventajas y "el equipo" es uno de los elementos esenciales para darnos ese poco de confort que hace que un ambiente, habitualmente "hostil", se haga más amigable y llevadero. En este sentido, antes de salir a la montaña tendremos que hacernos varias preguntas que nos permitirán ser más precisos en la selección de nuestros "equipo". Mientras más sinceros y certeros seamos en las respuestas a estas preguntas, más disfrutaremos y le sacaremos provecho a nuestra estadía en el lugar elegido. Al igual que en todo proyecto estas preguntas tienen que ver con "el Donde, el Como y el Porqué", en otras palabras, a donde iremos, como iremos (a pié, en carro, en mulas, en avión, etc.) y por último cual es el propósito de nuestras visita. Si queremos ahondar un poco más en estos aspectos podemos decir que conocer las características geográficas del lugar a visitar es el elemento prioritario que definirá las características esencialmente climatológicas de nuestro viaje... no es lo mismo ir a una travesía entre "Turmero y Chuao" que hacer el recorrido de las Mucuposadas entre "Gavidia y Santa María de Canaguá" igual que no es lo mismo ir a las "Cuevas de Alfredo Janh" que ir a escalar el "Pico Bolívar". En relación a ¿Cómo Iremos?, podemos decir que me refiero a los recursos que contamos para desplazarnos hasta el sitio elegido, incluyendo aquí las posibilidades internas que nos brindan los diferentes lugares en todo el mundo, bien sea a través del uso de porteadores nativos como la posibilidad de contratar "bestias de carga". Aquí hay que ser muy "suspicaz" ya que el uso de medios de transporte puede llevarnos a pensar que nos podemos exceder en el peso y la cantidad de nuestras vestimentas y equipos y no siempre es así. ¿Sabían ustedes que un porteador Pemón el área de Auyan Tepuy o Roraima no le gusta exceder su peso a más de 20 Kg? igual sucede con los "Sherpas" del Himalaya y la mayor cantidad de nativos andinos. De la misma manera es vital, si vamos a utilizar transporte aéreos verificar con las diferentes aerolíneas los limites de cargas permitidos. Finalmente fijarnos un objetivo en cuanto a las actividades que prioritariamente vamos a desarrollar evitará que no llenemos de esas cosa que siempre solemos llevar y nunca utilizamos con la típica excusa de que... "eso no pesa nada", sin darnos cuenta de que si sumamos varios "eso no pesa nada" tendremos un "eso si pesa algo".
Para comenzar con lo que en esencia me ha llevado a escribir estas líneas, el vestuario y el equipo de montaña, antes que nada quiero aclarar que me limitaré a dar una serie de "tips" sobre los elementos fundamentales del tópico, ya que tocar cada uno de ellos sería menester de un tratado que llevaría tantas páginas como un libro.
En relación a la vestimenta, creo apropiado puntualizar varias cosas, el algodón ha sido desplazado casi en su totalidad por una variedad de fibras sintéticas que van desde el "Dufold" hasta el "Coolmax" y el "Dryfeet", es decir, a la hora de escoger las prendas de vestir y para no sentirnos mojados durante la caminata del día (por la lluvia o el sudor) conviene tener en cuenta esto. En cuanto a las medias, hay modelos de "Coolmax" que dan muy buenos resultados y la marca "Thorlo" (http://www.thorlo.com/ws6/socks.php) las diseña de manera particular para cada actividad específica es decir: "Trekking", "Hiking", "Expedition", tienen la particularidad que adaptan el diseño del tejido a la forma del pié y se ajustan muy bien para así evitar ampollas en el deslizamiento con el calzado... hablando del calzado, este es uno de los dolores de cabeza más grande que tiene todo montañista y como yo digo, "podemos ir desnudos pero no sin zapatos", aunque quiero confesarles que conozco un grupo de amigos que "para estar en contacto con la conciencia cósmica" les fascina caminar descalzos. Con respecto al calzado y siguiendo mis más profundos instintos  ancestrales, siempre sugiero como el mejor calzado de montaña del mundo el ITALIANO entre ellos las marcas Scarpa, Sportiva y Asolo en cualquiera de sus modelos que se adapten a nuestras necesidades. Es importante destacar que el tema de la "impermeabilidad" en las botas en un país tropical es un elemento algo engañoso si tomamos en cuenta que el agua esencialmente entra por arriba y no por los lados... en efecto, cuando llueve, el agua que baja por las piernas es la que empapa nuestros pies y llena de agua las botas y es aquí el momento en que nos acordamos el "bojote" de dólares más que pagamos por esas fibras "impermeables" (Gore-Tex, Simpa-Tec, etc), cosa que no es así en otras prendas como chaquetas y pantalones... y ya que estamos hablando de ello y ya que estamos hablando de ello, las "chaquetas" tienen dos funciones principales: la primera, protegernos del frío y la segunda, protegernos de la lluvia. En el primer caso, una vez más las fibras sintéticas han desplazado a las naturales, aunque esto no necesariamente tenga que ver con la calidad sino más bien con otras características relacionadas más bien con precio, facilidad de mantenimiento, peso, etc., por mi experiencia personal hoy por hoy el material más versátil  es el "Forro Polar" o, dependiendo de quien lo fabrique, "Polar Plus", "Polar Ligth", que no es otra cosa que una fibra plástica (Polipropileno) expandida que por su efecto "voluminoso" ayuda a mantener el calor producido por el cuerpo y mantener al usuario a una temperatura confortable, aún en condiciones de humedad extremas, ya que fue utilizado por primera vez para abrigar a los participantes de regatas en los mares del Norte con el nombre de "NorthCape". 
Estas chaquetas o mejor dicho "vestimenta" (ya que se fabrican todo tipo de prendas de vestir, desde ropa interior hasta gorros y guantes) tienen además la ventaja de que pueden ser hechas en diferentes densidades de tejido permitiéndolas ser más o menos calientes dependiendo de las necesidades, otra cosa importante para los "verdes" es que el forro polar puede ser hecho de botellas plásticas recicladas, lo que le da otro motivo para ser un producto muy comercial... eso sí, para fríos extremos (-20º/-30º) ¡Plumón!, el mismo, el que le arrancan a los "gansitos" del pecho y la parte baja de las alas es muy ligero, muy agradable al tacto y... cariiiisimo (un punto a favor de los gansos). Un problema que tenemos que resolver al usar prendas de "Forro Polar" es el viento y tal vez la falta de impermeabilidad, aunque hoy en día los fabricantes han puesto a la venta la fibra "Winstoper", creada por los mismos fabricantes del "GoreTex" (http://www.goretex.es/published/gfe_navnode/es.prod.ws.prod.fl.html), es altamente recomendable una chaqueta impermeable... perdón quise decir "que transpire" es decir que permita salir el calor producido por el cuerpo pero no deje entrar el agua de lluvia o del ambiente. En este sentido, así como me atreví a no recomendar el "Gore-Tex" para el calzado, me parece indispensable para las chaquetas impermeables o rompe-viento, no siendo el caso de los pantalones ya que el pantalón es la pieza de la vestimenta, que a la par de los guantes, sufre mayor desgaste y maltrato, aparte de que la ropa más importante es la que cubre los "órganos vitales" es decir la que cubre nuestro pecho (camisas, chaquetas, etc.). Me atrevo a sugerirles que usen cualquier prenda de nylon reforzado en las piernas, es decir pantalones impermeables que, en caso de mucha lluvia, puedan proteger los pantalones "más o menos" secos y "tal vez" los pies también.