martes, 22 de septiembre de 2015

Nepal 2015… más allá de un desastre

Iniciar un viaje, va mucho más allá de imaginárselo, se trata de poner a mover muchas cosas que, dependiendo del objetivo y el propósito, pudieran hacerse más o menos complicadas. Para nosotros en Venezuela, al parecer, las cosas cada día resultan más complicadas. Partiendo del principio de que, para mí, Nepal y el Himalaya se han hecho más que un viaje, una necesidad, por lo general no ha terminado un año, cuando ya me planteo organizarme para salir, generalmente en el Otoño del Himalaya (Agosto a Noviembre), hacia Nepal. Este año 2015 no fue la excepción, ya en febrero, especialmente presionado por un número de millas próximas a vencerse, con la aerolínea “Air-France”, ya había adquirido el boleto, naturalmente no sin antes “sortear” todas las adversidades que, como buen venezolano, implicaban la adquisición de estos boletos que, como es bien sabido, se manejan en todas las latitudes tomando como base, una moneda que mundialmente se conoce con el nombre de “Dólar”. Con esta corta introducción, no es muy difícil imaginarse, como inicio este viaje, sí, el del 2015.
Muchas personas interesadas en ponerse en contacto con la “subcultura” que implica una de las cordilleras más fastuosas del mundo y la gente que allí habita, empezaron a llamarme, muchos de ellos venezolanos que viven en otros países… el tiempo fue pasando, y con él muchos de los “avatares” que trae la vida, entre estos, uno de los más graves y determinantes en este relato, el terrible terremoto que en abril del 2015, devastara gran parte de Nepal, arrebatándole muchos de sus principales atractivos, pero lo más importante, un considerable número de víctimas mortales… aproximadamente 10.000. Definitivamente esto para mí no sería motivo para retrasar o cancelar mi viaje, al contrario, me sentía en la obligación de hacerme presente para, de una u otra manera, ayudar a mitigar el sufrimiento de toda esa gente que durante tantos años me había brindado, gestos de amistad, amabilidad y afecto, como nadie lo había hecho en ninguna otra parte del mundo que hubiera visitado. Pues sí, heme aquí, frente a la puerta M49 del aeropuerto “Charles de Gaulle” de París, proveniente de Maiquetía, esperando mi próximo vuelo, que me llevará por primera vez a China, en una escala inusitada para finalmente llegar, no se después de cuantas horas de vuelo, a Kathmandú, capital de Nepal, donde el día 22 de septiembre… muy tarde en la noche, o al día siguiente… muy temprano en la mañana, me encontraré con el resto de integrantes que visitaremos el mágico mundo de los Himalayas.

La característica “especial” de este viaje, estuvo marcada desde un principio por sus circunstancias. Heme aquí, en el centro de “Guangzhou”, ciudad del Cantón Chino, sentado en un café “Starbucks”, realmente asombrado por el desarrollo de esta ciudad que marcaba mi primera visita a China. Un viaje de 24 horas fue suficiente excusa para un merecido café, además de tener la lluvia como la mejor excusa para guarecerme y caminar un poco por el gigantesco “Mall” que se encontraba cerca de la estación “Tiyu Xilu”. Este “alto en el camino” hacia Nepal, creo que no solo fue necesario, sino conveniente para visitar uno de los países, que por iniciativa propia dudo hubiera escogido como objetivo. Esta ciudad, creo que me vino como “anillo al dedo”, para entender este tema del “comunismo contemporáneo” y la dirección que ha tomado en los últimos años, incluyéndonos a nosotros los venezolanos y países de otras latitudes que pretenden reiniciar procesos que han llevado
"Guangzhou", aprendiendo un poco sobre "capitalismo" comunista
siglos de transformación para convertir a China en lo que es hoy día, y que en el caso de esta ciudad, que fácilmente pudiera decir que es una mezcla entre “Nueva York” y “Buenos Aires”, apartando el hecho del control que mantiene el Estado sobre los medios de comunicación, incluyendo en estos la TV y la “Internet”… Mañana será otro día y veremos, por el momento el cansancio me obliga a tomar el moderno metro que me conducirá al Hotel, para intentar descansar en este “desbarajuste” de horas e ideas que mantienen mi cuerpo en un profundo letargo.
22 de septiembre a las 10:40 de la noche, el chillido de los cauchos del avión indican que hemos aterrizado en Kathmandú, nada ha cambiado en el aeropuerto, los mismos pasillos, el mismo mobiliario roído de los módulos de migración, el mismo papeleo... todo fluye. El rostro de Pemba, aparece detrás del cristal en la sala de espera, Erika lo segunda y después de un sentido abrazo, la oscuridad abre camino hacia el Hotel. La noche quería ser amable conmigo, ocultándome los recientes sucesos del terremoto de Abril pasado. Solo el silencio me quería hablar, pero preferí ahorrarme las palabras para el día siguiente...
23 de septiembre, amanece y todo está cambiado, me desoriento ante lo que para mí era habitual en el “Kathmandú Guest House”, hotel en el que la mayoría de los venezolanos que visitamos
Nepal solemos quedarnos. No es difícil explicarlo, la mitad del Hotel ha desaparecido, de los escombros trata de levantarse con más fuerza un nuevo edificio que solo muestra sus primeros pasos… como siempre, la sonrisa de todos los empleados y amigos del Hotel es la mejor muestra de que Nepal es un pueblo especial, muy especial. Hoy nos hemos dedicado a visitar algunos amigos y lugares representativos de Kathmandú… todos, con una profundidad en su mirada han dado razón de sus familias y de las esperanzas que tienen ante un futuro venturoso, lo único que lamentan es la disminución de su principal fuente de sus ingresos económicos… el Turismo.
Estos días han pasado casi sin percatarme de que, tan solo hace 5 meses, este país se sumergiera en una verdadera tragedia tras el devastador terremoto del 24 de abril.
El acostumbrado “ritual” de visitar a los amigos y a los lugares más representativos del valle de Kathmandú, así como envolvernos en los preparativos al Trekking hacia el “Campamento Base del Everest” (Comprar equipos, comida, pagar los boletos aéreos, etc.) han hecho casi imperceptible el hecho de que todo este país ha pasado por todo este dolor… apartando el hecho de que se trata de uno de los países más pobres del mundo. Lamentablemente, lo que más los ha castigado en estos días de recuperación, ha sido el hecho de que una de sus principales fuentes de sustento ha mermado notablemente… El Turismo.


Ayer, viernes 25 de septiembre, “intentando” tomar nuestro vuelo al pueblo de “Lukla”, el aeropuerto nacional, que cotidianamente se encuentra saturado de viajeros extranjeros y locales, lo he visto mucho más vacío de lo acostumbrado. Ajeno a todo esto, hay cosas que no cambian… todos los que estábamos interesados en tomar el vuelo con destino a “Lukla”, pueblo donde tradicionalmente se acostumbra a iniciar la marcha hacia la zona del Everest (Sagarmatha), habíamos colocado nuestros despertadores antes de la salida del sol, permanecimos pacientemente durante 8 horas esperando, por la mejoría de las condiciones meteorológicas, de nuestro aeropuerto de destino, lo que nunca llegó. El tiempo fue pasando, marcado por los pasajeros que iban y venían con otros destinos diferentes al nuestro, marcado monótonamente por la voz indescifrable de unos viejos parlantes. Finalmente, allí estábamos otra vez, caminando entre el tumulto de diversas celebraciones en el centro de la ciudad de Kathmandú… mañana sería otro día, lo intentaríamos nuevamente. 
Hoy 28 de septiembre, son las 9:49am, hace 15 minutos comenzamos nuestro vuelo hacia “Lukla” con algunos días de retraso. En el horizonte, tímidamente entre las nubes, resplandecen las blancas montañas del Himalaya que mantienen a los pasajeros boquiabiertos ante la magnitud del paisaje, es el paisaje en el cual, tal vez, radique el embrujo invisible que estas moles nevadas ejercen sobre este noble pueblo, cuya mayor riqueza es la grandeza de corazón que los caracteriza.

Hoy es 29 de septiembre, hemos llegado a “Namche-Bazar” (3.350m)… “Sagarmatha” (La diosa madre de la tierra)… el punto más alto de la tierra, Everest como lo conocemos en occidente, nos premió en el camino de ascenso con su presencia. Su presencia es un verdadero aliciente para encarar la fuerte subida hacia la “Namche”. El reinicio de los vuelos a Lukla a activado nuevamente el disminuido turismo que este año visita la zona a raíz del terremoto, que “afortunadamente”, no ha afectado mayormente a este sector del país. Los turistas comienzan a llenar los senderos hacia el “Campo Base del Everest”, y con ello a beneficiar a todos los pobladores del Khumbu. Mañana esperamos continuar nuestra marcha hacia “Lobuche”.

Salir de “Namche” hacia el “Campo Base del Everest”, es una verdadera experiencia para los sentidos. Una moderada pendiente que ronda los 3.200m serpentea el cañón del río “Duth Khosi”, río que desciende desde los mismos glaciares del Khumbu (zona en la que se encuentra enclavado el Sagarmatha/Everest). Las montañas más altas del mundo, ejercen un irresistible atractivo sobre el visitante, llamando con el encanto propio de un límpido cielo de azules infinitos y nieves de una blancura enceguecedora.


Los saludos de los nativos hacen el tiempo imperceptible y convierten los objetivos del día en nombres etéreos que solo significan parte de un recorrido, donde la gente y el paisaje lo son todo. En efecto nos habíamos propuesto alcanzar la población de “Pangboche”, sin embargo la cercanía de la noche y, tal vez el destino mismo de los Bhudas, nos hizo detenernos en el caserío de “Deboche”, lugar de particular importancia religiosa por la presencia de uno de los más antiguos monasterios de la zona, lamentablemente en total reconstrucción después del terremoto del pasado mes de abril. Para mí este lugar, “Deboche”, ha tenido siempre una magia especial, con sus inmensos bosques de rododendros, su silencio y especial colorido, me ha permitido encuentros con seres especiales que el tiempo ha dejado gravado en mi vida. Esta vez no podía ser la excepción. Al entrar a la posada “Rivendell” (nombre particularmente extraño para una posada en el Khumbu), con la amabilidad característica de los sherpas, la propietaria de la posada me entregó la llave de la habitación 102, y tan pronto pude me enfilé hacia ella a través de un pasillo en penumbra, extrañándome al escuchar un mormullo de “mantras” provenientes de un pequeño salón del pasillo… sorprendido descubro que una decena de lamas, dirigidos por el “Rimpoche” (Abad de la zona) del monasterio de “Thyangboche” se encontraban en plena sesión de meditación y estudio. Inmediatamente solicité a la posadera 2 “Kathás” (Bufandas de seda que se dan de ofrenda de honor y afecto a las personas queridas) y ofrecí mis respetos a las altas personalidades que se encontraban presentes. Mi gran premio de ese encuentro fue la sonrisa del lama al reconocerme y tomar mis manos con especial afecto… la noche cerró las puertas del pasillo con la fuerza de la oscuridad y una jornada llena de emociones.
El día de ascenso a “Pangboche”, lo iniciamos como de costumbre, alrededor de las 8:30 de la mañana. La intención era pasar visitando el antiguo templo de “Deboche”, que estaba en pleno proceso de reconstrucción. Al iniciar la marcha nuevamente coincidimos auspiciosamente con el “Rimpoche” que realizaba su caminata matutina por los bosques de rododendros de “Deboche”. Los estragos del terremoto podían verse a lo largo de todo el camino, disimulados en gran parte por la actitud alegre y esperanzadora de todos los habitantes del Khumbu. En el caso de la “Gompa” (Templo) de “Deboche”, este se encontraba totalmente destruido, afortunadamente en pleno proceso de reconstrucción. En efecto, el terremoto había sido inclemente con las construcciones más antiguas… y este templo era uno de los de más vieja data de todo el Khumbu.
Si el sol se apagara, esta parte del mundo quedaría iluminada. El “Ama Dablan” y el macizo del Everest, brillaban con luz propia, una luz enceguecedora, que con la fuerza de su calor, acariciaba nuestros cuerpos entumecidos por el frío de la mañana. “OM Kailash” era nuestra posada… la de siempre, Tashi, una sencilla y alegre sherpa es su propietaria y siempre ha abrazado a sus huéspedes con la sinceridad de su sonrisa… Tashi es la hija del “Lama Geshe”, el “Rimpoche” (Abad) del pueblo de “Pangboche”, con los cuales, a través de los años he establecido una verdadera relación de amistad.

La mañana del 2 de octubre, la iniciamos con los preparativos de visita al “Lama Geshe”, con el que habíamos fijado un encuentro para la realización de una “Puja” (Ceremónia de ofrenda) para solicitar buenos augurios durante nuestra estancia y bienaventuranzas para todos los seres del mundo, especialmente para nuestra golpeada patria Venezuela.
Poco a poco nuestro descenso comenzó a dejar atrás las grandes montañas, que solo han hecho crecer los sueños, los mismos que próximamente harán concretar un proyecto maravilloso en el cual estaremos trabajando y esperamos sea de gran ayuda para este golpeado país que ha sido excelente anfitrión y ejemplo turístico para todo el mundo.
A medida que descendíamos, los “katas” (bufandas de seda para reconocimientos y buenos augurios) iban adornando nuestros cuellos, con la promesa de un pronto retorno y de un mejor futuro. Este año el Himalaya se había mostrado de una manera diferente para mí. Una vez más he caminado entre estas gigantescas montañas, pero en esta oportunidad, no con el ánimo de escalarlas, sino con la intención de entrar en el corazón abierto de esta maravillosa gente, que durante muchos años me ha ofrecido, más de lo que jamás me hubiera podido esperar.

Fue el momento apropiado, con el apoyo de Erika Mendoza, quien no dudó en ningún momento de este proyecto, a pesar de las circunstancias especiales que lo rodeaban, las mismas que nos permitieron entender y apreciar en justa medida, los recientes acontecimientos del terremoto y como este pueblo está afrontando sus devastadoras consecuencias, con una velocidad de respuesta que cualquiera de los países “modernos” quedaría con la “boca abierta”.
Llegamos nuevamente a Kathmandú, ese lugar que enloquece a todos, a algunos para mal, a otros, la mayoría, para bien. Es 7 de octubre y disfruto de mi regreso de la montaña en este privilegiado lugar. Un yogurt con frutas y un exquisito café “capuccino”. Atrás, el sonido el sonido de los martillos, que reconstruyen la parte afectada del “Kathmandú Guest House”, se mezcla armoniosamente con el canto de algunas aves sobre el árbol de “pomelos” y la conversación de los huéspedes en las mesas vecinas. En una esquina del jardín, el Sr. Sakya, propietario del hotel, pasa casi desapercibido entre el personal obrero. El martilleo, que no se ha detenido desde mi llegada el día 22 de septiembre, no molesta en lo absoluto, es el sonido del esfuerzo por volver a la normalidad… el sonido del trabajo, el mismo que quisiera escuchar en cada rincón de mi país, donde todos al unísono trabajáramos por un futuro mejor, para nuestros hijos… para nosotros mismos.
Hoy, finalmente… 10 de octubre, en este “Garden of Dreams” (Jardín de Sueños), una lujosa y vieja casa inglesa, mantenida de manera impecable con sus encantadores jardines, espero por mi almuerzo, acompañado por el graznido de algunos cuervos que hacen vida en este “oasis” dentro de esta bulliciosa ciudad, que con sus contrastes, mantiene una personalidad única en el mundo, donde el “karma” de millones de personas , provenientes de todos los rincones del mundo, parecieran tener un
único desafío…deslastrarse de su propia personalidad a través de sus pequeñas y polvorientas calles, en las que los colores saturan los sentidos y dan lugar a una nueva “raza” llamada Nepal, donde las montañas, las religiones y una mezcla infinita de lenguas y culturas se han amalgamado para dar otro significado a esa palabra que tanto nos agobia en el mundo “moderno”… el Tiempo.

Una sola voz se escucha al unísono entre lo más profundo de este bullicio… “ quieres paz, sé pacífico; quieres que te sonrían, sonríe tú primero; todo lo que encerramos en nuestros corazones, está lleno de infinitas posibilidades que nos conducen a la felicidad.

lunes, 13 de julio de 2015

Venezuela en el “Cervino”… 35 años de historia

Primer ascenso venezolano

“Si se preguntara a cualquier alpinista cúal es, para él, la montaña por excelencia, seguramente responderá: el Cervino. “Cima ejemplar”, según una expresión de Gastón Rebufatt, no podría decirse mejor. El Cervino es ejemplar por su forma, ideal de sencillez y de armonía que lo convierte en el modelo y la más bella de todas las montañas. Y lo es también por la historia de su conquista que presenta el dramático desarrollo y la pureza de una tragedia”.                                                                                                                              Georges Sounier


Honrando los 150 años del primer ascenso al "Cervino"/"Matterhorn" el 14 de julio de 1865, realizado por la cordada dirigida por el Sr. Edgar Whimper, quiero dejarles este relato sobre el primer ascenso venezolano a esta montaña que ha sido símbolo del alpinismo mundial. Espero que lo disfruten, como nosotros así disfrutamos su escalada...

Julio de 1980: "A raíz de un fortuito viaje a España, con el motivo de asistir a un curso realizado por la Federación Española de Montañismo (FEM), al cual asistía como invitado, comenzamos a especular sobre la posibilidad de escalar alguna montaña europea.
Al finalizar el “Curso de Capacitación para el Profesorado” de la FEM, me encontraría con un gran compañero de escalada venezolano… Raul Castillejo. Efectivamente ambos habíamos decidido visitar el “Cervino” o “Matterhorn”, nombre propio que dan italianos y suizos a una de las más hermosas montañas del mundo que es confín de los dos países.


Cara "italiana" del Cervino (Cara Sur)
Habíamos seleccionado el Cervino, descartando a muchas otras montañas de los Alpes, por representar esta uno de los más significativos baluartes en el alpinismo mundial, ya que marcó el paso de transición entre el alpinismo clásico y el moderno. Otro de los motivos fundamentales que nos llevó a esta elección, fue el mundo mágico que se mueve alrededor de esta montaña, mundo de pasión e historia, en el cual grandes personajes debatieron su vida y muerte. Nombres como el de Whymper, Carrel, Croz, y muchos otros, suenan familiares en las mentes de los habitantes de “Chatillón”, “Valtournanche” y “Breuil”.
El 19 de julio, proveniente de Cuenca, llegó Raúl a Barcelona (España), para así iniciar nuestra salida hacia Italia. Afortunadamente Europa cuenta con la ventaja de una maravillosa red ferroviaria, lo que facilita enormemente la movilización entre sus fronteras. Aprovechando esta facilidad, partimos el día 20 en horas de la tarde hacia París, y después de un cómodo viaje de 11 horas 30 minutos (Un poco menos del tiempo que tarda un colectivo para llegar de Caracas a Mérida), llegamos a la gran capital francesa, lugar en el cual el arte, la historia y la cultura se mezclan para dar lugar a un mundo cosmopolita que podría bien llamarse… la capital del mundo.
Una vez en París, el día 21 nos dirigimos a una de las más grandes tiendas existentes en Fracia, en el ramo del montañismo… “Au Vieux Campeur”, 4 locales repletos de material de todo tipo: libros, carpas, morrales, botas y todo lo que un amante de estas lides pueda imaginar y… desear. En el momento que observábamos perplejos todo aquello, Raúl me preguntó: ¿Es que acaso nuestras montañas andinas no son tan importantes como los Alpes?
Efectivamente Raúl tenía razón, a pesar de que los Andes conforman una de las cadenas montañosas más hermosas del mundo, aún en Venezuela contamos con escasos lugares para equiparnos y mejorar nuestra seguridad y nivel dentro de esta apasionante actividad… el Montañismo.
Al atardecer, cuando ya miles de luces comenzaban a llenar la vida parisina, nos dirigimos hacia el terminal ferroviario, para tomar un tren que nos llevara a la ciudad fronteriza de Chamonix y finalmente movernos hacia Italia, hacia… El Cervino.
A las 7:47 de la mañana del día 22, quedamos perplejos al ver el paisaje que se levantaba ante nuestros ojos, el pueblo de Chamonix, capital mundial del deporte de montaña, ya que fue desde aquí desde donde partieron las primeras “cordadas” que conquistaron en el año de 1786 los 4.807 m. del “Mont Blanc”, dando así origen al “Alpinismo”. Esa mañana, todos aquellos nombres que tanto habíamos leído en revistas, libros y fotografías, desfilaban delante de nuestros ojos: La Mer de Glace, Las Aiguilles de Chamonix, Las Jorasses. Era algo extraordinario, estábamos viviendo momentos de historia y leyenda.
Nos ubicamos en un modesto hotel y después de tomar un suculento desayuno, nos dedicamos a la obligatoria y placentera tarea de conocer tan hermoso pueblo, en el que solo la industria turística desmedida, añade una nota discordante a las maravillas que nos rodean. Naturalmente, entre todas nuestras visitas no podían faltar las gratuitas al Club Alpino Francés y al Grupo de Alta Montaña.

El pequeño pueblo de "Breuil" a los pies de la "noble montaña"
                A la mañana siguiente, después de que el sol nos saludara con su esplendor y las montañas francesas nos dieran un último adiós, partimos ansiosos hacia nuestro objetivo… El Cervino. Tomamos un bus, que atravesando el túnel del Mont Blanc, pasaría a Italia, desde donde, a partir del pueblo de “Chatillon”, comenzaríamos a palpar el terreno donde se gestó la conquista de esa noble montaña. A las 12:30 aproximadamente, llegamos al tranquilo pueblo de “Breuil” (Cervinia) y luego de ambientarnos un poco y conocer sus principales calles, nos dirigimos al “Club Amici del Cervino”, para informarnos de manera precisa una rápida y segura ruta hacia la cumbre de nuestro objetivo. Las personas encargadas de atendernos nos explicaron la ruta de una manera detallada, tanto así, que horas más tarde al comenzar a escalar íbamos encontrando, paso a paso, todos los detalles que nos mencionaran. La ruta que nos habían recomendado era la misma que en antaño habría de conducir las primeras tentativas de conquista hacia esta majestuosa montaña.
Después de haber obtenido toda la información necesaria nos apertrechamos con algunos alimentos y emprendimos nuestra marcha hacia el refugio “La Rionde”, en el cual habriamos de pasar la noche, para así, a primeras horas de la mañana siguiente, intentar el “asalto” a la cumbre. Grandes cascadas y cristalinos riachuelos eran la nota contrastante que junto al inmenso prado verde, que se extendía como alfombra, a los pies del Cervino, daban al paisaje un aspecto novelesco. Al llegar al refugio se nos ubicó en nuestra respectiva habitación, que con gusto aprovechamos para tomar un merecido descanso hasta las 3:30 del día 24, que emprenderíamos el intento por ascender a la cumbre del “Monte Cervino”.
Bajo el prodigio celeste de una hermosa luna llena, comenzamos a sentir la monotonía de nuestros pasos bajo la tenue luz de nuestras linternas. Ascendíamos por un sendero bien marcado por los casi infinitos pasos de montañistas con el mismo objetivo. Después de caminar aproximadamente 45 minutos, apareció en el haz luminoso de nuestras linternas, una cruz con un pequeño epitafio que decía: “A la memoria del gran Guía italiano Jean-Antoine Carrel, 25-08-1890”. Se trataba del lugar donde falleciera uno de los más grandes hombres en la historia del montañismo mundial, uno de los primeros conquistadores del Cervino, quien extenuado por una fuerte tormenta, cayera sin vida después de haber conducido a salvo a sus acompañantes de cordada. Esto sucedió en las mismas vísperas de nuestro ascenso… 90 años atrás.
Algo perplejos continuamos nuestro ascenso a través de fríos glaciares en los cuales las pendientes comenzaban, momento a momento, a forzar su inclinación. Con los primeros albores de la mañana, nos introdujimos en una canal “tubular” de hielo que nos condujo al “Col del Leon”, lugar este muy próximo al refugio “Colle Tournanche”. Llegamos al refugio a las 8:05am, confirmando así la exactitud de los datos obtenidos el día anterior por el “Club Amici del Cervino”. Después de comer algo de frutas secas y galletas, conversamos con unos versados montañistas italianos que habían fracasado el día anterior en su intento por llegar a la cumbre, debido a la lentitud de su cordada, recomendándonos así apresurarnos si queríamos llegar a la cima, y que en caso de lograr alcanzar la cima antes del mediodía, desistiéramos de nuestro intento.
En la cumbre del "Cervino" el 24 de julio de 1980
Inmediatamente retomamos nuestro ascenso y comenzamos a adelantar, una a una, las cordadas que nos precedían. La escalada era muy técnica y “limpia”, los pasos más difíciles estaban montados con sendas “cuerdas fijas”, lo que nos hacía avanzar con mayor rapidez de la esperada. Continuamos la escalada que nos llevó finalmente al “Pico Tindall”. De vez en cuando, el gélido viento ascendente de la “Cara Norte”, nos golpeaba inclementemente el cuerpo. Ante nosotros se extendía la empinada pared terminal de la cumbre. Eran ya las 11:45 y calculábamos aún 1 hora de ascenso… decidimos continuar, las cordadas  que bajaban nos animaban a finaliza el ascenso. Eran las 12:20 del mediodía y a nuestros pies se extendía un mundo gélido de grandes montañas blancas que nos mostraban el paisaje alpino a plenitud. Hacia el horizonte se podía divisar el maciso del “Mont Blanc”, al norte la legendaria ciudad de “Zermat” y al Sur “Breuil-Cervinia”, donde finalizaría nuestra gran aventura.
La cumbre era nuestra después de 9 horas de ascenso. Un sueño se había hecho realidad y la más noble y ejemplar montaña del mundo nos había permitido disfrutar el éxito de haber logrado su cumbre.
Apresuramos nuestro paso de bajada, tanto como nuestros cansados cuerpos y la prudencia nos lo permitieron. La ruta de descenso se hacía infinita. Nuevamente el “Pico Tindall”, el “Colle Tournanche”, el “Vivac Benedetti” y aún el refugio se veía en la lejanía. Horas más tarde, estábamos en el “Refugio Rionde”, donde nos apresuramos a pagar nuestras deudas y emprender así apresuradamente la marcha hacia el pueblo de “Breuil”, donde acampamos. No era la noche que hubiéramos deseado tener después de un exitoso ascenso a esta hermosa montaña. El frío intenso de la noche, no nos permitía conciliar un sueño reparador, sin embargo, así como llegó la noche, el sol hizo su rápida aparición y con el apetito típico de una jornada agotadora, nos aprestamos a desayunar con un buen pan integral, queso, yogurth y frutas. Antes de emprender nuestro regreso, pasamos a saludar a nuestros amigos del “Club Amici del Cervino”, quienes nos felicitaron por nuestro ascenso, que habían seguido el día anterior por noticias que los Guías de Breuil les habían hecho llegar y, nos otorgaron un “botón” de reconocimiento que dejó así para siempre grabado en nuestros corazones".
  •   Relato publicado en la revista “MN” Año 6-No.68-Octubre 1980; pag. 18 y 19

domingo, 5 de julio de 2015

Parque Recreacional “Cuevas de Indio” (La Guairita)... Oaisis en Caracas.

La voracidad de una Caracas que crece a velocidad descontrolada, hace de las “Áreas Verdes” uno de los espacios más apetecibles por todos aquellos empeñados en buscar cabida en una ciudad caotizada, donde la falta de urbanismo hace que los sectores dedicados a la recreación sean cada día más escasos. Afortunadamente hay lugares que aún logran mantener su “verdor” y con ello la conciencia de sus habitantes por protegerlos y darles un justo uso.

En el Sur-Este de Caracas, El Parque Recreacional “Cuevas del Indio” ubicado en el Municipio el Hatillo, es decretado en el año 1986  como Parque Recreacional, estimulado por una fuerte iniciativa de dos grupos de usuarios potenciales como lo eran, para ese entonces, los espeleólogos y los escaladores deportivos, quienes auspiciados por el Dr. Devellard Pietri de la Sociedad Venezolana de Espeleología y con el apoyo de la comunidad de “El Cafetal”, realizaron una solicitud formal que se concretó con la fundación del parque y la intención fundamental de resguardar una zona de alto interés para el Este de Caracas en los que, el valor ecológico, deportivo y de esparcimiento representan el baluarte fundamental del área en cuestión.
En los actuales momentos, el parque representa una excelente alternativa de esparcimiento para todos los habitantes de las zonas vecinas, ya que la presencia de un sistema de cavernas (cerca de 24), así como la importante participación de una amplia comunidad de escaladores que utilizan las paredes que conforman el gran morro calcáreo que se desarrolla en la parte central del mismo. Sin embargo la falta de un presupuesto, vigilancia y mantenimiento apropiado hace cada día más fuerte la amenaza de los sectores urbanísticos y comerciales que van aislando cada vez más este refugio verde de la ciudad.

La falta de un visión compartida entre usuario, gobierno y comunidad, han hecho que esta área se haya ido deteriorando con el tiempo, y la constante amenaza urbanística traiga consigo un posible riesgo de deterioro permanente, que haría perder las razones fundamentales de su creación y su consecuente desactivación de las áreas incorporadas dentro de las “ABRAE” (Áreas Bajo Régimen Especial), constituyendo esto una lamentable posibilidad para la ya tan golpeada ciudad de Caracas. La posibilidad de Cogestión entre dos de las instituciones de mayor interés por la conservación y el buen uso del área en cuestión, da una verdadera esperanza en el futuro del parque y el consecuente aporte de beneficios socio-económicos para el cual fue creado

Lecturas recomendadas:
https://sintituloysinfinal.wordpress.com/tag/parque-la-guairita/

http://www.rockclimbing.com/routes/South_and_Central_America/Venezuela/MIRANDA/P__N__Cuevas_del_Indio__LaGuairita_/

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domingo, 24 de mayo de 2015

Nepal… un paso hacia la esperanza.



Sábado es un día religioso en Nepal, la ciudad se llena de peregrinos que cotidianamente visitan los principales templos de la ciudad. En Kathmandú, la capital, los templos de “Pasupathinath” (Hinduista), “Bhudhanath” (Budista) y “Swayambhunath” (Compartidos por el Hinduismo y el Budismo) se llenan de gente que ofrecen inciensos y velas de mantequilla a las deidades… en la mañana del sábado 25 de abril, a las 11:57 horas de la mañana, la tierra comenzó a agitarse con considerable fuerza (8,12 MW escala Mercali o 9,1 en la escala de Richter) y los resultados no tardaron en convertirse en devastadores.


Un pequeño país, Nepal, que situado entre los dos gigantes asiáticos de la India y China, había sido golpeado inclementemente por uno de los eventos sismológicos más grandes registrados desde 1938 en ese país, considerado uno de los más pobres del mundo.
Nadie se llegó a imaginar la magnitud de este desastre, hasta que pocas semanas después, para el día 18 de mayo ya se contabilizaban 8.604 víctimas fatales, lo que llamó la atención humanitaria de la mayoría de los países de mundo para subsanar tanto dolor y destrucción, en un lugar donde la gente, a pesar de su pobreza, mantiene una permanente sonrisa en su rostro y una simpatía sin igual en su particular manera de ver la vida.


Al escuchar esta terrible noticia, sentí en mi interior una profunda tristeza, ya que en Nepal, desde el año de 1991, he mantenido una estrecha relación con su gente y su cultura, y de la misma forma, considero que entre varios venezolanos que consecutivamente hemos visitado este país año tras año, logramos quedarnos con un pequeño pedazo de cada habitante de Nepal y que tal vez, el día que ese brutal terremoto, golpeó el corazón de esa maravillosa gente, también golpeó el nuestro. A pesar de todas las adversidades y con mayor fuerza que nunca regreso a Nepal, y en este significativo viaje quiero llevar también el apoyo de todas aquellas personas que con sus E-mail, llamadas telefónicas y comentarios de solidaridad se han preocupado por el bienestar de nuestros amigos nepaleses.

Muchas de esas personas que si bien han logrado amistad, en alguno de sus viajes, con cada una de esas sonrisas que aparecen a su paso, se han comunicado consecuentemente conmigo y me han expresado su deseo de colaborar de alguna manera, considerando estas solicitudes, después de haber consultado con los más allegados amigos de Nepal, que han venido desarrollando una gran labor durante años, he implementado la alternativa de poder ayudar económicamente estos proyectos. En este sentido, y de manera PERSONAL, esta semana iniciaré una campaña de recolección de dinero para ser distribuido en 3 principales renglones: 
  • Programa “Helpless Childrens´Mother Center” un orfanato a favor de los niños sherpas en estado de abandono. https://www.facebook.com/pages/Helpless-Children-Mother-Centre/122126971181962 
  • Programa "Lama Geshe", para el apoyo al mejoramiento cultural a través del templo de "Pangboche" en la región del Khumbu. http://www.parahamsa.com/blog/2011/11/12/lama-geshe/
  • Programa "Mountain People Health Centre" desarrollado por Uttam Phuyal y David Dhurkan. http://www.mountain-people.org/

Cualquier apoyo que consideren apropiado, será bienvenido y seguramente rendirá provecho a través de estas personas que afortunadamente aún se mantienen desarrollando estos programas en los que, a través de la educación y el trabajo, se resaltan los valores culturales y sociales del maravilloso pueblo de Nepal.
Como siempre, y aún más en estos momentos, ellos lo agradecerán, y será un grano más de arena para ayudar a reconstruir este devastado país.


Para cualquier consulta, por favor hacerla a través del E-mail: alfredoautiero@gmail.com

viernes, 20 de marzo de 2015

LA CUERDA Y SU UTILIZACIÓN… En la montaña

“Finalmente, oí la voz de Moulin que me llamaba. La cuerda se tensó. Empece a trepar, y por dos veces la cuerda – prolongación amistosa de la fuerte mano de Moulin – me evitó un paso difícil.” Gaston Rébufatt 

            Toda especialidad deportiva nos exige un determinado tipo de vestimenta y equipo. De igual manera en el montañismo es necesaria la utilización de gran variedad de equipos e implementos, entre los cuales la cuerda ocupa un lugar de importancia debido a su íntima relación con la seguridad personal y la relación interpersonal.

            Antiguamente, cuando el montañismo comenzó a tomar matices deportivos, entendiendo como deporte toda actividad que el hombre realiza libremente a través de la disciplina y lo lleva a desarrollar determinadas condiciones físicas y mentales, el montañista desconocía en su totalidad los peligros que lo acechaban en las cumbres, ya que no se poseía ningún marco de referencia. No fue sino hasta finales del siglo XIX, en que el montañismo comienza a tener un gran desarrollo, y que las crecientes exigencias de esta actividad colocaran al deportista muchas veces en situaciones de riesgo en las que el perfeccionamiento de la técnica y el equipo eran indispensable. Poco a poco la montaña   comenzó a revelarse con todos sus secretos al visitante y comenzaron así igualmente a surgir los implementos necesarios que rindieran seguridad a sus practicantes. En la realización de este deporte, uno de estos implementos fue la cuerda, cuya utilización en principio era considerada desdeñosa y poco merecedora de un verdadero montañista. En la actualidad el uso de la cuerda es un factor esencial y primordial en la práctica de este deporte. Es esta  la causa de que antiguamente, cualquier accidente no era reprochable, ya que el desconocimiento sobre la materia era total y lo único que actuaba era el sentido instintivo de la persona. Sin embargo, en la actualidad un gran número de veces se actúa de una forma inconsciente y peligrosa cuando, aún con los recursos que disponemos, ponemos en peligro nuestras vidas y la de nuestros compañeros al considerar determinadas situaciones como "muy sencillas"... es aquí cuando suceden los accidentes, que la mayoría de las veces pudieran evitarse tan solo anudando una cuerda a la cintura. Naturalmente aquí tenemos que puntualizar algo: usar una cuerda es unir a varias personas, aumentando así todas las potencialidades de cada uno de sus miembros.... o tal vez resaltando sus defectos. Recordemos que una "cordada" (unión de varias personas a una cuerda) es como una cadena, se rompe en el eslabón más débil..
            El principal factor, por el cual se usa una cuerda en la montaña, es la seguridad, es por esto que aquí haremos énfasis en ella. Antiguamente las cuerdas utilizadas eran exclusivamente de origen vegetal ( cáñamo, sisal, etc.), en la actualidad, con la utilización industrial del nylon, este tipo de cuerdas han sido descartadas debido a los numerosos inconvenientes que presentaba su uso, y se han comenzado a utilizar cuerdas de origen sintético, a base de polímeros y todos sus derivados, que contrariamente presentan gran número de ventajas, como por ejemplo: mayor resistencia, menor peso, mayor duración, mayor elasticidad, factor este muy importante para la absorción de la fuerza de un posible golpe de caída. Otra ventaja destacable es la gran variedad de colores en que se presentan este tipo de cuerdas en el mercado, ya que el color muchas veces facilita su localización en determinados ambientes.

            Las cuerdas de nylon o perlón presentan también otra gran ventaja, que va ligada a su resistencia y elasticidad. Esta es que su construcción está hecha a base de hilos continuos, es decir hilos que miden toda la longitud de la cuerda utilizada. Estos hilos pueden encontrarse en diferentes posiciones: retorcidos, trenzados y, con alma.
            Las cuerdas retorcidas son más gruesas y poseen mayor cantidad de hilos, lo que supondría una mayor resistencia, sin embargo, esto es falso, ya que el nylon al ser retorcido pierde mucha de su resistencia
            Las cuerdas trenzadas presentan menor posibilidad de ruptura, pero son muy elásticas, ya que pueden presentar estiramientos del 60 al 70% de su tamaño original, factor éste que determina la deformación irreversible de la cuerda y su consiguiente deterioro.
            Las cuerdas con alma están compuestas por una estructura interior (alma) formada por millares de fibras, recubiertas luego por un forro tejido, del mismo material, que protege las numerosas
fibras que componen el alma. Con este último tipo de cuerda, el más aconsejable, se presenta la característica más apropiada en cuanto a seguridad se refiere (ver cuadro). Sin embargo, estas cuerdas son de gran delicadeza, y de elevado costo, lo que amerita por parte del usuario un extremo cuidado.
            Por todo lo antes dicho, la seguridad con la cuerda es uno de los factores principales, y ella depende de 5 condiciones importantes:
            - Solidez y flexibilidad
            - Segura protección
            - Fácil empleo
            - Utilización correcta
            - Cuidado correcto
            Esta última condición es fundamental, ya que del cuidado que nosotros le demos a la cuerda dependerán todos los otros factores, y además su duración será mucho mayor. En este sentido tenemos que seguir algunas normas de cuidado elementales:
            - No pisarla ni golpearla.
            - Lavarla con agua fría.
            - Enrollarla correctamente.
            - Guardarla sin nudos
            - Evitar contacto con productos químicos.
            - Revisarlas completamente antes de su uso.


Hoy día, la tecnología relacionada a las cuerdas de escalada, ha logrado avances abismales, tendiendo principalmente a disminuir su peso, aumentar su resistencia y a facilitar su manejo. Naturalmente, y en vista de que el fin último de esta imprescindible herramienta en la escalada es la “seguridad personal”, los organismos internacionales han puesto especial importancia en probar la calidad con las que ellas salen al mercado. La “UIAA” (Union Internacional de Asociaciones de Alpinismo) ha sido una de las que más énfasis ha hecho en este punto, promoviendo las normas que rigen a todo fabricante “serio” de cuerdas. Visitar:


domingo, 11 de enero de 2015

El día que llovió cenizas

El título que lleva en esta oportunidad el “Blog”, pudiera parecer algo apocalíptico… aunque tal vez si lo sea, todo dependerá de los ojos que lo lean.
          Habíamos decidido salir en familia (26 personas) desde hace algunos meses al “Roraima”. El día 18 de diciembre, desde muy tempranas horas de la mañana, nos encontrábamos en el caótico aeropuerto “Simón Bolívar”, la fila de chequeo de nuestra aerolínea (Aeropostal), seguía destinos inauditos, bajo el único parámetro de los erráticos deseos de los nerviosos pasajeros, que temerosos de perder sus vuelos, trataban de completar su protocolo de embarque lo antes posible. Finalmente todos con el “Boarding Pass” en mano, nos dirigimos a nuestra puerta de embarque… la número 8, que después se convirtió en 2, para finalmente ser la 6.


         Por fortuna, la llegada a Puerto Ordaz fue holgada en tiempo, ya que en Venezuela, poder llegar a un evento con “todo” resuelto se ha convertido en algo prácticamente imposible. Luego alojarnos en nuestro confortable hotel (Eurobuilding/Altamente recomendado) y dividirnos las tareas, la noche nos tomó de la mano en las calles de la ciudad, recorriendo las diferentes tiendas de alimentos y deportivas, buscando artículos que, a pesar de ser indispensables, hoy por hoy se han convertido en elementos “coleccionables”… leche, aceite, lavaplatos, harina de maíz, gas para las cocinas de campaña. Por suerte, puede más la “tenacidad” que la escasez, y apartando algunas modificaciones en el menú, estábamos listos para salir al día siguiente.
        El 19 de diciembre comenzó más temprano de lo acostumbrado. Después del desayuno, nos enfilamos por la carretera hacia la “Gran Sabana”, esa que con “sabor a Calipso” atraviesa las poblaciones de Upata, Guasipati, el Callao, el Dorado… de manera diestra y efectiva, Carlos, nuestro chofer, recorrió sin mayor contratiempo esa familiar vía que  después de 570 Km. nos llevó hasta la población de San Francisco de Yuruaní, lugar en el que pasaríamos la noche (Posada Karán Dewuk) y así finalmente, el 20 de diciembre, abandonar el asfalto y el concreto, enfilando nuestro rumbo hacia esas colosales formaciones que, con la misma fuerza del sol, se levantaban hacia el Este… el “Roraima” y el “Kukenan”.
         Sin mayor novedad, al llegar al caserío de “Parai-Tepuy”, saludamos a todos los conocidos y amigos, y luego de registrarnos con Dionisio (Guarda parques del lugar) y haber superado la tediosa y complicada actividad de seleccionar y contartar a los porteadores, completamos un gran grupo de 34 personas , que luego del acostumbrado recorrido de aproximadamente 4 horas, llegamos al primer lugar de campamento… el “Río Teg”. Estando en vísperas de la Navidad, nos dio el privilegio de estar prácticamente solos en el ascenso, mientras muchos otros ya se encontraban de retorno. Las carpas del campamento daban la idea de un colorido collar adornando el cuello del inmenso Roraima.
        Y así la noche dio paso lentamente al día, la luna creciente se ocultó tras el horizonte y el sol apareció con toda su alegría, perturbada solamente por una pequeña columna de humo que se levantaba detrás de la colina que nos separaba del río Kuquenan.

        Después de desayunar y desmontar el campamento, repartimos las carpas y comenzamos la marcha en grupos aleatorios con un solo objetivo… lograr llegar, al final de la jornada, al Campamento Base del Roraima. Mientras caminábamos hacia la loma que separaba el río Kuquenan del “Tek”, la figura de Mikel se acercaba de regreso hacia nosotros y al darnos alcance, nos explicó el motivo de su retorno… el grupo se había detenido por la magnitud del incendio forestal, que pudimos constatar al llegar al tope de la loma. De manera increíble, el fuego se extendía por toda la sabana entre el río y el tepuy Kuquenan, amenazando con extenderse hacia el Roraima. Afortunadamente para nosotros, el viento soplaba hacia el Oeste alejando el fuego de nuestra dirección. El espectáculo era devastador, uno de los incendios más grandes que había visto en los últimos años. Columnas de denso humo negro se levantaban al cielo y ocultaban tras un oscuro velo el hermoso rostro de los tepuyes, esta triste imagen nos acompañó durante las largas horas de caminata, en las que una lluvia de cenizas traía a mi imaginación la imagen de algún momento apocalíptico en el que el fuego devastara lo más preciado de nuestro planeta… sus recursos naturales.
      Así fue llegando la noche y la tímida luna llena trataba de abrirse paso entre un cielo enrojecido por el fuego y el humo de la tarde. Los pies del tepuy Kuquenan aún ardían y solo la fuerza de sus verticales paredes de roca fueron capaces de detener las llamas.
        Al día siguiente, 24 de diciembre, el fuego había amainado, en las paredes del Roraima solo la imagen borrosa de un paisaje ahumado y el aroma a leña quemada que traía el viento, recordaban lo sucedido el día anterior.
        Todos nos preguntábamos el porqué de lo sucedido. Resultaba inexplicable que ante tanta belleza, una cultura ancestral como la “Pemón” se permitiera, con la justificación de mejorar la calidad del suelo, limpieza de los senderos en la sabana o técnicas de cacería primitivas, incendiar la sabana metódicamente (Vale la pena leer “Cultura Pemón”).
    Personalmente explicar este fenómeno me resultaría verdaderamente difícil, más aun sabiéndome participe de una sociedad urbana creciente como Caracas, en la que la historia de su desarrollo ha traído consigo la destrucción de un hermoso valle en el que cristalinas aguas corrían irrigando una frondosa vegetación, Sería difícil entender cómo podemos vivir en casas que para ser construidas, se han tenido que destruir espectaculares montañas para obtener cemento y otros materiales… ciudades que a diario generan toneladas de desechos sólidos, aguas contaminadas y gases tóxicos.



        Solo me queda pensar, que las culturas son cambiantes como así lo es la sociedad, que las generaciones futuras obtendrán el beneficio y la bendición de una naturaleza cada vez más escasa y que la silenciosa voz de los tepulles sabrán transmitirle al mundo la necesidad de mantener incólumes esos lugares que son patrimonio del mundo… de los seres que vivimos en él.


Con el apoyo de Daniel Todd, comparto esta información: Área aproximada del incendio en cuestión: 1.860 Hectáreas; lectura recomendada: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0378-18442004000300005&script=sci_arttext

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Un grano de arena… si hace montaña

Es difícil negar que en estos tiempos que corren, me ha sido cuesta arriba concentrar las ideas para dar fuerzas a mis manos y expresar objetivamente a través de la escritura, el cúmulo de emociones a lo largo de esta difícil escalada.

Un "Grano de arena... si hace Montañas", foto de: Garry Schlater
En efecto, evoco en mi mente esos duros momentos en los que la pendiente se hace tan difícil y escarpada que, con el temblor del cuerpo, te sugiere bajo la amenaza de caer al vacío,  renunciar a la meta y regresar a casa… desistir. Por suerte, la experiencia y la buena compañía te fortalecen y bajo el riesgo controlado te permiten seguir, y cuando menos lo esperas, la pendiente se transforma en ese tan anhelado punto llamado “Cumbre”. La gloría transformada en alegría, llena de lagrimas tu rostro y sabes que los sueños dan paso a la realidad.
Esta mañana al abrir mi “correo electrónico”, una fuerza llenó mi corazón, la nota de “Rossana” decía lo siguiente: 

“No tengo como agradecer tan maravillosos días, llenos de aprendizaje que rodaron mucho mas allá mis mentales limites... Fue una grata experiencia compartir del trekking con sus conocimientos! Me encantó conocerle y espero aportar desde mi pequeño espacio un grano de arena para la construcción de un turismo sustentable y responsable. Siempre agradecida!!!”

Si, eso es, lo que todos esperamos de la vida, aprendizaje, el mismo que debiera estar presente en cada paso, ese que nos garantiza poder alcanzar nuestras metas, esas cumbres con las que todos soñamos, aportando así cada uno su pequeño “grano de arena” para, al final del día, haber hecho una enorme montaña en la que podamos compartir esa gran alegría de alcanzar un objetivo en común.


El 1er. Congreso de Turismo de Aventura y Ecoturismo, fue tal vez, esa cumbre que nos permitió a un nutrido grupo de “soñadores” reunirnos e imaginar una Venezuela en la que, escalando montañas, remando, volando en parapente, surfeando, pudiéramos aportar ese “grano de arena” para poder vivir juntos en ese país que todos nos merecemos, y “al Cesar lo que es del Cesar”, valdría la pena mencionar el gran esfuerzo que hizo el organizador de este evento… el Sr. Luís Vidal, que apoyado por algunas organizaciones y personas, apostó al éxito de reunir a ese grupo de “inquietas” personas, que muchos suelen llamar locos, pero yo personalmente, que me considero ser uno de ellos, pienso que son los más cuerdos con los que contamos en este mundo, en el que cada día se sueña menos, porque los “sueños” son para el futuro, y hoy… solo se trabaja para la “inmediatez”.


Así pues Rossana, con tu “grano de arena”, estas aportando lo mejor que tiene una persona… el deseo de hacer mejor las cosas.

miércoles, 23 de abril de 2014

Turismo de Aventura o... La Aventura del Turismo.

Una bocanada de gas lacrimógeno me expulsaba de la última barricada que cruzaba para ir a buscar a mis clientes canadienses al aeropuerto de Maiquetía (2 de los 5 que estaba esperando) que llegaban 1 día más tarde de lo establecido, "Air Canadá" había decidido suspender sus vuelos a Venezuela por la inmensa deuda que el gobierno mantenía con ellos desde el año 2013. Sin embargo, ellos, los canadienses, complementando su vuelo con la aerolínea "AVIANCA" lograron hacerse de una alternativa que los condujera a Maiquetía para así finalmente, al día siguiente, enviarlos a Puerto Ordaz, donde iniciarían su periplo hacia el Roraima. Lograr los cambios en sus reservaciones fue toda una "proeza", sin embargo, como les explico a todos los que acostumbran a viajar conmigo, "para un venezolano nada es imposible". Todos me preguntaban, como era posible que unos turistas extranjeros "osaran" venir a nuestro país en los difíciles momentos que estábamos viviendo, a todos les contestaba que la verdadera "osadía" era la mía al permitirme el “lujo” de atenderlos en una Venezuela llena de inseguridad, intolerancia, malos servicios y para completar una larga lista… toneladas de “gases lacrimógenos”, pero bueno, digamos que este es nuestro trabajo y lo hacemos con “pasión”, creo que es la única explicación posible a ciertas decisiones que tomamos en nuestras vidas, algo así como enamorarse… solo puede ser posible si hay “pasión”.

A partir de ese momento y motivado al tiempo comprometido que tenían nuestros clientes, el grupo quedaría dividido en 3. Dos personas irían con Gonzalo al Roraima, luego (si llegaban), 2 nos uniríamos al grupo en Santa Elena de Uairen para visitar la Gran Sabana y finalmente, 1 persona, en vista de no haber podido resolver su “entuerto” con “Air Canadá”, se uniría en el aeropuerto de Maiquetía para aprovechar solo la última parte del Programa hacia los Roques.
En efecto, con esa habilidad venezolana que nos caracteriza, para poder adaptarnos hasta las peores circunstancias sin quejarnos y, tolerando todos los excesos que los ofertadores de servicios cometen con nosotros, yo me encargue de Sebastian y Jenny, con la conciencia tranquila de que a Gonzalo le estaba yendo bien con el grupo de Emely y Luque en la zona del Roraima, ya que los había estado siguiendo impecablemente gracias a la ayuda del “Geolocalizador” SPOT, que Guillermo Garroz me había ofrecido para apoyarme en caso de cualquier emergencia, por cierto, muy difíciles de atender en nuestro país.
Naturalmente, decir que todo iba bien es solo a manera “referencial”, ya sabemos por experiencia propia que en Venezuela es casi imposible decir que… “todo va bien”. Los “porteadores” que en diciembre nos habían pedido un salario de 600 BsF al día, habían decidido incrementarlo a 1000 BsF al día… bueno, después de la larga y acostumbrada disputa con los nativos Pemones de Parai Tepuy, Gonzalo se aprestó para iniciar su caminata… pero  aún no comenzando, otro pequeño e “inesperado” asunto surgió en el ambiente, ahora, para poder ir al Roraima y motivado al alto números de personas que lo visitan, había que reservar el “hotel”, por suerte y gracias a una lenta negociación conseguimos llegar al “Hotel Indio”, donde después de dos días de caminata una lluvia torrencial copó casi la totalidad del tiempo en el que nos mantuvimos en el Tepuy.
Mientras tanto, Jenny, Seb y yo nos encontrábamos intentando abordar el vuelo de “ASERCA” que debería haber salido a las 12:00 m y que después de dos cambios consecutivos de horario, y puertas de salida, logramos despegar a las 3:30 pm. Mi agotamiento era tal que aún no habiendo despegado ya dormía profundamente y solo un fuerte y abrupto aterrizaje logró despertarme. Un poco acostumbrado murmullo en el avión me decía que algo no estaba marchando bien, sin embargo me apresuré a llamar a nuestro contacto en Puerto Ordaz y notificarle sobre nuestra llegada, a lo cual Dubraska contestó… “Que raro Alfredo yo no he escuchado llegar el vuelo”. Inmediatamente me percaté que el pasillo de salida de la aeronave aclaraba mis dudas, estábamos nuevamente en Maiquetía, una avería en el avión, había obligado al capitán a regresar a Maiquetía… Nuevamente al punto de partida!
No fue sino hasta las 5:30 que pudimos abordar en una nueva aeronave y finalmente, después de una “incierta” hora de vuelo llegar a nuestro destino… Puerto Ordaz, en el cual, bajo la mirada atónita de mis dos visitantes canadienses, logramos cruzar las dos barricadas de manifestantes y Guardias Nacionales vestidos con atuendos de guerra, para finalmente llegar al Hotel Eurobuilding, que, casi de manera sorpresiva, superaba con creces los estándares de calidad a los que nos hemos acostumbrado en el país.
Al día siguiente, muy temprano en la mañana, y antes de que las barricadas tomaran fuerza, nos apresuramos a desayunar. Varios oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana, nos acompañaban en el lujoso comedor del Hotel Eurobuilding, dándole el toque “surrealista”, que naturalmente no dejaba de impresionar a nuestros amigos canadienses. Un largo camino nos separaba de los predios de la “Gran Sabana” a donde, por cierto, nos veíamos obligados a llegar por tierra ya que los vuelos comerciales ofrecidos por las aerolíneas “brillan por su ausencia”, a pesar de una y otra vez son anunciados con “bombos y platillos” por los organismos del Estado (http://www.eldiariodeguayana.com.ve/inf-general/60-conviasa-reactiva-operaciones-aereas-en-santa-elena-de-uairen.html). Naturalmente que algunos vuelos “charter” pueden ser ubicados, sin embargo sus costos son tan elevados que resulta poco rentable incluirlo en los programas hacia estas zonas.
Y allí estábamos, cruzando una a una las poblaciones de El Dorado, Guasipati, Tumeremo, El Callao, que mostraban su rostro triste ante la basura y los incendios forestales que de forma continua se abrían paso ante la mirada de nuestros visitantes, por suerte y bajo el “dantesco” espectáculo del pueblo minero de las “Claritas”, la Gran Sabana abrió sus brazos para recibir nuestra visita, no más ruido, no más propaganda política ni más barricadas, solo uno que otro incendio a la lejanía enmarcaba un paisaje inigualable en el país y el mundo. Nuestro conductor, Juan, después de 9 horas de carretera nos ubicó en Santa Elena de Uairén, donde la agradable posada de Ana Matilde e Isaam (Mount Roraima Tours) nos abría sus puertas, para darnos un rincón de descanso en este largo y pesado viaje de dos días. Esta posada, al igual que otras pocas (Yakoo, Venezuela Explorer, Cabañas Friedenau) pertenecen a esos “sobrevivientes” que han dedicado su vida a ese sueño venezolano llamado “Turismo”. Con la llegada de Luke, Jenny  y Gonzalo del Roraima, el grupo tomaba un nuevo aire y al día siguiente, continuaríamos nuestro periplo hacia los “bordes” de la Gran Sabana… El Paují y el “Abismo”… mientras tanto un paseo obligado por “La Línea”  y la “gran metrópoli” de Santa Elena, nos daban un contraste bastante claro de ciertos “errores” en el manejo administrativo de recursos fundamentales como: alimentos, gasolina y electrodomésticos, que, lejos de ser un negocio lucrativo para nuestro país, se han convertido en un mercado de tráfico y corrupción, que hacen de la zona, una “especie” de viejo Oeste, donde campea la ley del más fuerte, que en este caso pareciera ser… el Estado y sus autoridades.


A la mañana siguiente y sin mucho apuro, después de disfrutar un agradable desayuno, emprendimos nuestro recorrido hacia el Paují, con su ancestral carretera que ha visto pasar sobre ella las innumerables promesas de gobierno por un “supuesto” asfaltado que no ha pasado de ser un “bluf” electoral, que ha dejado a las abandonadas poblaciones a la buena de Dios y la… Intemperie. Seguía el horizonte indescriptible de selva, manchado cada vez con más frecuencia, por la rapiña de la minería, deforestación maderera y basura, que bajo la mirada “cómplice” de autoridades y nativos, poco a poco se va comiendo uno de los más presiados tesoros de nuestro país. Al llegar al salto “Catedral”, nos detuvimos a tomar nuestro almuerzo y a intercambiar algunas palabras con los encargados del lugar que cohabitan con los nativos en una incomprensible espera por esas mejoras de vida que les fueron hechas en los años 70 y… nunca llegaron. Generaciones que se alternan, desgastando un futuro en el que solo algunas pocas guías de turismo hacen notar su existencia. En las proximidades del “salto La Catedral”, nuestra posada… “Intiguazi” y su propietaria “Wanda”, nos esperaban para darnos un verdadero remanso, en el que “descansar” es el lema. Esta posada está ubicada en un mágico lugar en las afueras de la carretera principal y es otra más de esas muestras de lo que “debería ser” en una zona en la que tantos se han llenado la boca con la palabra “Turismo”. Esta familia, apostando a un futuro en el cual los valores de esta promisora tierra sean los que realmente muestren al mundo lo hermoso de una Venezuela diferente, se han avocado paso a paso a consolidar un sueño… su “casa del sol”.
Y poco a poco el “sol” fue determinando el tiempo, y nuestros cansados cuerpos convirtieron el cansancio en sueño y las ganas en un nuevo amanecer el el que el camino nos llevó nuevamente hacia la carretera que finalmente nos llevó hacia uno de nuestros últimos destinos… “El Paují”, ese lejano lugar en el que pareciera detenerse el tiempo, o más bien acabarse el mundo. Ese lugar donde la palabra “Abismo”, marca como el límite de lo posible, donde el humo del incienso de “tacamajaca” de paulista, se mezcla con el del horno de leña y esconde bajo el “surrealismo” de un mundo que se niega a desaparecer. 
El “Abismo”, marca ese límite entre la selva y la Gran sabana… es como el final de un viaje, el final de un sueño, donde la vista se pierde en el infinito verdor de un sueño que todos los que amamos este país jamás quisiéramos que desapareciera. Era el límite de lo que habíamos venido a ver. El regreso ya lo conocíamos… la misma carretera, los mismos incendios, deforestaciones, alcabalas y caseríos inundados de pobreza, no la cultural, sino la de promesas, esas que llegan elecciones tras elecciones, inundadas de esa palabra que todos usamos pero pocos sentimos… Turismo, esa rica palabra en la que se esconde no solo el valor de la tierra, sino el más grande que es el de poder comprender el valor de la tierra y de su gente… el valor de una aventura que es el descubrirnos a nosotros mismos.



Nos vamos con un sueño realizado, ese que nos llevo a recorrer los paisajes más hermosos de la Gran Sabana y con una gran preocupación… la de saber cuan vulnerables son estos mismos paisajes a la desidia de sus visitantes. En esta oportunidad nos despide, no el humo de las lacrimógenas, pero si el del fuego que consume los mermados bosques de la Gran Sabana. 

viernes, 14 de febrero de 2014

El Rescate gratuito o… “La ilusión Divina”

“Prevenir, mejor que lamentar”


Eran las 00:40 de la madrugada, y recién la tormenta había terminado. Los truenos que retumbaban en la oscuridad de la noche, poco a poco se fueron alejando, y con ellos la dosis de adrenalina que llenaba nuestros cuerpos. El frío se comenzaba a sentir con una intensidad inusual, especialmente cuando hurgábamos cada recodo de la roca buscando grietas para nuestro avance… el hielo se había apropiado de cada hendidura de esta pared que en condiciones normales no hubiera representado mayor dificultad.
Rapeles finales en la "retirada" del
Maternorn  (Cervino-Italia/Suiza)
No había otra opción, o era mañana o nos tendríamos que regresar, en 2 días el tren de Luís salía hacia París desde Cervinia… la suerte estaba echada. Evidentemente al despejarse la noche y poco antes de llegar a la “Capanna Carrel”, con la claridad que apareciera después de la tormenta, brillaba el vecino pueblo de Cervinia con todas sus luces, y nuestras linternas deberían ser el “blanco” de preocupación para todos los organismos de seguridad encargados del área. La madrugada nos sorprendió en una muy pequeña repisa en la que, asegurados a un manojo de viejas cuerdas y anclajes metálicos, nos dispusimos a “acomodarnos” lo mejor que pudimos, e intentar descansar algunas horas para, con la luz del día, comenzar nuestro descenso hacia tierras más seguras.
A las 6:15, el lejano sonido del helicóptero nos hizo salir de nuestro letargo matutino y sin mucho trabajo, pudimos divisar ese pequeño punto rojo que rapidamente se acercaba hacia nosotros… apurámos nuestra decisión y llegamos a la conclusión que en esta oportunidad el helicóptero no era nuestra opción, ya que apartando el cansancio y el frío, estábamos en plenitud de condiciones y solicitar el apoyo helitáctico, era utilizar un recurso que, aparte de costoso, implicaba un riesgo para los integrantes de la aeronave y nosotros mismos. Como maestros del aire, el equipo helitáctico alpino se colocó, cual “libélula”, a muy pocos metros de nuestro “nidal de supervivencia” y después de recibir las  rigurosas señales “tierra-aire” de “OK”, se retiraron a toda velocidad hacia el cercano refugio “Carrel” para recuperar el cuerpo de 2 escaladores italianos fallecidos el día anterior.
Definitivamente habría muchas maneras de interpretar esta situación, entre ellas las más inauditas y heroicas hasta las más razonables y frías… yo particularmente creo más en estas últimas, sobre todo si se trata de situaciones de emergencia y seguridad. 
Walter Bonatti, uno de los más grandes montañistas de los años 60, decía: “La montaña no es como los hombre. La montaña es sincera.” Tal vez este sea el motivo fundamental que nos lleva, a muchos de nosotros, hacia ellas.
No podía dejar de escribir mi punto de vista hacia una situación ocurrida poco tiempo atrás en el “Auyan Tepuy”, que gracias a la acertada intervención de Protección Civil del Edo. Bolívar a través de su directora “Andrehina Diaz”, José Antonio y la del excelente saltador BASE André, que facilitó su teléfono satelital, para brindar el único sistema de comunicación de la zona de la “contingencia”, permitiendo finalizar sin mayores resultados... que una experiencia para “contar”, sin embargo, pensar que  esto fue una “prueba Divina” (“Seguimos en lo que yo llamaba “mi nuevo encuentro con Dios”, ya para los últimos dos días debo aceptar que los obstáculos eran cada vez más difíciles para mí, no tanto físicamente sino psicológicamente”, palabras de uno de los involucrados en el incidente), ya que el único camino "Divino" que yo puedo concebir en las montañas es el de la "Felicidad", y este pocas veces tiene que ver con "accidentes", "intervenciones de rescate", "situaciones de emergencia" o cosas por el estilo. Que por cierto, aparte del gran riesgo de perdidas de vidas humanas que estas representan, involucran inmensos gastos operativos, por tratarse del manejo de situaciones que generalmente se desarrollan en ambientes altamente peligroso don de el uso de equipos y personas especializadas es necesario. (Ver referencias 1,2 y 3 al final). Pensar que, por el hecho del "ESTADO" ofrezca un rescate sin "APARENTE" costo, no quiere decir que el mismo no haya tenido un elevado gasto operativo y que pedir que estos costos se abaraten en un lugar como Venezuela, no deje de ser un "ABSURDO", mencionando nuestro país como referencia, no como un hecho "peyorativo", sino que como cualquier actividad humana, el costo se calcula tomando en cuenta diferente variables que tienen que ver co: Frecuencia, volumen de utilización, dificultad de uso, dificultad y costos en la adquisición y uso de los equipos y un sin número de circunstancias en las que nuestro país está "EVIDENTEMENTE" desfavorecido. Así que, la mejor manera de tener una experiencia con DIOS, es ser un poco más previsivo y no poner en "RIESGO" la seguridad personal ni la de los que nos acompañan, eligiendo objetivos para los cuales no estemos preparados. Es por esto que hay un "adagio" utilizado en todas partes del mundo que dice: "ES MEJOR PREVENIR QUE LAMENTAR" y la más importante parte de la "PREVENCIÓN" es la "INFORMACIÓN".

Un agradecimiento muy sincero por los detalles facilitados a través de:
Daniel Todd
Andrehina Díaz
José Antonio Vazquez
André Vancampenhoud
Ivan Valles






Haz Turismo... Deportes, pero, NO ARRIESGUES TU VIDA.
1.- Informate bien del lugar que vas a visitar.
2.- No exedas tus niveles en el logro de las metas que te hayas propuesto.
3.- Usa Operadoras de Turismo de Calidad.
4.- Exige un Guía Homologado y Capacitado para el logro de tu meta.
5.- Trata siempre de mantenerte en contacto con Organismos de Seguridad que puedan brindarte apoyo en caso de emergencia.
6.- Deja el lugar a donde vayas mejor de comno lo encontraste.

Recomiendo leer:




1.-“Actualmente el servicio de rescate aéreo puede costar más de 100.000 yuanes (16.000 dólares) por viaje, lo que es demasiado caro para la mayoría de lagente” dijo Li Chongsen, portavoz de la Cruz Roja de Pekín.
2.-"La compañía aseguradora que cubre a los deportistas federados en montaña en Madrid, como era el caso, recibió una factura emitida por el SUMMA por valor de 5.452 euros en concepto del rescate. Éste es el precio fijado por la CAM para atención sanitaria móvil en urgencias y emergencias con medios aéreos y está recogido en la Orden 629/2009".
3.-"La Federación Andaluza de Montañismo, que tiene entre 8.000 y 9.000 federados -que cuentan con seguro en caso de accidente-, explica que una hora de vuelo de un helicóptero de la Guardia Civil cuesta 1.000 euros, un gasto que hasta puede multiplicarse por cinco en caso de que sea necesario movilizar a los helicópteros del GREA (Grupo de Rescate Andaluz) o a los medicalizados del 061".