domingo, 13 de octubre de 2019

NEPAL 2019... Un viaje virtual al Campo Base del Everest "Sagarmatha"


“Un paso no es la totalidad del camino, un camino no es la única manera de llegar a la cumbre, una cumbre nunca será tu último objetivo.”

Este año 2019, entre nieblas y tormentas no han mostrado su mejor semblante para emprender mi acostumbrado viaje hacia la magia del Himalaya, sin embargo quiero convertir junto a ustedes estos días en un especial y diferente camino hacia las montañas más altas del mundo. Día a día, paso a paso iremos construyendo la historia y los detalles que me enamoraron de Nepal, su cultura, su gente y claro está... sus Montañas.

No te pierdas este maravilloso viaje "virtual" que con todos sus anécdotas e historias te enamorará a ti también y te preparará para acompañarme el próximo año 2020 en el que, personalmente, te podrás encontrar con "Sagarmatha"... la diosa madre de la Tierra.

Iniciar un viaje, va mucho más allá de imaginárselo, se trata de poner a mover muchas cosas que, dependiendo del objetivo y el propósito, pudieran hacerse más o menos complicadas. Para nosotros en Venezuela, al parecer, las cosas cada día resultan más complicadas. 

Partiendo del principio de que, para mí, Nepal y el Himalaya se han hecho más que un viaje, una necesidad, generalmente me planteo salir de viaje hacia este destino durante el Otoño del Himalaya (Agosto a Noviembre). Este año 2019 no será la excepción. La característica “especial” de este viaje que emprenderemos juntos, estará marcada desde un principio por sus circunstancias... podremos viajar VIRTUALMENTE a través de Instagram y Blog con las experiencias acumuladas a través de tantos años de continuas visitas a este maravilloso país.

En efecto aquí nos encontramos, a punto de tomar uno de los tantos vuelos que desde Estados Unidos (Miami o Nueva-York) o Europa (España, Francia, Inglaterra, etc.) nos llevan a través de países de Asia, Oriente Medio o Arabia hacia la capital de Nepal... Kathmandú.

En esta oportunidad tomaremos el vuelo que he estado utilizando los últimos años... es el de "Qatar Airways" que nos llevará en un tiempo de 14h y 10m hasta el lujoso aeropuerto de Doha en el cual aprovecharemos las 8h y 20m de escala para refrescarnos, comer algo y descansar para así hacer mas tolerable el "jetlag" de este gran vuelo y cambio de horario.

Nepal es uno de esos países que mientras más se visita más gusta, esto tal vez se deba a que comenzamos a entender que detrás de todos esos rostro que se cruzan con nuestra mirada hay una persona con sentimientos iguales a los nuestros, con un deseo por vivir intensamente cada momento de la vida, y que la única diferencia radica en la forma en que esto se expresa. A diferencia de otros países que poseen muchas religiones, castas y creencias, en Nepal todas estas tendencias conviven en paz y armonía

23 de Septiembre, después de 4h 30m de vuelo desde "Doha", a las 08:15 am (Hora de Nepal), el chillido de los cauchos del avión indican que hemos aterrizado en Kathmandú, nada ha cambiado en el aeropuerto, los mismos pasillos, el mismo mobiliario de los módulos de migración, el mismo papeleo... todo fluye. El rostro de Pemba, aparece detrás del cristal en la sala de espera, verlo me llena de alegría y un fuerte abrazo antecede a la acostumbrada guirnalda de flores que nos coloca a todos en señal de bienvenida. Nos abrimos paso entre el tumulto alborotado hasta llegar al transporte que nos conducirá hasta "Thamel", lugar donde se encuentra nuestro alojamiento... el "Kathmandú Guest House". Este será nuestro remanso en los próximos dos dias en los cuales terminaremos todos los preparativos antes de irnos hacia el "Khumbu".

Ahora, sentado en mi habitación del “Kathmandú Guest House”, henos aquí, después de innumerables horas de viaje, de tantas ilusiones y esfuerzos en Kathmandú, lugar multifacético en el que todos hemos soñado alguna vez y para los que, enamorados de las montañas, siempre hemos tenido en nuestros corazones hurgar sus intrincadas calles y saborear sus exóticos rincones en busca del “Nirvana” que todos llevamos dentro.

Después de un buen baño comenzaremos a perdernos entre la multitud de las intrincadas y estrechas calles de Thamel, para ir acostumbrándonos a las particularidades culturales de esta ciudad y su gente. 

Al final de la tarde visitaremos el templo de "Bhudanath", costumbre "kabalística" que me ha permitido adentrarme en la cultura del pueblo nepalés, especialmente en el de la cultura Sherpa.

Durante los años 60, el consumo libre de Opio en Kathmandú enamoró a más de un “Hippie” a viajar a esta ciudad que más adelante y por orden exclusiva del Rey “Bhirendra” su consumo fue prohibido. Hoy día ese espíritu de “libertad” y la vida cosmopolita, donde la tolerancia y la aventura se mezclan para dar esa sensación de estar en un lugar único en la tierra, es el espíritu que se respira en Nepal y resalta verdaderamente en Kathmandú, ciudad cosmopolita en la que se mezclan razas lenguas y culturas para convertirla en lo que hoy día es… un lugar que marca un “antes y un después”. Recuerdo haber viajado a Kathmandú en el año 82 (Para solicitar un permiso para escalar el “Annapurna”), cuando mi sueño por las altas montañas comenzaba a germinar en mi corazón. Cerca de esa fecha los venezolanos Carlos Reyes y Freddy Matos consiguieron un permiso para escalar el Everest y más adelante en el año de 1988 Christopher Sterling nos invitó a José Betancourt, Alexander Vandendorpe y a mí a integrarnos para realizar una expedición al Tilicho una montaña de 7.132m. Ninguna de estas expediciones logró llevarse a cabo y no fue hasta 1981 cuando logramos conformarnos en un equipo venezolano solido para intentar escalar una montaña en el Himalaya… el Pumori, montaña a cuyos pies llegaremos en nuestro camino hacia el Campo Base del Everest… la gran “Sagarmatha”. (En nuestro recorrido les contaré sobre esta expedición y otras). A partir de este momento Nepal pasó a ser uno de mis países favoritos especialmente por mi estrecha relación con los Sherpas. 

Hoy es nuestro día “libre” en Kathmandú, visitaremos el templo de “Swayambhunath” (Templo de los monos) y, durante el día compraremos los equipos faltantes para nuestro Trekking al Khumbu en alguna de las innumerables tiendas con equipos de montañas que hay especialmente en la zona de Thamel. Mientras tanto yo me “echaré” alguna que otra escapadita para arreglar asuntos referentes al viaje: Reservaciones y pagos de los boletos para volar a Lukla, reservaciones de posadas y hoteles para nuestro regreso, compromisos con amigos, etc.

Había olvidado presentarles a nuestros anfitriones... prácticamente familia. Desde el año 1991, cuando realizamos la primera expedición venezolana al Himalaya, Nawang Dorje y su familia nos atendieron e hicieron sentir como en casa. Nawang lleva adelante un orfanato para asistir a familias Sherpas de escasos recursos y con algún niño en condición de orfandad... algunos de ellos fueron adoptados por venezolanos y hoy día se desempeñan como profesionales. En la segunda foto Shansha Maya y Sonang (Mi hijo adoptivo). Amanecer en Kathmandú es como despertar en un lugar familiar muy querido, ese lugar que siempre trae a la memoria un recuerdo agradable, una vivencia auténtica, donde todo te resulta confortable. Esta ciudad es donde la luz de las 5:30 de la mañana es cálida y placentera porque sabes que el tiempo pasa lentamente, que nada de lo que hagas detendrá el aletear de las palomas en el patio, o el graznido de los cuervos en el ambiente. Esa luz matutina siempre será bienvenida porque sabes que es la que dará vida a todos los colores de la ciudad, a los crisantemos del patio del hotel, a las montañas que reflejan tus sueños en la lejanía y despiertan todos tus sentidos a un mundo de infinitas vivencias que hay en ti.

Hoy aprovecharemos bien el día ya que iremos a visitar dos ciudades importantes desde el punto de vista arquitectónico, Pathan y Bhagtaphur. No están muy alejadas de Kathmandú, sin embargo no podemos regresar muy tarde al hotel ya que hay que dejar el equipaje listo para poder madrugar el día 26 y poder tomar el vuelo hacia “Lukla” desde donde iniciaremos nuestra caminata.

Pathan y Bhaktaphur contituyen “Património arquitectónico de la humanidad” y fueron dos de las ciudades más afectadas por el fuerte terremoto del año 2015, esto debido principalmente a sus construcciones antiguas. En Bhaktaphur visitaremos a un gran amigo descendiente de una gran familia de pintores de “Thankas” (Pinturas de carácter religioso en la cultura budista), se trata de Madhu Krishna Chitrakhar… sus creaciones son maravillosas y sobre todo lo es la tradición de enseñanza que el transmite a las nuevas generaciones, incluyendo a sus hijas.

Son las 6:30 am… Una situación digna del mejor festival de teatro que cualquiera pudiera imaginar. Como sonido de fondo, se mezclaba la voz ensordecedora de cientos de personas nerviosas que no saben que está sucediendo en el recinto, y los detectores de metal enloquecidos que no dejaban de pitar ante la marejada de personas que los atravesaban. Las palomas cruzaban el recinto volando a su libre albedrío acostumbradas a este caos “ordenado” que se repite día tras día sin que nadie haga algo para evitarlo… es parte de la “diversión”. Entramos en la fase de “espera”, la incertidumbre llena nuestras mentes que se agolpan alrededor del equipaje, en espera de que algo suceda. Nadie sabe hacia dónde va cada grupo, pero todos queremos ir a algún lado, sin embargo, el tiempo pasa. Dos alemanas juegan “cartas” a mis espaldas y a la izquierda un grupo de chinos se deleitan con uno de sus “extraños” juegos (naturalmente con “palitos”). Son 2 días que no han salido vuelos por mal clima en el aeropuerto de “Lukla”, uno de los aeropuertos que se ha ganado la fama de ser uno de los más peligrosos del mundo. En efecto, yo mismo lo pude constatar, cuando en el año 2008 el vuelo que debíamos abordar de la Aerolínea “Yeti Airline” tuvo un accidente donde perdieron la vida 19 personas. (Era el primer accidente con víctimas fatales en Lukla)

Después de algunas maniobras casi indescriptibles el equipo y la carga nos encontrábamos volando hacia “Lukla” en el vuelo 235 de “Tara Airlines", donde finalmente llegamos a las 9:30am… lugar de inicio de lo que para nosotros era la “esencia”: estar en contacto directo con estas montañas con su cultura tan especial, que siempre ha atraído a millones de personas a sus senderos, cumbres y pueblos, cambiando sus vidas para siempre.

Al tocar "Lukla" Dawa Phuti nos espera con su singular sonrisa y simpatía. Los porteadores se debaten, como todos los años, en la negociación para transportar nuestro equipaje durante los próximos días. Mucha gente llama a estos "porteadores" SHERPAS, sin embargo pocos de ellos pertenecen a esta etnia, casi todos son "Tamines", que vienen de las tierras bajas a buscar trabajo en la época de turismo. Hoy nos hemos encontrado con Phura Jangbu Sherpa (https://www.facebook.com/profile.php?id=100009283104585), un joven Sherpa que con tan solo 17 años ya ha logrado llegar a la cumbre del Everest en tres oportunidades y que visitó Venezuela con el proyecto "Niños de la cumbre" de Marcus Tobía. El también recibió el apoyo para sus estudios de Inglés y Guía de Montaña por una gran amiga venezolana Erika Mendoza.

La caminata de hoy es sencilla y transcurre por varias zonas pobladas entre ellas "Jorsalé" y "Mondjo" (Nuestro objetivo del día), que se encuentran a las márgenes del río "Duth-Kosi" (Río de leche) que baja desde el Everet y el Lhotse. Hoy es un día para tomárselo con calma, para soñar. Estos sueños me remontan a la primera vez que hice este recorrido en el año 1991 con un grupo maravilloso con el cual regresé varias veces y conseguimos grandes logros de escalada en esta zona del Khumbu-Himal (Región del Everest/Sagarmatha). Más adelante, cuando lleguemos a los piés de cada una de estas montañas iré haciéndoles referencia al respecto.

Me quedo con un comentario de Martín sobre este trayecto...

"La excursión por el valle del Khumbu fue fascinante, porque ademas de cumplir muy bien con la función de aclimatación, tuvimos la oportunidad de volver a una serie de lugares que alguno de nosotros ya conocíamos y repasar nuestra propia historia como grupo". Martín Echevarria.

Las montañas ya se sienten en el ambiente, al fondo del cañón ya se puede ver el "Khumbila", que identifica muy bien el lugar que alcanzaremos el día 28.

Esta noche nos quedaremos en el lodge "Himalayan Pilgrimage Home" se encuentra ubicado justo al lado de la oficina de entrada al "Parque Nacional Sagarmatha" donde se encuentra la montaña más alta del mundo. La propietaria de este "lodge" es la mujer con la sonrisa más encantadora del Khumbu y es una maravillosa anfitriona.

Son las 7:30 Nima se adelantó a la oficina del Parque para chequear todos los permisos de Trekking y entradas al Parque Nacional. Hoy comenzamos la "verdadera" subida. Nos encontramos a 2.835 metros de altitud y hoy nos tocará alcanzar 3.440 metros en "Namche-Bazar" la "capital" del pueblo sherpa.

Después de un agradable desayuno, y asegurarnos que los porteadores ya arreglaron todas las cargas, nos equipamos con nuestros morrales de marcha para iniciar el trayecto, no sin antes despedirnos de la "Didi" (Señora en lengua nepalí). Continuamos por un trecho bordeando el río "Duth-Kosi" entre sembradios y cascadas hasta llegar a un estrecho que nos obliga a ascender para atravesarlo a través de un espectacular puente colgante donde el río "Bathe-Kosi" se une al "Duth-Kosi" e inicia la subida más fuerte del día, que entre los porteadores y trekkers que hay en el camino, unidos a los "Zoquios" (Hibridos entre Jaks y vacas) nos obligar a detenernos en algunos recodos para disputarnos el derecho al paso, que sin duda lo llevan las bestias de carga. A pesar de todo a medida que subimos el paisaje aumenta su belleza y la marcha entre los pinares y la frecuente conversación entre nosotros se hace agradable y hasta imperceptible, tanto así que al llegar a una pequeña explanada y entre los pinos y rododendros del lugar aparece majestuosa "Sagarmatha", la Diosa madre de la tierra, conocida por nosotros los occidentales como EVEREST... la montaña más alta del planeta.

Sin darnos cuenta y luego de pasar el control de entrada... aquí estamos, Namche. estrechas calles con cientos de curiosas miradas se abren a un sin número de variadas tiendas hechas para satisfacer la más variada gama de necesidades del turista, desde parches para ampollas hasta el más sofisticado equipo de montaña y el más exquisito café. La música occidental se mezcla con la más clásica música nepalí... parece que ya se hubieran preparado para nuestra llegada, hay ambiente festivo, sin embargo, hay que ir a la posada... 

"Timida te escondes entre el follaje del bosque; mi vista te busca, y una tras otra desapareces, sin embargo, haberte visto una vez me basta... eres parte de mí, eres el recuerdo".

Los sueños ameritan descanso... hoy es un día de descanso. Bajar al pueblo y dejar deslizar un trago de buen café en el local "8.000", ese aroma que te traslada a casa, a Venezuela y rememorar las cosas que te anclan a esa tierra que ha tenido que sufrir aun teniendo tanto y poder compararla con este pueblo, cuya mayor riqueza son estas montañas y una cultura ancestral donde la prioridad es la felicidad de los otros.

Aquí estamos preparándonos para continuar ascendiendo y afrontando los efectos de la altura en el cuerpo... en este caso el descanso se aprecia. En "Namche" podemos evaluar los días pasados, lo que nos falta, lo que nos sobra. Es el lugar ideal para que el descanso se convierta en fortaleza.

Ver el Everest (Sagarmatha) es entrar en un mundo donde la dimensión del cielo cambia de forma, color y contenido. Su luz llena de sueños la imaginación y es como colocar un hermoso collar en el cuello de la mujer amada, haciendo resaltar sus labios, brillar sus ojos y llenar de alegría su sonrisa. La nieve, que fue un verdadero problema para la gente que se encontraba en las montañas, para nosotros ha mostrado un paisaje verdaderamente espectacular, donde el horizonte se viste de blanco dándole poco acostumbrado para estas fechas.

Después de subir entre pinares y la majestuosa vista hacia el cañón del río “Duth Khosi”, llegamos a la meseta en la que se levanta el templo budista de “Thyangboche”, en el que bajo la mirada celosa de 2 parejas de águilas y un primer contacto con un grupo de lamas que se encontraban en los aposentos del templo, el “Rimpoche” (Abad mayor del lugar) nos recibió con un sencillo pero emotivo acto en el que bajo sus bendiciones continuamos el camino hacia nuestro objetivo final del día… “Deboche”.

Hoy 1 de octubre, con mucho pesar, abandonamos "Rivendel" una de las mejores posadas del Khumbu. Su ubicación entre un bosque mágico de rododendros y situada entre dos de los templos budistas más conocidos de la zona, "Thiangboche" y "Deboche", hacen de esta posada (Lodge) una de las más privilegiadas de este trekking. La caminata de hoy será corta y mañana tendremos un nuevo día de descanso, ya que estaremos entrando en la zona de los 4.000 metros, esto nos obliga a tomarlo "con calma", lo que nos da la oportunidad de detenernos a visitar el templo de las "monjitas" budistas de "Deboche", donde muchos años atrás tuve la oportunidad de conocer a una lama "ermitaña", cuyo contacto directo me tomó prácticamente 5 años. Su nombre Äni Shasan", ella ya falleció, sin embargo aún mantengo su humilde imagen grabada en mis recuerdos más preciados. Así como también haber podido conocer, en compañía de Marcus Tobia, en este mismo lugar y en condiciones muy especiales a uno de los Lamas más importantes de esta época... "Trulshi Rimpoche". Nuestra parada en "Pangboche" tiene mucha significación porque el Lama Geshe "Odiyana Vajra" Rimpoche siempre nos recibió con mucho cariño y alegría desde nuestra visita en el año de 1991 con la finalidad de escalar el "Pumori". Lamentablemente él falleció en el mes de Febrero del año pasado 2018 a la edad de 87 años. "Lama Geshe" siempre nos ofreció sus bendiciones, no solo en cada una de nuestras expediciones y trekkings, sino también realizó mi ceremonia matrimonial y mi '"toma de refugio". Su familia ahora... es mi familia. Precisamente la posada "Mont Kailash" donde nos quedaremos, pertenece a su hija "Tashi" que siempre nos ha hecho sentir como en casa.

Pangboche es un pueblo que se viste de magia... nunca hubiera pensado que conocería en persona las "reliquias" del Yetti. Si en efecto, en el monasterio de este pueblo se guardan con mucho celo los restos del cráneo y una mano del Yetti, personaje mitológico de la tradición budista... "ver para creer", bueno, nosotros lo vimos. 

Añoro la presencia del "Rimpoche de Pangboche" él, aparte de ser un gran maestro y amigo, era la vida del pueblo, era muy querido especialmente por la comunidad de montañistas, quienes siempre se presentaban para pedir sus bendiciones durante los ascensos a las montañas cercanas. 

Retomo algo que escribí en años anteriores al respecto: "Los mantras llenaron la estancia y convirtieron nuestro día de descanso en “Pangboche” en un momento muy especial. El “Lama Geshe” llevaba a cabo todo tipo de ceremoniales, arrojando arroz al aire y quemando en su incensario todo tipo de hierbas para que los Budhas nos acompañaran en nuestras escaladas y el buen retorno a nuestros hogares, insistiendo en la importancia que tenemos como seres humanos y la necesidad de comenzar con cambios internos para poder generar así cambios en nuestros entornos. Cerramos la ceremonia con el recitar algunos mantras para el bienestar de Venezuela y, con toda la espiritualidad del momento, comenzamos el regreso hacia la posada y sumirnos cada uno en sus propios pensamientos, que se generaron en las horas pasadas". Uno de mis recuerdos más preciados fue el de la ceremonia de mi matrimonio con Adri (Chamba Salten) y yo (Tenzin Sampo). Todos los amigos del pueblo y los integrantes del equipo del Trekking participaron... unos más sorprendidos que los otros.
Si el sol se apagara, esta parte del mundo quedaría iluminada. El "Ama Dablam" y el macizo del Everest (Sagarmatha) brillaban con luz propia, una luz enceguecedora que acariciaba nuestros cuerpos entumecidos por el frio de la mañana.

Hoy seguimos el ascenso hacia "Dingboche" una corta caminata que no tiene mayor implicación que alcanzar la altura máxima del día... 4.410m.Para los venezolanos que hemos escalado en esta región, este trayecto, con la presencia del Äma Dablam" a la derecha y el "Tawoche" a la izquierda, tiene mucho significado. En el año de 1993 durante los días 17, 19 y 20 de Octubre, todos los escaladores integrantes de la expedición venezolana al Ama Dablam alcanzamos su cumbre (Pablo Borjas, Carlos Calderas, José Antonio Delgado, Martín Echevarría, Marcus Tobia, Hans Schwarzer y yo), fue una de las escaladas más espectaculares que haya realizado en esta vida.

En cuanto al "Tawoche", desde el primer momento que la vimos en 1991, quedamos enamorados de ella, y no fue hasta el 2008 que intentamos concretar esta idea... lamentablemente sin éxito. En ese entonces, Patricia Tacconi, Gonzalo Medina, Alberto Camardiel, Phurba Sherpa y yo (En compañia de Beatrz Valenti), después de un "espectacular" vivac de altura decidimos abandonar nuestro intento.

Entre un relato y otro ha pasado la caminata del día sin percatarnos de la altura... después de dejar atrás el cruce hacia "Pheriche" y haber cruzado una vez más el río, nos encontramos en la subida final que nos lleva al pueblo de Dingboche. Llegamos temprano lo que nos permite tomar una buena ducha caliente "Thato Pani" (água caliente) y distraernos en el amplio comedor hasta la hora de la cena.

Desde Dingboche suelen separarse dos vías principales, una que va hacia la pared Sur del "Lhotse" y el "Island Peak" (Inja-Tse) y la otra que continua ascendiendo por un valle alto hacia "Lobuche" y el Campo Base del Everest. 

El Island peak suele ser una cumbre de aclimatación y fue visitado por primera vez por un grupo venezolano en el año 91 con motivo de la escalada al "Pumori". La ultima vez que yo estuve en esta montaña fue el 31 de Octubre del 2013 con una expedición venezolana donde Arístides Moreno fue el director acompañado por Daniel Moreno, Yovanny Gil, Juan Ygnacio Gil, Wilmer Rodriguez, todos ellos de Mérida, de Caracas Daniel Mora Sotomayor y por Ecuador, Rafael Cáceres.

Hoy 4 de Octubre, todo ha cambiado, estamos a 4.800m, inmersos a los pies de un mundo blanco donde estas altas montañas te hacen sentir diminuto.

Despues de un pequeño lunch en "Tukla" al inicio de una última pendiente, muy fuerte, cuyo final está perfectamente delimitado por una serie de "monumentos funerarios" (Manis), donde resaltan algunos nombres de escaladores conocidos como Scot Fisher y Rob Hall, llegamos al verdadero inicio del glaciar del Khumbu, que baja directamente desde el "circo" del Everest. El glaciar del Khumbu se extiende a la derecha, y a la izquierda algunas carpas indican el Campo Base de los grupos que intentan escalar el "Lobuche East", por cierto escalado por el grupo mencionado anteriormente el 27 de Octubre del 2013. 

Finalmente nos encontramos en una de las mejores posadas de “Lobuche”, ya casi a 5.000m., algunas caras conocidas nos reciben. La alegría venezolana contagiaba todo el ambiente con música, café y risas que convierten este gélido ambiente en algo muy llevadero y agradable.

El trayecto hacia "Gorak Shep" es bastante sencillo, sin embargo ya podemos hablar de 5.000 mts de altura, exactamente marcados al llegar a la "piramide" (Centro Internacional de Investigaciones de altura), un laboratorio "high tech" ubicado en "la mitad de la nada" que parece un laboratorio de la NASA. Hemos tomado el camino que transcurre por un valle alto, desde el cual podemos apreciar a plenitud el glaciar del Khumbu, así como el Nutse, el Changtse, Lingtren, Pumori (mañana les hablaré un poco más de esta montaña) y el Everest.

Todo el mar de gente que hemos encontrado en el camino confluye en un solo lugar, en el que 5 posadas deben dar alojamiento y comida a un volumen incomprensible de personas venidas de los más diversos lugares del mundo.

Hoy 05 de Octubre nos encontramos en el “Lodge” (posada) “Snow Land”, a 5.100 mts. de altura compartiendo en el comedor con aproximadamente 160 persona… Un espectáculo variopinto en el que todos los colores de la “paleta” de un pintor se mezclan en la variada vestimenta de los presentes, un "ajuar" que sería suficiente para vestir a todos los montañistas venezolanos. Nuestro siguiente objetivo, remontar un promontorio rocoso llamado… “Kala Pathar” (5.600 mts.), para desde allí poder observar uno de los espectáculos más bellos del mundo, el momento en el que el sol da el último beso a la tierra, en el punto más alto del planeta… El Everest (Sagarmatha), el cual enrojece su rostro bajo la mirada atónita de todos los presentes, que nos apresuramos a tomar las últimas fotos bajo el gélido ambiente que ha quedado luego de la retirada del sol. Ya entrada la noche, encontramos en el descenso lo que lógicamente no puede faltar en un ambiente en el cual, la imprudencia de los visitantes es una variable que comúnmente se puede observar entre el volumen tal alto de visitantes. Una persona con las fuerzas colapsadas y una lesión en uno de sus tobillos, tuvo la fortuna de encontrarse con nuestro grupo, que diligentemente lo trasladamos hasta la seguridad de la posada.

"Gorack Shep" es el último lugar poblado antes de adentrarse hacia el Campo Base del Everest o del Pumori (La hija del Everest), montaña esta que fue el objetivo principal de la "1a. Expedición Venezolana al Himalaya" en el año 1991 y que precisamente en el mes de Octubre logró con éxito llegar a su cumbre. Fue una expedición organizada por la Fundación Terramar y dirigida por el Sr. Armando Michelangeli. Como equipo de escalada estábamos: Martin Echevarria, Raúl Castillejo, Luís Simosa, Marcus Tobia, Kashi Sherpa, Nima Rita Sherpa y yo.

Caminar por esta ruta empedrada una vez más me trae a la memoria estos gratos momentos que, finalmente en el año 2001 trajeron como lógico desenlace la primera Expedición Venezolana en lograr alcanzar la cumbre de la montaña más alta del planeta a través de sus representantes Marcus Tobia y José Antonio Delgado, quienes el 23 de Mayo movieron emocionalmente todos nuestros corazones con este maravilloso logro.

De nuestro acercamiento al Campo Base del Everest no hay mucho que decir más que el sentirse infinitamente pequeño al caminar entre estos colosos de la tierra y moverse en un mundo helado de rocas y hielo que se desplaza lentamente... a la velocidad del tiempo. El "Campo Base" como tal es un lugar inhóspito, demarcado por un grupo de carpas desordenadas y restos de las diversas expediciones esparcidos por todo el glaciar... no es un lugar digno de elogios. Después de las fotos de rigor iniciamos a toda velocidad nuestro retorno hacia Gorack-Shep y continuar el descenso a nuestro siguiente lugar de pernocta... "Lobuche", donde llegaremos alrededor de las 4:30pm.

No quisiera dejar atrás estas montañas sin recordar que ellas hacen grandes su presencia por la luz que brilla en nuestros corazones, esa que hace grande nuestros sueños y mantiene viva la esperanza de llegar a su cumbre... el Campo Base de Everest, a pesar de la basura, muchas veces la "inconsciencia" humana, es también eso, esperanza, alegría, grandeza, fe, por eso las Montañas seguirán esperando siempre por nosotros, para que las adoremos las escalemos, las compartamos con nuestros familiares y amigos.

De regreso hacia Kathmandú, utilizaremos casi la misma ruta de ascenso y lo haremos de manera más acelerada ya que la salida desde el aeropuerto de "Lukla" suele complicarse a medida que pasan los días... el volumen de turistas en el mes de Octubre aumenta de forma bárbara y con ello todas sus consecuencias. 

En la foto... el Campo Base del Everest con Ana María, mi hija mayor. Naturalmente regresaré, porque aún me queda mostrarle este maravilloso lugar a Verita y al Picco... mis dos hijos menores. Para los "curiosos", el helicóptero en el fondo es ¡basura! A pesar de la importante labor de rescate que ellos realizan, volar a esta altura no es nada fácil y cualquier falla mecánica o humana significa el final de la aeronave y algunas veces de sus tripulantes.

Estar tan lejos fuera de casa puede resultar una eternidad, aunque si se mide en función de las experiencias vividas, puedo concluir que en Nepal el tiempo no se mide por el calendario… se mide por las experiencias, y de esas siempre se traen muchas.

Como un eterno círculo vamos y venimos por los caminos de las Montañas llenándonos de experiencias. Nosotros escogemos los caminos, las Montañas... el destino. En esta oportunidad agradezco una vez más a todos los que me han acompañado en este viaje virtual al Campo Base del Everest, sin ustedes este viaje habría sido distinto... no habría sido una experiencia.

Ya iniciaremos nuevos caminos, escalaremos nuevas cumbres, pero pueden estar seguros de que... siempre nos encontraremos. "TASHI DELEK"... བོད་སྐད
Ahora vamos a ver que hemos aprendido sobre el "tema" de la paciencia. Como buenos venezolanos, como montañistas, y después de haber estado caminando entre las más hermosas y altas montañas del mundo, hemos llegado a Lukla, lugar desde el cual deberíamos volar a Katmandú (Capital de Nepal)... si el clima nos lo permite. Por ahora los pronósticos no son muy buenos. Mañana será otro día. Pero en este pueblo hay una premisa: "A Lukla no se sabe cuando se llega pero... tampoco se sabe cuando se sale".

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lunes, 29 de abril de 2019

ECUADOR 2019... Por el camino de los volcanes



Todo es tan diferente desde el aire, eres tan ajeno al mundo que pareces no formar parte de él. Cuando vuelas hacia Quito, sus volcanes nevados, en la lejanía, parecen una diminuta cadena montañosa a nuestra izquierda, sin embargo, para los que la conocemos, sabemos que es el preámbulo a una hermosa cadena montañosa que se extiende de Norte a Sur (O viceversa), formada principalmente por volcanes.


Los Andes, van creciendo poco a poco a medida que nos adentramos en territorio Sur Americano, y en efecto, para los que tienen como objetivo el Ecuador, este país tiene en su territorio hermosas montanas, donde la fuerza de la tierra brota con una intensidad inusitada y aquí, el Chimborazo, como padre absoluto del país, cuida con su vieja apariencia a los pequeños traviesos que con su fuerza quieren asustar a los mortales que viven en sus laderas.

Quito, la capital de Ecuador, se suele esconder entre nubes y ocultar al viajero una de las cadenas montañosas más hermosas del mundo, muchas veces en vano el corazón ansioso del turista espera poder ver por la ventanilla del avión al Cayambe, al Antisana o tal vez el Cotopaxi, es un velo blanco que se alza ocultando el camino de los volcanes, la paciencia es la clave, la misma que hay que tener para escalar cualquiera de estas montanas.

Como siempre viejos amigos, nos esperan en la puerta del aeropuerto, su cara me es siempre familiar y siempre evoca la montaña, años de experiencia se ven en sus rostros y siempre es garantía de que las cosas van a salir bien. Los arreglos de los días siguientes transcurren entre el alquiler de los equipos necesarios para escalar las montañas. También hay que contar algunas visitas obligadas como la de la “Zona Equinoccial” y algunas compras de rigor. Nuestros grupos siempre están conformados por personas con diferentes inquietudes pero con un objetivo común, escalar algunas de las montañas más hermosas del Ecuador: El Ruco-Pichincha, Carihuairazo y finalmente una de las montañas más hermosas de los Andes, El Cotopaxi.

La fase de “aclimatación” suele tener como preámbulo el ascenso a una montaña que se encuentra a los costados de la ciudad de Quito y que puede iniciarse su ascenso mediante el uso del teleférico… “El Ruco” (El viejo), como suelen llamarle los nativos, no es otra cosa que el extremo Norte de la Gran caldera del volcán “Pichincha” que varias veces ha mantenido en vilo a los habitantes de la capital. La llegada a la cima del “Ruco”, lejos de calmar los ánimos del grupo, suele actuar como un detonador que hace explotar en todos el deseo por salir de inmediato hacia el siguiente objetivo, cuyo viaje lo solemos iniciar desde la acogedora posada Campo Base, propiedad del gran montanista y amigo Manuel Jácome, desde donde emprendemos viaje hacia el páramo del “Carihuarizo”, en el que las comunidades de indígenas, la abundancia de “llamas” y por añadidura la presencia de su hermano mayor EL Chimborazo, como vecino, hacen de este lugar uno de los mas encantadores de todos los Andes ecuatorianos.


Aproximadamente tres horas de caminatas, nos colocan a las márgenes de una pequeña laguna situada a los pies de la montaña, lugar donde se fija el campamento para pasar la noche y al día siguiente, a primeras horas de la mañana, comenzar la escalada hacia este segundo objetivo de 5.100 metros. Normalmente el calor de la carpa comedor, alarga las tertulias la noche antes del ascenso, sin embargo, los ánimos por iniciar la escalada a la montaña hacen sencillo el despertar en medio del frío matutino. Luego del acostumbrado ritual de vestirse y preparar todo el equipo necesario para esta escalada, se toma unsencillo desayuno y, en menos de lo imaginado ya se siente el crujir del hielo bajo el paso de los crampones de los integrantes del grupo, que utilizarán este recorrido para repasar técnicas básicas de ascenso y seguridad en los glaciares. A medida que nos acercamos a la cumbre la pendiente aumenta inclinación y un sentimiento de cercanía al cielo nos irá invadiendo. A pesar de cada parada debido al cansancio del ascenso, estas se convierten, gracias a la presencia del imponente Chimborazo y a lo radiante del sol en estas latitudes, en un verdadero deleite para los sentidos. Entre risas y abrazos, disfrutaremos de este pequeño placer de haber logrado nuestro segundo objetivo, la cumbre del Carihuairazo. El regreso se convertirá en un rumiar de inquietudes sobre lo que tenemos guardado para el final, nuestro reto más grande, el verdadero desafío, la montaña “mas bella” del Ecuador, El Cotopaxi.


Un viaje de este estilo, es la mejor oportunidad para, además de cumplir con todos esos pequeños retos deportivos que todos nos fijamos, descansar, hacer amistades y conocer las culturas y sitios especiales que tienen todos los países que se visitan, “Baños” es uno de esos lugares, la presencia del  Tungurahua, uno de los volcanes mas activos del Ecuador, ha hecho de este lugar y su gente uno de los mas encantadores parajes del mundo. Las aguas termales, y el hermoso río Pastaza dan un marco perfecto para el descanso y el esparcimiento y eso será lo que precisamente buscaremos antes de nuestro ultimo y más grande reto, o mejor dicho más alto reto... El Cotopaxi. Después de algunos preparativos de última hora: especialmente la compra de alimentos para la jornada, comenzaremos nuestro lento y silencioso acercamiento al Cotopaxi (Cuello “collar” de la luna). Los minutos se deján arrastrar por el monótono sonido de las ruedas del transporte con el asfalto de la carretera, algún comentario o pregunta aislada saltará para disminuir la inquietud que se siente antes de un gran objetivo. Poco a poco nos acercaremos, subiendo la misma carretera que nos lleva a Quito y bordeando el “Parque Nacional Cotopaxi”.

Un lento despertar para, vestirse y comenzar a caminar. Se abrían las puertas del refugio y la larga caminata hacia esta hermosa cumbre del Ecuador dará su inicio. Estamos comprometidos y encargados de conducir este titánico esfuerzo por alcanzar junto a todo el grupo esta alta cumbre. Lentamente, paso a paso, los minutos se convertirán en horas y los metros se irán desvaneciendo bajo nuestros monótonos pasos. Esperamos un clima favorable que nos permita disfrutar este mágico ascenso en medio de la oscuridad de esa noche. Una que otra estrella fugaz hará volver un destello de alegría a nuestros pensamientos, que se encontrarán inmersos en miles de ideas que intentarán disipar el dolor que produce el frío y el cansancio. Finalmente la luz, el amanecer que promete calor y claridad al cuerpo y la mente, como era de pensarlo, el calor matutino traerá consigo un viento intenso que hará arreciar el frío que sentirán nuestros cuerpos que, con un intenso cansancio bajo los efectos de la altura y varias horas de camino, verán como la pendiente comenzará a perder su inclinación y todos los esfuerzos se verán recompensados al ver como se sale de un estado casi hipnótico en el que uno se encuentra y la Montaña... “El Cotopaxi” nos muestra su corazón a través de un cráter casi perfecto. La nieve te invita a “echarte” en ella durante un tiempo que se hace eterno para luego, iniciar el inevitable regreso… el largo descenso que nos permitirá finalmente disfrutar el logro de nuestros objetivos y que mejor lugar que “Ecuador”… la mitad del mundo.

Para viajar en Ecuador el tiempo siempre resulta escaso, habrá que aprovechar estos últimos días antes del regreso a Venezuela, sin embargo algo de música y una exquisita cena, serán el mejor marco para que, con gratos recuerdos del viaje, este sueño vaya dando paso a un nuevo día en el que después de algunas compras de ultima hora y una obligatoria visita al centro colonial de Quito, nos haga dejar atrás un mundo de experiencias que de ahora en adelante pasará a formar una parte definitiva de nuestras vidas.

martes, 12 de marzo de 2019

"HUMBOLDT Y BOMPLAD"... dos montañas de lujo




            Definitivamente la montaña venezolana es una excelente elección para todos los amantes de la naturaleza y de las actividades al aire libre y si hablamos de “Alta Montaña” no podemos dejar de mencionar a nuestra hermosa Cordillera Andina, protegida ampliamente por una red de Parques Nacionales y Monumentos Naturales que tienen por objetivo resguardar sus encantos para el aprovechamiento consciente de toda la humanidad. Sin duda alguna hay una ruta “consentida” entre todos los montañistas y excursionistas venezolanos experimentados que puede adaptarse a todos los gustos y necesidades, desde observadores de aves hasta avezados escaladores, me refiero a la ruta que asciende desde el Parque Recreacional “La Mucuy”, hasta alcanzar las cumbres nevadas de “La Corona” que culmina con las alturas de los Picos Humboldt (4942 m)  y el Bompland (4880 m).


            Quisiera permitirme dividir este recorrido en tres etapas que pudieran muy bien adaptarse a las necesidades de cada interesado. En todas es importante tener en cuenta una premisa importante que es la de que por encontrarnos dentro de un Parque Nacional (Sierra Nevada), nuestro comportamiento y cuidado hacia el ambiente debe ser EXTREMO, y debemos solicitar a las autoridades del Parque la correspondiente información y permisología. La primera etapa, excelente para aquellas personas amantes de la naturaleza en la que una exuberante vegetación y la abundancia de aves puede ser una prioridad, es la etapa comprendida entre “La Mucuy” (2130 m)  y la “Laguna La Coromoto” (3300 m), esta etapa nos puede llevar unas 5 horas aproximadas de recorrido y si la vamos a hacer ida y regreso durante el día, conviene comenzar la caminata temprano en la mañana. Hay abundancia de agua en el trayecto y debemos prestar importante atención al cruce de las “quebradas” del “Oso” y “La Coromoto” ya que en épocas de lluvia suelen crecer a niveles preocupantes. Este trayecto tiene su verdadero premio al alcanzar los predios de la laguna “La Coromoto” donde tímidas truchas y un agradable frío ya nos ilustran la entrada del páramo andino con too su esplendor. Existe la posibilidad de acampar y descender al día siguiente.

            La segunda Etapa, ya reservada para excursionistas más experimentados y que requiere de mayor tiempo y planificación es “Laguna La Coromoto”-“Laguna Verde”(4000 m). Este recorrido es verdaderamente espectacular, dejamos a nuestras espaldas el cañón de la Coromoto y ante nosotros aparecen repentinamente las nieves eternas del Humboldt y hacia la derecha el páramo de la Concha complementa el paisaje. Es sobrecogedor ver como la “Alta Montaña” se apodera del ambiente… de nuestro espíritu. Esta subida es exigente porque el caminar se hace más irregular y la altura comienza a “jugar” con nuestro cuerpo sin embargo una jornada de recorrido (aprox. 6 horas) serán suficientes para culminar extasiados con la aparición de la “Laguna Verde” reflejando en sus aguas las blancas cumbres del Humboldt y El Bompland.


            Para finalizar y solo para aquellos entrenados en las técnicas de escalada en “Alta Montaña”, está la tercera y última etapa de esta propuesta “Laguna Verde”- “Pico Humboldt”, existen varias rutas para este recorrido pero al final todas culminan en el glaciar que rodea a la segunda montaña más alta de Venezuela. Particularmente yo recomiendo la utilización de un Guía especializado (AVIGM/ http://www.alfredoautiero.com )  es un recorrido que ha de comenzarse en la madrugada y que nos llevará hasta los 4.980 metros de altura, hay que prever todo el día para ello y no debemos olvidar agua, comida y porque no… luz para la noche. No debemos perder de vista que las técnicas de escalada en Alta Montaña requieren de destrezas especiales y este recorrido es exigente física y técnicamente.


Reseña geográfica e histórica
de: Vicente Carrillo B.


Las cumbres más elevadas de Venezuela, se encuentran en la región andina, en las sierras nombradas Nevada de Mérida, de Santo Domingo y del Norte, también conocida como La Culata. Con un origen tectónico [telúrico], las vertientes de las montañas andinas, forman una sucesión de niveles escalonados y de valles alargados que acumulan capas sucesivas de sedimentos. En la Sierra Nevada encontramos los picos o cimas sobresalientes de mayor renombre en la región, entre ellos el Bolívar (5.007 msnm), el Humboldt (4.940 msnm), el Bonpland (4.890 msnm), La Concha (4.870 msnm), El Toro (4.730 msnm) y El León (4.720 msnm), todos ellos desdoblados en cumbres, riscos y gargantas colosales que en su momento inspiraron aquel fabuloso y hermosísimo mito de las Cinco Águilas Blancas.

La Sierra Nevada de Mérida posee los únicos glaciares de Venezuela y comenzó a ser explorada formalmente a mediados del Siglo XIX. La expedición del Botánico Pierre Burgoin (1.831-1913) en 1868, alcanzará por primera vez la cima oriental de El Toro. Más tarde el Dr. Alfredo Jahn alcanzará la cima occidental del mismo pico, el 17 de Marzo de 1910. El mismo año, llegará al entonces existente glaciar del Pico Espejo y logrará, el 18 de Enero de 1911, la que es tenida como su mayor proeza: la ascensión a La Corona, cuyos picos gemelos habían sido bautizados por él como Humboldt y Bonpland.

El Pico Humboldt fue escalado por segunda vez por Luís Ruiz Terán, en 1945. En esa ocasión ascendió igualmente al Bonpland y a un picacho vecino que desde entonces lleva su nombre. Entre el Humboldt y el Bonpland (La Corona), encontramos el más importante glaciar de las cumbres andinas venezolanas, cuyos deshielos se acumulan en las lagunas Verde (3.800 msnm) y El Suero (4.200 msnm). Se trata de un glaciar todavía imponente, de unos 30º–40º de inclinación, accesible por la vía Norte que parte de la Laguna Verde. La vía de El Suero, también lo hace accesible. Ambas vías de acceso plantean dificultades y riesgos, tanto por su inclinación como por el cúmulo de piedras sueltas.



El glaciar de La Corona viene experimentando desde hace décadas, una importante disminución de tamaño a causa de las variaciones climáticas. Nuestro amigo el Profesor Charles Brewer Carias, nos refiere cómo a finales de la década del 50 del pasado Siglo, el Glaciar se extendía hasta las proximidades de la Laguna Verde, haciendo imposible el acceso a la cumbre por esa vía. Alfredo Jahn, quien había analizado el deshielo progresivo en estas elevaciones, nos indica en sus datos y registros fotográficos, que el límite inferior de los glaciares, se ubicó para 1912-1925 alrededor de los 4.500 msnm en el lado Norte de la Sierra Nevada de Mérida. Entre los años de 1977 y 1998, desaparecieron los glaciares de Timoncitos, al sureste y suroeste del Pico Bolívar y los del flanco sur del Humboldt y del Bonpland. Hoy en día sólo se aprecian acumulaciones estacionales de nieve, en esas áreas despejadas por los otrora vetustos glaciares.

Interesa destacar que en la zona de deshielo del glaciar, se acumulan depósitos de derrubios que forman las llamadas “morrenas”.  El glaciar baja desde la cumbre y a su paso, como nos dice Brewer Carias, incorpora y desliza materiales que encuentra en el camino. Estas “morrenas” de suyo resbaladizas, a veces cortantes, se aprecian en las vertientes de las montañas que nos llevan desde La Coromoto a La Verde y de allí al glaciar que se sitúa en la base del Humboldt. Existen numerosos registros que demuestran el retroceso del glaciar en comentarios, aunque al parecer, en algún momento en el año 2001, habría dado signos de insipiente recuperación. Sea lo que fuere, todo indica que Alfredo Autiero tiene razón al alertarnos que estaríamos en presencia de un ser en trance de extinción.

El tema de la desaparición de los glaciares constituye un fenómeno mundial y, como apunta Brewer Carias, no necesariamente vinculado al llamado “calentamiento global”. A todo lo largo de la Cordillera de Los Andes, se expresa con idéntica significación en Venezuela, en Ecuador ó en el Perú, donde se concentra el mayor número de glaciares de las zonas tropicales. Y en casos puntuales, la totalidad de las aguas utilizadas por comunidades aledañas durante la estación de sequía, proviene de reservorios naturales alimentados por el deshielo glaciar. Un asunto preocupante que como hemos dicho, se expresa en mayor o menor medida en los glaciares de todas las regiones tropicales del mundo. 
          
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RELATO SOBRE UN ASCENSO

Nunca había tenido esa sensación. En el ángulo de la sala, mi morral impávido, parecía mirarme. Había quedado esperando con todo su contenido, a que, como mascota casera, lo sacara a la montaña. En efecto el pasado 16 de diciembre, Marcus me esperaba en el Ref. Albornoz… en la base Sur del Pico Bolívar para apoyarlo en el ascenso de un grupo de jóvenes que irían hacia la cumbre de la más alta cumbre del país.
Allí estaba yo detenido en el aeropuerto de Maiquetía gracias a la brillante decisión de un “genial” economista que había decidido dejar a Venezuela sin moneda. Explicar el “caos” de ese día en el aeropuerto sería verdaderamente complicado, tan complicado como explicar la circunstancias que lo rodearon. Sin embargo allí estaba él, si… mi morral.
Digamos que, cada vez que entraba a la casa lo veía castigado… mejor dicho, arrinconado. No me detenía en ningún momento a darle explicaciones (Al morral), porque sabía que muy pronto el día 2 de enero me tocaría salir hacia la “Sierra Nevada de Mérida”. El Centro Excursionista Loyola (CEL), me había pedido apoyo para acompañarlos a escalar algunas montañas del sector Oriental de la Sierra y finalmente descender en teleférico hacia la ciudad de Mérida el día 7.
Los días de Navidad y Año Nuevo pasaron rápidamente. Tal vez igual que cualquier otro año, pero las circunstancia que rodearon el año 2016 en el país, es probable que, por lo menos en mí, hubiesen aumentado el deseo de que llegara el 2017 con mejor pie… ustedes saben, esas tonterías “cabalísticas” que siempre nos dan esperanzas pensando que el paso del tiempo, por sí solo, traerá un mejor futuro.
Por suerte, con o sin “metafísica”, tomé por sorpresa a mi “morral” (creo que pude haberlo hasta asustado), eran las 3:20 de la mañana y, mi morral y yo nos enfilamos hacia Chacao, desde donde emprenderíamos nuestro camino hacia el destino que desde hace algunos meses, los jóvenes de 4° y 5° año de bachillerato del Colegio San Ignacio, habían estado preparando y esperando.
Entre rumbas, festividades, trasnochos y preocupaciones, allí nos encontrábamos, rodando por la “Regional del Centro”, en mi acostumbrada y trillada ruta hacia el Estado Mérida atravesaba un interminable número de Estados, ciudades, pueblos… y alcabalas. El adormecimiento producido por el monótono juego de la luz entre las cortinas y el ronroneo del motor del transporte, hizo que las 13 horas y cuarto, para llegar a San Rafael de Mucuchies, nos parecieran más cortas. Una vez más allí estaba, la simpatía de Nelson y su esposa, nuestros gentiles anfitriones, se mezclaba con la emoción de todos los integrantes de ambos grupos que nos preparábamos para salir al día siguiente hacia nuestros objetivos. Me refiero aquí a “ambos grupos”, porque es tradición en el Centro Excursionista Loyola, que dependiendo del grado de los alumnos, planifican sus objetivos. Es decir, los alumnos de 4° año de bachillerato se dedican a tratar de alcanzar algunas cumbres de la “Culata” y los de 5°año enfocan sus pasos hacia la “Sierra Nevada”.
No era nada desalentador comenzar el año caminando en la montaña, especialmente en una tan hermosa como la “Sierra Nevada de Mérida”. Un cordial saludo de año nuevo con todos los amigos de la estación de Guarda parques de “La Mucuy” y algunos de los integrantes de la brigada de montaña de los Bomberos Forestales, que se encontraban el labores de búsqueda de una pareja extraviada en el sector “Quebrada del Oso”, eran la mejor señal de que iniciábamos a adentrarnos en la MONTAÑA y que como siempre el “sentido común” y la prudencia nunca estarían de más. Aunque bien vale la pena destacar el estado de abandono de la ruta que sube hacia las lagunas “Coromoto” y “La Verde”, que definitivamente con los escasos recursos de “INPARQUES”, la falta de señalización y lo tupido de los senderos, hacen mucho más probable la posibilidad de extravío y/o accidentes entre los visitantes.
En la Montaña la mayoría de las veces, especialmente cuando se está con Grupos numerosos, lo más importante no es cuán rápido puedan llegar a su destino sino lo compacto en que todos sus integrantes lleguen, y en esta oportunidad no puedo negar que me encontraba en presencia de un buen grupo. Antes de las 16:00, todos ya estábamos en nuestro lugar de acampada (Lag. La Coromoto), y a pesar de todo pronóstico, encontramos lugar suficiente para colocar las carpas. El único problema es que, siendo esta ruta una importante fuente de agua para los habitantes de las tierras bajas de la Mucuy y Tabay, las autoridades competentes no hayan dispuesto de instalaciones apropiadas para recolectar los “Desechos Humanos” de los numerosos visitantes… en fin, con el CEL no fue difícil hacerles entender el cuidado que deberían tener al manejar sus desechos.
Nada más sabroso que acostarse cansado y que con un buen y reparador sueño, las montañas nevadas aparezcan en el horizonte… es como un “shot” estimulante que te quiere hacer llegar rápido a tu destino. Bueno, en nuestro caso así fue, a las 9:49 am del día 4 de enero, iniciamos el ascenso hacia la Laguna “El Suero”, el día estaba excelente y luego de 4 horas y 46 minutos, todos nos encontrábamos almorzando en la “Laguna Verde” y finalmente, después de haber recorrido 10.30 km. llegar a la “Laguna El Suero” a 4.104m. de altura, donde después de montar las carpas y una reconstituyente cena de “noodles con vegetales” y otras exquisiteces, cortesía de mis chefs "profesionales" Vicente Morata y “Rafo” Tineo, no quedaba otra cosa que dar las instrucciones para salir en la madrugada hacia las cimas del “Humboldt y Bompland”.
Algunas voces se abrían paso entre la oscuridad y el frío de la noche, el grupo de 19 personas que escalaría el Humboldt inició su caminata alrededor de las 4:30 am., los otros 10 que iríamos al Bompland, salimos a las 5:10am y a buen paso nos enfilamos hacia el sector conocido como “Murallas Rojas”, ya que este se dirige de manera casi directa hacia “La Ventana” del Bompland. Al poco tiempo de haber iniciado la caminata, pudimos distinguir una luz intensa y solitaria que se acercaba a toda velocidad hacia nosotros, casi sin duda, y a pesar de no poderlo distinguir por la oscuridad y la lejanía podíamos intuir que se trataba de Luís Simosa, que venía a apoyarnos en el ascenso a la montaña… en efecto, por su voz no tardamos en comprobar que nuestras suposiciones eran ciertas. A las 9:22 de la mañana del día 5 de enero estábamos en la cumbre del “Bompland” y, en vista del buen desempeño de los muchachos del grupo, decidimos complementar este ascenso con su par de “La Corona”… el Humboldt, a cuya cumbre llegamos ese mismo día a las 12:07 del mediodía. No tardamos mucho en iniciar el descenso, aunque en esta oportunidad optamos por utilizar la ruta que bordea el glaciar “Sur-Oeste” del Humboldt y las laderas del “Pico Sucre”, para llegar finalmente a la “Cascada” y ascender así a nuestro campamento en la “Laguna del Suero”. Definitivamente el sentimiento en el campamento era de alegría, todo el equipo del Centro Excursionista Loyola había logrado sus objetivos del día y antes de las 4 de la tarde ya todos estábamos en el campamento preparando nuestro regreso al día siguiente, que de manera “poco tradicional” realizaríamos por el “renovado” teleférico “Mukunbarí”, con la previa pernocta en el conocido campamento “Albornoz”, a los pies del Pico Bolívar.
A pesar de algunos “planes alternativos” de ascender a los picos “La Concha” y Bolívar” el día 6 de enero, no se puede negar que uno de los tramos más exigentes de esa jornada fue el superar, los 250m de desnivel que conforman las arenosas e inclinadas pendientes de la “TXOMAJOMA” (Iniciales de TXomin V., MAximiliano P., JOrge B. y MAximiliano R.). Definitivamente, estábamos cortos de tiempo para intentar los ascensos adicionales que se habían propuesto, sin embargo, y sin ningún percance, logramos establecer el Campamento, según los planes, a las 16:15. El campamento Albornóz es una pequeña explanada  a 4.600m de altura, en la que escasamente caben 10 carpas y el agua escasea, cuya única fuente son los vestigios de la “Laguna de Timoncito”, hasta la cual tuvimos que ascender en busca de agua para el consumo y preparación de la comida principal del día.
En el día 7, no cabía la menor duda de que la voluntad general del grupo, era la de llegar al teleférico y completar el trayecto, ya se escuchaba entre todos conversaciones relacionadas a comida, gaseosas, duchas calientes y otras “comodidades” que se añoran después de 6 días de montaña… y más rápido que nunca, a las 10:07 de la mañana y en poco menos de 2 horas, ya nos encontrábamos en Pico Espejo, deleitándonos con un buen café y con variados anécdotas acompañados de fotografías y risas.

Lo más maravilloso de esta experiencia, aparte de haber compartido con este equipo de montañistas tan especial, en un ambiente único como el de la Sierra Nevada de Mérida, es el haber llegado a mi casa, y al conectar mi equipo Garmin “Fenix 3” a mi computadora, es haber descubierto un nuevo mundo de detalles relacionados a “Rendimiento Físico”, “Topografía del Terreno”, “Ubicación”, “Cartografía”, que había, durante todas mis andanzas por las montañas tratado de juntar, y allí estaban. Ahora si entendía lo que “Claude” me había estado tratando de explicar con su acostumbrada paciencia y experiencia con los equipos Garmin, ya que él ha sido representante para Venezuela durante muchos años de estos sofisticados equipos.
Espero, poco a poco, irles transmitiendo todos estos detalles, sin embargo, para obtener algunas informaciones adicionales de esta ruta al Humboldt, les recomiendo visitar mi “Blog”: http://alfredoautiero.blogspot.com/2012/02/pico-humboldt-una-montana-de-lujo.html


Miguel Iglesias G. es un integrante del CEL Senior y ha venido haciendo de una manera metódica y consecuentemente la bitácora de sus ascensos a la Sierra Nevada de Mérida y otras montañas del país (Un digno ejemplo a seguir), aquí lo pone a nuestra disposición:

Sierra Nevada Enero 2019
(Humboldt)
El Pico Humboldt es la segunda montaña más alta de Venezuela, con 4.940 msnm. Forma parte
del grupo La Corona, un conjunto de picos que circunda un macizo donde reposa el glaciar del mismo
nombre. El glaciar La Corona es el último existente en Venezuela y se reduce a pasos agigantados, sin
embargo, gracias a fuertes nevadas en el invierno andino de 2018, el último glaciar aumentó
considerablemente su tamaño, lo que interfirió en el curso del ataque al pico.
En esta oportunidad realizamos el ascenso desde el Parque La Mucuy hasta el campo base en
Laguna Verde, desde donde se atacaron los picos Bompland exitosamente y Humboldt sin alcanzar la
cumbre.

Día 1
Caracas - San Rafael de Mucuchíes | 2·01·19
Día 2
San Rafael de Mucuchíes - Laguna La Coromoto | j.
3·01·19
Al llegar al puesto de Guardaparques en La Mucuy se nos informó que el ascenso al Pico
Humboldt está prohibido con objeto de preservar el glaciar. Sin embargo el grupo contaba con un
permiso previamente tramitado
Día 3
Laguna La Coromoto - Laguna Verde | v. 4·01·19
En el paso de roca antes de llegar al valle de Laguna Verde los últimos dos del grupo tomamos el
camino equivocado: en un punto el camino franco es interrumpido por una barrera de piedras, en ese
momento debe tomarse otro sendero menos aparente por la roca, ascender con ayuda de las manos y
empatar con el camino de descenso posteriormente. El camino equivocado lleva a un barranco que es
muy peligroso de bajar. Yo me devolví con el otro integrante del grupo sin su morral, bajé de nuevo para
buscarlo y una vez ambos arriba cada uno con su morral retomamos el camino correcto.
Día 4
Laguna Verde - Humboldt - Laguna Verde | s. 5·01·19
Comenzamos el ascenso desde Campo Base en Laguna Verde, tomando el sendero que asciende
por el valle hasta cruzar a la izquierda en dirección a la cascada congelada que drena la quebrada del
deshielo de La Corona. En la madrugada, en medio de la oscuridad (sobre todo en esta oportunidad con
luna nueva), puede confundirse el sonido de la cascada con el del río que drena la Laguna El Suero, para
distinguir el lugar en el que desviarse se tienen estos puntos de referencia: un accidente en la pared
izquierda del valle que describe una curva poco pronunciada sobre la cual se puede distinguir el glaciar y
una explanada justo antes de una larga y fuerte subida.
Continuamos el ascenso por la ruta de la cascada hasta que nos encontramos con el primer
nevero, el guía abrió la primera parte hasta una protuberancia de roca que sirvió de punto de reunión
hasta el cual se aseguró con una cuerda al resto de los integrantes. Me tocó abrir la ruta del segundo
nevero (que ya se conectaba con el glaciar) hasta la segunda reunión. Desde ese punto exploré una posible
ruta por la roca que resultó muy peligrosa, por lo cual se decidió hacer un largo por una fisura entre el
hielo y la roca hasta una repisa en la que se encontraron dos cuñas que sirvieron para montar una travesía
hasta otro punto de reunión, que se conectaría más tarde con la base del Pico Sucre en el último largo de
escalada que hicimos.
Una vez todos estuvimos en la base del Sucre decidimos no seguir avanzando por seguridad,
almorzamos y descendimos en rapel por la misma ruta sin mayor percance. Es importante tener extremo
cuidado con las piedras que fácilmente pueden desprenderse de la pared sin previo aviso.
Día 5
Laguna Verde - San Rafael de Mucuchíes | d. 6·01·19
Día 6
San Rafael de Mucuchíes - Caracas | l. 7·01·19

Hitos de la ruta-Tiempo en la ida 
Caracas - Mucuchíes 13h 11h 10
Mucuchíes - La Mucuy 1h 19 +26
La Mucuy - El Oso 3h 07 +53
El Oso - El Duende 1h 49 +8
El Duende - La Coromoto 0h 46
TOTAL 6h 45 4h 31

La Coromoto - Puente Quemao’ 1h 06 1h 03
Puente Quemao’ - Valle Amarillo 1h 05
Valle Amarillo - Paso de La Verde 1h 26 +35
Paso de La Verde - La Verde 0h 49
TOTAL 6h 43 3h 15

La Verde - Cascada congelada 0h 28 -
Cascada - Base del Sucre - La Verde 13h 01
TOTAL 13h 29

miércoles, 6 de febrero de 2019

KAILASH 2019... Un viaje a lo profundo del Tibet


Kailash… La montaña interior.

Estar tan lejos fuera de casa puede resultar una eternidad, aunque si se mide en función de las experiencias vividas, puedo concluir que en Tibet el tiempo no se mide por el calendario… se mide por las experiencias, y de esas siempre se traen muchas. Han pasado varios años, en los que el nombre del “Kailash” ha estado resonando en mi mente y con toda mi fuerza siempre he concretado un programa que me permita, con un grupo idóneo, ponerme en contacto directo con un país y una cultura, que a pesar de su valor como sociedad, pudiéramos llamar “En peligro de extinción”... Tibet.

En la frontera del Tibet con Nepal, en cualquier balcón de hotel en “Kodary” (Población fronteriza de Nepal con Tibet) puede ser como una “Atalaya” desde la cual nos podemos percatar de las vivencia de los días transcurridos en esta remota tierra del mundo. Al dejar el “Puente de la amistad” que divide la vida estos dos países (Nepal y Tibet) en dos trozos movidos por ritmos diferentes, culturas diferentes. Son momentos que marcan definitivamente el cambio entre una vida humilde pero con alegría (Kodary-Nepal) y la otra (Zangmu-Tibet) opulenta pero oprimida y triste. Para mi, entrar y salir de Tibet (Hoy invadido por China), es una experiencia en la que queda de manifiesto la opresión de un estado “totalitario” sobre sus países vecinos. Restricciones en los medios de comunicación, Internet, literatura, en la que la menor presencia del Dalai Lama implica el decomiso o la destrucción. Pasar unas horas en la frontera, y superar el “tapón humano” en las oficinas de migración chinas bajo el más absurdo proceso de corrupción… pueden representar unos 30 minutos de derechos ajenos “violados” para nada, para luego pasar horas en un balcón de un “Guest House” oyendo indiferente el cornetéo, al caos… siempre se resolverá, siempre se ha resuelto, cada mañana durante horas lo imposible se hace posible en el pueblo de “Kodary”.

El Kailash, para mi es la materialización de un sueño. Se trataba de visitar un lugar que más allá de este mundo, nos transporta hacia otra dimensión, una montaña que no significa nada si se veía por fuera, es una montaña que hay que visitarla desde nuestro interior. Creo que esto no es muy difícil, desde el momento en que se entra a Tibet, la realidad de una China que trata de modificar a pasos agigantados, no solo la cultura sino también el ambiente de una tierra que durante muchos años se ha negado a sucumbir a esta barbarie, obliga a encerrarme en nuestro propio mundo y tratar de hacer caso omiso a una serie de hechos que se van desarrollando día tras día confirmando lo que ya todos hemos escuchado sobre este país de montañas profundas a través de las cuales se llegaba a otra dimensión. Hoy por hoy creo que esas puertas se van achicando, el Gobierno Chino creo que está poco interesado en mundos que vayan más allá de intereses económicos y el poder político que representa el anexarse un territorio que además de sus privilegios fronterizos es la principal fuente de agua y algunas riquezas minerales de China.

Pero la realidad va más allá, la riqueza de Tibet radica en que su cultura tiene mucho que enseñar a la sociedad actual, enseñarnos como el trabajo justo es la base de un mundo interior rico y proclive en el que cada día el esfuerzo personal es la base de la “supervivencia”… porque Tibet está sobreviviendo. Percatarse de esto no es muy complicado después de atravesar más de 800 km. por tierra y poder compartir con esos rincones escondidos en los que los años hablaban por si solos de una tierra desvastada a punta de violencia y destrucción. En cada rincón ruinas de lo que había sido una cultura ancestral adaptada a uno de los lugares más difíciles del mundo en los que, un gran desierto a más de 4.500 metros de altura alberga a una de las poblaciones más fuertes y pacificas que nos podamos imaginar. Nómadas que con sus hábitos ancestrales han podido convivir con la paz de estas montañas y la violencia
del invasor, manteniendo a pesar de todo su orgullo, su identidad y sobre todo su cultura, esa misma que permite convertir algunos lugares terrenos en “sucursales” del mundo espiritual, como en este caso es el “Monte Kailash” y el “Lago Manasarovar”, donde nos podemos percatar de que, en efecto, más allá de esa realidad cruda y violenta, como lo es la invasión China a este país, el pueblo sigue profundizando sus creencias y visitando a sus Dioses tal como lo hacían hace cientos de miles de años. Girar alrededor (Hacer la "Kora" o "Parikrama") de esta hermosa montaña "El Kailash" es como sumergirse en una dimensión en la que desaparece la violencia y en la que el tema de las diferencias culturales o religiosas dan paso a otra dimensión, la dimensión de “La Fe”. Esa misma fe que nos mantiene a todos pensando en que las cosas van a cambiar… tienen que cambiar. Esa misma fe que nos obliga a seguir adelante escalando nuestra… MONTAÑA INTERIOR.