miércoles, 23 de abril de 2014

Turismo de Aventura o... La Aventura del Turismo.

Una bocanada de gas lacrimógeno me expulsaba de la última barricada que cruzaba para ir a buscar a mis clientes canadienses al aeropuerto de Maiquetía (2 de los 5 que estaba esperando) que llegaban 1 día más tarde de lo establecido, "Air Canadá" había decidido suspender sus vuelos a Venezuela por la inmensa deuda que el gobierno mantenía con ellos desde el año 2013. Sin embargo, ellos, los canadienses, complementando su vuelo con la aerolínea "AVIANCA" lograron hacerse de una alternativa que los condujera a Maiquetía para así finalmente, al día siguiente, enviarlos a Puerto Ordaz, donde iniciarían su periplo hacia el Roraima. Lograr los cambios en sus reservaciones fue toda una "proeza", sin embargo, como les explico a todos los que acostumbran a viajar conmigo, "para un venezolano nada es imposible". Todos me preguntaban, como era posible que unos turistas extranjeros "osaran" venir a nuestro país en los difíciles momentos que estábamos viviendo, a todos les contestaba que la verdadera "osadía" era la mía al permitirme el “lujo” de atenderlos en una Venezuela llena de inseguridad, intolerancia, malos servicios y para completar una larga lista… toneladas de “gases lacrimógenos”, pero bueno, digamos que este es nuestro trabajo y lo hacemos con “pasión”, creo que es la única explicación posible a ciertas decisiones que tomamos en nuestras vidas, algo así como enamorarse… solo puede ser posible si hay “pasión”.

A partir de ese momento y motivado al tiempo comprometido que tenían nuestros clientes, el grupo quedaría dividido en 3. Dos personas irían con Gonzalo al Roraima, luego (si llegaban), 2 nos uniríamos al grupo en Santa Elena de Uairen para visitar la Gran Sabana y finalmente, 1 persona, en vista de no haber podido resolver su “entuerto” con “Air Canadá”, se uniría en el aeropuerto de Maiquetía para aprovechar solo la última parte del Programa hacia los Roques.
En efecto, con esa habilidad venezolana que nos caracteriza, para poder adaptarnos hasta las peores circunstancias sin quejarnos y, tolerando todos los excesos que los ofertadores de servicios cometen con nosotros, yo me encargue de Sebastian y Jenny, con la conciencia tranquila de que a Gonzalo le estaba yendo bien con el grupo de Emely y Luque en la zona del Roraima, ya que los había estado siguiendo impecablemente gracias a la ayuda del “Geolocalizador” SPOT, que Guillermo Garroz me había ofrecido para apoyarme en caso de cualquier emergencia, por cierto, muy difíciles de atender en nuestro país.
Naturalmente, decir que todo iba bien es solo a manera “referencial”, ya sabemos por experiencia propia que en Venezuela es casi imposible decir que… “todo va bien”. Los “porteadores” que en diciembre nos habían pedido un salario de 600 BsF al día, habían decidido incrementarlo a 1000 BsF al día… bueno, después de la larga y acostumbrada disputa con los nativos Pemones de Parai Tepuy, Gonzalo se aprestó para iniciar su caminata… pero  aún no comenzando, otro pequeño e “inesperado” asunto surgió en el ambiente, ahora, para poder ir al Roraima y motivado al alto números de personas que lo visitan, había que reservar el “hotel”, por suerte y gracias a una lenta negociación conseguimos llegar al “Hotel Indio”, donde después de dos días de caminata una lluvia torrencial copó casi la totalidad del tiempo en el que nos mantuvimos en el Tepuy.
Mientras tanto, Jenny, Seb y yo nos encontrábamos intentando abordar el vuelo de “ASERCA” que debería haber salido a las 12:00 m y que después de dos cambios consecutivos de horario, y puertas de salida, logramos despegar a las 3:30 pm. Mi agotamiento era tal que aún no habiendo despegado ya dormía profundamente y solo un fuerte y abrupto aterrizaje logró despertarme. Un poco acostumbrado murmullo en el avión me decía que algo no estaba marchando bien, sin embargo me apresuré a llamar a nuestro contacto en Puerto Ordaz y notificarle sobre nuestra llegada, a lo cual Dubraska contestó… “Que raro Alfredo yo no he escuchado llegar el vuelo”. Inmediatamente me percaté que el pasillo de salida de la aeronave aclaraba mis dudas, estábamos nuevamente en Maiquetía, una avería en el avión, había obligado al capitán a regresar a Maiquetía… Nuevamente al punto de partida!
No fue sino hasta las 5:30 que pudimos abordar en una nueva aeronave y finalmente, después de una “incierta” hora de vuelo llegar a nuestro destino… Puerto Ordaz, en el cual, bajo la mirada atónita de mis dos visitantes canadienses, logramos cruzar las dos barricadas de manifestantes y Guardias Nacionales vestidos con atuendos de guerra, para finalmente llegar al Hotel Eurobuilding, que, casi de manera sorpresiva, superaba con creces los estándares de calidad a los que nos hemos acostumbrado en el país.
Al día siguiente, muy temprano en la mañana, y antes de que las barricadas tomaran fuerza, nos apresuramos a desayunar. Varios oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana, nos acompañaban en el lujoso comedor del Hotel Eurobuilding, dándole el toque “surrealista”, que naturalmente no dejaba de impresionar a nuestros amigos canadienses. Un largo camino nos separaba de los predios de la “Gran Sabana” a donde, por cierto, nos veíamos obligados a llegar por tierra ya que los vuelos comerciales ofrecidos por las aerolíneas “brillan por su ausencia”, a pesar de una y otra vez son anunciados con “bombos y platillos” por los organismos del Estado (http://www.eldiariodeguayana.com.ve/inf-general/60-conviasa-reactiva-operaciones-aereas-en-santa-elena-de-uairen.html). Naturalmente que algunos vuelos “charter” pueden ser ubicados, sin embargo sus costos son tan elevados que resulta poco rentable incluirlo en los programas hacia estas zonas.
Y allí estábamos, cruzando una a una las poblaciones de El Dorado, Guasipati, Tumeremo, El Callao, que mostraban su rostro triste ante la basura y los incendios forestales que de forma continua se abrían paso ante la mirada de nuestros visitantes, por suerte y bajo el “dantesco” espectáculo del pueblo minero de las “Claritas”, la Gran Sabana abrió sus brazos para recibir nuestra visita, no más ruido, no más propaganda política ni más barricadas, solo uno que otro incendio a la lejanía enmarcaba un paisaje inigualable en el país y el mundo. Nuestro conductor, Juan, después de 9 horas de carretera nos ubicó en Santa Elena de Uairén, donde la agradable posada de Ana Matilde e Isaam (Mount Roraima Tours) nos abría sus puertas, para darnos un rincón de descanso en este largo y pesado viaje de dos días. Esta posada, al igual que otras pocas (Yakoo, Venezuela Explorer, Cabañas Friedenau) pertenecen a esos “sobrevivientes” que han dedicado su vida a ese sueño venezolano llamado “Turismo”. Con la llegada de Luke, Jenny  y Gonzalo del Roraima, el grupo tomaba un nuevo aire y al día siguiente, continuaríamos nuestro periplo hacia los “bordes” de la Gran Sabana… El Paují y el “Abismo”… mientras tanto un paseo obligado por “La Línea”  y la “gran metrópoli” de Santa Elena, nos daban un contraste bastante claro de ciertos “errores” en el manejo administrativo de recursos fundamentales como: alimentos, gasolina y electrodomésticos, que, lejos de ser un negocio lucrativo para nuestro país, se han convertido en un mercado de tráfico y corrupción, que hacen de la zona, una “especie” de viejo Oeste, donde campea la ley del más fuerte, que en este caso pareciera ser… el Estado y sus autoridades.


A la mañana siguiente y sin mucho apuro, después de disfrutar un agradable desayuno, emprendimos nuestro recorrido hacia el Paují, con su ancestral carretera que ha visto pasar sobre ella las innumerables promesas de gobierno por un “supuesto” asfaltado que no ha pasado de ser un “bluf” electoral, que ha dejado a las abandonadas poblaciones a la buena de Dios y la… Intemperie. Seguía el horizonte indescriptible de selva, manchado cada vez con más frecuencia, por la rapiña de la minería, deforestación maderera y basura, que bajo la mirada “cómplice” de autoridades y nativos, poco a poco se va comiendo uno de los más presiados tesoros de nuestro país. Al llegar al salto “Catedral”, nos detuvimos a tomar nuestro almuerzo y a intercambiar algunas palabras con los encargados del lugar que cohabitan con los nativos en una incomprensible espera por esas mejoras de vida que les fueron hechas en los años 70 y… nunca llegaron. Generaciones que se alternan, desgastando un futuro en el que solo algunas pocas guías de turismo hacen notar su existencia. En las proximidades del “salto La Catedral”, nuestra posada… “Intiguazi” y su propietaria “Wanda”, nos esperaban para darnos un verdadero remanso, en el que “descansar” es el lema. Esta posada está ubicada en un mágico lugar en las afueras de la carretera principal y es otra más de esas muestras de lo que “debería ser” en una zona en la que tantos se han llenado la boca con la palabra “Turismo”. Esta familia, apostando a un futuro en el cual los valores de esta promisora tierra sean los que realmente muestren al mundo lo hermoso de una Venezuela diferente, se han avocado paso a paso a consolidar un sueño… su “casa del sol”.
Y poco a poco el “sol” fue determinando el tiempo, y nuestros cansados cuerpos convirtieron el cansancio en sueño y las ganas en un nuevo amanecer el el que el camino nos llevó nuevamente hacia la carretera que finalmente nos llevó hacia uno de nuestros últimos destinos… “El Paují”, ese lejano lugar en el que pareciera detenerse el tiempo, o más bien acabarse el mundo. Ese lugar donde la palabra “Abismo”, marca como el límite de lo posible, donde el humo del incienso de “tacamajaca” de paulista, se mezcla con el del horno de leña y esconde bajo el “surrealismo” de un mundo que se niega a desaparecer. 
El “Abismo”, marca ese límite entre la selva y la Gran sabana… es como el final de un viaje, el final de un sueño, donde la vista se pierde en el infinito verdor de un sueño que todos los que amamos este país jamás quisiéramos que desapareciera. Era el límite de lo que habíamos venido a ver. El regreso ya lo conocíamos… la misma carretera, los mismos incendios, deforestaciones, alcabalas y caseríos inundados de pobreza, no la cultural, sino la de promesas, esas que llegan elecciones tras elecciones, inundadas de esa palabra que todos usamos pero pocos sentimos… Turismo, esa rica palabra en la que se esconde no solo el valor de la tierra, sino el más grande que es el de poder comprender el valor de la tierra y de su gente… el valor de una aventura que es el descubrirnos a nosotros mismos.



Nos vamos con un sueño realizado, ese que nos llevo a recorrer los paisajes más hermosos de la Gran Sabana y con una gran preocupación… la de saber cuan vulnerables son estos mismos paisajes a la desidia de sus visitantes. En esta oportunidad nos despide, no el humo de las lacrimógenas, pero si el del fuego que consume los mermados bosques de la Gran Sabana. 

viernes, 14 de febrero de 2014

El Rescate gratuito o… “La ilusión Divina”

“Prevenir, mejor que lamentar”


Eran las 00:40 de la madrugada, y recién la tormenta había terminado. Los truenos que retumbaban en la oscuridad de la noche, poco a poco se fueron alejando, y con ellos la dosis de adrenalina que llenaba nuestros cuerpos. El frío se comenzaba a sentir con una intensidad inusual, especialmente cuando hurgábamos cada recodo de la roca buscando grietas para nuestro avance… el hielo se había apropiado de cada hendidura de esta pared que en condiciones normales no hubiera representado mayor dificultad.
Rapeles finales en la "retirada" del
Maternorn  (Cervino-Italia/Suiza)
No había otra opción, o era mañana o nos tendríamos que regresar, en 2 días el tren de Luís salía hacia París desde Cervinia… la suerte estaba echada. Evidentemente al despejarse la noche y poco antes de llegar a la “Capanna Carrel”, con la claridad que apareciera después de la tormenta, brillaba el vecino pueblo de Cervinia con todas sus luces, y nuestras linternas deberían ser el “blanco” de preocupación para todos los organismos de seguridad encargados del área. La madrugada nos sorprendió en una muy pequeña repisa en la que, asegurados a un manojo de viejas cuerdas y anclajes metálicos, nos dispusimos a “acomodarnos” lo mejor que pudimos, e intentar descansar algunas horas para, con la luz del día, comenzar nuestro descenso hacia tierras más seguras.
A las 6:15, el lejano sonido del helicóptero nos hizo salir de nuestro letargo matutino y sin mucho trabajo, pudimos divisar ese pequeño punto rojo que rapidamente se acercaba hacia nosotros… apurámos nuestra decisión y llegamos a la conclusión que en esta oportunidad el helicóptero no era nuestra opción, ya que apartando el cansancio y el frío, estábamos en plenitud de condiciones y solicitar el apoyo helitáctico, era utilizar un recurso que, aparte de costoso, implicaba un riesgo para los integrantes de la aeronave y nosotros mismos. Como maestros del aire, el equipo helitáctico alpino se colocó, cual “libélula”, a muy pocos metros de nuestro “nidal de supervivencia” y después de recibir las  rigurosas señales “tierra-aire” de “OK”, se retiraron a toda velocidad hacia el cercano refugio “Carrel” para recuperar el cuerpo de 2 escaladores italianos fallecidos el día anterior.
Definitivamente habría muchas maneras de interpretar esta situación, entre ellas las más inauditas y heroicas hasta las más razonables y frías… yo particularmente creo más en estas últimas, sobre todo si se trata de situaciones de emergencia y seguridad. 
Walter Bonatti, uno de los más grandes montañistas de los años 60, decía: “La montaña no es como los hombre. La montaña es sincera.” Tal vez este sea el motivo fundamental que nos lleva, a muchos de nosotros, hacia ellas.
No podía dejar de escribir mi punto de vista hacia una situación ocurrida poco tiempo atrás en el “Auyan Tepuy”, que gracias a la acertada intervención de Protección Civil del Edo. Bolívar a través de su directora “Andrehina Diaz”, José Antonio y la del excelente saltador BASE André, que facilitó su teléfono satelital, para brindar el único sistema de comunicación de la zona de la “contingencia”, permitiendo finalizar sin mayores resultados... que una experiencia para “contar”, sin embargo, pensar que  esto fue una “prueba Divina” (“Seguimos en lo que yo llamaba “mi nuevo encuentro con Dios”, ya para los últimos dos días debo aceptar que los obstáculos eran cada vez más difíciles para mí, no tanto físicamente sino psicológicamente”, palabras de uno de los involucrados en el incidente), ya que el único camino "Divino" que yo puedo concebir en las montañas es el de la "Felicidad", y este pocas veces tiene que ver con "accidentes", "intervenciones de rescate", "situaciones de emergencia" o cosas por el estilo. Que por cierto, aparte del gran riesgo de perdidas de vidas humanas que estas representan, involucran inmensos gastos operativos, por tratarse del manejo de situaciones que generalmente se desarrollan en ambientes altamente peligroso don de el uso de equipos y personas especializadas es necesario. (Ver referencias 1,2 y 3 al final). Pensar que, por el hecho del "ESTADO" ofrezca un rescate sin "APARENTE" costo, no quiere decir que el mismo no haya tenido un elevado gasto operativo y que pedir que estos costos se abaraten en un lugar como Venezuela, no deje de ser un "ABSURDO", mencionando nuestro país como referencia, no como un hecho "peyorativo", sino que como cualquier actividad humana, el costo se calcula tomando en cuenta diferente variables que tienen que ver co: Frecuencia, volumen de utilización, dificultad de uso, dificultad y costos en la adquisición y uso de los equipos y un sin número de circunstancias en las que nuestro país está "EVIDENTEMENTE" desfavorecido. Así que, la mejor manera de tener una experiencia con DIOS, es ser un poco más previsivo y no poner en "RIESGO" la seguridad personal ni la de los que nos acompañan, eligiendo objetivos para los cuales no estemos preparados. Es por esto que hay un "adagio" utilizado en todas partes del mundo que dice: "ES MEJOR PREVENIR QUE LAMENTAR" y la más importante parte de la "PREVENCIÓN" es la "INFORMACIÓN".

Un agradecimiento muy sincero por los detalles facilitados a través de:
Daniel Todd
Andrehina Díaz
José Antonio Vazquez
André Vancampenhoud
Ivan Valles






Haz Turismo... Deportes, pero, NO ARRIESGUES TU VIDA.
1.- Informate bien del lugar que vas a visitar.
2.- No exedas tus niveles en el logro de las metas que te hayas propuesto.
3.- Usa Operadoras de Turismo de Calidad.
4.- Exige un Guía Homologado y Capacitado para el logro de tu meta.
5.- Trata siempre de mantenerte en contacto con Organismos de Seguridad que puedan brindarte apoyo en caso de emergencia.
6.- Deja el lugar a donde vayas mejor de comno lo encontraste.

Recomiendo leer:




1.-“Actualmente el servicio de rescate aéreo puede costar más de 100.000 yuanes (16.000 dólares) por viaje, lo que es demasiado caro para la mayoría de lagente” dijo Li Chongsen, portavoz de la Cruz Roja de Pekín.
2.-"La compañía aseguradora que cubre a los deportistas federados en montaña en Madrid, como era el caso, recibió una factura emitida por el SUMMA por valor de 5.452 euros en concepto del rescate. Éste es el precio fijado por la CAM para atención sanitaria móvil en urgencias y emergencias con medios aéreos y está recogido en la Orden 629/2009".
3.-"La Federación Andaluza de Montañismo, que tiene entre 8.000 y 9.000 federados -que cuentan con seguro en caso de accidente-, explica que una hora de vuelo de un helicóptero de la Guardia Civil cuesta 1.000 euros, un gasto que hasta puede multiplicarse por cinco en caso de que sea necesario movilizar a los helicópteros del GREA (Grupo de Rescate Andaluz) o a los medicalizados del 061".

domingo, 6 de octubre de 2013

De los Andes al Himalaya


A partir del 9 de octubre, Nepal nos recibe con su magia y sus montañas, esta oportunidad es especial por la particularidad de ser un equipo compuesto en su gran mayoría por montañistas merideños, liderados por Arístides Moreno, el grupo también está conformado por  Daniel Moreno, Yovanny Gil, Juan Ygnacio Gil, Wilmer Rodriguez, todos ellos de Mérida, de Caracas Daniel Mora Sotomayor y por Ecuador, Rafael Cáceres, Agradeciéndoles a todos ellos de antemano, el privilegio de poderles acompañar en la parte organizativa de esta expedición, la cual les invitamos a seguir a través de este “Blog” y del ubicador satelital SPOT que amablemente me ha facilitado mi gran amigo, el Sr. Guillermo Garróz Bermudez, esto a través del “link”: 

Los mantendremos informados a Través de comentarios, anécdotas y hermosas fotos de los lugares que vayamos visitando y naturalmente informándoles los logros de esta expedición.

Esperamos que nos acompañen con sus comentarios y buenos deseos para que estas cumbres sean de todos.


De los Andes al Himalaya
Lobuche East – Inja Tse

El inevitable trasnocho hacia pesado los pasos en los pasillos del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, suele suceder siempre la noche antes de salir de expedición, especialmente cuando las expectativas llenan la mente. A pesar de todo, una rebosante alegría llenaba los rostros de cada uno de los 8 integrantes del grupo. La puerta 23 ya se encontraba abarrotada de gente que, hechizada bajo el aroma del chocolate y el café de los negocios cercanos, aguardaban el momento del abordaje al margen del tiempo que pasaba en la sala de espera,
Una vez ubicados todos en nuestros respectivos asientos el vuelo inició su larga travesía hacia nuestro destino final, no sin antes detenernos en las 2 escalas casi obligatorias para llegar al al “otro lado del mundo”… Frankfurt y Delhi. Una docena de pesadas maletas nos acompañaban en este viaje, algunas de ellas llenas de exquisiteces que arrancaban gustosos sabores de nuestra tierra. Harina “PAN”, café criollo, algunos quesos y hasta bien enlatadas botellas de esxquisito rón son parte importante de este equipaje que será un elemento fundamental en el logro de las metas que nos hemos propuesto en el Himalaya.
Después de casi 10 horas de vuelo, Frankfurt no dejó de ser un punto para estirar las piernas después de la larga escala, en el que un moderno aeropuerto nos permitiría pasar hacia otro mundo misterioso al Oriente del globo terráqueo. Tres horas de escala que pasaron casi desapercibidas, nos encontraron caminando por los congestionados pasillos del aeropuerto para abordar nuestro siguiente vuelo hacia la capital de la India… Delhi. En el avión ya se podía percibir ese misterioso aire que escondido entre barbas, turbantes y saris nos indicaba sin lugar a dudas que no nos habíamos equivocado de vuelo. En el avión, una película tras otra iban colmando las horas sin detenerse a pensar quienes eran los ocupantes de ese vuelo hacia tierras lejanas. Comida, licores, y la atención de aeromozas de un perfecto estilo europeo intentaban hacer pasar las horas mñas confortablemente, sin embargo, para nosotros ya las horas habían pasado  a tener una nueva dimensión. Hoy era ayer, o tal vez mañana sería hoy… esa extraña sensación que atraviesa lo “ridículo”, llenaba nuestro cansado cuerpo, que bajo el entumecedor sopor del cansancio nos encontraba atravesando los largos pasillos del aeropuerto Indira Ghandi en Delhi. El misterio de la India, siempre te acompaña al entrar a este populoso país, para nosotros los misterios estaban acompañados de 2 cosas fundamentales, que haríamos con nuestro equipaje, que a pesar de estar “chequeado” hasta Kathmandú, debería cambiar de “manos” a través de una nueva operadora aérea, y además de esto, Rafael Cáceres “Chapico”, el integrante número 8 del equipo, al no conseguir en su país el visado de la India, debería permanecer en el aeropuerto por más de medio día, “entendiéndose” con una cultura tan divergente como la de la India.


Finalmente algo de “descanso”, una buena ducha de agua tibia, buena comida y una CAMA, fueron el regalo que nos deparó esta parada en Delhi… una efímera estancia caracterizada por la constante lluvia que desde la madrugada bañaba las caóticas calles de la ciudad, sin embargo esto no varió en nada nuestro compromiso de encontrarnos con nuestra realidad, teníamos que continuar el viaje hacia Nepal y tomar el vuelo que nos habría de trasladar hasta Kathmandú, no sin antes superar todas las “triquiñuelas” para entrar al aeropuerto que sirve a esta de Delhi y tomar nuestro siguiente vuelo. Primero la policía, que difícil hacerle entender a uno de estos individuos que hoy día los boletos electrónicos se manejan a través de una computadora. Bueno, a fin de cuentas para un venezolano NADA ES DIFÍCIL, o mejor dicho “imposible”. Si esto fue difícil, imagínense lo complicado de que una aerolínea pueda entender como nos presentábamos a su “counter” sin equipaje y hacerles entender que nuestro equipaje se los “debiera” haber entregado Lufthansa para así completar su destino en Nepal, bueno “que importa”, a fin de cuentas aquí lo único que funciona es el tema del “Karma”, así que a esperar que este tema se resuelva de la manera más afortunada (Karmática) para nosotros, por ahora, sentado en mi habitación del “Kathmandú Guest House”, tres maletas se encuentran en el “limbo” aeroportuario del mundo asiático. Sin embargo, henos aquí, después de innumerables horas de viaje, de tantas ilususiones, sueños y esfuerzos en Kathmandú, lugar multifacético en el que todos hemos soñado alguna vez y para los que, enamorados de las montañas, siempre hemos tenido en nuestros corazones hurgar sus intrincadas calles y saborear sus exóticos rincones en busca del “Nirvana” que todos llevamos dentro.

Entre compras y visitas, entre ellas “algunas” al aeropuerto (en la búsqueda de las maletas perdidas), han pasado dos días, hoy en esta madrugada del día 14, escuchando la música de mi Ipod y mezclado al mejor estilo de un DJ profesional, la lluvia llena el silencio y la oscuridad de esta noche en la que ya el cansancio normal antes de nuestra salida hacia la montaña, nos hace más taciturnos y la cama acaricia nuestros pensamientos y movimientos, como invitándonos a sumirnos en ese sopor placentero de los sueños, sin embargo hago este último esfuerzo para saludar a lo lejos este relato en el que vale destacar… La aparición de TODO nuestro equipaje, tal vez la visita al templo de “Swayambhunat” surtió efecto al encontrarnos y participar en una pequeña ceremonia con el “Tulku” Tashi Rimpoche, en el que algunas recomendaciones y buenos augurios (Apoyados por algunas llamadas telefónicas de Aristides) fueron la antesala de la aparición de las últimas dos maletas que se encontraban extraviadas.
Si, estamos listos. Si el clima lo permite, y las oraciones de los lamas surten el efecto esperado, mañana salimos en el vuelo hacia el pequeño aeropuerto de “Lukla” y finalmente nuestras botas besaran el suelo del Himalaya y los equipos, comprados con tanto esmero, podrán darle forma a este lejano sueño que para muchos de nuestro grupo finalmente está en los albores de convertirse en realidad.

Día 15 de Octubre del 2013 6:30 am… Una situación digna del mejor festival de teatro que cualquiera pudiera imaginar. Como sonido de fondo, se mezclaba la voz ensordecedora de cientos de personas nerviosas que no saben que está sucediendo en el recinto y los detectores de metal enloquecidos que no dejaban de pitar ante la marejada de personas que los atravesaban. Las palomas cruzaban el recinto volando a su libre albedrío acostumbradas a este caos “ordenado” que se repite día tras día sin que nadie haga algo para evitarlo… es parte de la “diversión”.
        9:36 am… Entramos en la fase de “espera”, la incertidumbre llena nuestras mentes que se agolpan alrededor del equipaje, en espera de que algo suceda. Nadie sabe hacia dónde va cada grupo, pero todos queremos ir a algún lado, sin embargo, el tiempo pasa. Dos alemanas juegan “cartas” a mis espaldas y a la izquierda un grupo de chinos se deleitan con uno de sus “extraños” juegos (naturalmente con “palitos”), rodeados por unos cuantos curiosos que tratan de indagar la mecánica del mismo. Llamadas telefónicas van y vienen en todo el recinto, las miradas van de un lado al otro tratando de buscar un rumbo… una señal.
10:07am Fase de espera… en todo el recinto, entre los pocos asientos que dispone el asinado espacio, duermen varios de los agotados pasajeros, no más de los que hacen otro tanto en el piso.
11:11am La incertidumbre comienza a despertar junto al anuncio casi indescifrable de los parlantes, anunciando la cancelación de todos los vuelos hacia “Phokara”, por suerte esta ciudad se encuentra en el lado opuesto al que vamos, sin embargo, la incertidumbre siempre trae dudas… confusión, y en esto, los venezolanos somos maestros. El aeropuerto comenzó a convertirse en una especie de colmena en la que todos se movían de un lado a otro. Nuestra decisión… “el helicóptero”, a pesar de que esto aumentaría considerablemente el monto presupuestado para este traslado. 
15:00 Después de algunas maniobras casi indescriptibles parte del equipo y la carga se encontraba volando hacia “Lukla” y minutos después los restantes integrantes estabamos en el vuelo 235 de “Tara Air” con el mismo destino para finalmente a las 4:00pm, a pesar de cualquier pronóstico, estábamos reunidos en “Lukla”… inicio de lo que para nosotros era la “esencia” de lo que veníamos a hacer: estar en contacto directo con estas montañas y con su cultura tan especial, que siempre ha atraído a millones de personas a sus senderos, cumbres y pueblos, cambiando sus vidas para siempre.


3:00 de la tarde del día 17 de octubre en el “Café de 8.8482”, ya estamos en “Namche Bazar”, 3.400m en nuestra ruta de aclimatación, ya las conversaciones giran alrededor de temas relacionados a montañas. Muchos “trekkers” y expedicionarios se han retirado de las montañas motivado a las nevadas intensas que han vestido de blanco el “Khumbu”.


Ayer 16 dormimos en “Mondjo”, un placentero lugar a la entrada del Parque Nacional “Sagarmatha”, donde aparte del aroma del té con leche, mantequilla y sal (Tsampa), se mezclaba con un intenso perfume de café criollo de la “Fundación Proyecto Alcatraz” y el profundo sabor del ron “1796” de Santa Teresa, transformaron la noche en una verdadera fiesta de venezolanos.

Hoy 17 la cosa ha cambiado, en Namche Bazar, a pesar del mal tiempo, nos encontramos llenos de alegría, las mismas que nos transmiten todas las elevadas montañas que nos rodean… “Kantega”, “Kongdhori”, “Thamo” incluyendo nuestro primer contacto visual con la “Diosa Madre de la Tierra”, Chomolugma… el Everest.

18/10/2913… Ver el Everest (Sagarmatha) es entrar un mundo donde la dimensión del cielo cambia de forma, color y contenido. Su luz llena de sueños la imaginación y es como colocar un hermoso collar en el cuello de la mujer amada, haciendo resaltar sus labios, brillar sus ojos y llenar de alegría su sonrisa.
La nieve, que fue un verdadero problema para la gente que se encontraba en las montañas, para nosotros ha mostrado un paisaje verdaderamente espectacular, donde el horizonte se viste de blanco dándole poco acostumbrado para estas fechas.


Después de subir entre pinares y la majestuosa vista hacia el cañón del río “Duth Khosi”, llegamos a la meseta en la que se levanta el templo budista de “Thyangboche”, en el que bajo la mirada celosa de 2 parejas de águilas y un primer contacto con un grupo de lamas que se encontraban en los aposentos del templo, el “Rimpoche” (Abad mayor del lugar) nos recibió con un sencillo pero emotivo acto en el que bajo sus bendiciones continuamos el camino hacia nuestro objetivo final del día… “Pangboche”.
Atravesar el bosque de rododendros que rodea el camino hacia “Pangboche” es despertar los recuerdos de tantos pasos recorridos por estas montañas, se trata de un lugar donde la paz llena el corazón del caminante, donde, entre el follaje aparecen como duendes los “dheer” (ciervos almizcleros) y detrás de cada roca las “Dakhinis”, deidades protectoras” te acompañan de la mano enseñándote el camino correcto. Ayer 17 de octubre se cumplieron 20 años de nuestro primer ascenso al “Ama Dablan” y los recuerdos de nuestra estancia en este lugar llenaron de nudos mi garganta, una nueva oportunidad de pisar este follaje me llena de alegría y permite revivir tantos hermosos momentos vividos.
Uno de los puentes que cruzaba el río “Duth Khosi” había caído al perder la base de sustento rocoso en uno de sus extremos, lo que nos obligó a bajar al río y atravesarlo por un puente provisional de madera construido al viejo estilo nepalés. Al pasar las “estúpas” y el “Ghat” de entrada al pueblo, las luces de las ventanas de las posadas nos indicaban nuestra llegada a “Pangboche”, y luego de los innumerables saludos a los antiguos amigos del sector, nuestro grupo se diluyó entre los asistentes del salón riendo entre comentarios y risas sobre lo acontecido durante esta enriquecedora jornada.
Lentamente el día le dio paso a la noche y el “Ama Dablam” (madre de gran corazón) tímidamente nos daba la bienvenida entre un suave manto de nubes.
Los mantras llenaron la estancia y convirtieron nuestro día de descanso en “Pangboche” en un momento muy especial. El “Lama Geshe” llevaba a cabo todo tipo de ceremoniales, arrojando arroz al aire y quemando en su incensario todo tipo de hierbas para que los Budhas nos acompañaran en nuestras escaladas y el buen retorno a nuestros hogares, insistiendo en la importancia que tenemos como seres humanos y la necesidad de comenzar con cambios internos para poder generar así cambios en nuestros entornos. Cerramos la ceremonia con el recitar algunos mantras para el bienestar de Venezuela y, con toda la espiritualidad del momento, comenzamos el regreso hacia la posada y sumirnos cada uno en sus propios pensamientos, que se generaron en las horas pasadas.
A partir del 20 de octubre la tónica cambió, los 4.000m se sentían a cada paso. Nuestra llegada a “Dingboche” nos mostraba en realidad la intensidad de la nevada de los últimos días. A los lados de nuestra posada las montañas se levantaban haciéndonos sentir inmensamente pequeños. El frío nos hacia reunirnos desde temprano en el comedor transformándolo en una pequeña Babel en la que personas provenientes de los más diversos lugares del planeta conversaban en diferentes idiomas temas relacionados al mismo tópico… las montañas.
Hoy 21, todo ha cambiado, estamos a 4.800m, inmersos en un mundo blanco en el que los caminos se inundaban con el deshielo formando un liquido achocolatado que nos obligaba a movernos de un lado a otro tratando de evitar humedecer el interior de las botas. Ahora en una de las “peores” posadas de “Lobuche” la alegría venezolana contagiaba todo el ambiente con música, café y risas que convierte este gélido y oscuro ambiente en algo muy llevadero y agradable.
Todo el mar de gente que hemos encontrado en el camino confluye en un solo lugar, en el que 5 posadas deben dar alojamiento y comida a un volumen incomprensible de personas venidas de los más diversos lugares del mundo.
Hoy 22 de octubre nos encontramos en el “Lodge” (posada) “Snow Land”, a 5.100m de altura compartiendo en el comedor con aproximadamente 160 persona… Un espectáculo variopinto en el que todos los colores de la “paleta” de un pintor se mezclan en la variada vestimenta de los presentes que sería suficiente para dotar a todos los montañistas venezolanos. Nuestro siguiente objetivo, remontar un promontorio rocoso llamado… “Kala Pathar”, para desde allí poder observar uno de los espectáculos más bellos del mundo, el momento en el que el sol da el último beso a la tierra, en el punto más alto del planeta… El Everest (Sagarmatha), el cual enrojece su rostro bajo la mirada atónita de todos los presentes, que nos apresuramos a tomar las últimas fotos bajo el gélido ambiente que ha quedado luego de la retirada del sol, a los 5.600m de este lugar.
Ya entrada la noche, encontramos en el descenso lo que lógicamente no puede faltar en un ambiente en el cual, la imprudencia de los visitantes es una variable que comúnmente se puede observar entre el volumen tal alto de visitantes. Una persona con las fuerzas colapsadas y una lesión en uno de los pies, tuvo la fortuna de encontrarse con nuestro grupo, que diligentemente lo traslado hasta la seguridad de la posada.

Como último día de nuestra aclimatación, hoy 23 de octubre hemos ido a visitar el “Campo Base del Everest”, en el que solo una expedición coreana se aprestaba a intentar en la vecina “Época Invernal” la ruta Sur Oeste de la montaña… ahora, a las 4:30 de la tarde, casi todo el grupo ha dejado la posada para encontrarse con el equipo que nos acompañará hasta el Campo Base del “Lobuche” la próxima montaña que el grupo intentará escalar… hasta dentro de aproximadamente 6 días no les podremos enviar noticias, la tecnología aún no ha alcanzado estos lugares en el que nos encontraremos sin embargo, si quieren ubicarnos, les tengo buenas noticias… el “SPOT” ha comenzado a funcionar, pueden seguirnos a través de: http://share.findmespot.com/shared/faces/viewspots.jsp?glId=0lGTgzyV9BQXQ5MH05hXIsaKVckxoLlJK


 Tratamos de alargar nuestra salida lo más que pudimos, a fin de cuentas el Campo Base del Lobuche estaba a tan solo 1 hora de camino. Ya avanzada la tarde, un gélido valle, resto de una antigua laguna glaciar, nos esperaba. La nieve realzaba el brillo amarillo de nuestras carpas y nos obligaba a resguardecernos en la carpa comedor en busca de condiciones un poco más confortables que nos permitieran discutir los planes de ascenso a esta montaña. “Gombu”, nuestro “climbing sherpa” llegó comenzando la noche y muchas de sus sugerencias coincidieron con lo que nosotros ya teníamos previsto. El frío hizo acelerar los preparativos y todos nos fuimos replegando hacia las respectivas carpas para pasar la noche, era como si cada uno hubiera abierto la puerta de una nevera y dentro de su saco de dormir se preparara para pasar las siguientes horas a -10°C de la manera más confortable posible. El hielo cubría todo y solo las ganas de ir al baño obligaban a dejar la relativa comodidad del saco de dormir. Afuera, solo el silencio de las estrellas y el musical sonido de los cencerros de los “Yaks” que pastaban, eran testigos de tiempo y la gélida noche.
El día 26 de octubre, a las 6:45 de la mañana, el sol acariciaba tímidamente el techo de nuestras carpas y en la misma medida que aumentaba su calor, aumentaba la inquietud de todos los preparativos para el ascenso al “Campamento Avanzado”. Después del desayuno, una verdadera feria de equipos de escalada fue llenando los morrales, bajo la mirada acuciosa de cada uno de nosotros, evitando así exceso de peso y equipos innecesarios. Este obligatorio protocolo se alargo hasta poco después de las 11am, hora en la cual el equipo de escaladores junto al “staff” de cocina y los porteadores emprendieron lentamente el ascenso hacia el “Campamento Avanzado”.
Como de costumbre tan solo llegar al alto del collado, previsto para el Campamento, el “staff” de sherpas ya tenía preparada las bebidas calientes y la cena, que el equipo tan solo al salir del asombro ante el espectáculo que se abría hacia los 4 puntos cardinales, procedieron entre todos a montar las carpas correspondientes. Aunque suene raro ir a dormirse a las 5:30 de la tarde, más raro puede sonar salir a caminar a las 2:00 am, especialmente si hay que hacerlo a -12°C y bajo el innegable esfuerzo que implica caminar en la altura. Todo este esfuerzo bien vale la pena cuando el sol comienza a esclarecer las altas cumbres que circundaban el “Lobuche”, cuya cima se aproximaba a cada paso… Un encuentro sublime entre la noche y el día que bajo caricias y besos convertían la belleza de la noche en el imprescindible calor del sol. A las 7:00 am los primeros integrantes del equipo llegaron a la cumbre del “Lobuche East” con la alegría de un sueño hecho realidad, que se realizaba aún más a medida que un nuevo integrante del equipo pasaba a formar parte de ese manojo de sonrisas que incrementaba la alegría del objetivo logrado.
Entre fotos, banderas de oraciones, recuerdos familiares, las mentes tuvieron que “aterrarse” y emprender el regreso hacia el lejano “Campamento Base”, pero nada más agradable que ese cansancio que queda después del anhelado logro.
Ahora una vez más en Dingboche, disfrutando de esa modesta pero innegable comodidad que ofrecen los “Lodges” y sus anfitriones, un poco de calor de chimenea, algo de “rackshi” (licor de arroz local) y muchos comentarios y expectativas… hoy 29 salimos hacia el Campo Base del “Island Peak” (Inja Tse) y les daremos noticias a partir del 2 de noviembre, fecha en la que una vez más regresaremos a las facilidades de estos acogedores lugares del Khumbu.


El 29, las montañas se encendieron con todas las tonalidades de rosado, adornadas por un extenso velo blanco que contrastaba con el intenso azul del cielo… uno de los amaneceres más hermosos que tuvimos durante todos estos días. Las comodidades de Dingboche, un buen baño, buena comida y señal de Internet, parecían mantenernos anclados a este lugar, hubo que hacer un verdadero esfuerzo para emprender el camino hacia nuestro siguiente objetivo… el “Inja Tze” (Island Peak). Un camino empedrado en la margen izquierda del río “Inja Khola” iba adentrándonos hacia este profundo valle nevado que se extendía infinitamente hacia las fronteras con Tibet, y en cuyo centro se encontraba… el “Inja Tze”, vigilado por ese gran gigante, el “Lhotse”, cuya oscura sombra lo abarcaba todo bajo el manto helado de su mirada.
Hoy 30, aparentemente pasaremos el día en el campamento, el sol es nuestro único aliado y consuelo frente al fuerte frío y el creciente viento que ha comenzado a golpear las aristas somitales del “Inja Tze”. Las horas pasaban entre conversaciones que discurrían esencialmente sobre las realidades del montañismo en el mercado turístico nacional e internacional, complementado por la preparación de todo nuestro equipo de escalada que se extendía en todo el pequeño espacio de la carpa comedor. La “cena” no dejó esperarse y a las 6:30 ya nos estábamos preparando para buscar la mejor posición posible para intentar dormir las pocas horas que nos quedaban antes de iniciar nuestro ascenso hacia el “Inja Tze” (Island Peak), que según lo planeado debería ser a la 1:00 am.
Algunas voces del “staff” comenzaron a escucharse interrumpiendo la helada noche, indicando que la “lucha” comenzaba, lucha para salir de los “sleeping bag”, para vestirnos, para comer algo en tan inusual hora, en fin, era la hora para llevar a cabo nuestros sueños.
Las linternas rompían el oscuro velo que se extendía al salir de los límites de la carpa comedor. Como una hilera de penitentes poco a poco nos adentrábamos en los reinos de la montaña, un lacerante frío cortaba cada centímetro de la piel, congelando inclusive las ideas. Cada uno luchaba por el siguiente paso y lentamente la altura iba cediendo ante la voluntad de cada uno de los integrantes del equipo.
Los colores comenzaron a tener sentido y la monotonía de la luz de las linternas frontales fue dando paso a una fiesta de colores que danzaban  entre las notas del blanco enceguecedor hasta el azul profundo. Las horas pasaban y antes de llegar a la cumbre la pendiente final se levantó inclementemente como queriendo detener el paso, sin embargo lentamente, uno a uno fueron compartiendo la alegría de la cumbre de esta hermosa montaña. A las 8:00 del día 31 el “Imja Tse” le permitía a nuestro equipo alcanzar su cumbre, fotos, abrazos… mucha alegría, llenaban los corazones de todos los afortunados. 


El objetivo estaba cumplido, ahora el regreso, ese momento en el que “algo” de nosotros queda enterrado en la nieve, diluido en el aire. Ahora, sentado en la posada “Paradaise” de Lukla, todos estamos más “delgados”, algunos dirían que es por el esfuerzo físico nos ha hecho perder mucho peso, yo digo que son los “sueños”, esos que han quedado en los bosques de “Deboche”, en las cumbres heladas del “Lobuche” y el “Imja Tze”, los que han quedado atrapados en la mirada de cada humilde habitante de estas montañas… en los mantras de cada “mani”, los que han recitado los Lamas junto a nosotros… todo esto aligera el cuerpo y llena el espíritu de energía, esa que nos hará regresar a casa y lograr entender que los sueños no llegan solos, que hay que construirlos a cada paso, a cada respiro… en cada sentimiento.





viernes, 28 de junio de 2013

SANGAY... la montaña de fuego


Cuando sientes el aliento de una montaña, eres parte de ella y compartes cada paso que das con la esencia de lo que eres
        ECUADOR representa, emotivamente hablando, uno de los lugares predilectos dentro del montañismo suramericano. Escalar sus montañas se ha convertido en una tradición para el montañista venezolano que ha adoptado estas tierras como su propia patria. En esta oportunidad hemos decidido conocer verdaderamente a este país con lo que lleva en su interior… en efecto ese tradicional “Camino de los Volcanes” queremos convertirlo en un hecho visitando un volcán que realmente muestre la intensidad y vida que una montaña puede llevar en su interior, en esta oportunidad nos enfilaremos hacia el SANGAY.

El Sangay se encuentra ubicado en el parque que lleva su mismo nombre, de 270.000 hectáreas de extensión, se encuentra situado en la región centro oriental de Ecuador, en las provincias de Chimborazo, Tungurahua y Morona Santiago. Creado en 1979, es uno de los tres mayores parques del país, junto con el de Yasuní y el de Podocarpus.
El volcán activo Sangay es una de sus principales atracciones: tiene una altura de 5350 metros, y es el volcán que ha permanecido activo durante más tiempo en todo el mundo.
Por su ubicación, desde los picos nevados de los Andes hasta la llanura Amazónica,  al Parque Nacional Sangay, alberga una altísima biodiversidad y diferentes zonas climáticas y por ello que fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad. Además sus diferentes áreas son de espectacular belleza, en la parte de los Andes encontramos, flora y fauna endémicas, varias lagunas que por la actividad Volcánica de la región, han depositado sedimentos y dan origen a una diversidad de tonos en el agua que hacen los paisajes sobrecogedores y espectaculares.
El Volcán Sangay es famoso además por ser uno de los Volcanes más activos del Mundo. Su actividad constante se desarrolla ya por cientos de años y en los cuales también han habido periodos de gran actividad y grandes emanaciones de cenizas hacia los andes centrales. Desde el Campo base, por las noches es posible observar las rocas incandescentes que emana el cráter en sus constantes explosiones. Para llegar a la base del Volcán necesitaremos de 4 días de marcha desde Alao en la provincia del Chimborazo, cruzando valles, ríos y paramos pantanosos. A partir del segundo día de trekking ya podremos observar nuestro objetivo y disfrutar del espectáculo de sus erupciones hasta llegar a la base misma del Volcán donde instalaremos nuestro campamento final antes del intento de conquistar la cumbre. Las Jornadas son muy exigentes, por lo que una excelente condición física es indispensable.


         Una vez más recorriendo tierras ajenas, digo ajenas por hablar de costumbres ajenas a nuestro día a día, a la cotidianidad, esas en las que te sientes como si tuvieras siempre que aprender algo, como en efecto siempre lo haces... Eso es lo hermoso del asunto, saber que cuando ya pensabas que todo estaba aprendido, descubres que siempre hay algo nuevo.
En esta oportunidad sentí la necesidad de explorar más allá de lo que normalmente estaba acostumbrado al visitar tierras ecuatorianas y en efecto, heme aquí sentado bajo el entramado de una hiedra que se teje entre la pérgola que da sombra al patio de esta antigua casa de Otavalo, madurando la idea, esperando el momento.

Había llegado el momento de responder al llamado que esta tierra andina me hacia por descubrir el interior de unas montañas en ebullición, en la que la fuerza interna de un pueblo se manifiesta a través de sus volcanes... "El Sangay" es uno de los volcanes que se ha mantenido activo por más tiempo en todo el mundo, sus explosiones o mejor dicho sus erupciones se repiten consecuentemente todos los días y a pesar de ello, la montaña ofrece la oportunidad de llegar a su cima con relativa seguridad a pesar de la continua caída de piedras.

En el horizonte la silueta del "Tunguragua" humeando, no era más que un anuncio de lo que nos habíamos propuesto en los últimos meses... finalmente el camino de los volcanes nos llevaría a recorrer hermosos parajes que en la lejanía terminarían por colocarnos en las laderas de uno de los volcanes que por más tiempo se había mantenido activo en el mundo, ¡El Sangay!.

Riobamba, Licto, Pungalà y finalmente Guarguallà fueron los nombres que con sabor a 4 ruedas nos fueron acompañando durante la jornada del día 16, para finalmente llegar a finales de la tarde bajo un esplendoroso atardecer que pretendía robarle algo de su belleza al hermoso paraje que daría inicio a nuestra caminata del día siguiente.

El día 17 fue marcado por ser una jornada larga y silenciosa... silenciosa por mantenernos en un paisaje totalmente nuevo para todos nosotros. Al dejar Guarguayà comenzamos una bajada para, al cruzar la quebrada del mismo nombre, inmediatamente comenzar la subida hacia un extenso valle que poco a poco nos comenzó a adentrar a un mundo mágico y solitario donde la realidad y el sueño se tomaban de la mano. La entrada a este mundo estuvo marcada por mi encuentro con una anciana que me salió al paso desde la oscuridad de una choza indígena. Nuestro idioma fue un gesto y una sonrisa, entre ella y yo la brecha del lenguaje era nada con respecto a nuestro deseo de entrar en un breve contacto con un mundo totalmente ajeno y desconocido. No fue necesario saber que en "Quichua" ella me deseaba sus mejores augurios y yo en una lengua totalmente ajena para ella le deseaba otro tanto.

Paso tras paso fuimos adentrándonos en un extenso valle en los que los pajonales de hierba "Ugsha" dejaban entre ellos espacios forrados con pequeñas plantas que nos invitaban a descansos en los que el tiempo perdía su verdadera dimensión, como un canto de sirenas cada uno se sumergía en sus propios pensamientos hasta el punto de caer en cortos pero profundos sueños... Invitar a continuar la marcha se convertía en el reto del más fuerte, hasta que de pronto surgía la voz... "vamos" y cada uno a su propio ritmo iniciaba lentamente la marcha.

Adivinando en el extenso valle el camino, poco a poco fuimos ascendiendo hasta los 4.070 m. punto en el cual el altímetro casi no fue necesario, el frío indicaba la altura máxima de la jornada y que el descenso a nuestro próximo campamento "Plaza Pamba" había de iniciarse en breve. Los valles comenzaron a dar paso a un mundo de estrechas crestas y afiladas montañas. 9 horas que pasaron sin darnos cuenta. Fue el tiempo que nos tomó alcanzar el objetivo que nos habíamos propuesto en el día... El Sangay, que se había mantenido oculto tras las nubes nos dio la bienvenida, su aparición tras la luz rojiza del atardecer nos deleito para así completar la jornada con una gustosa cena y en una cómoda choza hasta el día siguiente. Tal vez nuestros sueños serían tan agradables como la realidad que nos había regalado el día que ya terminaba.

La montaña es un lugar de símbolos, que reflejan las realidades de cada uno de diferentes maneras. La mañana del día 18 inició con una especial panorámica del Sangay, a las 7:30 una suave erupción representaba un pequeño saludo a nuestra presencia. Nuestra caminata comenzó a las 9:50 y tan pronto iniciamos el recorrido, dos halcones curiosos comenzaron a sobre volarnos a escasos metros, convirtiéndose en un verdadero deleite al tener como fondo la espectacular montaña.

Las 6 horas de nuestra marcha del día 18 se caracterizo por un subir y bajar por estrechas y filosas aristas que nos adentraban a un mundo verdaderamente primitivo... Cada paso nos acercaba a un mundo primitivo en los que la vida parecía estar en sus orígenes, `la vida se limitaba a su estado más primitivo ya que la topografía del terreno no permitía ningún tipo de asentamiento... Era como si una bestia apocalíptica con sus garras hubiera llenado de cicatrices la faz de la tierra, con toda la sorpresa del caso a las 10 de la mañana nos topamos con un grupo de 4 suizos y sus 5 porteadores haciendo un recorrido por las remotas zonas del "Altar" y "Culebrillas". A las 3:16 El campamento de "La Playa" estaba ante nosotros, dos pequeñas chozas y un roído cartel de bienvenida eran el único testigo de este perdido lugar situado a 3.620 m en algún lugar de los Andes Ecuatorianos... A los pies del "Sangay".

Sentado en la cocina de nuestro campamento de "La Playa" a los pies del Sangay, miro en retrospectiva nuestra jornada y me doy cuenta de que esta es una gran montaña. Ayer noche, al percatarnos que el desnivel entre el campamento y la cumbre era de 1.500 m. Decidimos adelantar nuestra salida a la 1:00 de la mañana. Una noche digna de la mejor escalada, la silueta del Sangay nos acompañó durante toda la marcha, que transcurrió a lo largo de las pendientes cubierta de una corteza helada que rodeaban la montaña y hacían la marcha una verdadera proeza, a esto había que añadirle los continuos proyectiles de piedra que pasaban surcando el aire a altas velocidades y que en la noche solamente lo notábamos por su particular silbido o un impacto esporádico a cualquiera de los 8 integrantes del grupo, eran tantas piedras durante todo el día que parecía que el Sangay quería llenar toda la superficie irregular de la topografía de los alrededores. Afortunadamente todo estuvo bien y a las 7:20 llegamos a la cumbre el volcán nos dio la bienvenida con dos sendas erupciones que le dieron un aspecto más sobrecogedor al ambiente que nos rodeaba. El Chimborazo y los Altares hacia el Noroeste y la población de "Macas" hacia el Sureste. Después de un reposo en la cumbre nos apresuramos en el descenso que transcurrió por los arenales descongelados de la montaña, naturalmente sin descuidarnos un solo momento a un impacto inesperado de las innumerables piedras que ahora caían en mayor cantidad que durante la noche... La bajada, naturalmente, más corta que el ascenso, en 4 horas salimos a las pendientes herbosas de la base de la montaña, tomamos algún aperitivo y al llegar al campamento, comer, reírnos y dormir. Eran recuerdos de una montaña hermosa que logro despertar el fuego que todos llevábamos por dentro... El fuego de la aventura, el de la montaña.

Desde el cráter del volcán,  pocos minutos antes de llegar a la cumbre 
Jueves 20, día de comenzar a desandar el camino recorrido para llegar a esta hermosa montaña, era como destejer un sweter porque nos equivocamos en algún momento... Solo que en este caso no estábamos claro cual era nuestra equivocación. Un día esplendoroso junto a una inusitada actividad volcánica del Sangay era nuestra mejor despedida, poco a poco caminábamos por el lodoso terreno, cruzando uno a uno los pequeños ríos y a medida que nos alejábamos impresionantes erupciones llenaban el cielo del Sangay con grandes nubes negruzcas... Tal vez una nueva invitación para que en algún momento regresáramos y recorriéramos uno de los lugares más hermosos del Ecuador.


Son las 6:00 de la mañana, en la cocina de "Casa Sol" hierve la tetera, así como en mi bullen los recuerdos de unos días intensos pasados en estas hermosas montañas con aún más hermosas personas. Nuestro viaje está por llegar a su fin, sin embargo son experiencias que de una u otra manera recorrerán el resto de nuestras vidas enriqueciéndonos como personas, dándonos ese fuego interior que todos necesitamos para seguir adelante... Ese mis mismo fuego que en el "Sangay", mantiene viva la tierra que desde hace muchos años calienta la ilusión de los ecuatorianos y del mundo entero.