domingo, 24 de mayo de 2015

Nepal… un paso hacia la esperanza.



Sábado es un día religioso en Nepal, la ciudad se llena de peregrinos que cotidianamente visitan los principales templos de la ciudad. En Kathmandú, la capital, los templos de “Pasupathinath” (Hinduista), “Bhudhanath” (Budista) y “Swayambhunath” (Compartidos por el Hinduismo y el Budismo) se llenan de gente que ofrecen inciensos y velas de mantequilla a las deidades… en la mañana del sábado 25 de abril, a las 11:57 horas de la mañana, la tierra comenzó a agitarse con considerable fuerza (8,12 MW escala Mercali o 9,1 en la escala de Richter) y los resultados no tardaron en convertirse en devastadores.


Un pequeño país, Nepal, que situado entre los dos gigantes asiáticos de la India y China, había sido golpeado inclementemente por uno de los eventos sismológicos más grandes registrados desde 1938 en ese país, considerado uno de los más pobres del mundo.
Nadie se llegó a imaginar la magnitud de este desastre, hasta que pocas semanas después, para el día 18 de mayo ya se contabilizaban 8.604 víctimas fatales, lo que llamó la atención humanitaria de la mayoría de los países de mundo para subsanar tanto dolor y destrucción, en un lugar donde la gente, a pesar de su pobreza, mantiene una permanente sonrisa en su rostro y una simpatía sin igual en su particular manera de ver la vida.


Al escuchar esta terrible noticia, sentí en mi interior una profunda tristeza, ya que en Nepal, desde el año de 1991, he mantenido una estrecha relación con su gente y su cultura, y de la misma forma, considero que entre varios venezolanos que consecutivamente hemos visitado este país año tras año, logramos quedarnos con un pequeño pedazo de cada habitante de Nepal y que tal vez, el día que ese brutal terremoto, golpeó el corazón de esa maravillosa gente, también golpeó el nuestro. A pesar de todas las adversidades y con mayor fuerza que nunca regreso a Nepal, y en este significativo viaje quiero llevar también el apoyo de todas aquellas personas que con sus E-mail, llamadas telefónicas y comentarios de solidaridad se han preocupado por el bienestar de nuestros amigos nepaleses.

Muchas de esas personas que si bien han logrado amistad, en alguno de sus viajes, con cada una de esas sonrisas que aparecen a su paso, se han comunicado consecuentemente conmigo y me han expresado su deseo de colaborar de alguna manera, considerando estas solicitudes, después de haber consultado con los más allegados amigos de Nepal, que han venido desarrollando una gran labor durante años, he implementado la alternativa de poder ayudar económicamente estos proyectos. En este sentido, y de manera PERSONAL, esta semana iniciaré una campaña de recolección de dinero para ser distribuido en 3 principales renglones: 
  • Programa “Helpless Childrens´Mother Center” un orfanato a favor de los niños sherpas en estado de abandono. https://www.facebook.com/pages/Helpless-Children-Mother-Centre/122126971181962 
  • Programa "Lama Geshe", para el apoyo al mejoramiento cultural a través del templo de "Pangboche" en la región del Khumbu. http://www.parahamsa.com/blog/2011/11/12/lama-geshe/
  • Programa "Mountain People Health Centre" desarrollado por Uttam Phuyal y David Dhurkan. http://www.mountain-people.org/

Cualquier apoyo que consideren apropiado, será bienvenido y seguramente rendirá provecho a través de estas personas que afortunadamente aún se mantienen desarrollando estos programas en los que, a través de la educación y el trabajo, se resaltan los valores culturales y sociales del maravilloso pueblo de Nepal.
Como siempre, y aún más en estos momentos, ellos lo agradecerán, y será un grano más de arena para ayudar a reconstruir este devastado país.


Para cualquier consulta, por favor hacerla a través del E-mail: alfredoautiero@gmail.com

viernes, 20 de marzo de 2015

LA CUERDA Y SU UTILIZACIÓN… En la montaña

“Finalmente, oí la voz de Moulin que me llamaba. La cuerda se tensó. Empece a trepar, y por dos veces la cuerda – prolongación amistosa de la fuerte mano de Moulin – me evitó un paso difícil.” Gaston Rébufatt 

            Toda especialidad deportiva nos exige un determinado tipo de vestimenta y equipo. De igual manera en el montañismo es necesaria la utilización de gran variedad de equipos e implementos, entre los cuales la cuerda ocupa un lugar de importancia debido a su íntima relación con la seguridad personal y la relación interpersonal.

            Antiguamente, cuando el montañismo comenzó a tomar matices deportivos, entendiendo como deporte toda actividad que el hombre realiza libremente a través de la disciplina y lo lleva a desarrollar determinadas condiciones físicas y mentales, el montañista desconocía en su totalidad los peligros que lo acechaban en las cumbres, ya que no se poseía ningún marco de referencia. No fue sino hasta finales del siglo XIX, en que el montañismo comienza a tener un gran desarrollo, y que las crecientes exigencias de esta actividad colocaran al deportista muchas veces en situaciones de riesgo en las que el perfeccionamiento de la técnica y el equipo eran indispensable. Poco a poco la montaña   comenzó a revelarse con todos sus secretos al visitante y comenzaron así igualmente a surgir los implementos necesarios que rindieran seguridad a sus practicantes. En la realización de este deporte, uno de estos implementos fue la cuerda, cuya utilización en principio era considerada desdeñosa y poco merecedora de un verdadero montañista. En la actualidad el uso de la cuerda es un factor esencial y primordial en la práctica de este deporte. Es esta  la causa de que antiguamente, cualquier accidente no era reprochable, ya que el desconocimiento sobre la materia era total y lo único que actuaba era el sentido instintivo de la persona. Sin embargo, en la actualidad un gran número de veces se actúa de una forma inconsciente y peligrosa cuando, aún con los recursos que disponemos, ponemos en peligro nuestras vidas y la de nuestros compañeros al considerar determinadas situaciones como "muy sencillas"... es aquí cuando suceden los accidentes, que la mayoría de las veces pudieran evitarse tan solo anudando una cuerda a la cintura. Naturalmente aquí tenemos que puntualizar algo: usar una cuerda es unir a varias personas, aumentando así todas las potencialidades de cada uno de sus miembros.... o tal vez resaltando sus defectos. Recordemos que una "cordada" (unión de varias personas a una cuerda) es como una cadena, se rompe en el eslabón más débil..
            El principal factor, por el cual se usa una cuerda en la montaña, es la seguridad, es por esto que aquí haremos énfasis en ella. Antiguamente las cuerdas utilizadas eran exclusivamente de origen vegetal ( cáñamo, sisal, etc.), en la actualidad, con la utilización industrial del nylon, este tipo de cuerdas han sido descartadas debido a los numerosos inconvenientes que presentaba su uso, y se han comenzado a utilizar cuerdas de origen sintético, a base de polímeros y todos sus derivados, que contrariamente presentan gran número de ventajas, como por ejemplo: mayor resistencia, menor peso, mayor duración, mayor elasticidad, factor este muy importante para la absorción de la fuerza de un posible golpe de caída. Otra ventaja destacable es la gran variedad de colores en que se presentan este tipo de cuerdas en el mercado, ya que el color muchas veces facilita su localización en determinados ambientes.

            Las cuerdas de nylon o perlón presentan también otra gran ventaja, que va ligada a su resistencia y elasticidad. Esta es que su construcción está hecha a base de hilos continuos, es decir hilos que miden toda la longitud de la cuerda utilizada. Estos hilos pueden encontrarse en diferentes posiciones: retorcidos, trenzados y, con alma.
            Las cuerdas retorcidas son más gruesas y poseen mayor cantidad de hilos, lo que supondría una mayor resistencia, sin embargo, esto es falso, ya que el nylon al ser retorcido pierde mucha de su resistencia
            Las cuerdas trenzadas presentan menor posibilidad de ruptura, pero son muy elásticas, ya que pueden presentar estiramientos del 60 al 70% de su tamaño original, factor éste que determina la deformación irreversible de la cuerda y su consiguiente deterioro.
            Las cuerdas con alma están compuestas por una estructura interior (alma) formada por millares de fibras, recubiertas luego por un forro tejido, del mismo material, que protege las numerosas
fibras que componen el alma. Con este último tipo de cuerda, el más aconsejable, se presenta la característica más apropiada en cuanto a seguridad se refiere (ver cuadro). Sin embargo, estas cuerdas son de gran delicadeza, y de elevado costo, lo que amerita por parte del usuario un extremo cuidado.
            Por todo lo antes dicho, la seguridad con la cuerda es uno de los factores principales, y ella depende de 5 condiciones importantes:
            - Solidez y flexibilidad
            - Segura protección
            - Fácil empleo
            - Utilización correcta
            - Cuidado correcto
            Esta última condición es fundamental, ya que del cuidado que nosotros le demos a la cuerda dependerán todos los otros factores, y además su duración será mucho mayor. En este sentido tenemos que seguir algunas normas de cuidado elementales:
            - No pisarla ni golpearla.
            - Lavarla con agua fría.
            - Enrollarla correctamente.
            - Guardarla sin nudos
            - Evitar contacto con productos químicos.
            - Revisarlas completamente antes de su uso.


Hoy día, la tecnología relacionada a las cuerdas de escalada, ha logrado avances abismales, tendiendo principalmente a disminuir su peso, aumentar su resistencia y a facilitar su manejo. Naturalmente, y en vista de que el fin último de esta imprescindible herramienta en la escalada es la “seguridad personal”, los organismos internacionales han puesto especial importancia en probar la calidad con las que ellas salen al mercado. La “UIAA” (Union Internacional de Asociaciones de Alpinismo) ha sido una de las que más énfasis ha hecho en este punto, promoviendo las normas que rigen a todo fabricante “serio” de cuerdas. Visitar:


domingo, 11 de enero de 2015

El día que llovió cenizas

El título que lleva en esta oportunidad el “Blog”, pudiera parecer algo apocalíptico… aunque tal vez si lo sea, todo dependerá de los ojos que lo lean.
          Habíamos decidido salir en familia (26 personas) desde hace algunos meses al “Roraima”. El día 18 de diciembre, desde muy tempranas horas de la mañana, nos encontrábamos en el caótico aeropuerto “Simón Bolívar”, la fila de chequeo de nuestra aerolínea (Aeropostal), seguía destinos inauditos, bajo el único parámetro de los erráticos deseos de los nerviosos pasajeros, que temerosos de perder sus vuelos, trataban de completar su protocolo de embarque lo antes posible. Finalmente todos con el “Boarding Pass” en mano, nos dirigimos a nuestra puerta de embarque… la número 8, que después se convirtió en 2, para finalmente ser la 6.


         Por fortuna, la llegada a Puerto Ordaz fue holgada en tiempo, ya que en Venezuela, poder llegar a un evento con “todo” resuelto se ha convertido en algo prácticamente imposible. Luego alojarnos en nuestro confortable hotel (Eurobuilding/Altamente recomendado) y dividirnos las tareas, la noche nos tomó de la mano en las calles de la ciudad, recorriendo las diferentes tiendas de alimentos y deportivas, buscando artículos que, a pesar de ser indispensables, hoy por hoy se han convertido en elementos “coleccionables”… leche, aceite, lavaplatos, harina de maíz, gas para las cocinas de campaña. Por suerte, puede más la “tenacidad” que la escasez, y apartando algunas modificaciones en el menú, estábamos listos para salir al día siguiente.
        El 19 de diciembre comenzó más temprano de lo acostumbrado. Después del desayuno, nos enfilamos por la carretera hacia la “Gran Sabana”, esa que con “sabor a Calipso” atraviesa las poblaciones de Upata, Guasipati, el Callao, el Dorado… de manera diestra y efectiva, Carlos, nuestro chofer, recorrió sin mayor contratiempo esa familiar vía que  después de 570 Km. nos llevó hasta la población de San Francisco de Yuruaní, lugar en el que pasaríamos la noche (Posada Karán Dewuk) y así finalmente, el 20 de diciembre, abandonar el asfalto y el concreto, enfilando nuestro rumbo hacia esas colosales formaciones que, con la misma fuerza del sol, se levantaban hacia el Este… el “Roraima” y el “Kukenan”.
         Sin mayor novedad, al llegar al caserío de “Parai-Tepuy”, saludamos a todos los conocidos y amigos, y luego de registrarnos con Dionisio (Guarda parques del lugar) y haber superado la tediosa y complicada actividad de seleccionar y contartar a los porteadores, completamos un gran grupo de 34 personas , que luego del acostumbrado recorrido de aproximadamente 4 horas, llegamos al primer lugar de campamento… el “Río Teg”. Estando en vísperas de la Navidad, nos dio el privilegio de estar prácticamente solos en el ascenso, mientras muchos otros ya se encontraban de retorno. Las carpas del campamento daban la idea de un colorido collar adornando el cuello del inmenso Roraima.
        Y así la noche dio paso lentamente al día, la luna creciente se ocultó tras el horizonte y el sol apareció con toda su alegría, perturbada solamente por una pequeña columna de humo que se levantaba detrás de la colina que nos separaba del río Kuquenan.

        Después de desayunar y desmontar el campamento, repartimos las carpas y comenzamos la marcha en grupos aleatorios con un solo objetivo… lograr llegar, al final de la jornada, al Campamento Base del Roraima. Mientras caminábamos hacia la loma que separaba el río Kuquenan del “Tek”, la figura de Mikel se acercaba de regreso hacia nosotros y al darnos alcance, nos explicó el motivo de su retorno… el grupo se había detenido por la magnitud del incendio forestal, que pudimos constatar al llegar al tope de la loma. De manera increíble, el fuego se extendía por toda la sabana entre el río y el tepuy Kuquenan, amenazando con extenderse hacia el Roraima. Afortunadamente para nosotros, el viento soplaba hacia el Oeste alejando el fuego de nuestra dirección. El espectáculo era devastador, uno de los incendios más grandes que había visto en los últimos años. Columnas de denso humo negro se levantaban al cielo y ocultaban tras un oscuro velo el hermoso rostro de los tepuyes, esta triste imagen nos acompañó durante las largas horas de caminata, en las que una lluvia de cenizas traía a mi imaginación la imagen de algún momento apocalíptico en el que el fuego devastara lo más preciado de nuestro planeta… sus recursos naturales.
      Así fue llegando la noche y la tímida luna llena trataba de abrirse paso entre un cielo enrojecido por el fuego y el humo de la tarde. Los pies del tepuy Kuquenan aún ardían y solo la fuerza de sus verticales paredes de roca fueron capaces de detener las llamas.
        Al día siguiente, 24 de diciembre, el fuego había amainado, en las paredes del Roraima solo la imagen borrosa de un paisaje ahumado y el aroma a leña quemada que traía el viento, recordaban lo sucedido el día anterior.
        Todos nos preguntábamos el porqué de lo sucedido. Resultaba inexplicable que ante tanta belleza, una cultura ancestral como la “Pemón” se permitiera, con la justificación de mejorar la calidad del suelo, limpieza de los senderos en la sabana o técnicas de cacería primitivas, incendiar la sabana metódicamente (Vale la pena leer “Cultura Pemón”).
    Personalmente explicar este fenómeno me resultaría verdaderamente difícil, más aun sabiéndome participe de una sociedad urbana creciente como Caracas, en la que la historia de su desarrollo ha traído consigo la destrucción de un hermoso valle en el que cristalinas aguas corrían irrigando una frondosa vegetación, Sería difícil entender cómo podemos vivir en casas que para ser construidas, se han tenido que destruir espectaculares montañas para obtener cemento y otros materiales… ciudades que a diario generan toneladas de desechos sólidos, aguas contaminadas y gases tóxicos.



        Solo me queda pensar, que las culturas son cambiantes como así lo es la sociedad, que las generaciones futuras obtendrán el beneficio y la bendición de una naturaleza cada vez más escasa y que la silenciosa voz de los tepulles sabrán transmitirle al mundo la necesidad de mantener incólumes esos lugares que son patrimonio del mundo… de los seres que vivimos en él.


Con el apoyo de Daniel Todd, comparto esta información: Área aproximada del incendio en cuestión: 1.860 Hectáreas; lectura recomendada: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0378-18442004000300005&script=sci_arttext

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Un grano de arena… si hace montaña

Es difícil negar que en estos tiempos que corren, me ha sido cuesta arriba concentrar las ideas para dar fuerzas a mis manos y expresar objetivamente a través de la escritura, el cúmulo de emociones a lo largo de esta difícil escalada.

Un "Grano de arena... si hace Montañas", foto de: Garry Schlater
En efecto, evoco en mi mente esos duros momentos en los que la pendiente se hace tan difícil y escarpada que, con el temblor del cuerpo, te sugiere bajo la amenaza de caer al vacío,  renunciar a la meta y regresar a casa… desistir. Por suerte, la experiencia y la buena compañía te fortalecen y bajo el riesgo controlado te permiten seguir, y cuando menos lo esperas, la pendiente se transforma en ese tan anhelado punto llamado “Cumbre”. La gloría transformada en alegría, llena de lagrimas tu rostro y sabes que los sueños dan paso a la realidad.
Esta mañana al abrir mi “correo electrónico”, una fuerza llenó mi corazón, la nota de “Rossana” decía lo siguiente: 

“No tengo como agradecer tan maravillosos días, llenos de aprendizaje que rodaron mucho mas allá mis mentales limites... Fue una grata experiencia compartir del trekking con sus conocimientos! Me encantó conocerle y espero aportar desde mi pequeño espacio un grano de arena para la construcción de un turismo sustentable y responsable. Siempre agradecida!!!”

Si, eso es, lo que todos esperamos de la vida, aprendizaje, el mismo que debiera estar presente en cada paso, ese que nos garantiza poder alcanzar nuestras metas, esas cumbres con las que todos soñamos, aportando así cada uno su pequeño “grano de arena” para, al final del día, haber hecho una enorme montaña en la que podamos compartir esa gran alegría de alcanzar un objetivo en común.


El 1er. Congreso de Turismo de Aventura y Ecoturismo, fue tal vez, esa cumbre que nos permitió a un nutrido grupo de “soñadores” reunirnos e imaginar una Venezuela en la que, escalando montañas, remando, volando en parapente, surfeando, pudiéramos aportar ese “grano de arena” para poder vivir juntos en ese país que todos nos merecemos, y “al Cesar lo que es del Cesar”, valdría la pena mencionar el gran esfuerzo que hizo el organizador de este evento… el Sr. Luís Vidal, que apoyado por algunas organizaciones y personas, apostó al éxito de reunir a ese grupo de “inquietas” personas, que muchos suelen llamar locos, pero yo personalmente, que me considero ser uno de ellos, pienso que son los más cuerdos con los que contamos en este mundo, en el que cada día se sueña menos, porque los “sueños” son para el futuro, y hoy… solo se trabaja para la “inmediatez”.


Así pues Rossana, con tu “grano de arena”, estas aportando lo mejor que tiene una persona… el deseo de hacer mejor las cosas.

miércoles, 23 de abril de 2014

Turismo de Aventura o... La Aventura del Turismo.

Una bocanada de gas lacrimógeno me expulsaba de la última barricada que cruzaba para ir a buscar a mis clientes canadienses al aeropuerto de Maiquetía (2 de los 5 que estaba esperando) que llegaban 1 día más tarde de lo establecido, "Air Canadá" había decidido suspender sus vuelos a Venezuela por la inmensa deuda que el gobierno mantenía con ellos desde el año 2013. Sin embargo, ellos, los canadienses, complementando su vuelo con la aerolínea "AVIANCA" lograron hacerse de una alternativa que los condujera a Maiquetía para así finalmente, al día siguiente, enviarlos a Puerto Ordaz, donde iniciarían su periplo hacia el Roraima. Lograr los cambios en sus reservaciones fue toda una "proeza", sin embargo, como les explico a todos los que acostumbran a viajar conmigo, "para un venezolano nada es imposible". Todos me preguntaban, como era posible que unos turistas extranjeros "osaran" venir a nuestro país en los difíciles momentos que estábamos viviendo, a todos les contestaba que la verdadera "osadía" era la mía al permitirme el “lujo” de atenderlos en una Venezuela llena de inseguridad, intolerancia, malos servicios y para completar una larga lista… toneladas de “gases lacrimógenos”, pero bueno, digamos que este es nuestro trabajo y lo hacemos con “pasión”, creo que es la única explicación posible a ciertas decisiones que tomamos en nuestras vidas, algo así como enamorarse… solo puede ser posible si hay “pasión”.

A partir de ese momento y motivado al tiempo comprometido que tenían nuestros clientes, el grupo quedaría dividido en 3. Dos personas irían con Gonzalo al Roraima, luego (si llegaban), 2 nos uniríamos al grupo en Santa Elena de Uairen para visitar la Gran Sabana y finalmente, 1 persona, en vista de no haber podido resolver su “entuerto” con “Air Canadá”, se uniría en el aeropuerto de Maiquetía para aprovechar solo la última parte del Programa hacia los Roques.
En efecto, con esa habilidad venezolana que nos caracteriza, para poder adaptarnos hasta las peores circunstancias sin quejarnos y, tolerando todos los excesos que los ofertadores de servicios cometen con nosotros, yo me encargue de Sebastian y Jenny, con la conciencia tranquila de que a Gonzalo le estaba yendo bien con el grupo de Emely y Luque en la zona del Roraima, ya que los había estado siguiendo impecablemente gracias a la ayuda del “Geolocalizador” SPOT, que Guillermo Garroz me había ofrecido para apoyarme en caso de cualquier emergencia, por cierto, muy difíciles de atender en nuestro país.
Naturalmente, decir que todo iba bien es solo a manera “referencial”, ya sabemos por experiencia propia que en Venezuela es casi imposible decir que… “todo va bien”. Los “porteadores” que en diciembre nos habían pedido un salario de 600 BsF al día, habían decidido incrementarlo a 1000 BsF al día… bueno, después de la larga y acostumbrada disputa con los nativos Pemones de Parai Tepuy, Gonzalo se aprestó para iniciar su caminata… pero  aún no comenzando, otro pequeño e “inesperado” asunto surgió en el ambiente, ahora, para poder ir al Roraima y motivado al alto números de personas que lo visitan, había que reservar el “hotel”, por suerte y gracias a una lenta negociación conseguimos llegar al “Hotel Indio”, donde después de dos días de caminata una lluvia torrencial copó casi la totalidad del tiempo en el que nos mantuvimos en el Tepuy.
Mientras tanto, Jenny, Seb y yo nos encontrábamos intentando abordar el vuelo de “ASERCA” que debería haber salido a las 12:00 m y que después de dos cambios consecutivos de horario, y puertas de salida, logramos despegar a las 3:30 pm. Mi agotamiento era tal que aún no habiendo despegado ya dormía profundamente y solo un fuerte y abrupto aterrizaje logró despertarme. Un poco acostumbrado murmullo en el avión me decía que algo no estaba marchando bien, sin embargo me apresuré a llamar a nuestro contacto en Puerto Ordaz y notificarle sobre nuestra llegada, a lo cual Dubraska contestó… “Que raro Alfredo yo no he escuchado llegar el vuelo”. Inmediatamente me percaté que el pasillo de salida de la aeronave aclaraba mis dudas, estábamos nuevamente en Maiquetía, una avería en el avión, había obligado al capitán a regresar a Maiquetía… Nuevamente al punto de partida!
No fue sino hasta las 5:30 que pudimos abordar en una nueva aeronave y finalmente, después de una “incierta” hora de vuelo llegar a nuestro destino… Puerto Ordaz, en el cual, bajo la mirada atónita de mis dos visitantes canadienses, logramos cruzar las dos barricadas de manifestantes y Guardias Nacionales vestidos con atuendos de guerra, para finalmente llegar al Hotel Eurobuilding, que, casi de manera sorpresiva, superaba con creces los estándares de calidad a los que nos hemos acostumbrado en el país.
Al día siguiente, muy temprano en la mañana, y antes de que las barricadas tomaran fuerza, nos apresuramos a desayunar. Varios oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana, nos acompañaban en el lujoso comedor del Hotel Eurobuilding, dándole el toque “surrealista”, que naturalmente no dejaba de impresionar a nuestros amigos canadienses. Un largo camino nos separaba de los predios de la “Gran Sabana” a donde, por cierto, nos veíamos obligados a llegar por tierra ya que los vuelos comerciales ofrecidos por las aerolíneas “brillan por su ausencia”, a pesar de una y otra vez son anunciados con “bombos y platillos” por los organismos del Estado (http://www.eldiariodeguayana.com.ve/inf-general/60-conviasa-reactiva-operaciones-aereas-en-santa-elena-de-uairen.html). Naturalmente que algunos vuelos “charter” pueden ser ubicados, sin embargo sus costos son tan elevados que resulta poco rentable incluirlo en los programas hacia estas zonas.
Y allí estábamos, cruzando una a una las poblaciones de El Dorado, Guasipati, Tumeremo, El Callao, que mostraban su rostro triste ante la basura y los incendios forestales que de forma continua se abrían paso ante la mirada de nuestros visitantes, por suerte y bajo el “dantesco” espectáculo del pueblo minero de las “Claritas”, la Gran Sabana abrió sus brazos para recibir nuestra visita, no más ruido, no más propaganda política ni más barricadas, solo uno que otro incendio a la lejanía enmarcaba un paisaje inigualable en el país y el mundo. Nuestro conductor, Juan, después de 9 horas de carretera nos ubicó en Santa Elena de Uairén, donde la agradable posada de Ana Matilde e Isaam (Mount Roraima Tours) nos abría sus puertas, para darnos un rincón de descanso en este largo y pesado viaje de dos días. Esta posada, al igual que otras pocas (Yakoo, Venezuela Explorer, Cabañas Friedenau) pertenecen a esos “sobrevivientes” que han dedicado su vida a ese sueño venezolano llamado “Turismo”. Con la llegada de Luke, Jenny  y Gonzalo del Roraima, el grupo tomaba un nuevo aire y al día siguiente, continuaríamos nuestro periplo hacia los “bordes” de la Gran Sabana… El Paují y el “Abismo”… mientras tanto un paseo obligado por “La Línea”  y la “gran metrópoli” de Santa Elena, nos daban un contraste bastante claro de ciertos “errores” en el manejo administrativo de recursos fundamentales como: alimentos, gasolina y electrodomésticos, que, lejos de ser un negocio lucrativo para nuestro país, se han convertido en un mercado de tráfico y corrupción, que hacen de la zona, una “especie” de viejo Oeste, donde campea la ley del más fuerte, que en este caso pareciera ser… el Estado y sus autoridades.


A la mañana siguiente y sin mucho apuro, después de disfrutar un agradable desayuno, emprendimos nuestro recorrido hacia el Paují, con su ancestral carretera que ha visto pasar sobre ella las innumerables promesas de gobierno por un “supuesto” asfaltado que no ha pasado de ser un “bluf” electoral, que ha dejado a las abandonadas poblaciones a la buena de Dios y la… Intemperie. Seguía el horizonte indescriptible de selva, manchado cada vez con más frecuencia, por la rapiña de la minería, deforestación maderera y basura, que bajo la mirada “cómplice” de autoridades y nativos, poco a poco se va comiendo uno de los más presiados tesoros de nuestro país. Al llegar al salto “Catedral”, nos detuvimos a tomar nuestro almuerzo y a intercambiar algunas palabras con los encargados del lugar que cohabitan con los nativos en una incomprensible espera por esas mejoras de vida que les fueron hechas en los años 70 y… nunca llegaron. Generaciones que se alternan, desgastando un futuro en el que solo algunas pocas guías de turismo hacen notar su existencia. En las proximidades del “salto La Catedral”, nuestra posada… “Intiguazi” y su propietaria “Wanda”, nos esperaban para darnos un verdadero remanso, en el que “descansar” es el lema. Esta posada está ubicada en un mágico lugar en las afueras de la carretera principal y es otra más de esas muestras de lo que “debería ser” en una zona en la que tantos se han llenado la boca con la palabra “Turismo”. Esta familia, apostando a un futuro en el cual los valores de esta promisora tierra sean los que realmente muestren al mundo lo hermoso de una Venezuela diferente, se han avocado paso a paso a consolidar un sueño… su “casa del sol”.
Y poco a poco el “sol” fue determinando el tiempo, y nuestros cansados cuerpos convirtieron el cansancio en sueño y las ganas en un nuevo amanecer el el que el camino nos llevó nuevamente hacia la carretera que finalmente nos llevó hacia uno de nuestros últimos destinos… “El Paují”, ese lejano lugar en el que pareciera detenerse el tiempo, o más bien acabarse el mundo. Ese lugar donde la palabra “Abismo”, marca como el límite de lo posible, donde el humo del incienso de “tacamajaca” de paulista, se mezcla con el del horno de leña y esconde bajo el “surrealismo” de un mundo que se niega a desaparecer. 
El “Abismo”, marca ese límite entre la selva y la Gran sabana… es como el final de un viaje, el final de un sueño, donde la vista se pierde en el infinito verdor de un sueño que todos los que amamos este país jamás quisiéramos que desapareciera. Era el límite de lo que habíamos venido a ver. El regreso ya lo conocíamos… la misma carretera, los mismos incendios, deforestaciones, alcabalas y caseríos inundados de pobreza, no la cultural, sino la de promesas, esas que llegan elecciones tras elecciones, inundadas de esa palabra que todos usamos pero pocos sentimos… Turismo, esa rica palabra en la que se esconde no solo el valor de la tierra, sino el más grande que es el de poder comprender el valor de la tierra y de su gente… el valor de una aventura que es el descubrirnos a nosotros mismos.



Nos vamos con un sueño realizado, ese que nos llevo a recorrer los paisajes más hermosos de la Gran Sabana y con una gran preocupación… la de saber cuan vulnerables son estos mismos paisajes a la desidia de sus visitantes. En esta oportunidad nos despide, no el humo de las lacrimógenas, pero si el del fuego que consume los mermados bosques de la Gran Sabana. 

viernes, 14 de febrero de 2014

El Rescate gratuito o… “La ilusión Divina”

“Prevenir, mejor que lamentar”


Eran las 00:40 de la madrugada, y recién la tormenta había terminado. Los truenos que retumbaban en la oscuridad de la noche, poco a poco se fueron alejando, y con ellos la dosis de adrenalina que llenaba nuestros cuerpos. El frío se comenzaba a sentir con una intensidad inusual, especialmente cuando hurgábamos cada recodo de la roca buscando grietas para nuestro avance… el hielo se había apropiado de cada hendidura de esta pared que en condiciones normales no hubiera representado mayor dificultad.
Rapeles finales en la "retirada" del
Maternorn  (Cervino-Italia/Suiza)
No había otra opción, o era mañana o nos tendríamos que regresar, en 2 días el tren de Luís salía hacia París desde Cervinia… la suerte estaba echada. Evidentemente al despejarse la noche y poco antes de llegar a la “Capanna Carrel”, con la claridad que apareciera después de la tormenta, brillaba el vecino pueblo de Cervinia con todas sus luces, y nuestras linternas deberían ser el “blanco” de preocupación para todos los organismos de seguridad encargados del área. La madrugada nos sorprendió en una muy pequeña repisa en la que, asegurados a un manojo de viejas cuerdas y anclajes metálicos, nos dispusimos a “acomodarnos” lo mejor que pudimos, e intentar descansar algunas horas para, con la luz del día, comenzar nuestro descenso hacia tierras más seguras.
A las 6:15, el lejano sonido del helicóptero nos hizo salir de nuestro letargo matutino y sin mucho trabajo, pudimos divisar ese pequeño punto rojo que rapidamente se acercaba hacia nosotros… apurámos nuestra decisión y llegamos a la conclusión que en esta oportunidad el helicóptero no era nuestra opción, ya que apartando el cansancio y el frío, estábamos en plenitud de condiciones y solicitar el apoyo helitáctico, era utilizar un recurso que, aparte de costoso, implicaba un riesgo para los integrantes de la aeronave y nosotros mismos. Como maestros del aire, el equipo helitáctico alpino se colocó, cual “libélula”, a muy pocos metros de nuestro “nidal de supervivencia” y después de recibir las  rigurosas señales “tierra-aire” de “OK”, se retiraron a toda velocidad hacia el cercano refugio “Carrel” para recuperar el cuerpo de 2 escaladores italianos fallecidos el día anterior.
Definitivamente habría muchas maneras de interpretar esta situación, entre ellas las más inauditas y heroicas hasta las más razonables y frías… yo particularmente creo más en estas últimas, sobre todo si se trata de situaciones de emergencia y seguridad. 
Walter Bonatti, uno de los más grandes montañistas de los años 60, decía: “La montaña no es como los hombre. La montaña es sincera.” Tal vez este sea el motivo fundamental que nos lleva, a muchos de nosotros, hacia ellas.
No podía dejar de escribir mi punto de vista hacia una situación ocurrida poco tiempo atrás en el “Auyan Tepuy”, que gracias a la acertada intervención de Protección Civil del Edo. Bolívar a través de su directora “Andrehina Diaz”, José Antonio y la del excelente saltador BASE André, que facilitó su teléfono satelital, para brindar el único sistema de comunicación de la zona de la “contingencia”, permitiendo finalizar sin mayores resultados... que una experiencia para “contar”, sin embargo, pensar que  esto fue una “prueba Divina” (“Seguimos en lo que yo llamaba “mi nuevo encuentro con Dios”, ya para los últimos dos días debo aceptar que los obstáculos eran cada vez más difíciles para mí, no tanto físicamente sino psicológicamente”, palabras de uno de los involucrados en el incidente), ya que el único camino "Divino" que yo puedo concebir en las montañas es el de la "Felicidad", y este pocas veces tiene que ver con "accidentes", "intervenciones de rescate", "situaciones de emergencia" o cosas por el estilo. Que por cierto, aparte del gran riesgo de perdidas de vidas humanas que estas representan, involucran inmensos gastos operativos, por tratarse del manejo de situaciones que generalmente se desarrollan en ambientes altamente peligroso don de el uso de equipos y personas especializadas es necesario. (Ver referencias 1,2 y 3 al final). Pensar que, por el hecho del "ESTADO" ofrezca un rescate sin "APARENTE" costo, no quiere decir que el mismo no haya tenido un elevado gasto operativo y que pedir que estos costos se abaraten en un lugar como Venezuela, no deje de ser un "ABSURDO", mencionando nuestro país como referencia, no como un hecho "peyorativo", sino que como cualquier actividad humana, el costo se calcula tomando en cuenta diferente variables que tienen que ver co: Frecuencia, volumen de utilización, dificultad de uso, dificultad y costos en la adquisición y uso de los equipos y un sin número de circunstancias en las que nuestro país está "EVIDENTEMENTE" desfavorecido. Así que, la mejor manera de tener una experiencia con DIOS, es ser un poco más previsivo y no poner en "RIESGO" la seguridad personal ni la de los que nos acompañan, eligiendo objetivos para los cuales no estemos preparados. Es por esto que hay un "adagio" utilizado en todas partes del mundo que dice: "ES MEJOR PREVENIR QUE LAMENTAR" y la más importante parte de la "PREVENCIÓN" es la "INFORMACIÓN".

Un agradecimiento muy sincero por los detalles facilitados a través de:
Daniel Todd
Andrehina Díaz
José Antonio Vazquez
André Vancampenhoud
Ivan Valles






Haz Turismo... Deportes, pero, NO ARRIESGUES TU VIDA.
1.- Informate bien del lugar que vas a visitar.
2.- No exedas tus niveles en el logro de las metas que te hayas propuesto.
3.- Usa Operadoras de Turismo de Calidad.
4.- Exige un Guía Homologado y Capacitado para el logro de tu meta.
5.- Trata siempre de mantenerte en contacto con Organismos de Seguridad que puedan brindarte apoyo en caso de emergencia.
6.- Deja el lugar a donde vayas mejor de comno lo encontraste.

Recomiendo leer:




1.-“Actualmente el servicio de rescate aéreo puede costar más de 100.000 yuanes (16.000 dólares) por viaje, lo que es demasiado caro para la mayoría de lagente” dijo Li Chongsen, portavoz de la Cruz Roja de Pekín.
2.-"La compañía aseguradora que cubre a los deportistas federados en montaña en Madrid, como era el caso, recibió una factura emitida por el SUMMA por valor de 5.452 euros en concepto del rescate. Éste es el precio fijado por la CAM para atención sanitaria móvil en urgencias y emergencias con medios aéreos y está recogido en la Orden 629/2009".
3.-"La Federación Andaluza de Montañismo, que tiene entre 8.000 y 9.000 federados -que cuentan con seguro en caso de accidente-, explica que una hora de vuelo de un helicóptero de la Guardia Civil cuesta 1.000 euros, un gasto que hasta puede multiplicarse por cinco en caso de que sea necesario movilizar a los helicópteros del GREA (Grupo de Rescate Andaluz) o a los medicalizados del 061".

domingo, 6 de octubre de 2013

De los Andes al Himalaya


A partir del 9 de octubre, Nepal nos recibe con su magia y sus montañas, esta oportunidad es especial por la particularidad de ser un equipo compuesto en su gran mayoría por montañistas merideños, liderados por Arístides Moreno, el grupo también está conformado por  Daniel Moreno, Yovanny Gil, Juan Ygnacio Gil, Wilmer Rodriguez, todos ellos de Mérida, de Caracas Daniel Mora Sotomayor y por Ecuador, Rafael Cáceres, Agradeciéndoles a todos ellos de antemano, el privilegio de poderles acompañar en la parte organizativa de esta expedición, la cual les invitamos a seguir a través de este “Blog” y del ubicador satelital SPOT que amablemente me ha facilitado mi gran amigo, el Sr. Guillermo Garróz Bermudez, esto a través del “link”: 

Los mantendremos informados a Través de comentarios, anécdotas y hermosas fotos de los lugares que vayamos visitando y naturalmente informándoles los logros de esta expedición.

Esperamos que nos acompañen con sus comentarios y buenos deseos para que estas cumbres sean de todos.


De los Andes al Himalaya
Lobuche East – Inja Tse

El inevitable trasnocho hacia pesado los pasos en los pasillos del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, suele suceder siempre la noche antes de salir de expedición, especialmente cuando las expectativas llenan la mente. A pesar de todo, una rebosante alegría llenaba los rostros de cada uno de los 8 integrantes del grupo. La puerta 23 ya se encontraba abarrotada de gente que, hechizada bajo el aroma del chocolate y el café de los negocios cercanos, aguardaban el momento del abordaje al margen del tiempo que pasaba en la sala de espera,
Una vez ubicados todos en nuestros respectivos asientos el vuelo inició su larga travesía hacia nuestro destino final, no sin antes detenernos en las 2 escalas casi obligatorias para llegar al al “otro lado del mundo”… Frankfurt y Delhi. Una docena de pesadas maletas nos acompañaban en este viaje, algunas de ellas llenas de exquisiteces que arrancaban gustosos sabores de nuestra tierra. Harina “PAN”, café criollo, algunos quesos y hasta bien enlatadas botellas de esxquisito rón son parte importante de este equipaje que será un elemento fundamental en el logro de las metas que nos hemos propuesto en el Himalaya.
Después de casi 10 horas de vuelo, Frankfurt no dejó de ser un punto para estirar las piernas después de la larga escala, en el que un moderno aeropuerto nos permitiría pasar hacia otro mundo misterioso al Oriente del globo terráqueo. Tres horas de escala que pasaron casi desapercibidas, nos encontraron caminando por los congestionados pasillos del aeropuerto para abordar nuestro siguiente vuelo hacia la capital de la India… Delhi. En el avión ya se podía percibir ese misterioso aire que escondido entre barbas, turbantes y saris nos indicaba sin lugar a dudas que no nos habíamos equivocado de vuelo. En el avión, una película tras otra iban colmando las horas sin detenerse a pensar quienes eran los ocupantes de ese vuelo hacia tierras lejanas. Comida, licores, y la atención de aeromozas de un perfecto estilo europeo intentaban hacer pasar las horas mñas confortablemente, sin embargo, para nosotros ya las horas habían pasado  a tener una nueva dimensión. Hoy era ayer, o tal vez mañana sería hoy… esa extraña sensación que atraviesa lo “ridículo”, llenaba nuestro cansado cuerpo, que bajo el entumecedor sopor del cansancio nos encontraba atravesando los largos pasillos del aeropuerto Indira Ghandi en Delhi. El misterio de la India, siempre te acompaña al entrar a este populoso país, para nosotros los misterios estaban acompañados de 2 cosas fundamentales, que haríamos con nuestro equipaje, que a pesar de estar “chequeado” hasta Kathmandú, debería cambiar de “manos” a través de una nueva operadora aérea, y además de esto, Rafael Cáceres “Chapico”, el integrante número 8 del equipo, al no conseguir en su país el visado de la India, debería permanecer en el aeropuerto por más de medio día, “entendiéndose” con una cultura tan divergente como la de la India.


Finalmente algo de “descanso”, una buena ducha de agua tibia, buena comida y una CAMA, fueron el regalo que nos deparó esta parada en Delhi… una efímera estancia caracterizada por la constante lluvia que desde la madrugada bañaba las caóticas calles de la ciudad, sin embargo esto no varió en nada nuestro compromiso de encontrarnos con nuestra realidad, teníamos que continuar el viaje hacia Nepal y tomar el vuelo que nos habría de trasladar hasta Kathmandú, no sin antes superar todas las “triquiñuelas” para entrar al aeropuerto que sirve a esta de Delhi y tomar nuestro siguiente vuelo. Primero la policía, que difícil hacerle entender a uno de estos individuos que hoy día los boletos electrónicos se manejan a través de una computadora. Bueno, a fin de cuentas para un venezolano NADA ES DIFÍCIL, o mejor dicho “imposible”. Si esto fue difícil, imagínense lo complicado de que una aerolínea pueda entender como nos presentábamos a su “counter” sin equipaje y hacerles entender que nuestro equipaje se los “debiera” haber entregado Lufthansa para así completar su destino en Nepal, bueno “que importa”, a fin de cuentas aquí lo único que funciona es el tema del “Karma”, así que a esperar que este tema se resuelva de la manera más afortunada (Karmática) para nosotros, por ahora, sentado en mi habitación del “Kathmandú Guest House”, tres maletas se encuentran en el “limbo” aeroportuario del mundo asiático. Sin embargo, henos aquí, después de innumerables horas de viaje, de tantas ilususiones, sueños y esfuerzos en Kathmandú, lugar multifacético en el que todos hemos soñado alguna vez y para los que, enamorados de las montañas, siempre hemos tenido en nuestros corazones hurgar sus intrincadas calles y saborear sus exóticos rincones en busca del “Nirvana” que todos llevamos dentro.

Entre compras y visitas, entre ellas “algunas” al aeropuerto (en la búsqueda de las maletas perdidas), han pasado dos días, hoy en esta madrugada del día 14, escuchando la música de mi Ipod y mezclado al mejor estilo de un DJ profesional, la lluvia llena el silencio y la oscuridad de esta noche en la que ya el cansancio normal antes de nuestra salida hacia la montaña, nos hace más taciturnos y la cama acaricia nuestros pensamientos y movimientos, como invitándonos a sumirnos en ese sopor placentero de los sueños, sin embargo hago este último esfuerzo para saludar a lo lejos este relato en el que vale destacar… La aparición de TODO nuestro equipaje, tal vez la visita al templo de “Swayambhunat” surtió efecto al encontrarnos y participar en una pequeña ceremonia con el “Tulku” Tashi Rimpoche, en el que algunas recomendaciones y buenos augurios (Apoyados por algunas llamadas telefónicas de Aristides) fueron la antesala de la aparición de las últimas dos maletas que se encontraban extraviadas.
Si, estamos listos. Si el clima lo permite, y las oraciones de los lamas surten el efecto esperado, mañana salimos en el vuelo hacia el pequeño aeropuerto de “Lukla” y finalmente nuestras botas besaran el suelo del Himalaya y los equipos, comprados con tanto esmero, podrán darle forma a este lejano sueño que para muchos de nuestro grupo finalmente está en los albores de convertirse en realidad.

Día 15 de Octubre del 2013 6:30 am… Una situación digna del mejor festival de teatro que cualquiera pudiera imaginar. Como sonido de fondo, se mezclaba la voz ensordecedora de cientos de personas nerviosas que no saben que está sucediendo en el recinto y los detectores de metal enloquecidos que no dejaban de pitar ante la marejada de personas que los atravesaban. Las palomas cruzaban el recinto volando a su libre albedrío acostumbradas a este caos “ordenado” que se repite día tras día sin que nadie haga algo para evitarlo… es parte de la “diversión”.
        9:36 am… Entramos en la fase de “espera”, la incertidumbre llena nuestras mentes que se agolpan alrededor del equipaje, en espera de que algo suceda. Nadie sabe hacia dónde va cada grupo, pero todos queremos ir a algún lado, sin embargo, el tiempo pasa. Dos alemanas juegan “cartas” a mis espaldas y a la izquierda un grupo de chinos se deleitan con uno de sus “extraños” juegos (naturalmente con “palitos”), rodeados por unos cuantos curiosos que tratan de indagar la mecánica del mismo. Llamadas telefónicas van y vienen en todo el recinto, las miradas van de un lado al otro tratando de buscar un rumbo… una señal.
10:07am Fase de espera… en todo el recinto, entre los pocos asientos que dispone el asinado espacio, duermen varios de los agotados pasajeros, no más de los que hacen otro tanto en el piso.
11:11am La incertidumbre comienza a despertar junto al anuncio casi indescifrable de los parlantes, anunciando la cancelación de todos los vuelos hacia “Phokara”, por suerte esta ciudad se encuentra en el lado opuesto al que vamos, sin embargo, la incertidumbre siempre trae dudas… confusión, y en esto, los venezolanos somos maestros. El aeropuerto comenzó a convertirse en una especie de colmena en la que todos se movían de un lado a otro. Nuestra decisión… “el helicóptero”, a pesar de que esto aumentaría considerablemente el monto presupuestado para este traslado. 
15:00 Después de algunas maniobras casi indescriptibles parte del equipo y la carga se encontraba volando hacia “Lukla” y minutos después los restantes integrantes estabamos en el vuelo 235 de “Tara Air” con el mismo destino para finalmente a las 4:00pm, a pesar de cualquier pronóstico, estábamos reunidos en “Lukla”… inicio de lo que para nosotros era la “esencia” de lo que veníamos a hacer: estar en contacto directo con estas montañas y con su cultura tan especial, que siempre ha atraído a millones de personas a sus senderos, cumbres y pueblos, cambiando sus vidas para siempre.


3:00 de la tarde del día 17 de octubre en el “Café de 8.8482”, ya estamos en “Namche Bazar”, 3.400m en nuestra ruta de aclimatación, ya las conversaciones giran alrededor de temas relacionados a montañas. Muchos “trekkers” y expedicionarios se han retirado de las montañas motivado a las nevadas intensas que han vestido de blanco el “Khumbu”.


Ayer 16 dormimos en “Mondjo”, un placentero lugar a la entrada del Parque Nacional “Sagarmatha”, donde aparte del aroma del té con leche, mantequilla y sal (Tsampa), se mezclaba con un intenso perfume de café criollo de la “Fundación Proyecto Alcatraz” y el profundo sabor del ron “1796” de Santa Teresa, transformaron la noche en una verdadera fiesta de venezolanos.

Hoy 17 la cosa ha cambiado, en Namche Bazar, a pesar del mal tiempo, nos encontramos llenos de alegría, las mismas que nos transmiten todas las elevadas montañas que nos rodean… “Kantega”, “Kongdhori”, “Thamo” incluyendo nuestro primer contacto visual con la “Diosa Madre de la Tierra”, Chomolugma… el Everest.

18/10/2913… Ver el Everest (Sagarmatha) es entrar un mundo donde la dimensión del cielo cambia de forma, color y contenido. Su luz llena de sueños la imaginación y es como colocar un hermoso collar en el cuello de la mujer amada, haciendo resaltar sus labios, brillar sus ojos y llenar de alegría su sonrisa.
La nieve, que fue un verdadero problema para la gente que se encontraba en las montañas, para nosotros ha mostrado un paisaje verdaderamente espectacular, donde el horizonte se viste de blanco dándole poco acostumbrado para estas fechas.


Después de subir entre pinares y la majestuosa vista hacia el cañón del río “Duth Khosi”, llegamos a la meseta en la que se levanta el templo budista de “Thyangboche”, en el que bajo la mirada celosa de 2 parejas de águilas y un primer contacto con un grupo de lamas que se encontraban en los aposentos del templo, el “Rimpoche” (Abad mayor del lugar) nos recibió con un sencillo pero emotivo acto en el que bajo sus bendiciones continuamos el camino hacia nuestro objetivo final del día… “Pangboche”.
Atravesar el bosque de rododendros que rodea el camino hacia “Pangboche” es despertar los recuerdos de tantos pasos recorridos por estas montañas, se trata de un lugar donde la paz llena el corazón del caminante, donde, entre el follaje aparecen como duendes los “dheer” (ciervos almizcleros) y detrás de cada roca las “Dakhinis”, deidades protectoras” te acompañan de la mano enseñándote el camino correcto. Ayer 17 de octubre se cumplieron 20 años de nuestro primer ascenso al “Ama Dablan” y los recuerdos de nuestra estancia en este lugar llenaron de nudos mi garganta, una nueva oportunidad de pisar este follaje me llena de alegría y permite revivir tantos hermosos momentos vividos.
Uno de los puentes que cruzaba el río “Duth Khosi” había caído al perder la base de sustento rocoso en uno de sus extremos, lo que nos obligó a bajar al río y atravesarlo por un puente provisional de madera construido al viejo estilo nepalés. Al pasar las “estúpas” y el “Ghat” de entrada al pueblo, las luces de las ventanas de las posadas nos indicaban nuestra llegada a “Pangboche”, y luego de los innumerables saludos a los antiguos amigos del sector, nuestro grupo se diluyó entre los asistentes del salón riendo entre comentarios y risas sobre lo acontecido durante esta enriquecedora jornada.
Lentamente el día le dio paso a la noche y el “Ama Dablam” (madre de gran corazón) tímidamente nos daba la bienvenida entre un suave manto de nubes.
Los mantras llenaron la estancia y convirtieron nuestro día de descanso en “Pangboche” en un momento muy especial. El “Lama Geshe” llevaba a cabo todo tipo de ceremoniales, arrojando arroz al aire y quemando en su incensario todo tipo de hierbas para que los Budhas nos acompañaran en nuestras escaladas y el buen retorno a nuestros hogares, insistiendo en la importancia que tenemos como seres humanos y la necesidad de comenzar con cambios internos para poder generar así cambios en nuestros entornos. Cerramos la ceremonia con el recitar algunos mantras para el bienestar de Venezuela y, con toda la espiritualidad del momento, comenzamos el regreso hacia la posada y sumirnos cada uno en sus propios pensamientos, que se generaron en las horas pasadas.
A partir del 20 de octubre la tónica cambió, los 4.000m se sentían a cada paso. Nuestra llegada a “Dingboche” nos mostraba en realidad la intensidad de la nevada de los últimos días. A los lados de nuestra posada las montañas se levantaban haciéndonos sentir inmensamente pequeños. El frío nos hacia reunirnos desde temprano en el comedor transformándolo en una pequeña Babel en la que personas provenientes de los más diversos lugares del planeta conversaban en diferentes idiomas temas relacionados al mismo tópico… las montañas.
Hoy 21, todo ha cambiado, estamos a 4.800m, inmersos en un mundo blanco en el que los caminos se inundaban con el deshielo formando un liquido achocolatado que nos obligaba a movernos de un lado a otro tratando de evitar humedecer el interior de las botas. Ahora en una de las “peores” posadas de “Lobuche” la alegría venezolana contagiaba todo el ambiente con música, café y risas que convierte este gélido y oscuro ambiente en algo muy llevadero y agradable.
Todo el mar de gente que hemos encontrado en el camino confluye en un solo lugar, en el que 5 posadas deben dar alojamiento y comida a un volumen incomprensible de personas venidas de los más diversos lugares del mundo.
Hoy 22 de octubre nos encontramos en el “Lodge” (posada) “Snow Land”, a 5.100m de altura compartiendo en el comedor con aproximadamente 160 persona… Un espectáculo variopinto en el que todos los colores de la “paleta” de un pintor se mezclan en la variada vestimenta de los presentes que sería suficiente para dotar a todos los montañistas venezolanos. Nuestro siguiente objetivo, remontar un promontorio rocoso llamado… “Kala Pathar”, para desde allí poder observar uno de los espectáculos más bellos del mundo, el momento en el que el sol da el último beso a la tierra, en el punto más alto del planeta… El Everest (Sagarmatha), el cual enrojece su rostro bajo la mirada atónita de todos los presentes, que nos apresuramos a tomar las últimas fotos bajo el gélido ambiente que ha quedado luego de la retirada del sol, a los 5.600m de este lugar.
Ya entrada la noche, encontramos en el descenso lo que lógicamente no puede faltar en un ambiente en el cual, la imprudencia de los visitantes es una variable que comúnmente se puede observar entre el volumen tal alto de visitantes. Una persona con las fuerzas colapsadas y una lesión en uno de los pies, tuvo la fortuna de encontrarse con nuestro grupo, que diligentemente lo traslado hasta la seguridad de la posada.

Como último día de nuestra aclimatación, hoy 23 de octubre hemos ido a visitar el “Campo Base del Everest”, en el que solo una expedición coreana se aprestaba a intentar en la vecina “Época Invernal” la ruta Sur Oeste de la montaña… ahora, a las 4:30 de la tarde, casi todo el grupo ha dejado la posada para encontrarse con el equipo que nos acompañará hasta el Campo Base del “Lobuche” la próxima montaña que el grupo intentará escalar… hasta dentro de aproximadamente 6 días no les podremos enviar noticias, la tecnología aún no ha alcanzado estos lugares en el que nos encontraremos sin embargo, si quieren ubicarnos, les tengo buenas noticias… el “SPOT” ha comenzado a funcionar, pueden seguirnos a través de: http://share.findmespot.com/shared/faces/viewspots.jsp?glId=0lGTgzyV9BQXQ5MH05hXIsaKVckxoLlJK


 Tratamos de alargar nuestra salida lo más que pudimos, a fin de cuentas el Campo Base del Lobuche estaba a tan solo 1 hora de camino. Ya avanzada la tarde, un gélido valle, resto de una antigua laguna glaciar, nos esperaba. La nieve realzaba el brillo amarillo de nuestras carpas y nos obligaba a resguardecernos en la carpa comedor en busca de condiciones un poco más confortables que nos permitieran discutir los planes de ascenso a esta montaña. “Gombu”, nuestro “climbing sherpa” llegó comenzando la noche y muchas de sus sugerencias coincidieron con lo que nosotros ya teníamos previsto. El frío hizo acelerar los preparativos y todos nos fuimos replegando hacia las respectivas carpas para pasar la noche, era como si cada uno hubiera abierto la puerta de una nevera y dentro de su saco de dormir se preparara para pasar las siguientes horas a -10°C de la manera más confortable posible. El hielo cubría todo y solo las ganas de ir al baño obligaban a dejar la relativa comodidad del saco de dormir. Afuera, solo el silencio de las estrellas y el musical sonido de los cencerros de los “Yaks” que pastaban, eran testigos de tiempo y la gélida noche.
El día 26 de octubre, a las 6:45 de la mañana, el sol acariciaba tímidamente el techo de nuestras carpas y en la misma medida que aumentaba su calor, aumentaba la inquietud de todos los preparativos para el ascenso al “Campamento Avanzado”. Después del desayuno, una verdadera feria de equipos de escalada fue llenando los morrales, bajo la mirada acuciosa de cada uno de nosotros, evitando así exceso de peso y equipos innecesarios. Este obligatorio protocolo se alargo hasta poco después de las 11am, hora en la cual el equipo de escaladores junto al “staff” de cocina y los porteadores emprendieron lentamente el ascenso hacia el “Campamento Avanzado”.
Como de costumbre tan solo llegar al alto del collado, previsto para el Campamento, el “staff” de sherpas ya tenía preparada las bebidas calientes y la cena, que el equipo tan solo al salir del asombro ante el espectáculo que se abría hacia los 4 puntos cardinales, procedieron entre todos a montar las carpas correspondientes. Aunque suene raro ir a dormirse a las 5:30 de la tarde, más raro puede sonar salir a caminar a las 2:00 am, especialmente si hay que hacerlo a -12°C y bajo el innegable esfuerzo que implica caminar en la altura. Todo este esfuerzo bien vale la pena cuando el sol comienza a esclarecer las altas cumbres que circundaban el “Lobuche”, cuya cima se aproximaba a cada paso… Un encuentro sublime entre la noche y el día que bajo caricias y besos convertían la belleza de la noche en el imprescindible calor del sol. A las 7:00 am los primeros integrantes del equipo llegaron a la cumbre del “Lobuche East” con la alegría de un sueño hecho realidad, que se realizaba aún más a medida que un nuevo integrante del equipo pasaba a formar parte de ese manojo de sonrisas que incrementaba la alegría del objetivo logrado.
Entre fotos, banderas de oraciones, recuerdos familiares, las mentes tuvieron que “aterrarse” y emprender el regreso hacia el lejano “Campamento Base”, pero nada más agradable que ese cansancio que queda después del anhelado logro.
Ahora una vez más en Dingboche, disfrutando de esa modesta pero innegable comodidad que ofrecen los “Lodges” y sus anfitriones, un poco de calor de chimenea, algo de “rackshi” (licor de arroz local) y muchos comentarios y expectativas… hoy 29 salimos hacia el Campo Base del “Island Peak” (Inja Tse) y les daremos noticias a partir del 2 de noviembre, fecha en la que una vez más regresaremos a las facilidades de estos acogedores lugares del Khumbu.


El 29, las montañas se encendieron con todas las tonalidades de rosado, adornadas por un extenso velo blanco que contrastaba con el intenso azul del cielo… uno de los amaneceres más hermosos que tuvimos durante todos estos días. Las comodidades de Dingboche, un buen baño, buena comida y señal de Internet, parecían mantenernos anclados a este lugar, hubo que hacer un verdadero esfuerzo para emprender el camino hacia nuestro siguiente objetivo… el “Inja Tze” (Island Peak). Un camino empedrado en la margen izquierda del río “Inja Khola” iba adentrándonos hacia este profundo valle nevado que se extendía infinitamente hacia las fronteras con Tibet, y en cuyo centro se encontraba… el “Inja Tze”, vigilado por ese gran gigante, el “Lhotse”, cuya oscura sombra lo abarcaba todo bajo el manto helado de su mirada.
Hoy 30, aparentemente pasaremos el día en el campamento, el sol es nuestro único aliado y consuelo frente al fuerte frío y el creciente viento que ha comenzado a golpear las aristas somitales del “Inja Tze”. Las horas pasaban entre conversaciones que discurrían esencialmente sobre las realidades del montañismo en el mercado turístico nacional e internacional, complementado por la preparación de todo nuestro equipo de escalada que se extendía en todo el pequeño espacio de la carpa comedor. La “cena” no dejó esperarse y a las 6:30 ya nos estábamos preparando para buscar la mejor posición posible para intentar dormir las pocas horas que nos quedaban antes de iniciar nuestro ascenso hacia el “Inja Tze” (Island Peak), que según lo planeado debería ser a la 1:00 am.
Algunas voces del “staff” comenzaron a escucharse interrumpiendo la helada noche, indicando que la “lucha” comenzaba, lucha para salir de los “sleeping bag”, para vestirnos, para comer algo en tan inusual hora, en fin, era la hora para llevar a cabo nuestros sueños.
Las linternas rompían el oscuro velo que se extendía al salir de los límites de la carpa comedor. Como una hilera de penitentes poco a poco nos adentrábamos en los reinos de la montaña, un lacerante frío cortaba cada centímetro de la piel, congelando inclusive las ideas. Cada uno luchaba por el siguiente paso y lentamente la altura iba cediendo ante la voluntad de cada uno de los integrantes del equipo.
Los colores comenzaron a tener sentido y la monotonía de la luz de las linternas frontales fue dando paso a una fiesta de colores que danzaban  entre las notas del blanco enceguecedor hasta el azul profundo. Las horas pasaban y antes de llegar a la cumbre la pendiente final se levantó inclementemente como queriendo detener el paso, sin embargo lentamente, uno a uno fueron compartiendo la alegría de la cumbre de esta hermosa montaña. A las 8:00 del día 31 el “Imja Tse” le permitía a nuestro equipo alcanzar su cumbre, fotos, abrazos… mucha alegría, llenaban los corazones de todos los afortunados. 


El objetivo estaba cumplido, ahora el regreso, ese momento en el que “algo” de nosotros queda enterrado en la nieve, diluido en el aire. Ahora, sentado en la posada “Paradaise” de Lukla, todos estamos más “delgados”, algunos dirían que es por el esfuerzo físico nos ha hecho perder mucho peso, yo digo que son los “sueños”, esos que han quedado en los bosques de “Deboche”, en las cumbres heladas del “Lobuche” y el “Imja Tze”, los que han quedado atrapados en la mirada de cada humilde habitante de estas montañas… en los mantras de cada “mani”, los que han recitado los Lamas junto a nosotros… todo esto aligera el cuerpo y llena el espíritu de energía, esa que nos hará regresar a casa y lograr entender que los sueños no llegan solos, que hay que construirlos a cada paso, a cada respiro… en cada sentimiento.