martes, 23 de junio de 2009

"Cuadruple empate"... Ética en la montaña o "La montaña Ética"



Una vez más surge el dilema entre “ética” y “competencia” (para no utilizar la palabra deporte). En este caso y tal como abordara meses atrás, me pude percatar que se estaba llegando coincidencialmente a un punto en el que una vez más este fenómeno iba a llegar a las páginas de la prensa especializada. La española Edurne Pasaban lograba su duodécimo “ochomil” (El Kangchenjunga) y se perfilaba para el momento como la primera mujer con mayor probabilidad de lograr escalar los “14 ochomiles” en el mundo, sin embargo y de manera lógica no podíamos dejar atrás a la austríaca Gerlinde Kaltenbrunner y la italiana Nives Meroi quienes tienen todos sus ochomiles escalados sin oxígeno. La austriaca quiere escalar los dos que le quedan, K2 y Everest, sin él. A Nives le faltan el Kangchenjunga, Makalu y Annapurna.
Tal como me lo había podido imaginar y a pesar de que ellas hablaran de “un proyecto personal alejado de la rivalidad, de la competición“, nos encontramos en las páginas de los medios que, con la aparición de dos nuevas "contendientes” la Coreanas Oh Eun-Sun y Go Mi-Sun, que haciendo gala de todos los artificios de la tecnología moderna han logrado "escalar" en un tiempo verdaderamente inusitado 11 de las montañas más altas del mundo sin preocuparse mucho por "el como". Esto naturalmente a disgusto de los más "puristas" que comienza a sacar “los trapitos al aire” y a hacerse un planteamiento sobre lo que es o no valido en la escalada a las montañas más altas del planeta.

Edurne Pasaban
En este sentido, y tras ciertas aclaratorias hechas por los entendidos del caso, entre ellos la estudiosa del Himalaya +Elizabeth Hawley y la "Federación Sur Coreana de Montañismo", el ascenso de Oh Eun-Sun fue desconocido y convirtió a la escaladora española Edurne Pasaban como la primera mujer, que luego de su ascenso al "Shisha Pangma", en escalar las 14 montañas de más de 8.000 m. del mundo.
Naturalmente y en este orden de ideas, no se puede dejar de mencionar a Gerlinde Kaltenbrunner, quien en 2011, después de su ascenso al K2 se convierte en la primera mujer en haber escalado todos los 14 ochomiles sin asistencia de oxigeno artificial.

Nirmal Purja

Nuevamente nos preguntamos… ¿Por qué escalamos montañas?, ¿Se trata acaso de probar al mundo que hay seres con características especiales llamados “ochomilistas”?, o es más bien un encuentro personal con los límites de la lógica y el razonamiento humano, que nos permite crecer como personas y sociedad. Estoy seguro que cada montañista tiene un significado particular a todas estas “aventuras” que hoy día son realizadas en los más recónditos lugares del planeta, sin embargo hay valores que van más acorde y son más congruentes con el significado en sí de escalar montañas que van más allá de cualquier discusión. Usar o no medios artificiales, desde un par de botas plásticas isotérmicas hasta las “acostumbradas” botellas de oxigeno, dan una muestra clara de lo limitado de la discusión de los alcances que se han logrado en el área del montañismo del nuevo milenio. El planteamiento a futuro seguramente será quién haga los “14 ochomiles” (Nirmal Purja) en menos tiempo, convirtiendo así está actividad en un show mediático donde sentados en las butacas de nuestras casas nos entretendremos viendo cuantas personas pierden la vida en el intento o el despliegue de marcas llenando con sus vistosos colores prístinos ambientes de las cordilleras más altas del planeta.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Montañas y vida


Cada paso abre un mundo de experiencias que me llenan de vida, me permiten vivir mis propios límites y conocer un poco los de mi entorno… esa es la montaña, esa es el camino que yo conozco, el que siempre me ha permitido crecer y entender desde mi punto de vista particular muchos de los fenómenos que han surgido a lo largo de la historia del Montañismo.

Con mucha inquietud, me han llegado comentarios y opiniones sobre una grabación de la muerte de un Guía Mendocino en el Aconcagua que ha estado circulando en la “red” (http://www.youtube.com/watch?v=j6WxFqu5jIE), no es la primera vez, ni creo será la última que un fenómeno de esta índole circule entre los que “hacen vida” en la actividad de la montaña. Cosas como la acontecida en esta grabación suelen suceder más a menudo de lo que nos lo imaginamos, pero la falta de documentación que genere ese efecto “publicitario” permite que pasen “bajo la mesa” y no dejen de ser meras casualidades estadísticas.

Los lugares de acceso masivo de visitantes, como en este caso pudiera ser la ruta “normal” del Aconcagua, da pie a que muchas personas poco o mal preparadas se adentren en un mundo que les es ajeno, tornando ese mismo ambiente en algo que muchas veces puede convertirse en “inhumano”. Las emergencias en las altas montañas están de la mano del que osa adentrarse en ellas sin el más mínimo respeto por lo que ellas representan para aquellos que dedican su vida a recorrer estos ambientes mágicos en los que se logra un perfecto equilibrio entre la persona y el ambiente, ensalzando la vida a tal grado que algunas veces y aunque la muerte nos sorprenda repentinamente esta no es más que el reflejo de una fuerza de vida en la búsqueda de ideales superiores, valga la pena aquí mencionar los nombres de esos tan queridos amigos que no dejaron otra cosa que aprendizaje como José Luís Pereira, Marcos Bustamante, José Antonio Delgado, entre otros. Su partida fue sin duda dolorosa para todos, sin embargo lejos estuvo de un “deplorable” espectáculo mediático, en los que se usara la tragedia para ensalzar la muerte, al contrario, ellos fueron a pesar de su desaparición física portadores de un mensaje de vida, donde las montañas fueron el camino hacia una cumbre superior… su cumbre de vida.

Lamento sin duda la muerte de Federico Campanini, pero más lamento la dolorosa actuación de aquellos que no supieron comprender el verdadero significado de la vida… de las MONTAÑAS.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Entre Caminos y Cumbres






Entre caminos y cumbres




Era un mañana de Febrero del año 1981 y me encontrba agazapado en una repisa helada de la Pared Sur del Aconcagua, esperaba la orden de Manuel, que varios metros más arriba se abría paso entre la gelida pared de la ¨Barrera de Seracs¨... pocos minutos más tarde un accidente ¨cotidiano¨ transformaría esta experiencia en una de las más importantes de mi vida.

Desde el principio de las grandes conquistas del hombre se ha hecho el planteamiento sobre la importancia o no de lograr metas concretas dentro del proponerse ciertos objetivos, sin embargo la historia nos ha hecho ver como el camino de los hombres se ha forjado con los pequeños aportes personales que han servido para construir la historia, que no solo se ha conformado con objetivos sino también con experiencias que a través del tiempo han abierto el paso a otras más innovadoras que se sustentan con la tradición y la historia.

Viene a mi mente el ascenso de Mallory e Irvine en Junio de 1924 en el que ambos desaparecen en las proximidades de la cumbre del Everest comenzando así desde ese entonces el debate por el hecho de si ambos habían llegado o no a la cima de la montaña más alta del mundo. Cabe aquí la pregunta... ¿Es que acaso eso tiene importancia?, no es más importante plantearnos lo interesante de dos individuos ubicados en un momento histórico en el que el simple hecho de llegar al Himalaya era una proeza humana en la que la carencia de equipos e infraestructura hacia este esfuerzo algo impensable para cualquier ser humano. ¿No vale la pena analizar la importancia que este hecho tuvo para las siguientes generaciones en la conquista de estas grandes montañas e inclusive en la consecución del famoso ascenso de Hillary y Tensing en 1953?. Evientemente ambas cosas son importantes y el planteamiento debería ser el de la realización del mayor esfuerzo personal por el logro del objetivo. Las circunstancias deben confabularse en un momento preciso en el que la suma de los elementos dé un producto muy cercano a lo que nos podemos atrever a llamar ¨éxito¨.

Me he visto en la necesidad de crear este espacio de discusión a raiz de algunas noticias erradas relacionadas a una actividad en la que yo me encontraba participando. Recientemente comenzaron a llegar a mi correo electrónico y mi ¨facebook¨ felicitaciones por haber alcanzado la cumbre de una hermosa montaña ubicada en la región del Khumbu, era el Tawoche, una montaña con la que había estado soñando desde hace muchos años, una ¨hermosa dama¨ que pasaba desapercibida ante la apabullante magnificencia de otras que se levantan a su alrededor: el Ama Dablam, el Transerku, la Pared Sur del Lhotse, el Everest, entre otras. Mi sorpresa al recibir estas amables notas es que el día 19 de noviembre en horas de la tarde, y en vista de que en nuestro grupo no estabamos en condiciones optimas para afrontar los retos que la montaña nos planteaba, habiamos decidido hacer un ¨vivac¨y dar por terminado nuestro intento por llegar a la cima del ¨Tawoche¨(6.504m), que aún no siendo la más alta de los Himalayas, representaba un hermoso valuarte para el montañismo venezolano.

Evidentemente y de acuerdo a mi manera personal de ver el logro de una meta, el esfuerzo bien había valido la pena. Tomar decisiones, especialmente en momentos ¨delicados¨ es uno de los parámetros fundamentales en la práctica del montañismo... especialmente del montañismo ¨técnico¨, y era precisamente eso lo que habiámos hecho. Del Tawoche solo quedaba transmitir la experiencia, que había sido de un valor incalculable especialmente si tomamos en cuenta que desde hace años ha habido un periodo de receción en el montañismo nacional, sin embargo, algo se planteó de manera diferente a lo sucedido, algunas expectativas no fuerón llenadas, alguién prefirió imaginarse que hubiéra sido mejor llegar a la cumbre que disfrutar la experiencia de lo logrado, lo logrado con esfuerzo y dedicación, el esfuerzo de haber renunciado a tiempo y replantear un sueño de años, la experiencia de consolidar una amistad ante los momentos dificiles, esos momentos pasados a 5.800 m agazapados en un pequeño recodo rocoso bajo la luz enardecida de un atardecer brillante en la mitad de los Himalayas.

Ahora para mi solo queda la experiencia... para los otros regocijarse en sus pensamientos, los del camino o la cumbre, no lo se, solo se que la historia seguira su curso y nuestra vida ya no será la misma.

El Tawoche yace incolume ante el paso de los mortales a los cuales solo les permitió llenar en sus pendientes un pedazo de sus corazones.


Como lectura referencial: http://www.carloslmarco.com/lecciones-que-nos-da-la-vida/la-historia-cambia-golpe-de-talento/