miércoles, 10 de octubre de 2012

Alpes 2012... "Reino de montañas"


El teléfono sonó poco antes de llegar a Zermatt, como por arte de magia, la voz de Víctor que ya se encontraba con el “flaco Manolo” en el Hotel esperando nuestra llegada… eran los dos que faltaban, el grupo ya estaba completo.
Nuestro descanso en Zermatt definitivamente estaba marcado por varios “detalles”: El “Matterhorn” (una de las montañas más bellas del mundo), el olor a “Raclette” (caracterizado por un penetrante olor a queso Gruyere quemado) y el “aroma” inconfundible de un innegable despilfarro de dinero alrededor de las cientos de tiendas distribuidas a lo largo de la calle principal. Entre compras, diligencias y buena comida transcurrió el tiempo hasta llegar la hora, en la que, después de un buen desayuno, partiéramos el día 26 de julio con el “tren de cremallera” hacia la estación de “Sunega Paradaisse” donde comenzaría nuestra caminata hacia Francia, con el marco inconfundible del “Matterhorn” y el Monte Rosa. Una larga caminata nos llevó, atravesando bosques de abetos, al caserío de “Otaffe”, en donde nos pudimos deleitar almorzando con exquisitos productos de la región… panes surtidos, jamón serrano, queso Gruyere, mostaza y naturalmente un buen vino.
Poco a poco los pasos fueron dejando atrás las memorias de Zermatt y las praderas alpinas y el cansancio comenzó a llenar la sangre y los músculos, especialmente después de haber tenido que cambiar la ruta que a través del puente colgante de “Kinghutte”, que se encontraba interrumpido, nos conectaba directamente con “Europahutte”. Un largo jiro que nos llevó aproximadamente 3 horas nos permitió alcanzar nuestra meta del día casi a las 8:00pm. Afortunadamente la claridad del verano nos permitió disfrutar de un par de horas de un paisaje sin igual.
A la mañana siguiente, durante nuestro descenso a “Gramchen”, el sendero cambió de aspecto y los bosques le dieron paso a un sendero empedrado que nos sorprendió con un cambio de clima determinante poco antes de llegar a la carretera, empapados, cansados y sedientos, nos deslizamos a través de un típico local en el que las cervezas y gaseosas rodaban por nuestras manos como si llegáramos de una batalla sin tregua, por suerte nuestro vehículo de transporte nos dio suficiente tiempo para finalizar hasta la última gota de nuestras jarras. El vehículo se detuvo en la estación de “San Niklaus” y rápidamente nos dispusimos a tomar nuestro siguiente tren hacia la población de “Fully”, a la cual llegamos, gracias a las malas intenciones del chofer del vehículo que nos transportaba, casi a la 1:30 de la madrugada y bajo una fuerte lluvia. Las habitaciones abrieron sus puertas como un potente “imán” postergando así cualquier decisión con respecto al clima y nuestra siguiente etapa hacia “Chamonix”. Al despertar las condiciones habían empeorado y un pronóstico adverso estaba previsto para los siguientes dos días, decidimos tomar el hermoso trayecto de tren que separaba “Martigny” de “Chamonix”, pudiendo así mantener nuestro cronograma y descansar de los dos fuertes días anteriores.
Las familiares vistas de la “Mer de Glace” y las Aguilles Rouges” casi nos obligaban a asomarnos por las ventanas del tren, Chamonix apareció a los pocos metros y así su pintoresca estación ferroviaria. Esta ciudad alpina no deja de ser el corazón de todo lo que a montañismo se refiere, morrales en las espaldas, tiendas con todo tipo de innovaciones y equipos para la práctica de cualquiera de las modalidades deportivas relacionadas con la montaña y mucho “ambiente” para reunirse a tomar un “par de copas” después de cada “hazaña”, sobre todo una en especial… el “Mont Blanc”, montaña que por muchos años ostentara el título de ser la montaña más alta de Europa.
Nuestro día adicional fue ideal para equiparnos y dar nociones básicas sobre el uso de algunos de los nuevos implementos adquiridos, igualmente comer bien y ponernos en contacto con “viejos” amigos anclados en Chamonix, disfrutando del festival “Cosmo Jazz” en medio de las frescas tardes veraniegas dando paso a noches de baile en la que nuestro grupo venezolano daba clases magistrales de baile. Y así llegó el 31 de julio día en el que la cabina 32 en el teleférico de la “Aiguille du Midi” tenía espacio reservado para nosotros. En menos de lo pensado, los empujones que casi de manera obligada nos llevaban hacia el interior del transporte que en dos tramos nos colocó en el corazón frío de la roca del “Midi” y al salir hacia sus heladas y afiladas pendientes, una luz enceguecedora nos obligo a “encordarnos” y colocarnos los equipos de seguridad apropiados, crampones, casco, piolets y harneses, para enfilarnos así hacia nuestro siguiente objetivo… el Refugio de los Cósmicos, uno de los más famosos del mundo.
En el refugio nuestra esperada llegada nos colocó en la confortable habitación “Armand Charlet”, digno nombre que identificaba a uno de los más grandes escaladores de los Alpes Franceses de la época de “Post Guerra”, era un dormitorio solo para nuestro grupo y las bromas y ronquidos de la noche solo se escucharon en “español”.
Con la luz carmesí de la mañana nos enfilamos en tres cordadas para lentamente practicar los principios básicos de la “cordada” y su avance entre las heladas pendientes del “Mont Blanc du Tacull”, uno de los “cuatro miles” de la zona del “Mont Blanc”. Y poco a poco las pendientes cubiertas de sombra comenzaron a brillar incandescentemente bajo la luz de un intenso sol que se colaba entre el azul profundo de las grietas y seracs del glaciar. A finales de la mañana nos encontrábamos en las pendientes cimeras de la montaña que repentinamente se abrieron a un inmenso horizonte que denotaba el haber alcanzado la cumbre tan deseada de la montaña. Hicimos el intento de guardar el momento en las memorias de nuestras cámaras y rápidamente emprendimos el regreso. Mientras descendíamos, un estrecho paso nos detuvo por el ascenso de otra cordada y repentinamente una voz femenina, detrás de unos grandes lentes de sol y un “Buff” que cubría su cara me saludó, llamándome por mi nombre, era Andrea Wuerz que con su inigualable simpatía contrastaba con el resto del grupo que la acompañaba, resolvimos el “atascón” y continuamos así de regreso al refugio con el gusto de una exitosa jornada.


El parte meteorológico no daba buenos augurios para los días siguientes, y nosotros ya sabíamos lo que nos tocaba… como en efecto sucedió. A partir de las 9:30 pm, una densa oscuridad comenzó a ocultar, tras un velo negro que, con intermitentes destellos de luz, le daban mayor tenebridad a la noche. No tardó en llegar la tormenta y una fuerte nevada le dio un inmediato vuelco a nuestro programa. Al despertar, muy temprano en la madrugada, todo estaba cubierto de blanco y una delgada capa de hielo desde el techo y las paredes del refugio… La suerte estaba echada, la escalada al “Mont Blanc” quedaría suspendida. Los recientes acontecimientos en las pendientes del “Mauditt”, donde resultaron muertas 13 personas y la falta de velocidad en el movimiento de nuestras cordadas, nos hicieron tomar la decisión de dedicar el día a mejorar la técnica de aseguramiento y avance en pendientes nevadas. 
Un atardecer inigualable hacia resaltar sobre el cielo purpura las “Agujas de Chamonix”. Días inolvidables las históricas montañas de los Alpes suizos y franceses nos brindaron una visión de la verdadera magnitud de estas montañas y la importancia de una técnica depurada que garantice la seguridad y así también el éxito. Lo más importante ya lo habíamos hecho, habíamos consolidado un grupo capaz de afrontar nuevos retos y, allí quedaron las montañas a la espera de un nuevo camino que tal vez sea abierto por alguno de nosotros.

Integrantes del Grupo:
Adriana Flores 
Elena Barreto
María Isabel Pecori
Viviane Chonchol
Eduardo Abad
José Camacho
Luís Simosa
Pedro Lira
Victor Rondón

Guías:
Manuel Afonso (Flaco Manolo)
Alfredo Autiero B.

jueves, 12 de julio de 2012

Valles escondidos de los Andes Venezolanos

Aprovechando la llegada de la temporada vacacional, tal vez más de uno de nosotros se esté planteando salir de la rutina, abrir el corazón a uno de los miles de lugares que tenemos en nuestro país... uno de esos en los que la única voz que se escucha es la del viento susurrando entre los "frailejones", o el canto de las quebradas arrullándonos durante un reparador descanso, ese lugar mágico está escondido en "Los Paramos".

Los "Arangures", muy nombrado... poco conocido.





Me cuesta mucho discriminar entre todos lo lugares hermosos que se extienden a lo largo de las altas tierras de nuestro país pero trataré de tomar en cuenta un elemento esencial para el visitante… la facilidad de llegada y es aquí que comenzaré hablando del “Valle de los Calderones”, llamado así, porque sus primeros habitantes fueron la familia Calderón de Mérida y algunos de sus descendientes que hoy prácticamente han abandonado el lugar. ¿Dónde está ubicado?... cerquita tal vez tan cerca que más de una vez lo hayamos visto y no nos atrevimos a llegar. Después de asegurarnos que alguien nos pueda atender, tenemos que sacar un permiso de Parques Nacionales en el módulo respectivo en la estación del teleférico de Mérida (Barinitas) y desde “Mucunután” dirigirnos hasta la estación “La Aguada” por la ruta de “La Cañada” o “Los Callejones” donde, al llegar a la casa de Pedro Peña… que también ofrece posada, nos desviaremos en dirección hacia “Los Calderones”, donde una pequeña casa que tiempo atrás ofrecía una calida posada al viajero indicará que hemos logrado nuestro objetivo, nos asombrará el encanto de la bella quebrada que resalta aún más la magia que tiene este apartado lugar. Después de salir de nuestro asombro, podremos adentrarnos páramo arriba hacia el antiguo glaciar “Norte” del Pico Bolívar, del cual dos hermosos valles nos separan, el del “Papayo” y el de “La quebrada del Sol”. Esta es una zona prácticamente dejada en el olvido desde la bajada de “Los Calderones” y Francisca a la ciudad de Mérida, sin embargo no ha perdido ningún privilegio a excepción de la calidez de sus antiguos habitantes.



Como segunda recomendación, vamos a “radicalizarnos” un poco más en el sentido de tener que tomar en cuenta que la falta de posadas nos hace tener en cuenta la posibilidad de acampada. Ambos objetivos parten del pueblo de Gavidia (Cercano a Apartaderos), por cierto en Gavidia les recomiendo ponerse en contacto con el Sr. Rómulo  de la posada “Michicaba” (Tlf: 0274-4147434) aparte de ser excelente anfitrión el podrá aclararle y ayudarlo a llegar al “Valle de Quita Sol”, que se encuentra en el páramo de Micarache, bajando hacia “Los Morritos”. El otro valle, que aunque un poco más distante, es verdaderamente una maravilla natural que pudiera ser envidia de cualquier país del mundo… me refiero al “Valle de los Aranguren”, que tomando la vía de la “Laguna del Santo Cristo” (esta puede ser incluida en nuestro recorrido si tomamos en cuenta las recomendaciones de un baquiano), al llegar al “Alto del Santo Cristo”, tomaremos dirección hacia “El Portachuelo” y finalmente, después de una larga bajada, una extensa pradera de grama y algunas casas abandonadas que nos dejarán casi sin aliento por la belleza del lugar, nos indicarán que hemos llegado. Conviene dejar bien arreglado el tema de los arrieros, especialmente en lo referente a precios, fechas y horas de regreso, número de bestias, etc. Podemos tomar como referencia que una mula y su arriero pueden costar alrededor de 2.500,oo Bs. por día. Yo les recomendaría una persona  muy responsable que es el Sr. Richard Guerrero, que lo pueden ubicar a través de la misma posada “Michicabá”.

Buen viaje y espero que queden envueltos en la mágia de los páramos de Venezuela. Para más información favor visitar la página WEB http://www.alfredoautiero.com

viernes, 18 de mayo de 2012

Sagrado y Obsceno… historia de una utopía.



Desde que el hombre pobló la tierra, su capacidad de crear, innovar, evolucionar, lo hizo un ser particular y entre las particularidades surgió la necesidad de ser “mejor” y fue así como la historia se fue llenando de aforismos que notaban la necesidad de identificarnos de manera particular a cada ser, haciéndonos ver como parte de un todo y no como un todo formado por partes, y así a los Nigerianos les dijeron “Negros”… más adelante “afrodescendientes”, y a los “Asiáticos” los llamaron “Chinos”, y a los del “Sur” “Sudacas”, y comenzamos a ver quién era menos que el otro y a generar necesidades ficticias que nos empujaron a separarnos de lo que a fin de cuenta somos en realidad… una mágica parte de un todo que se mueve al unísono hacia su “salvación” simultáneamente que a su “destrucción”.

Evidentemente y siguiendo este orden de ideas, comenzaron a existir las cosas prohibidas y las permitidas y en base a esto las culturas fueron arraigándose en el subconsciente colectivo, permitiéndole a unos cuantos la posibilidad de controlar la diversidad conductual de una gran mayoría. Y a que viene tanto misterio, que tiene que ver todo esto con lo que “Alfredo” siempre trae a colación… La Montaña.



Leyendo hoy un tema que me ha interesado y más aún “preocupado”: ¿Fue excesivo que Leo Houlding pagara 10.000 $ por escalar el tepuy Autana?, pude recordar un caso muy sonado en los Estados Unidos (específicamente en Wyoming), en el Monumento Nacional “Torre del Diablo” en el que las comunidades de nativos del área solicitaron al estado la prohibición de la escalada en esta maravillosa mole de roca alegando un significado mágico religioso, a lo cual los escaladores respondieron con el mismo argumento, defendiendo que ellos también realizaban la escalada como reflejo de una necesidad de crecimiento interior y de acercamiento a la naturaleza, a lo cual el estado dictaminó a través de una normativa en 1995, declarando a “Devil Tower” como una reserva tanto natural como cultural, sagrado para los indígenas americanos de las llanuras del norte, y libres de ser escalado con un cierre VOLUNTARIO durante el mes de junio. Este fenómeno no es aislado ni se circunscribe a los Estados Unidos, en los Himalayas el tema de las montañas “Prohibidas” y “Permitidas”, tiene un largo historial que a diferencia de “La Torre del Diablo” está manejado con una discrecionalidad diferente por encontrarse la mayor parte de la cordillera en zonas de escasos recursos donde en muchos casos la política y el dinero suelen sobreponerse a los aspectos culturales y es así como hemos podido ver como montañas consideradas como sagradas, año tras año van engrosando la lista de “apetecibles” lugares donde realizar ascensos a montañas “vírgenes” por sumas de dinero, en muchos casos inconcebibles. Un caso muy notorio es el del Monte Kailash, uno de los lugares más sagrados del mundo, ubicado en Tibet, que a mediados de los años 90 se le fuera otorgado el permiso de escalada a un grupo español, básicamente con un basamento político… el de “hurgar” un poco en la ya profunda herida del pueblo tibetano luego de la “Invasión Cultural” China a ese país, evidentemente privo el sentido común y los designios del “pueblo” fueron cumplidos… la escalada nunca se llevo a cabo.



Digno de mención también es el caso del “Sagarmatha” (Reina Madre de la tierra). Conocido por todos los occidentales como el Everest, morada divina donde solo los dioses se atrevieron a llegar y que a pesar de ello los “mortales”, con todo el sentido de la palabra, llegaron a pagar hasta 64.000 dólares por persona para ser prácticamente “transportados” hasta su cima, muchas veces a riesgo de sus propias vidas.

Venezuela no ha escapado a esta “debacle” de permisos y prohibiciones, como siempre he pensado la mejor respuesta a la “incapacidad administrativa” se llama PROHIBICIÓN, y en nuestro país hemos demostrado realmente no ser “muy” capaces en manejar los designios de nuestras Áreas Protegidas, con lo que nos hemos acostumbrado a movernos entre la ilegalidad y la corrupción para poder realizas esos “sueños” que los políticos nos han vendido para engrandecer la patria. Hazañas como las difíciles rutas para escalar el “Salto Ángel”, Roraima y Autana, entre otros se han visto opacadas por arrestos, decomisos y visitas a la Fiscalía de figuras particularmente importantes no solo dentro del ambiente deportivo nacional, sino también de personalidades internacionales… y pensar que una de las más conocidas imágenes turísticas de nuestro país que invitan al “incauto” turista foráneo a visitar esta tierra de “aventuras”, es nada más y nada menos, que la “cotizada” pared del Auyan Tepuy, desde la cual se lanza al vacío la cascada de agua más alta del mundo.


Cuanto cuesta un sueño? 10.000, 64.000… cómo me dijo una vez un artista Nepales “solo yo se cuanto cuesta mi arte… usted solo le pone el precio”. Una vez más se quiere poner precio a algo que no lo tiene, porque criticar a Houlding por su pago en el Autana si se trató de una mera relación comercial entre nativos y visitantes. Entonces tendríamos igualmente que cuestionar los 50.000 USA$ que cada persona paga por escalar el Everest o tal vez criticaremos las cuantiosas sumas por ir a Machu-Pichu y si continuamos profundizando al tema llegaremos a plantearnos cuestiones tan absurdas que nos obligarían a quedarnos encerrados en la casa y no hacernos ninguna propuesta por temor a herir “susceptibilidades” de aquellos que “quieren ir, pero no dejar ir”, con la excusa de que siempre somos nosotros lo que sabemos que es correcto pero los otros no.

Pudiéramos escribir un libro al respecto “estigmatizando” las iniciativas de otros en el intento por lograr realizar proyectos que se mueven entre lo “razonable” o no, sin embargo bastaría tal vez con seguir el sentido común o tal vez llamarlo… “instinto”, para acercarnos a lo “correcto” y evitar así convertirnos en “jueces y verdugos” de situaciones que hoy son criticables y mañana ejemplares. Hay una cosa que si tengo clara, mientras sigamos teniendo tantas prohibiciones en nuestras montañas y en las del mundo, seguirán aumentando proporcionalmente las “violaciones”, porque a fin de cuenta las montañas se escalan solo… “porque están allí”.




domingo, 22 de enero de 2012

Venezuela entre cielo y tierra… El Pico Bolívar





Enclavadas en el Parque Nacional “Sierra Nevada”, se encuentran las montañas más altas de nuestro país. Entre estas montañas, la reina de todas, la más alta, es el “Pico Bolívar” que con sus 4.989 metros representa el punto más cercano al cielo de nuestra geografía. Las leyendas lo representan como el picacho donde el águila de la leyenda de la princesa “Caribai” se posó para extender sus alas y llenar las cercanas montañas con una blanca cubierta de nieve. 
De sus cuatro glaciares principales han desaparecido casi todos,quedando tan solo tímidas huellas en el flanco “Norte” de la montaña.

Históricamente llegar a su cumbre no ha sido nada fácil. Desde finales del siglo XIX se han tejido en las páginas de nuestra historia relatos sobre la escalada por sus diferentes flancos, el más destacado nos remite a Enero de 1935 fecha en la que Enrique Bourgoin, con la importante presencia del “baquiano” Domingo Peña y también de Marquéz Molina, lograron alcanzar finalmente la cumbre de esta hermosa montaña. En la actualidad, las facilidades del teleférico (Que hoy día solo presta servicio hasta la estación "Loma Redonda") y la presencia de algunos complementos técnicos modernos, pueden hacernos perder la verdadera dimensión de esta montaña y llegar a pensar que su escalada no necesita de preparación o conocimientos previos de la zona, así como el uso de técnicas necesarias para garantizar la seguridad del visitante. En este sentido lo primero que debemos tener en cuenta es cuidar que físicamente (medicamente) estemos “aptos” para acometer este ascenso, además de esto saber que el Pico Bolívar se encuentra ubicado dentro del Parque Nacional Sierra Nevada, por lo cual hay que tomar ciertas medidas especiales en cuanto a permisología y trato ambiental, por otro lado, considerando su altura y las características de su ascenso, es importante que nos pongamos en contacto con un Guía especializado y CERTIFICADO AVIGM (Asociación Venezolana de Instructores y Guías de Montaña) o la UGAM (Unión de Guías de Aventura y Montaña) que nos garantice los parámetros de seguridad necesarios para llevar a buen término este proyecto.

A Mérida podemos llegar por vía aérea (Aeropuerto el Vigía) o terrestre (Expresos Occidente, Expresos Mérida, o también Expresos Flamingo). Los días necesarios para subir al Pico dependerán del tiempo que nosotros dispongamos para el ascenso, yo diría 5 días… y mejor 6, y mi recomendación personal es que el recorrido lo hagan en dos partes, la primera hasta “La Aguada”, o en todo caso "Los Nevados", donde podremos pasar la primera noche. En el caso de utilizar la vía de "La Aguada", donde podremos dormir, NO EN LA ESTACIÓN DEL TELEFÉRICO, sino en la posada de “Pedro Peña”, que con un costo muy conveniente nos ofrecerá habitación y comida. Esta parada permitirá así a nuestro cuerpo acomodarse de mejor manera a la altura. En este lugar paseos o pernoctas en la “Laguna la Fría”, “Valle de los Calderones”, son altamente recomendables. El día siguiente, saliendo muy temprano hacia la estación de Pico Espejo (Si el Sistema Teleférico MUKUMBARILA funciona) y finalmente al Campo Base (Albornoz o Timoncito), o en su defecto la "Laguna la Sangre", permitirá que al tercer día intentemos llegar a la cumbre del Pico Bolívar (utilizando alguna de sus rutas principales Weiss o Bourgoin) y así estar de regreso al cuarto día a "La Aguada" o "Los Nevados". Hay muchos detalles a tomar en cuenta que con gusto podemos aclarar contactándonos a través de las REDES: INSTAGRAM: @alfredoautiero; TWITTER: @alfredoautiero o el correo electrónico: alfredoautiero@gmail.com  



DOS RUTAS, DOS ESTILOS

Cuando vemos una montaña a lo lejos, comenzamos a dibujar sobre ella infinitas líneas imaginarias que llevan nuestra creatividad hasta el vértice mismo de su cima. Escudriñamos, hurgamos las sombras y el juego de luces que surgen entre las rocas y el hielo, para dar así forma a lo que conocemos como "la ruta". Esta especie de instinto para adivinar lo que puede o no ser una ruta, requiere de experiencia, capacidad técnica y conocimiento del entorno.


Aproximadamente 38 años llevó la exploración del macizo del Pico Bolívar (conocido con el nombre de La Columna), para finalmente llegar a su cumbre de 4.987 metros. En enero de 1935, Enrique Bourgoin, Domingo Peña y Márquez Molina lograron llegar a la cima, utilizando una cresta rocosa que se extiende entre una pronunciada garganta que hay entre el Abanico y la cima. La ruta se conoce, desde ese entonces, con el nombre de Bourgoin y para escalar por ella es necesario ubicarse en el lado Sur de la montaña, en el sector de Timoncito.

2.     El ascenso desde la ciudad de Mérida hasta el Pico Espejo es de aproximadamente 3.100 metros de desnivel, y en condiciones normales este trayecto se realiza en un tiempo no mayor de dos días (Sin asistencia del teleférico). En mi opinión, ni siquiera los astronautas que la NASA prepara para el viaje a Marte son sometidos a pruebas semejantes. Recomiendo pasar una noche de aclimatación en un lugar intermedio más bajo. Me atrevo a recomendar la estación del teleférico La Aguada, ya que desde ella se pueden realizar hermosas caminatas a la laguna La Fría o pernoctar en las posadas cercanas a la estación. En este caso sugeriría la de Pedro Peña.
4.  Está prohibido pernoctar dentro de las estaciones del teleférico, y conviene entonces tomar todas las previsiones del caso, especialmente en el caso del Pico Espejo, donde el mal estado del agua obliga a los visitantes a recurrir a fuentes cercanas.
5. La incomodidad de la altura, el frío y la inconciencia, nos hacen muchas veces ser descuidados con la basura y otros desechos. Por favor, hagamos un esfuerzo por cuidar estos detalles.





PICO BOLÍVAR
Hacia la Cumbre de Venezuela

Esta montaña de 4.988 msm es de imponente belleza y desde la ciudad de Mérida se ve queriendo opacar la belleza de todas las otras que la acompañan. 
Naturalmente, la modernidad y otras comodidades del lugar, han hecho que llegar a su cumbre sea una aventura mucho más sencilla que en la época de sus primeros ascensos, sin embargo, esto no deja de hacerla merecedora de ser una de las montañas más hermosas de nuestro país.
            Los meses entre Noviembre y Abril son ideales para emprender esta aventura. Luego de realizar el viaje hasta la ciudad de Mérida, tomaremos la vía que subiendo por “El Morro” nos lleva hasta el tradicional pueblo de “Los Nevados” donde pasaremos la noche en una acogedora posada y al día siguiente, con la ayuda de algunas mulas, comenzaremos la subida hacia el sector de “Loma Redonda” y la “Cresta del Gallo”, para poco a poco ganar terreno y llegar hasta las cercanías de la estación “Pico Espejo”, donde se encuentra la pequeña laguna de “La Sangre”, que recibe su nombre debido a la coloración rojiza de sus aguas, en este lugar fijaremos nuestro campamento para pasar la noche.

Al día siguiente, el tercero, a muy tempranas horas de la mañana, dejaremos nuestra pesada carga y nos dedicaremos a escalar hasta la cumbre más alta de Venezuela. Descenderemos por el “Cañón del Diablo” para llegar así a la pequeña laguna de “Timoncito”, lugar de partida para todos los ascensos por el costado sur del Pico Bolívar. Utilizando la ruta que llevara al Dr. Franz Weiss en el año de 1935 a la cima del Pico Bolívar, realizaremos nuestro intento... o mejor dicho nuestro ascenso. Esta ruta es de poca dificultad (III• UIAA / 5.3 YDS), cuya única complicación reside en la altura y el terreno poco estable en algunos sectores del ascenso. Dicen que el tiempo en las montañas transcurre tan lentamente, que el encanto de escalar en ellas no ha variado nunca, y solo el que logra la cima puede comprobarlo. El descenso será por la misma ruta, y después de llegar al campamento, ni el frío  ni el hambre podrán contra nosotros, porque el cansancio y el silencio del páramo cerrarán nuestros ojos como dos cortinas de plomo.
            El cuarto día  lo utilizaremos para el regreso. Tras una caminata larga y exigente, hacia los predios de "La Aguada" (3ª estación del teleférico) en cuyas proximidades se encuentra la humilde casa de la Familia Peña, donde Pedro, nieto del que en un entonces fuera el principal Guía de la Sierra (el baquiano Domingo Peña), y primer hombre en escalar el Pico Bolívar... nos ofrecerá su hospitalidad andina y que decir de una exquisita “arepa con cuajada”.
            El quinto y último día emprenderemos el retorno a la ciudad de Mérida, donde después de algunas "compras obligadas" y una fría bebida...¿ cerveza ?, acompañada de la inaplazable conversación nos obligarán a pensar en....nuestra próxima salida.

Programa

Día 1
Salida: Mérida
Ruta: Merida-El Morro-Los Nevados
Llegada: Los Nevados
Noche: Posada

Día 2
Salida: Los Nevados
Ruta: Los Nevados-Alto de la Cruz – Cresta del Gallo – Laguna “La Sangre”
Llegada: Laguna “La Sangre” (4.420 msm)
Noche: Campamento

Día 3
Salida: Laguna “La Sangre”
Ruta: Laguna “La Sangre”-Ref. Albornoz-Ruta Weiss - Pico Bolívar – Timoncito- Laguna “La Sangre”
Llegada: Laguna “La Sangre” (4.420 msm)
Noche: Campamento

Día 4
Salida: Laguna “La Sangre” (4.420 msm)
Ruta: Laguna “La Sangre” – Est. Loma Redonda – Est. La Aguada – Casa de Los Peña
Llegada: - Casa de los Peña (3.200 msm)
Noche: Posada

Día 5
Salida: Casa de Los Peña (3.200 msm)
Ruta: Casa de Los Peña - Mucunután – Mérida
Llegada: Mérida


El Guía merideño José Ramón Sanchez, junto a los Guías Fernando Mora y Enzo La Marca nos presentan el desarrollo de una nueva ruta para descender desde la cumbre del Pico Bolívar, utilizando una vía directa denominada "El Desahogo", que evita la congestionada ruta "Weiss", en la cual la caida de piedras se ha convertido en un potencial peligro. Se trata de escoger, qué es más seguro el descuelgue o "Rapell" por el "Desahogo" o la caída de piedras por la ruta "Weiss"



Mérida, Febrero del 2014

El Pico Bolívar es una de las montañas más frecuentadas en el Parque Nacional
Sierra Nevada y es también el macizo de mayor elevación de Venezuela,
con una altitud cercana a los 5.000 m.s.n.m. Posee diferentes formas
de acceso que brindan la facilidad de aproximación, por ejemplo, a través
del Sistema Teleférico de Mérida “Mukumbarí” o desde el poblado de Los
Nevados por sus ancestrales caminos. Por su importancia histórica y
geográfica existe la necesidad de atención especial en sus vías comunes
de escalada. Es por ello, que los guías de montaña de la UGAM estudiaron
la posibilidad de equipar una vía para el descenso por la pared sur de la
montaña la cual es la más utilizada por guías y montañistas nacionales e
internacionales.
Dicha ruta, como todas las del macizo, presenta, en diferentes puntos de su
itinerario, riesgos altamente potenciales; desprendimiento de bloques de
hielo y nieve (en invierno), desprendimiento de rocas, atascamiento de
cuerdas, rotura de cuerdas, aglomeración de grupos, frío extremo, entre
otras.
Es por esta razón, que se planteó equipar una vía paralela que descongestionara
y separara los grupos que descienden de la montaña de los que
ascienden, así como también de una ruta de ascenso a la montaña, disminuyendo
los riesgos potenciales ya mencionados, tomando en consideración,
el incremento de visitas que tiene actualmente y tendrá la montaña
en los próximos años.
Repisa
Pasamano
Laguna Timoncito
Escalera de ruta Weiss
Roca Tachira
La Ventana
BOLIVAR


Descripción de la Ruta

Tomando la pared Sur y parte de la ruta Weiss, el descenso se hace en 4
estaciones principales. El 70 % del descenso se hace en terreno de 80 °. La
verticalidad es la característica más significativa de la ruta. La composición
mineral mayoritaria es Gneiss una roca metamórfica bastante abrasiva que
se fragmenta con mucha facilidad. Por esta razón, la característica principal
de la escalada es la presencia de detritos rocosos que actúan como potencial
peligro.




El Desahogo (descenso)
Primera reunión.
El rapel es de 60 m desde la reunión de la cumbre a la roca el “Diamante”. 80° d-e inclin
ación en 80% del rapel. Este rapel está fraccionado con una segunda reunión de 2 puntos
y un maillon a 30 m. Se encuentra al margen izquierdo de la pared en una pequeña
repisa.
Segunda reunión.
El rapel es de 30 m desde el “Diamante” al pasamano. (Ver croquis). Diagonal a Roca
Táchira. El rapel es sobre terreno de 45° de inclinación. Especial atención con rocas en la
vía. Al llegar a una repisa amplia se encuentra un pasamanos que conduce a la reunión en
la cabecera de la pared. Se reubicó el anclaje del ”Diamante”. Ese tramo posee una
Tercera reunión.
El rapel es de 60 m desde la repisa que está ubicada en la parte más alta de la pared Sur
hasta una reunión. Descenso limpio que baja en línea recta a la cuarta reunión. Inclinación
te rapel está fragmentado con una reunión a 30 m al margen derecho de la
Cuarta reunión.
chapa.
de 80° y 90°. Es
pared, debajo de una saliente por lo que su ubicación se di cultad. En este tramo tener mucha
atención en no pasar la reunión.
El rapel es de 35 m desde la reunión 4 a la base de la pared. Descenso limpio. Inclinación de 80°.
Recomendaciones para el descenso
Por las características que presenta el sistema de estaciones o descuelgues de la
vía “El desahogo” es imprescindible el uso del siguiente material:
• Casco
• Dos cuerdas semi- estáticas o dinámicas de 60 m. ó una cuerda de 70 m
• 8 Mosquetones de seguridad, cabo de anclaje (seguro personal)
• Arnés
• Aparato de descenso (ATC y reverso)
• Cordino (prusik o machard)
• Protector de cuerda (secundarios pero recomendado)
Por la complejidad del sistema de rapeles, el uso de 2 guías de montaña o personas
con conocimiento en manejo de cuerda es recomendado.
En todo momento se debe tener atención a los desprendimientos de rocas o caídas
de objetos. Es recomendable el uso de pito o algún radio de corta frecuencia.
Para recuperar el material (cuerda) pasarla por el maillon que lleva cada chapa. No
pasar la cuerda directamente por la chapa.
utilizando las reuniones intermedias
El Desahogo (ascenso)
La ruta “El desahogo” recorre toda la pared sur comenzando al margen derecho de
las “escaleras de la ruta Weiss”. Desde el campamento Albornoz toma 40 min
(aprox.) hasta el pie de pared. En el camino que conduce a la laguna Timoncito
tomas un sendero discreto que está marcado con algunos hitos de roca con dirección
a la garganta Bourgoin, hasta llegar a una morrena al lado izquierdo desde
donde se cruza a la izquierda y se puede observar toda la ruta.
Los primeros 100 m hasta llegar a la gran repisa van en línea recta buscando la ruta
más evidente.
Primera reunión: 5a - R1 - escalada tradicional - terreno alpino.
Segunda reunión: 5c – R2 - escalada tradicional - terreno alpino.
Tercera reunión: 6a – R3 - escalada tradicional - terreno alpino.
Cuarta reunión: 5a – R4 - escalada tradicional - terreno alpino.
La segunda parte va paralela a la variante Weiss y termina en la cresta cimera
detrás de la ante cumbre. Desde la repisa grande se asciende por terreno rocoso
hasta la base de la pared. Trayecto fácil.
Quinta reunión: 6a – R5 - escalada tradicional - terreno alpino.
Recomendaciones para el ascenso
• Casco
• Arnés
• 2 cuerdas de 60 m
• 1 Juego de stoppers medianos y pequeños
• 1 Juego de empotradores mecanicos medianos y pequeños
• 8 Mosquetones de seguridad
• 4 Cintas cocidas de 60 cm
• 6 Cintas express o alpinas
Conclusión
Gracias a iniciativas particulares y con apoyo de algunas instituciones involucradas
de manera directa e indirecta, se puede hacer un trabajo con un gran beneficio
colectivo, como lo es el equipamiento de rutas en la montaña.
El contribuir al desarrollo del montañismo venezolano repercutirá al avance global
del turismo regional y nacional. Gracias a estos aportes podemos disminuir los
accidentes de montaña, y establecer rutas de evacuación para posibles rescates en
la ruta Weiss y Norte del Pico Bolívar, logrando que se haga de manera más segura
y rápida como medida preventiva ante los riesgos inminentes.
Concluir la actividad nos da mayor credibilidad para futuros proyectos que tendrán el
mismo enfoque y el mismo profesionalismo. Esperamos que nuestros esfuerzos
tengan su consecuencia y se siga apoyando al montañismo venezolano.
Material Utilizado
• Taladro Bosch de 36 v de percusión.
• Chapas FIXE. Peso 66 g. Resistencia 25 KN. Acero Zincado.
• Tornillo FIXE de expansión. Peso 60 g. diámetro 12 mm
• Maillon Petzl oval de acero inoxidable. Resistencia 25 KN.

Agradecimientos

Sistema Teleférico de Mérida “Mukumbarí”.
Deiby Quintero “Arte y fotografía”.
Senderos Aéreos C.A.
Escuela de escalada del Estado Mérida.
”y para las personas que de manera directa e indirecta colaboraron al
desarrollo de esta actividad”.
Bibliografía

Afonso, Manuel “Sierra Nevada” Escalada y excursiones. Mérida, 2006

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Riesgo y Motivación



El riesgo se ha hecho parte integral de nuestras vidas, aunque siempre ha existido entre nosotros, hoy por hoy, a pesar de los niveles tecnológicos que manejamos, nos acercamos cada vez mas a la incertidumbre sobre nuestro futuro y las diferentes circunstancias y actividades que lo generan. En este sentido América y más aun Sur América fue un continente que nació marcado por el riesgo, el riesgo de un proyecto absurdo que mandaba al traste todos los preceptos existentes hasta el momento. Arriesgarse a caer por el borde de un mundo plano puede ser el inicio de lo que hoy representaría vivir en una ciudad como la nuestras, en la que el delito rebasa cualquier razonamiento lógico.
En efecto, arriesgarse no es mas que estar dispuesto a reaccionar de una manera apropiada en una circunstancia cargada de impredictibilidad y esto es parte intrínseca del ser humano, lo que lo ha llevado a innovar, a salir de las cavernas y lanzarse al espacio sideral, a escalar las mas altas montanas y a invertir en valores y bienes virtuales. Es algo genético que llevamos dentro de nosotros. Tal y como lo comprobaron algunos científicos Israelitas al encontrar, dentro de las personas que solían tomar mayores riesgos, un gen llamado D4DR. Posteriormente corroborado por un grupo norteamericano que encontró un segundo gen que se encargaba de regular la ansiedad en este mismo tipo de personas.
Efectivamente con la aparición de nuestro sistema social, en el que la adquisición de bienes de consumo fue haciendo nuestra vida cada vez más confortable, llenándola de objetos muchas veces superfluos e inútiles, nuestra capacidad innata de asumir riesgos cotidianos fue desapareciendo y convirtiéndose en la capacidad de unos pocos, muchas veces consideradas personas apartadas de la realidad y amantes del peligro. Sin embargo, poco a poco nuestro sistema de vida fue tomando velocidades de progreso inusitadas. Donde la interacción de todos los países, sus economías e ideologías era cada vez más notable, fuimos adentrándonos en lo que hoy en día hemos dado por llamar “globalización”, un mundo virtual, basado en acuerdos de caballeros donde cada vez parece que las decisiones se tomaran segundo a segundo, donde el instinto ha superado a la razón y la capacidad de arriesgarnos se ha convertido en el arma fundamental para no detener este progreso. ¿Qué mayor riesgo que el de invertir, no nuestros bienes valores, sino los de otras personas, en títulos capitales cuyo comportamiento en el mundo es prácticamente impredecible?

La respuesta está en nosotros mismos, la velocidad del mundo nos ha exigido un nuevo elemento para sobrevivir a la vorágine social, en la que velocidad de respuesta de cada uno de nosotros a estos fenómenos que se nos presentan a diario y exigen arriesgar mucho de cada uno para poder superarlos. Esa respuesta es la MOTIVACIÓN. Elemento indiscutible que nos lleva a ser creativos y a buscar en la alianza con otros, la solución a esos riesgos que paso a paso encontramos en todos los niveles de nuestras vidas.
Si analizamos estas premisas, fácilmente podremos explicarnos el porque, en encuestas realizadas en los últimos años, el número de personas que se han sumado a la práctica de deportes de alto riesgo ha llegado a cifras sorprendentes. Muchos de nosotros necesitamos esa dosis de “adrenalina”, que nos permita reaccionar de manera oportuna en cada paso que damos, sin embargo... ¡ojo!, no quisiera que confundiéramos RIESGO con peligro y es aquí donde entra el factor MOTIVACIONAL a la palestra. Todo riesgo inducido o estimulado por una motivación puede ser considerado como un “RIESGO CONTROLADO”, es aquí donde nuestro conocimiento y capacidad de respuesta no pierde de vista los límites del éxito o del fracaso. Conocemos las posibilidades de las caídas, sin embargo sabemos como y con quien podemos apoyarnos y levantarnos nuevamente. Bien, aquí nos encontramos con el dilema: ¿Debemos tomar riesgos?, bien, yo diría más bien que debiéramos prepararnos para tomarlos, y la MOTIVACIÓN aquí es nuestro norte.

martes, 6 de diciembre de 2011

El Ávila… personalidad del caraqueño




Cuantos de nosotros no nos sentimos en deuda con ese verdor que nos abre los ojos todos lo días al despertar, que nos alegra la cotidianidad en una ciudad tan convulsionada como Caracas. Definitivamente “El Ávila” es parte de la personalidad del caraqueño y de muchos de los que viven a los pies de esta hermosa formación natural que debiera ser paso casi obligado del turista que visita la zona central del país y más aún el que escoge a Caracas como su objetivo. Al hacer referencia al Ávila me voy a circunscribir al perímetro que ocupa el parque nacional que lleva este mismo nombre ya que sino incurriría en la posible falta de tener que abarcar otros perímetros de la Cordillera de la Costa que no son parte de mi objetivo en esta oportunidad.
El Ávila es para el “turista aventurero” como una tierna madre que le cuida y le da dulces consejos para enseñarle el ABC de un mundo desconocido y a la vez hacer que este se transforme en parte de nosotros mismos. Esta hermosa montaña guarda para el caraqueño un sin fin de misterios, en los que el rumor del viento y las quebradas cercanas son sus confidentes, que con su claridad le incita al descubrimiento de ese mundo ajeno que paso a paso se abre ante su visitante. Caminatas que hoy día, podrían parecer insignificantes y efímeras, nos abren un mundo en el que nos embriagan los colores del lejano mar combinándose con el azul del cielo y el verdor de la montaña, tres mundos en los que gustos y deseos por descubrir nuevos horizontes hacen de este uno de los lugares más especiales en la “Gran Caracas” y Venezuela.
Es indispensable resaltar que el Ávila se encuentra en el Parque Nacional que lleva su mismo nombre, por cierto, nombre que viene desde mediados del siglo XVIII por uno de sus propietarios el Sr. Juan Álvarez de Ávila, pero no es sino hasta el año de 1958 cuando es declarado Parque Nacional, lo que “hasta cierto punto” le da la protección hacia una avasallante ciudad como Caracas y sus habitantes, además con esto se facilita que las autoridades le doten de una infraestructura apropiada para el solaz esparcimiento de todos sus visitantes.

En el Ávila hay posibilidades para todos, desde los ávidos excursionistas que tienen la posibilidad de encontrar caminatas muy sencillas (Sabas Nieves y Pajaritos) hasta las más complicadas como el Pico Oriental y/o Pico Naiquatá, este último el punto más alto de la cordillera de la Costa. También tienen cabida las familias que desean subir con mayor confort en VEHÍCULOS 4x4 hacia “Los Venados” o “Galipán”, partiendo desde la zona de Cotiza. Finalmente, para los que solo desean aproximarse de una manera más “tímida” a las bondades de este hermoso lugar, existe la posibilidad de tomar el teleférico desde Mariperez para así poder disfrutar no solo de las bondades de la naturaleza sino de las atracciones que este ofrece al visitante. No podría finalizar sin tocar ese camino que desde la costa (Macuto-La Guaira) va cruzando sinuoso hasta llevarnos a Galipán y a través del cual no podríamos dejar de mencionar a “Zoes y su museo de piedras soñadoras” y los exquisitos restaurantes de “Paquea”, “Granja Natália” y “Le Galipanier”. Existen gran cantidad de detalles que pudiéramos sugerirles pero eso será para un futuro próximo.