viernes, 18 de mayo de 2012

Sagrado y Obsceno… historia de una utopía.



Desde que el hombre pobló la tierra, su capacidad de crear, innovar, evolucionar, lo hizo un ser particular y entre las particularidades surgió la necesidad de ser “mejor” y fue así como la historia se fue llenando de aforismos que notaban la necesidad de identificarnos de manera particular a cada ser, haciéndonos ver como parte de un todo y no como un todo formado por partes, y así a los Nigerianos les dijeron “Negros”… más adelante “afrodescendientes”, y a los “Asiáticos” los llamaron “Chinos”, y a los del “Sur” “Sudacas”, y comenzamos a ver quién era menos que el otro y a generar necesidades ficticias que nos empujaron a separarnos de lo que a fin de cuenta somos en realidad… una mágica parte de un todo que se mueve al unísono hacia su “salvación” simultáneamente que a su “destrucción”.

Evidentemente y siguiendo este orden de ideas, comenzaron a existir las cosas prohibidas y las permitidas y en base a esto las culturas fueron arraigándose en el subconsciente colectivo, permitiéndole a unos cuantos la posibilidad de controlar la diversidad conductual de una gran mayoría. Y a que viene tanto misterio, que tiene que ver todo esto con lo que “Alfredo” siempre trae a colación… La Montaña.



Leyendo hoy un tema que me ha interesado y más aún “preocupado”: ¿Fue excesivo que Leo Houlding pagara 10.000 $ por escalar el tepuy Autana?, pude recordar un caso muy sonado en los Estados Unidos (específicamente en Wyoming), en el Monumento Nacional “Torre del Diablo” en el que las comunidades de nativos del área solicitaron al estado la prohibición de la escalada en esta maravillosa mole de roca alegando un significado mágico religioso, a lo cual los escaladores respondieron con el mismo argumento, defendiendo que ellos también realizaban la escalada como reflejo de una necesidad de crecimiento interior y de acercamiento a la naturaleza, a lo cual el estado dictaminó a través de una normativa en 1995, declarando a “Devil Tower” como una reserva tanto natural como cultural, sagrado para los indígenas americanos de las llanuras del norte, y libres de ser escalado con un cierre VOLUNTARIO durante el mes de junio. Este fenómeno no es aislado ni se circunscribe a los Estados Unidos, en los Himalayas el tema de las montañas “Prohibidas” y “Permitidas”, tiene un largo historial que a diferencia de “La Torre del Diablo” está manejado con una discrecionalidad diferente por encontrarse la mayor parte de la cordillera en zonas de escasos recursos donde en muchos casos la política y el dinero suelen sobreponerse a los aspectos culturales y es así como hemos podido ver como montañas consideradas como sagradas, año tras año van engrosando la lista de “apetecibles” lugares donde realizar ascensos a montañas “vírgenes” por sumas de dinero, en muchos casos inconcebibles. Un caso muy notorio es el del Monte Kailash, uno de los lugares más sagrados del mundo, ubicado en Tibet, que a mediados de los años 90 se le fuera otorgado el permiso de escalada a un grupo español, básicamente con un basamento político… el de “hurgar” un poco en la ya profunda herida del pueblo tibetano luego de la “Invasión Cultural” China a ese país, evidentemente privo el sentido común y los designios del “pueblo” fueron cumplidos… la escalada nunca se llevo a cabo.



Digno de mención también es el caso del “Sagarmatha” (Reina Madre de la tierra). Conocido por todos los occidentales como el Everest, morada divina donde solo los dioses se atrevieron a llegar y que a pesar de ello los “mortales”, con todo el sentido de la palabra, llegaron a pagar hasta 64.000 dólares por persona para ser prácticamente “transportados” hasta su cima, muchas veces a riesgo de sus propias vidas.

Venezuela no ha escapado a esta “debacle” de permisos y prohibiciones, como siempre he pensado la mejor respuesta a la “incapacidad administrativa” se llama PROHIBICIÓN, y en nuestro país hemos demostrado realmente no ser “muy” capaces en manejar los designios de nuestras Áreas Protegidas, con lo que nos hemos acostumbrado a movernos entre la ilegalidad y la corrupción para poder realizas esos “sueños” que los políticos nos han vendido para engrandecer la patria. Hazañas como las difíciles rutas para escalar el “Salto Ángel”, Roraima y Autana, entre otros se han visto opacadas por arrestos, decomisos y visitas a la Fiscalía de figuras particularmente importantes no solo dentro del ambiente deportivo nacional, sino también de personalidades internacionales… y pensar que una de las más conocidas imágenes turísticas de nuestro país que invitan al “incauto” turista foráneo a visitar esta tierra de “aventuras”, es nada más y nada menos, que la “cotizada” pared del Auyan Tepuy, desde la cual se lanza al vacío la cascada de agua más alta del mundo.


Cuanto cuesta un sueño? 10.000, 64.000… cómo me dijo una vez un artista Nepales “solo yo se cuanto cuesta mi arte… usted solo le pone el precio”. Una vez más se quiere poner precio a algo que no lo tiene, porque criticar a Houlding por su pago en el Autana si se trató de una mera relación comercial entre nativos y visitantes. Entonces tendríamos igualmente que cuestionar los 50.000 USA$ que cada persona paga por escalar el Everest o tal vez criticaremos las cuantiosas sumas por ir a Machu-Pichu y si continuamos profundizando al tema llegaremos a plantearnos cuestiones tan absurdas que nos obligarían a quedarnos encerrados en la casa y no hacernos ninguna propuesta por temor a herir “susceptibilidades” de aquellos que “quieren ir, pero no dejar ir”, con la excusa de que siempre somos nosotros lo que sabemos que es correcto pero los otros no.

Pudiéramos escribir un libro al respecto “estigmatizando” las iniciativas de otros en el intento por lograr realizar proyectos que se mueven entre lo “razonable” o no, sin embargo bastaría tal vez con seguir el sentido común o tal vez llamarlo… “instinto”, para acercarnos a lo “correcto” y evitar así convertirnos en “jueces y verdugos” de situaciones que hoy son criticables y mañana ejemplares. Hay una cosa que si tengo clara, mientras sigamos teniendo tantas prohibiciones en nuestras montañas y en las del mundo, seguirán aumentando proporcionalmente las “violaciones”, porque a fin de cuenta las montañas se escalan solo… “porque están allí”.




domingo, 22 de enero de 2012

Venezuela entre cielo y tierra… El Pico Bolívar





Enclavadas en el Parque Nacional “Sierra Nevada”, se encuentran las montañas más altas de nuestro país. Entre estas montañas, la reina de todas, la más alta, es el “Pico Bolívar” que con sus 4.989 metros representa el punto más cercano al cielo de nuestra geografía. Las leyendas lo representan como el picacho donde el águila de la leyenda de la princesa “Caribai” se posó para extender sus alas y llenar las cercanas montañas con una blanca cubierta de nieve. 
De sus cuatro glaciares principales han desaparecido casi todos,quedando tan solo tímidas huellas en el flanco “Norte” de la montaña.

Históricamente llegar a su cumbre no ha sido nada fácil. Desde finales del siglo XIX se han tejido en las páginas de nuestra historia relatos sobre la escalada por sus diferentes flancos, el más destacado nos remite a Enero de 1935 fecha en la que Enrique Bourgoin, con la importante presencia del “baquiano” Domingo Peña y también de Marquéz Molina, lograron alcanzar finalmente la cumbre de esta hermosa montaña. En la actualidad, las facilidades del teleférico (Que hoy día solo presta servicio hasta la estación "Loma Redonda") y la presencia de algunos complementos técnicos modernos, pueden hacernos perder la verdadera dimensión de esta montaña y llegar a pensar que su escalada no necesita de preparación o conocimientos previos de la zona, así como el uso de técnicas necesarias para garantizar la seguridad del visitante. En este sentido lo primero que debemos tener en cuenta es cuidar que físicamente (medicamente) estemos “aptos” para acometer este ascenso, además de esto saber que el Pico Bolívar se encuentra ubicado dentro del Parque Nacional Sierra Nevada, por lo cual hay que tomar ciertas medidas especiales en cuanto a permisología y trato ambiental, por otro lado, considerando su altura y las características de su ascenso, es importante que nos pongamos en contacto con un Guía especializado y CERTIFICADO AVIGM (Asociación Venezolana de Instructores y Guías de Montaña) o la UGAM (Unión de Guías de Aventura y Montaña) que nos garantice los parámetros de seguridad necesarios para llevar a buen término este proyecto.

A Mérida podemos llegar por vía aérea (Aeropuerto el Vigía) o terrestre (Expresos Occidente, Expresos Mérida, o también Expresos Flamingo). Los días necesarios para subir al Pico dependerán del tiempo que nosotros dispongamos para el ascenso, yo diría 5 días… y mejor 6, y mi recomendación personal es que el recorrido lo hagan en dos partes, la primera hasta “La Aguada”, o en todo caso "Los Nevados", donde podremos pasar la primera noche. En el caso de utilizar la vía de "La Aguada", donde podremos dormir, NO EN LA ESTACIÓN DEL TELEFÉRICO, sino en la posada de “Pedro Peña”, que con un costo muy conveniente nos ofrecerá habitación y comida. Esta parada permitirá así a nuestro cuerpo acomodarse de mejor manera a la altura. En este lugar paseos o pernoctas en la “Laguna la Fría”, “Valle de los Calderones”, son altamente recomendables. El día siguiente, saliendo muy temprano hacia la estación de Pico Espejo (Si el Sistema Teleférico MUKUMBARILA funciona) y finalmente al Campo Base (Albornoz o Timoncito), o en su defecto la "Laguna la Sangre", permitirá que al tercer día intentemos llegar a la cumbre del Pico Bolívar (utilizando alguna de sus rutas principales Weiss o Bourgoin) y así estar de regreso al cuarto día a "La Aguada" o "Los Nevados". Hay muchos detalles a tomar en cuenta que con gusto podemos aclarar contactándonos a través de las REDES: INSTAGRAM: @alfredoautiero; TWITTER: @alfredoautiero o el correo electrónico: alfredoautiero@gmail.com  



DOS RUTAS, DOS ESTILOS

Cuando vemos una montaña a lo lejos, comenzamos a dibujar sobre ella infinitas líneas imaginarias que llevan nuestra creatividad hasta el vértice mismo de su cima. Escudriñamos, hurgamos las sombras y el juego de luces que surgen entre las rocas y el hielo, para dar así forma a lo que conocemos como "la ruta". Esta especie de instinto para adivinar lo que puede o no ser una ruta, requiere de experiencia, capacidad técnica y conocimiento del entorno.


Aproximadamente 38 años llevó la exploración del macizo del Pico Bolívar (conocido con el nombre de La Columna), para finalmente llegar a su cumbre de 4.987 metros. En enero de 1935, Enrique Bourgoin, Domingo Peña y Márquez Molina lograron llegar a la cima, utilizando una cresta rocosa que se extiende entre una pronunciada garganta que hay entre el Abanico y la cima. La ruta se conoce, desde ese entonces, con el nombre de Bourgoin y para escalar por ella es necesario ubicarse en el lado Sur de la montaña, en el sector de Timoncito.

2.     El ascenso desde la ciudad de Mérida hasta el Pico Espejo es de aproximadamente 3.100 metros de desnivel, y en condiciones normales este trayecto se realiza en un tiempo no mayor de dos días (Sin asistencia del teleférico). En mi opinión, ni siquiera los astronautas que la NASA prepara para el viaje a Marte son sometidos a pruebas semejantes. Recomiendo pasar una noche de aclimatación en un lugar intermedio más bajo. Me atrevo a recomendar la estación del teleférico La Aguada, ya que desde ella se pueden realizar hermosas caminatas a la laguna La Fría o pernoctar en las posadas cercanas a la estación. En este caso sugeriría la de Pedro Peña.
4.  Está prohibido pernoctar dentro de las estaciones del teleférico, y conviene entonces tomar todas las previsiones del caso, especialmente en el caso del Pico Espejo, donde el mal estado del agua obliga a los visitantes a recurrir a fuentes cercanas.
5. La incomodidad de la altura, el frío y la inconciencia, nos hacen muchas veces ser descuidados con la basura y otros desechos. Por favor, hagamos un esfuerzo por cuidar estos detalles.





PICO BOLÍVAR
Hacia la Cumbre de Venezuela

Esta montaña de 4.988 msm es de imponente belleza y desde la ciudad de Mérida se ve queriendo opacar la belleza de todas las otras que la acompañan. 
Naturalmente, la modernidad y otras comodidades del lugar, han hecho que llegar a su cumbre sea una aventura mucho más sencilla que en la época de sus primeros ascensos, sin embargo, esto no deja de hacerla merecedora de ser una de las montañas más hermosas de nuestro país.
            Los meses entre Noviembre y Abril son ideales para emprender esta aventura. Luego de realizar el viaje hasta la ciudad de Mérida, tomaremos la vía que subiendo por “El Morro” nos lleva hasta el tradicional pueblo de “Los Nevados” donde pasaremos la noche en una acogedora posada y al día siguiente, con la ayuda de algunas mulas, comenzaremos la subida hacia el sector de “Loma Redonda” y la “Cresta del Gallo”, para poco a poco ganar terreno y llegar hasta las cercanías de la estación “Pico Espejo”, donde se encuentra la pequeña laguna de “La Sangre”, que recibe su nombre debido a la coloración rojiza de sus aguas, en este lugar fijaremos nuestro campamento para pasar la noche.

Al día siguiente, el tercero, a muy tempranas horas de la mañana, dejaremos nuestra pesada carga y nos dedicaremos a escalar hasta la cumbre más alta de Venezuela. Descenderemos por el “Cañón del Diablo” para llegar así a la pequeña laguna de “Timoncito”, lugar de partida para todos los ascensos por el costado sur del Pico Bolívar. Utilizando la ruta que llevara al Dr. Franz Weiss en el año de 1935 a la cima del Pico Bolívar, realizaremos nuestro intento... o mejor dicho nuestro ascenso. Esta ruta es de poca dificultad (III UIAA / 5.3 YDS), cuya única complicación reside en la altura y el terreno poco estable en algunos sectores del ascenso. Dicen que el tiempo en las montañas transcurre tan lentamente, que el encanto de escalar en ellas no ha variado nunca, y solo el que logra la cima puede comprobarlo. El descenso será por la misma ruta, y después de llegar al campamento, ni el frío  ni el hambre podrán contra nosotros, porque el cansancio y el silencio del páramo cerrarán nuestros ojos como dos cortinas de plomo.
            El cuarto día  lo utilizaremos para el regreso. Tras una caminata larga y exigente, hacia los predios de "La Aguada" (3ª estación del teleférico) en cuyas proximidades se encuentra la humilde casa de la Familia Peña, donde Pedro, nieto del que en un entonces fuera el principal Guía de la Sierra (el baquiano Domingo Peña), y primer hombre en escalar el Pico Bolívar... nos ofrecerá su hospitalidad andina y que decir de una exquisita “arepa con cuajada”.
            El quinto y último día emprenderemos el retorno a la ciudad de Mérida, donde después de algunas "compras obligadas" y una fría bebida...¿ cerveza ?, acompañada de la inaplazable conversación nos obligarán a pensar en....nuestra próxima salida.

Programa

Día 1
Salida: Mérida
Ruta: Merida-El Morro-Los Nevados
Llegada: Los Nevados
Noche: Posada

Día 2
Salida: Los Nevados
Ruta: Los Nevados-Alto de la Cruz – Cresta del Gallo – Laguna “La Sangre”
Llegada: Laguna “La Sangre” (4.420 msm)
Noche: Campamento

Día 3
Salida: Laguna “La Sangre”
Ruta: Laguna “La Sangre”-Ref. Albornoz-Ruta Weiss - Pico Bolívar – Timoncito- Laguna “La Sangre”
Llegada: Laguna “La Sangre” (4.420 msm)
Noche: Campamento

Día 4
Salida: Laguna “La Sangre” (4.420 msm)
Ruta: Laguna “La Sangre” – Est. Loma Redonda – Est. La Aguada – Casa de Los Peña
Llegada: - Casa de los Peña (3.200 msm)
Noche: Posada

Día 5
Salida: Casa de Los Peña (3.200 msm)
Ruta: Casa de Los Peña - Mucunután – Mérida
Llegada: Mérida


El Guía merideño José Ramón Sanchez, junto a los Guías Fernando Mora y Enzo La Marca nos presentan el desarrollo de una nueva ruta para descender desde la cumbre del Pico Bolívar, utilizando una vía directa denominada "El Desahogo", que evita la congestionada ruta "Weiss", en la cual la caida de piedras se ha convertido en un potencial peligro. Se trata de escoger, qué es más seguro el descuelgue o "Rapell" por el "Desahogo" o la caída de piedras por la ruta "Weiss"



Mérida, Febrero del 2014

El Pico Bolívar es una de las montañas más frecuentadas en el Parque Nacional
Sierra Nevada y es también el macizo de mayor elevación de Venezuela,
con una altitud cercana a los 5.000 m.s.n.m. Posee diferentes formas
de acceso que brindan la facilidad de aproximación, por ejemplo, a través
del Sistema Teleférico de Mérida “Mukumbarí” o desde el poblado de Los
Nevados por sus ancestrales caminos. Por su importancia histórica y
geográfica existe la necesidad de atención especial en sus vías comunes
de escalada. Es por ello, que los guías de montaña de la UGAM estudiaron
la posibilidad de equipar una vía para el descenso por la pared sur de la
montaña la cual es la más utilizada por guías y montañistas nacionales e
internacionales.
Dicha ruta, como todas las del macizo, presenta, en diferentes puntos de su
itinerario, riesgos altamente potenciales; desprendimiento de bloques de
hielo y nieve (en invierno), desprendimiento de rocas, atascamiento de
cuerdas, rotura de cuerdas, aglomeración de grupos, frío extremo, entre
otras.
Es por esta razón, que se planteó equipar una vía paralela que descongestionara
y separara los grupos que descienden de la montaña de los que
ascienden, así como también de una ruta de ascenso a la montaña, disminuyendo
los riesgos potenciales ya mencionados, tomando en consideración,
el incremento de visitas que tiene actualmente y tendrá la montaña
en los próximos años.
Repisa
Pasamano
Laguna Timoncito
Escalera de ruta Weiss
Roca Tachira
La Ventana
BOLIVAR


Descripción de la Ruta

Tomando la pared Sur y parte de la ruta Weiss, el descenso se hace en 4
estaciones principales. El 70 % del descenso se hace en terreno de 80 °. La
verticalidad es la característica más significativa de la ruta. La composición
mineral mayoritaria es Gneiss una roca metamórfica bastante abrasiva que
se fragmenta con mucha facilidad. Por esta razón, la característica principal
de la escalada es la presencia de detritos rocosos que actúan como potencial
peligro.




El Desahogo (descenso)
Primera reunión.
El rapel es de 60 m desde la reunión de la cumbre a la roca el “Diamante”. 80° d-e inclin
ación en 80% del rapel. Este rapel está fraccionado con una segunda reunión de 2 puntos
y un maillon a 30 m. Se encuentra al margen izquierdo de la pared en una pequeña
repisa.
Segunda reunión.
El rapel es de 30 m desde el “Diamante” al pasamano. (Ver croquis). Diagonal a Roca
Táchira. El rapel es sobre terreno de 45° de inclinación. Especial atención con rocas en la
vía. Al llegar a una repisa amplia se encuentra un pasamanos que conduce a la reunión en
la cabecera de la pared. Se reubicó el anclaje del ”Diamante”. Ese tramo posee una
Tercera reunión.
El rapel es de 60 m desde la repisa que está ubicada en la parte más alta de la pared Sur
hasta una reunión. Descenso limpio que baja en línea recta a la cuarta reunión. Inclinación
te rapel está fragmentado con una reunión a 30 m al margen derecho de la
Cuarta reunión.
chapa.
de 80° y 90°. Es
pared, debajo de una saliente por lo que su ubicación se di cultad. En este tramo tener mucha
atención en no pasar la reunión.
El rapel es de 35 m desde la reunión 4 a la base de la pared. Descenso limpio. Inclinación de 80°.
Recomendaciones para el descenso
Por las características que presenta el sistema de estaciones o descuelgues de la
vía “El desahogo” es imprescindible el uso del siguiente material:
• Casco
• Dos cuerdas semi- estáticas o dinámicas de 60 m. ó una cuerda de 70 m
• 8 Mosquetones de seguridad, cabo de anclaje (seguro personal)
• Arnés
• Aparato de descenso (ATC y reverso)
• Cordino (prusik o machard)
• Protector de cuerda (secundarios pero recomendado)
Por la complejidad del sistema de rapeles, el uso de 2 guías de montaña o personas
con conocimiento en manejo de cuerda es recomendado.
En todo momento se debe tener atención a los desprendimientos de rocas o caídas
de objetos. Es recomendable el uso de pito o algún radio de corta frecuencia.
Para recuperar el material (cuerda) pasarla por el maillon que lleva cada chapa. No
pasar la cuerda directamente por la chapa.
utilizando las reuniones intermedias
El Desahogo (ascenso)
La ruta “El desahogo” recorre toda la pared sur comenzando al margen derecho de
las “escaleras de la ruta Weiss”. Desde el campamento Albornoz toma 40 min
(aprox.) hasta el pie de pared. En el camino que conduce a la laguna Timoncito
tomas un sendero discreto que está marcado con algunos hitos de roca con dirección
a la garganta Bourgoin, hasta llegar a una morrena al lado izquierdo desde
donde se cruza a la izquierda y se puede observar toda la ruta.
Los primeros 100 m hasta llegar a la gran repisa van en línea recta buscando la ruta
más evidente.
Primera reunión: 5a - R1 - escalada tradicional - terreno alpino.
Segunda reunión: 5c – R2 - escalada tradicional - terreno alpino.
Tercera reunión: 6a – R3 - escalada tradicional - terreno alpino.
Cuarta reunión: 5a – R4 - escalada tradicional - terreno alpino.
La segunda parte va paralela a la variante Weiss y termina en la cresta cimera
detrás de la ante cumbre. Desde la repisa grande se asciende por terreno rocoso
hasta la base de la pared. Trayecto fácil.
Quinta reunión: 6a – R5 - escalada tradicional - terreno alpino.
Recomendaciones para el ascenso
• Casco
• Arnés
• 2 cuerdas de 60 m
• 1 Juego de stoppers medianos y pequeños
• 1 Juego de empotradores mecanicos medianos y pequeños
• 8 Mosquetones de seguridad
• 4 Cintas cocidas de 60 cm
• 6 Cintas express o alpinas
Conclusión
Gracias a iniciativas particulares y con apoyo de algunas instituciones involucradas
de manera directa e indirecta, se puede hacer un trabajo con un gran beneficio
colectivo, como lo es el equipamiento de rutas en la montaña.
El contribuir al desarrollo del montañismo venezolano repercutirá al avance global
del turismo regional y nacional. Gracias a estos aportes podemos disminuir los
accidentes de montaña, y establecer rutas de evacuación para posibles rescates en
la ruta Weiss y Norte del Pico Bolívar, logrando que se haga de manera más segura
y rápida como medida preventiva ante los riesgos inminentes.
Concluir la actividad nos da mayor credibilidad para futuros proyectos que tendrán el
mismo enfoque y el mismo profesionalismo. Esperamos que nuestros esfuerzos
tengan su consecuencia y se siga apoyando al montañismo venezolano.
Material Utilizado
• Taladro Bosch de 36 v de percusión.
• Chapas FIXE. Peso 66 g. Resistencia 25 KN. Acero Zincado.
• Tornillo FIXE de expansión. Peso 60 g. diámetro 12 mm
• Maillon Petzl oval de acero inoxidable. Resistencia 25 KN.

Agradecimientos

Sistema Teleférico de Mérida “Mukumbarí”.
Deiby Quintero “Arte y fotografía”.
Senderos Aéreos C.A.
Escuela de escalada del Estado Mérida.
”y para las personas que de manera directa e indirecta colaboraron al
desarrollo de esta actividad”.
Bibliografía

Afonso, Manuel “Sierra Nevada” Escalada y excursiones. Mérida, 2006

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Riesgo y Motivación



El riesgo se ha hecho parte integral de nuestras vidas, aunque siempre ha existido entre nosotros, hoy por hoy, a pesar de los niveles tecnológicos que manejamos, nos acercamos cada vez mas a la incertidumbre sobre nuestro futuro y las diferentes circunstancias y actividades que lo generan. En este sentido América y más aun Sur América fue un continente que nació marcado por el riesgo, el riesgo de un proyecto absurdo que mandaba al traste todos los preceptos existentes hasta el momento. Arriesgarse a caer por el borde de un mundo plano puede ser el inicio de lo que hoy representaría vivir en una ciudad como la nuestras, en la que el delito rebasa cualquier razonamiento lógico.
En efecto, arriesgarse no es mas que estar dispuesto a reaccionar de una manera apropiada en una circunstancia cargada de impredictibilidad y esto es parte intrínseca del ser humano, lo que lo ha llevado a innovar, a salir de las cavernas y lanzarse al espacio sideral, a escalar las mas altas montanas y a invertir en valores y bienes virtuales. Es algo genético que llevamos dentro de nosotros. Tal y como lo comprobaron algunos científicos Israelitas al encontrar, dentro de las personas que solían tomar mayores riesgos, un gen llamado D4DR. Posteriormente corroborado por un grupo norteamericano que encontró un segundo gen que se encargaba de regular la ansiedad en este mismo tipo de personas.
Efectivamente con la aparición de nuestro sistema social, en el que la adquisición de bienes de consumo fue haciendo nuestra vida cada vez más confortable, llenándola de objetos muchas veces superfluos e inútiles, nuestra capacidad innata de asumir riesgos cotidianos fue desapareciendo y convirtiéndose en la capacidad de unos pocos, muchas veces consideradas personas apartadas de la realidad y amantes del peligro. Sin embargo, poco a poco nuestro sistema de vida fue tomando velocidades de progreso inusitadas. Donde la interacción de todos los países, sus economías e ideologías era cada vez más notable, fuimos adentrándonos en lo que hoy en día hemos dado por llamar “globalización”, un mundo virtual, basado en acuerdos de caballeros donde cada vez parece que las decisiones se tomaran segundo a segundo, donde el instinto ha superado a la razón y la capacidad de arriesgarnos se ha convertido en el arma fundamental para no detener este progreso. ¿Qué mayor riesgo que el de invertir, no nuestros bienes valores, sino los de otras personas, en títulos capitales cuyo comportamiento en el mundo es prácticamente impredecible?

La respuesta está en nosotros mismos, la velocidad del mundo nos ha exigido un nuevo elemento para sobrevivir a la vorágine social, en la que velocidad de respuesta de cada uno de nosotros a estos fenómenos que se nos presentan a diario y exigen arriesgar mucho de cada uno para poder superarlos. Esa respuesta es la MOTIVACIÓN. Elemento indiscutible que nos lleva a ser creativos y a buscar en la alianza con otros, la solución a esos riesgos que paso a paso encontramos en todos los niveles de nuestras vidas.
Si analizamos estas premisas, fácilmente podremos explicarnos el porque, en encuestas realizadas en los últimos años, el número de personas que se han sumado a la práctica de deportes de alto riesgo ha llegado a cifras sorprendentes. Muchos de nosotros necesitamos esa dosis de “adrenalina”, que nos permita reaccionar de manera oportuna en cada paso que damos, sin embargo... ¡ojo!, no quisiera que confundiéramos RIESGO con peligro y es aquí donde entra el factor MOTIVACIONAL a la palestra. Todo riesgo inducido o estimulado por una motivación puede ser considerado como un “RIESGO CONTROLADO”, es aquí donde nuestro conocimiento y capacidad de respuesta no pierde de vista los límites del éxito o del fracaso. Conocemos las posibilidades de las caídas, sin embargo sabemos como y con quien podemos apoyarnos y levantarnos nuevamente. Bien, aquí nos encontramos con el dilema: ¿Debemos tomar riesgos?, bien, yo diría más bien que debiéramos prepararnos para tomarlos, y la MOTIVACIÓN aquí es nuestro norte.

martes, 6 de diciembre de 2011

El Ávila… personalidad del caraqueño




Cuantos de nosotros no nos sentimos en deuda con ese verdor que nos abre los ojos todos lo días al despertar, que nos alegra la cotidianidad en una ciudad tan convulsionada como Caracas. Definitivamente “El Ávila” es parte de la personalidad del caraqueño y de muchos de los que viven a los pies de esta hermosa formación natural que debiera ser paso casi obligado del turista que visita la zona central del país y más aún el que escoge a Caracas como su objetivo. Al hacer referencia al Ávila me voy a circunscribir al perímetro que ocupa el parque nacional que lleva este mismo nombre ya que sino incurriría en la posible falta de tener que abarcar otros perímetros de la Cordillera de la Costa que no son parte de mi objetivo en esta oportunidad.
El Ávila es para el “turista aventurero” como una tierna madre que le cuida y le da dulces consejos para enseñarle el ABC de un mundo desconocido y a la vez hacer que este se transforme en parte de nosotros mismos. Esta hermosa montaña guarda para el caraqueño un sin fin de misterios, en los que el rumor del viento y las quebradas cercanas son sus confidentes, que con su claridad le incita al descubrimiento de ese mundo ajeno que paso a paso se abre ante su visitante. Caminatas que hoy día, podrían parecer insignificantes y efímeras, nos abren un mundo en el que nos embriagan los colores del lejano mar combinándose con el azul del cielo y el verdor de la montaña, tres mundos en los que gustos y deseos por descubrir nuevos horizontes hacen de este uno de los lugares más especiales en la “Gran Caracas” y Venezuela.
Es indispensable resaltar que el Ávila se encuentra en el Parque Nacional que lleva su mismo nombre, por cierto, nombre que viene desde mediados del siglo XVIII por uno de sus propietarios el Sr. Juan Álvarez de Ávila, pero no es sino hasta el año de 1958 cuando es declarado Parque Nacional, lo que “hasta cierto punto” le da la protección hacia una avasallante ciudad como Caracas y sus habitantes, además con esto se facilita que las autoridades le doten de una infraestructura apropiada para el solaz esparcimiento de todos sus visitantes.

En el Ávila hay posibilidades para todos, desde los ávidos excursionistas que tienen la posibilidad de encontrar caminatas muy sencillas (Sabas Nieves y Pajaritos) hasta las más complicadas como el Pico Oriental y/o Pico Naiquatá, este último el punto más alto de la cordillera de la Costa. También tienen cabida las familias que desean subir con mayor confort en VEHÍCULOS 4x4 hacia “Los Venados” o “Galipán”, partiendo desde la zona de Cotiza. Finalmente, para los que solo desean aproximarse de una manera más “tímida” a las bondades de este hermoso lugar, existe la posibilidad de tomar el teleférico desde Mariperez para así poder disfrutar no solo de las bondades de la naturaleza sino de las atracciones que este ofrece al visitante. No podría finalizar sin tocar ese camino que desde la costa (Macuto-La Guaira) va cruzando sinuoso hasta llevarnos a Galipán y a través del cual no podríamos dejar de mencionar a “Zoes y su museo de piedras soñadoras” y los exquisitos restaurantes de “Paquea”, “Granja Natália” y “Le Galipanier”. Existen gran cantidad de detalles que pudiéramos sugerirles pero eso será para un futuro próximo.

domingo, 30 de octubre de 2011

FUTURO DEL MONTAÑISMO EN VENEZUELA


Un viejo dicho Budista hace notar que "Somos hoy lo que ayer deseamos ser, y seremos mañana lo que hoy deseemos ser". En este sentido la historia del montañismo en nuestro país se ha caracterizado por un lento y espasmódico avance que aún no manteniéndose al margen de la realidad internacional, ha mostrado siempre un retraso en cuanto a los objetivos alcanzados y de especial manera en cuanto a la reglamentación y el asociacionismo. Es extraño acudir a los organismos internacionales, Asociaciones de montaña, Clubes, Federaciones, Escuelas, en busca de permisos de escalada, patrocinio, y/o cupo de participación en competencias, cursos o actividades, y darnos cuenta que nos encontramos huérfanos en la dura realidad burocrática que rodea a esta actividad. En todas partes del mundo, incluyendo los países más recónditos y como muchos dirían "subdesarrollados" podemos encontrar hoy día un organismo rector y responsable de la marcha del montañismo, una voz cantante que pueda establecer bajo los canales de participación un criterio común en cualquier área o tema específico. Perú, China... Australia, El Tibet... La India, Estados Unidos... España o Francia, son ejemplos de que donde fijemos nuestra mirada podremos encontrar instituciones que de una forma u otra, con todos sus pro y sus contra, han permitido una proyección, y una partisipación más consona de una actividad que bien pudiera ser considerada popular, por sus efectos y alcances, como lo es el MONTAÑISMO.

Evidentemente el montañismo no escapa a la realidad de cualquier otra actividad deportiva o humana, especialmente porque cuando identificamos al montañista y su entorno, generalmente no podemos concretarnos en un área específica, aunque hoy día existe la tendencia a hablar del montañismo como una actividad deportiva al aire libre, que en efecto en la mayoría de los países del mundo podemos encontrarlo ubicado en las instituciones públicas de carácter deportivo. En Venezuela siempre hemos estado atrás en el deporte, y pretender darle importancia a hechos aislados, que de no ser por esfuerzos personales titánicos jamás hubieran podido consumarse, no nos hace salir de nuestra cruda realidad... no tenemos tradición deportiva... no tenemos "escuela". Podemos tomar como ejemplo cualquier deporte, desde el popular béisbol hasta nuestro elítesco montañismo y nos daremos cuenta que detrás de cada gran objetivo alcanzado se encuentra un "drama" humano lleno de esfuerzos personales, poco apoyo de los "clubes" y/o "asociaciones"...y mucho menos del estado. Esa visión de autoridad paternalista que nos ha acompañado desde hace muchos años nos ha obligado a ver en los organismos directivos de cualquier institución a unos elementos cuya finalidad "soberana es la de mantenernos (nos lo merezcamos o no) en actitudes y actividades que nos resulten agradables, sin participar directamente en el desarrollo en sí de un criterio personal que permita perpetuar a la institución misma en sí. Creo que ésta es la razón básica en sí por la que en nuestro país, aún a las puertas de un nuevo milenio, no seamos capaces de hablar de "verdaderas" Asociaciones deportivas que estén a favor del desarrollo y buena marcha de sus respectivas especialidades.

Sin querer repetir la tan acostumbrada frase, pero estando plenamente convencido de que toda crisis trae cambios... y generalmente buenos, el montañismo en Venezuela, al igual que el país en general, se encuentra en una de sus peores crisis, de la que ya podemos comenzar a ver elementos de originalidad y creatividad, que aunque se vayan desarrollando de una forma tímida, contrastando con nuestra tradición montañera venezolana, los veo con pié más firme y como una posibilidad segura de consolidación de esta hermosa actividad. No en vano podemos observar como el IND ha comenzado a reestructurar (con un criterio más acorde a la realidad) los así llamados deportes no tradicionales, entre los cuales estoy seguro que el montañismo, si incluimos a todas aquellas personas que de una u otra forma participan de la montaña como una actividad enriquecedora del cuerpo y el espíritu, reuniría a una cantidad de personas que dejaría con la boca abierta, no sólo a las autoridades estatales... sino lo que es peor aún... a nosotros mismos. Digo "lo que es peor aún" porqué no hemos sido capaces de percatarnos de los alcances que podría tener el montañismo como actividad lúdica si nos reuniéramos y fijáramos objetivos comunes. Mientras esto no suceda... seremos los de siempre... un grupo elitesco de "caminantes solitarios".

jueves, 25 de agosto de 2011

POR LAS NIEVES DEL AFRICA



Un recorrido hacia la cima del Kilimanjaro
Sentado en el café Bamboo, en el centro de Arusha, es mucho más fácil evaluar la intensidad de los días pasados. Ya casi no recuerdo cuando salimos de Venezuela, creo pensar que fue el pasado 19 de Julio, sin embargo llevo tantos días viajando, que el pensamiento de casa y todas esas cosas cotidianas, luce ajeno y lejano. Pero ya comienza el retorno, esta noche salimos rumbo a Caracas, pero no sin antes hacer escala en Dar Es Salam y Ámsterdam.
Han sido muchas vivencias, entre las cuales, el ascenso al Kilimanjaro, la montaña mas alta de África, ocupa un lugar muy especial en nuestras memorias. Nuestra llegada al aeropuerto internacional Kilimanjaro quedo envuelta en el misterio de la noche. No seria hasta el día siguiente que nos percataríamos de estar realmente en territorio africano. Un clima ideal llenaba de colores el aire, donde cada uno de sus elementos disfrutaba de esta hermosa fiesta primaveral, la simpatía de su gente hacia de este lugar el sitio ideal para iniciar nuestra aventura. Un día de descanso fue suficiente como para llenarnos de expectativas y nerviosismo antes de la salida.
Fueron seis días muy especiales, durante los que 14 personas con las más diferentes inquietudes, pudimos compartir el ascenso de esta hermosa y especial montaña. La primera etapa, que comenzamos el día 23 de Julio nos llevo a la base de la ruta escogida "Machame", una de las más hermosas rutas para escalar la montaña según los entendidos. Nuestra caravana, después de todos los arreglos, estaba conformada por 32 porteadores, 2 cocineros, 2 asistentes de cocina, 4 guías de montaña y 2 asistentes de guía, naturalmente acompañados por nuestro grupo de 14 personas, sumando un total de 55 integrantes de uno de los grupos más numerosos que se encontraban tratando de escalar el techo de África.
La primera etapa de nuestro recorrido comenzó en "Machame Gate", una de las entradas al Parque Nacional Kilimanjaro, ubicada a 1.800 metros de altura y una temperatura que invitaba a caminar a través del hermoso bosque tropical que rodeaba toda la falda de la montaña. Una intensa humedad hacía del recorrido un verdadero laberinto entre la niebla y la densa vegetación, lográbamos avanzar metro a metro, hacia el objetivo de nuestra primera etapa, "Machame Hut". El altímetro marcaba 3.000 metros y repentinamente, al despejarse la niebla, bajo un hermoso manto rojizo, apareció delante de nuestra atónita mirada el coloso africano. Un segundo aire llenó nuestros pulmones y uno a uno fuimos llegando al campamento, para irnos acomodando bajo el intenso frió de la tarde en nuestras carpas y finalmente, después de una agradable cena, dar paso al merecido descanso del día.
Un hermoso amanecer era la mejor señal de que el tiempo estaba a nuestro favor, el "Kili" seguía manifestándose como un coloso que acompañaba nuestro camino hacia lo más alto de África. El ascenso del día fueron 850m. de desnivel por una pendiente muy pausada y unas 5 horas de camino, que nos colocaba en una extensa llanura volcánica llamada “Shira” (3.840m). Nuestra “caravana” se movía lentamente, sin embargo, como por arte de magia, al llegar a cada campamento lográbamos conseguir todo arreglado: carpas y equipaje en su debido lugar, la carpa comedor con todo su equipamiento listo… “lunch” sobre las mesas, agua hervida para el té o el café, todo esperando para que nuestro cansancio y apetito fuera atendido de forma inmediata. Este proceder no era fruto de la casualidad ya que se repitió día a día gracias al innegable apoyo de nuestro personal de Guías, Porteadores y “Staff” de cocina.
Paul, Hugo y yo ocupábamos las últimas horas de la tarde hurgando entre el suelo rocoso en busca de “obsidiana”, un abundante mineral de color negro intenso, producto de las antiguas erupciones de este inmenso volcán llamado… Kilimanjaro. Algunos aprovechaban para sumirse en un estado meditativo y de descanso, mientras que otros corríamos de arriba hacia abajo buscando el mejor ángulo y el momento mas apropiado para tratar de captar lo mas fielmente posible toda la belleza del lugar. El día nublado no solo sirvió para tener un caminar más fresco y efectivo sino también para brindarnos un atardecer lleno de tonalidades grisáceas en el que la luz trataba de escaparse entre las nubes y la densa niebla de la tarde. “Shira Plateau” se convirtió en un verdadero cuadro impresionista en el que los colores opacos contrastados por la fuerza de los últimos rayos solares de la tarde formaban un bucólico cuadro en el que las cámaras fotográficas no cesaban de buscar el momento exacto que pudiera atrapar tanta belleza.
Resulta difícil pensar que tan solo 10 días atrás el frío aliento del Kilimanjaro besaba mis mejillas. Ahora surco a toda velocidad la campiña francesa y desde la ventana del tren solo el contraste me hace recordar los pasos recorridos en las áridas montañas de África. Recuerdo con absoluta claridad la sonrisa de los porteadores que con sus pesadas cargas hacían magia para atravesar las empinadas cuestas de “Lava Tower”, aparentando el más digno espectáculo del “Cirque de soleil”.



La ruta que habíamos escogido para ascender hasta la cima de África incluía desniveles que nos permitían, a pesar de lo rápido de la subida, una aclimatación apropiada para poder así enfrentar la última jornada que nos llevaría desde los 4.600m de “Barrafu Camp” hasta el punto más alto de la montaña a 5.985m en el “Uhuru-Peak” y luego descender de manera casi continua hasta los 3.100m de “Mweka-Camp”(léase Mueka). Un verdadero esfuerzo que tan solo se vería recompensado por haber logrado la cumbre y poder escapar de los incómodos efectos de la “Alta Montaña”. A mi parecer, esta es una de las etapas más impresionantes del recorrido hacia la cumbre del Kilimanjaro, tomando en cuenta la diversidad ambiental motivada a los cambios de altura a lo largo del trayecto y la escarpada topografía determinada por la cercanía de los Glaciares. El contacto con el sutil límite que determina la altura y que define a su vez un ambiente que se siente profundamente en el espíritu, resalta la belleza de cada rincón que aparece ante nuestros ojos… plantas como el Senecio y la Lobelia, que abundan entre las escarpadas paredes, traen fácilmente a la memoria un grato recuerdo de nuestros paramos andinos. Por otro lado, el simple hecho de ascender a “Lava Tower” (4.200m) y luego descender al campamento “Barranco” nos hace atravesar un mundo rocoso en el que la montaña toma vida y parece querer hablarnos de toda la fuerza volcánica que durante años gestó cada uno de estos parajes en los que los ríos de lava y los otrora gigantescos glaciares luchaban por convivir en lo alto del cielo africano.
A pesar de lo bien definido del grupo en función de la velocidad de marcha de cada uno de sus integrantes, cada cierto tiempo nos reuníamos todos para compartir comentarios, algo de comida e inclusive una que otra “pastilla” contra el malestar estomacal o analgésicos diversos. Por suerte la maestría de “Tito” como médico del grupo lograba mitigar, más que los medicamentos, cualquier dolencia que pudiésemos padecer.
Nuestra llegada a “Barafu”, al igual que todos los otros campamentos, se oficializo con la firma de cada uno de los integrantes del grupo en el libro de “Parques Nacionales” ubicados en cada uno de los impecables refugios construidos para tal efecto. Vale la pena mencionar la muy bien organizada “red” de servicios (vigilancia, permisología, rescate, y Guardaparques) extendidos en los principales puntos de acampada dentro de cada una de las “Rutas”. El cansancio motivado a la larga caminata del día y a los intensos efectos de la altura, nos obligaron a apresurar nuestra cena y reunión para finiquitar los detalles del ascenso que comenzaríamos antes de la media noche divididos en dos grupos que estarían determinados esencialmente por la velocidad de marcha. Pastillas de Diamox, Ibuprofeno, Antidiarreicos, protectores estomacales y “pare usted de contar”, rodaban entre nuestras manos, que congeladas por la baja temperatura, manipulaban con torpeza las pequeñas “piezas” de medicamentos que apenas ser ingeridas y como efecto casi colateral nos empujó casi sin desvestirnos hacia nuestras carpas para esperar así con inquietud la hora de la salida.
La voz de “Hot Water” a mitad de la noche era el anuncio inequívoco de que el esfuerzo final por llevar a la cumbre había comenzado. De manera casi mecánica hacíamos revista de cada elemento que habría de acompañarnos en las próximas 18 horas… gélidas horas. Medias, botas, guantes, chaquetas, cámaras fotográficas, agua, y una larga lista de equipos abarrotaban la oscuridad de la noche en la que las luces de los montañistas confundían su brillo con las innumerables estrellas del cielo, extraña sensación que nos sumergía en un “limbo” de sensaciones, convirtiéndonos en “entidades” que como lava ardiente iluminábamos la pendiente de esta montaña, estado que se prolongó por mas de 6 horas hasta que de pronto la agradecida luz del sol comenzó a ser la protagonista de las frías arenas que rodeaban las proximidades del cráter de la montaña en el conocido “Stella Point”… punto de referencia que solo indicaba que el camino restante era “pan comido” a pesar del gélido viento que congelaba cada centímetro a su paso.
Solo quedaron abrazos, felicitaciones y resignación al regreso… el camino aún no había terminado, horas de descenso por infinitos arenales nos separaban aún de nuestro objetivo final del día… “Mweka Camp”, especialmente si tomamos en cuenta que el clima ceso en su tregua para dar paso a una suave nevada que blanqueó toda la parte alta de la montaña. Un descanso y algo de comida fue suficiente para tomar la determinación de apresurar el paso y… a pesar del cansancio continuar nuestro rumbo hacia tierras más confortables.
Los 3.095 metros de “Mweka Camp”, fueron suficiente para convertir nuestra última noche en los aposentos del Kilimanjaro en una exquisita noche en la que exquisita comida, agradable conversación y una relajante sensación de éxito nos hizo descansar lo suficiente como para afrontar el trayecto final que nos haría dejar esta página de nuestra historia entre una de las montañas más imponentes del mundo. Un grupo ideal en el que ni sobró ni faltó detalle combinó el justo “sabor”, que le dio a este plato la excelencia de uno de los mejores “Cheff” del mundo… La Montaña.
Integrantes de la Expedición:
Eduardo Abad
Fernando Millan
Giampiero Finazzo
Hugo Fernandez
José Camacho
Julio Fernandez
María Isabel Pecori
Manuel Millan
Mariela Sifontes
Paul Mc Neal
Salvador “Tito” Perez
Victor Rondón
Viviane Chonchol
Alfredo Autiero (Guía de Montaña)
Y todo el “Staff” de Guías, cocineros, asistentes y porteadores que hicieron posible esta “Aventura”.