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domingo, 30 de agosto de 2020

Montañismo... el mundo de la luz

La tendencia del hombre a la búsqueda y exploración de lo desconocido, lo ha impulsado a descubrir y desarrollar la mayoría de los aspectos de su vida, superándose y abriendo nuevos horizontes en la sociedad en la que se desenvuelve. La invención, el descubrimiento, la exploración, son antecedentes que han acompañado al hombre en toda su historia, y en este sentido el montañismo ha jugado un papel fundamental el la vida de un gran número de personas que atraídas por "El reino de la luz" han ido a las montañas a buscar... algo... ese algo que sólo consigue explicación dentro de cada uno de nosotros.

En principio la búsqueda de lugares más seguros para vivir, mejor cacería, mejores climas, fueron los primeros motivos que impulsaron al hombre a internarse en las montañas y sus misterios. Seres privilegiados como los

"Chamanes", "Hechiceros", lograron a través de sus sortilegios apaciguar la ira de los dioses ante la indiscreción humana. Ruinas Aztecas, Incas, Mayas, restos pictóricos descubiertos en Europa y Asia, y tal vez en su gran mayoría las literaturas religiosas del mundo, nos demuestran su presencia en estos ambientes. 


Seguidamente algunos militares "atrevidos", fueron adentrándose en las montañas tal vez buscando alguna circunstancia oportuna para que el elemento sorpresa los llevara a la victoria... por cierto siempre "heroica", Jenjis-Kan, Aníbal, Simón Bolívar, todos ellos alguna vez "deliraron" bajo los efectos mágicos y sobrecogedores que las montañas ejercieron sobre ellos.


Finalmente la realidad tenía que ser desvelada. El progresivo aumento de pobladores en zonas montañosas, y consiguientemente el aumento de las intrigas y "charlatanerías" sobre su entorno generó un ambiente apropiado para los "investigadores". Ahora les tocaba a los científicos descorrer el velo de lo que durante tantos años se había tejido en torno a las montañas, su gente y su ambiente. El ejemplo de Humboldt, el cual visitara nuestro país para el año de 1800 realizando la primera ascensión cronológica de "la silla de Caracas", y continuara posteriormente su viaje hacia Colombia, Ecuador, etc.. Otros nombres como: la Condamine, Livingstone, Burton, etc.. prepararon el ambiente para que la "nueva actividad" EL MONTAÑISMO hiciera su aparición

Muchas veces hablamos de ALPINISMO, dando honor a lo que se ha llamado, en términos generales el inicio de una actividad cuyo único motivo estaba definido por una fuerte dosis de reto personal asociado con un reforzado gusto por la naturaleza. Esta nueva actividad la ubicamos claramente en aquella jornada del 7 de Agosto de 1876 en la que Jaques Balmat, montañero de origen, cazador, y conocedor de las montañas que rodeaban el pueblo de Chamonix, junto a Francois Paccard, joven médico hijo del notario del mismo pueblo, y con gran tradición montañera, logran escalar la cumbre de la montaña más alta de Europa: El Monte Blanco (4.807 msm), siguiendo el reto propuesto por Horace Benedict de Saussure (erudito, aristócrata ginebrino, profesor de filosofía) el impulsor del que se convertiría el más famoso ascenso de Europa.

Con esta escalada, el Alpinismo comienza a desarrollarse a pasos agigantados, nuevos elementos empiezan a ser introducidos en su práctica. La cuerda, el piolet, los crampones, todos son elementos cuya única finalidad es la de permitir superar mayores niveles de dificultad... que a fin de cuentas es en lo que consiste el "juego". De hecho la tendencia fue en ese sentido, y es así como vale la pena hacer notar como en el año de 1865, específicamente el 13 de Julio se logra escalar una de las montañas más hermosas del mundo el "Materhorn", El aristócrata inglés Edgard Wimper por el lado suizo, y el veterano guía Italiano Carrel por el lado italiano, logran conquistar, en lo que pudiéramos llamar un ascenso heroico, con pocas horas de diferencia su cumbre.

Lo que siguió fue la consecuencia lógica de este desarrollo...montañas de otros países: Los Andes, Los Himalayas, Los Cárpatos... primero por sus rutas más sencillas, más "normales", después, evidentemente la dificultad, lo más difícil... algunas veces lo más absurdo. Miles de nombres pudiéramos mencionar en este

periodo sin embargo sólo destacaremos algunos como breve reseña: Guido Rey, Mumemery, Irvine y Mallory (primeros intentos por conseguir la cima del Everest), Armand Charlet, Terray, Rebuffat, Edmund Hillary y Tensing Nordway (conquistadores del Everest en el año de 1953), Ricardo Cassin, Walter Bonatti, Reinhold Messner, Jerzy Kukuczka, estos dos últimos conquistadores de las 14 montañas superiores a los 8.000 msm sin la utilización de aparatos de oxigeno. etc., etc...

Esta búsqueda por la dificultad en las montañas exige la necesidad inmediata de un mejoramiento técnico en el escalador, así como la innovación de tecnologías apropiadas a las exigencias de seguridad de estos altos niveles deportivos. Como pudiéramos imaginarnos, este nuevo impulso hace aparecer en la palestra un nuevo elemento, EL ESCALADOR DEPORTIVO. Los movimientos reformistas de los años 60 hacen que en algunos países Europeos así como en Estados Unidos se
comience a desarrollar una tendencia cuya única búsqueda en la escalada sea únicamente la dificultad, muchas veces obviando inclusive el alcanzar las cumbres de las montañas. Dentro de esta tendencia cabe destacar en Europa: Patrick Edlinger, Wolfgang Gullich, Tomo Cessen, Ben Moon, Catherine Destivelle, Jerry Moffat; en los Estados Unidos cabe destacar a: Royal Robins, Layton Khor, Jhon Bachard, Peter Croft, etc..

Adonde vamos ahora? competencias de escalada, 5.14, regulaciones, ética, la sociedad es muy cambiante, y en definitiva es el escalador el que determinará el rumbo de una actividad cuya magia real es entrar en contacto con lo más secreto de la naturaleza, sin destruirla, y en todo momento protegiéndola, ya que a fin de cuentas esta naturaleza no es más que nuestra propia naturaleza.


EL PICO BOLÍVAR



Sentimentalmente el Pico Bolívar representa para el venezolano, y de especial manera para los montañistas de nuestro país, el punto más alto de una serie de sentimientos ocultos en cada uno de nosotros que nos hacen desear, por lo menos una vez en la vida, estar en su cumbre. Este mismo sentimiento fue el que en antaño impulsó a los pioneros de nuestras montañas, quienes, en su afán de triunfo, saborearon la amarga derrota muchos, aun cuando fueron más aún aquellos guiados por el éxito.
Precisamente aquí nos referiremos a algunas de estas personas que, hacedoras de caminos, hoy nos permiten disfrutar de un legado que nos ayuda a recorrer incansablemente esas cumbres que tanto placer nos brindan.

A finales del siglo XIX, con la llegada a Venezuela de los primeros científicos naturalistas, en muchos casos europeos o con una marcada influencia de este continente, comienza a aparecer una marcada tendencia hacia la exploración de montañas e indudablemente, aunque no haya sido la primera, el "Bolívar" ocupó un lugar privilegiado en el desarrollo de la historia del montañismo nacional. En este sentido, en el año de 1842, el Dr. Pedro Enrique Bourgoin, abuelo de quien 93 años más tarde fuera conquistador de "la máxima cumbre", vino de Francia a nuestro país traído por sus padres. El Dr. Bourgoin no sólo jugó el papel de abuelo del "conquistador", sino que él mismo fue partícipe de las primeras ascensiones a las cumbres nevadas merideñas, entre las cuales cabe destacar la primera expedición formal a la Sierra Nevada con fines científicos y alpinisticos, logrando la cumbre oriental del Pico El Toro (4.758 m). Muchos historiadores y cronistas, entre ellos Sievers, Jahn y Tulio Febres Cordero, consideran este ascenso como la primera expedición científica de la cual se tiene noticias, a pesar de que ya Codazzi, Linden, Boussingault, Karsten y Buch habían visitado la Sierra Nevada de Mérida sin haber logrado ninguna de sus cumbres.

El Pico El Toro se convierte durante algunos años en el principal objetivo de los ascensionistas interesados en la geografía merideña. No fue sino hasta el año 1897 que se realizó el primer intento de escalada a la "Columna", designando con este nombre al macizo cuya principal altura es el Pico Bolívar, montaña más alta de nuestro país. Este intento fue llevado a cabo por los señores José Trinidad Nieto, Víctor Moreno, Pedro Moreno, J. Eladio Altuve, Medardo Nieto y otras personas.

A principios del siglo XX, las montañas venezolanas constituyen el objetivo de un gran hombre que sabe comprenderlas, estudiarlas y disfrutarlas: Alfredo Jahn, hijo de padres alemanes, nacido en Venezuela, graduado de ingeniero en el "Colegio de Ingenieros de Hannover". Su presencia en nuestro país sería definitiva para el desarrollo del montañismo en los páramos merideños, sin querer menospreciar con esto las actividades realizadas por Pablo Lizardo, Samuel Dario Maldonado, Sievers y algunos otros.

En 1910, Alfredo Jahn lleva a cabo la escalada a la cima occidental del Pico El Toro y en diciembre del mismo año intenta en vano conquistar el ya famoso Pico Bolívar. Esto no detiene a Jahn, quien escala el hasta entonces inexplorado Pico Humboldt (bautizado por él con ese nombre), segunda mayor altura de nuestro país. En 1915, intenta nuevamente el Bolívar, pero es detenido por la gran cantidad de nieve y el mal tiempo en el Pico Espejo.

La idea de bautizar la cumbre más alta de Venezuela con el nombre del Libertador "Bolívar" fue iniciativa del Dr. Febres Cordero y Juan Rodríguez Suárez, quienes publicaron el 19 de marzo de 1925 en el diario El Universal un artículo titulado "La cordillera andina. La mayor altura de Venezuela debe llamarse Bolívar".

 

En 1930, comienza la "carrera final" hacia la cumbre. En esta carrera, el Dr. Enrique Bourgoin, nieto de Pedro Bourgoin, jugó el papel de director infatigable, ya que viendo el interés demostrado por los extranjeros en la conquista de esta sugestiva cumbre, quiso colocar, como posteriormente lo hizo, un monumento al Libertador. Para ello, el día 6 de febrero de 1931 se crea la Junta Pro-Monumento, integrada por destacados montañistas, entre los cuales cabe mencionar, aparte del Dr. Bourgoin que se desempeñaba como presidente de dicha junta, a Virgilio Jelambi, JoséUzcátegui Burguera, Carlos Quintero Delgado y otros. Estas personas fueron las que protagonizaron los consecutivos intentos que finalmente, en 1935, los llevaron a conquistar la cumbre más alta de la patria. A comienzos de 1935, "la cima" aún permanecía ajena a la presencia humana; sin embargo, el "momento" estaba cerca. Las diferentes exploraciones e intentos habían llevado a tomar la decisión de que definitivamente la vía más factible para encontrar el éxito se encontraba en la vertiente Sur del macizo. A raíz de esto y para iniciar bien el nuevo año, sale de la ciudad de Mérida la comitiva integrada por Enrique Bourgoin, Márquez Molina y el guía "nevadero" Domingo Peña, quienes paso a paso van ganando altura hasta llegar a los "paredones de rocas lisas y verticales" que el año anterior los detuviera y que en esta ocasión la pericia del guía Domingo Peña lograra superar y llevar al grupo hasta la cumbre del "Bolívar". En esta oportunidad, Bourgoin y Márquez Molina ceden el paso a Domingo Peña, quien bien merecía este gesto, convirtiéndose así en el primer hombre en pisar las heladas rocas de la máxima altura del país y al cual el propio Bourgoin hace, en el documento testimonial dejado en la cumbre, la siguiente referencia: "En el triunfo del andinismo patrio sobre el alpinismo extranjero contribuyó con amor y con valor dignos de elogio de la historia el guía Domingo Peña". Junto al documento de cumbre los "triunfadores" dejaron un pequeño busto de bronce que años más tarde (1951) fuera cambiado por un busto monumental que aún hoy en día constituye la cúspide de Venezuela.


La gesta heroica de las montañas no finalizó aquí, aún hoy en día persiste y con gran ahínco, apoyada por el desarrollo técnico de la escalada, actividad que ha permitido no sólo escalar las más difíciles rutas de nuestro país, sino también conquistar las altas montañas del mundo.

*Videos recomendados:
  1. https://www.youtube.com/watch?v=Z4T2AbF47MI
  2. https://www.youtube.com/watch?v=9OHYxsu5rmo&t=54s
  3. https://www.youtube.com/watch?v=EneEzp3Cy84&list=FLe505bG4u-McBiVT7JqrhXw&index=5 

sábado, 23 de mayo de 2020

ORGANIZACIÓN DE EXPEDICIONES


Dentro de la actividad de montaña, especialmente en nuestro país, podría sonar ajena la palabra “organización”, sin embargo llevar a cabo una expedición, implica exactamente eso, organizarla. Una expedición no es más que una salida a la montaña, con un objetivo determinado, cuyo logro necesita tomar en cuenta una serie de circunstancias y detalles que nos obligan a tener en cuenta unas previsiones y a evaluar sus resultados, a este proceso lo denominaremos “organización”.

El desenvolvimiento histórico de la actividad deportiva de la montaña, que es el área que nos compete en este congreso, nos lleva a la conclusión, de que, la mejor manera de optimizar nuestros recursos e incrementar las posibilidades de éxito en nuestros objetivos, es planificando a priori elementos como: objetivos, necesidades, recursos y ver de que manera nuestro grupo se acerca a la realidad de los objetivos que nos hemos propuesto. Esto nos permitirá acercarnos y tener una visión previa sobre nuestras posibilidades de éxito, cosa que en la actividad de montaña, es de VITAL importancia.

Si a lo que hemos señalado anteriormente añadimos el incremento creciente en la solicitud de servicios dentro de sectores montañosos, incluimos nuevos elementos que tienen una especial connotación. Con esto quiero decir que, el inicio de las expediciones comerciales, en sus diferentes modalidades, implica una respuesta mucho más profesional dentro de lo que viene a ser la “ORGANIZACIÓN DE EXPEDICIONES”.


PARTE 1


PARTE 2

viernes, 16 de marzo de 2018

Una Montaña de… emociones


               

                 No en vano tomamos como fecha simbólica de inicio del “Montañismo” como práctica lúdica mediados del siglo XVIII , época en la que la sociedad industrializada había llegado al tope de definir aquello que durante muchos años comenzamos a conocer como “Capitalismo”. Las urbes se habían convertido en espacios “hostiles”, donde el hombre había perdido su verdadera identidad y más aún la estrecha relación que había mantenido desde sus orígenes con la naturaleza. Siguiendo su “instinto” ese llamado que todos llevamos por dentro, la llamada de la naturaleza comenzó a retumbar en las mentes de muchas de esas personas que sometidas a extensas jornadas de trabajo, comenzaron a exigirse un merecido y reparador descanso a través de las pendientes nevadas y los caudalosos ríos de las montañas… principalmente “europeas”, donde este fenómeno social tuvo su mayor apogeo.

                Definitivamente el “Montañismo” siempre se ha ido adaptando a las generaciones que, desde las épocas juveniles de sus practicantes, han venido definiendo una “raza” de personas que, impulsadas por la necesidad de fuertes emociones, se han dedicado a la exploración y búsqueda de nuevas alternativas que, con el tiempo han llevado a un límite donde los involucrados se han visto en la obligación de adentrarse mucho más allá de su rendimiento físico, indagando también en el fenómeno emocional, descubriendo así que el Montañismo no es solo “Deporte”, sino una verdadera escuela de vida, donde el descubrimiento de los propios límites ha profundizado, no solo la interrelación entre las personas, sino ha hecho que el que practica cualquiera de sus modalidades se compenetre con su entorno natural, y no solo lo proteja, sino lo comprenda y conceptualice como parte de su existencia misma.
                Cualquiera de las culturas humanas, incluye como parte de sus creencias “místicas” y/o religiosas a las Montañas, y por lo general, a medida que las personas que se acercan a ellas, lo hacen de una manera más exigente en cuanto a sus metas, ella misma… “La Montaña”, se convierte en un objeto casi divino que va permitiendo descubrir límites casi inimaginables en el aspecto humano. El cansancio, el silencio, las largas horas de caminata entre la inmensidad de los paisajes y el contacto con culturas particulares de los sitios visitados, le dan al Montañismo y al que lo practica un viso “sacramental”, en el que después de un considerable esfuerzo, está la posibilidad de regresar a ese ambiente “hostil” que es la ciudad, con el corazón lleno de esperanza de un nuevo encuentro con su esencia… la Naturaleza y su grandeza.
                Definitivamente, ir a la montaña tiene unas implicaciones físicas exigentes, que a medida que vamos aumentando el nivel de dificultad de nuestros objetivos, irán también aumentando los niveles de entrenamiento físicos necesarios para lograr las metas planteadas. Sin embargo, la fuerza de la naturaleza, reflejada en las Montañas, va mucho más allá de condiciones físicas. La persona que aborda objetivos de exigencia extrema, donde las condiciones del ambiente (Frío, altura, viento, etc.) van más allá de lo acostumbrado, deben someterse a un entrenamiento emocional que les permita afrontar lo “indecible” en cuanto a tolerancia, no solo al dolor individual, sino inclusive a la perdida de sentido de pertenencia. Hay muchos autores que han escrito al respecto, desde los más místicos, hasta prominentes deportistas que han tratado de desvelar los misterios que hay entorno a la Montaña y sus encantos. Como describe Maurice Herzog, director de la expedición francesa al “Annapurna”, que por primer vez lograra en el año de 1950 una cumbre de más de 8.000m… “La Montaña de Dios. Es el estadio más arcaico. La masa de la montaña es el cuerpo mismo de la divinidad, cuya cabeza, por asimilación antropomórfica, se localiza, naturalmente, en la cima. La tempestad es su voz. Los fenómenos físicos, como las tormentas o los aludes, constituyen manifestaciones hostiles y temibles, y otros – minerales, circulación de las aguas fecundantes – aparecen como dones generosos de un ser sobrehumano y bienhechor.”
Naturalmente para desarrollar este tema haría falta un análisis exhaustivo de la mente humana y las implicaciones en el logro de sus objetivos, por aquello de que “cada cabeza es un mundo” y definitivamente hay cientos y miles de motivos para analizar la motivación que lleva a las personas a practicar el Montañismo. Sin embargo, desde mi punto de vista, entre tantas actividades practicadas por el ser humano en la búsqueda de su “felicidad”, el MONTAÑISMO se convierte en una fuente inagotable de enseñanzas que le permitirán ser un complemento en ese largo camino que todos llamamos vida. Eso sí, de algo podemos estar seguros, para ser buenos Montañistas debemos trabajar el entrenamiento en las dos áreas fundamentales del desarrollo humano… Física y Mental, y en esta última, las emociones ocupan un lugar preponderante, en el cual el desarrollo de los sentimientos y luego la ética, serán el mejor aporte para nuestro desarrollo y el de una sociedad más equilibrada.

lunes, 3 de julio de 2017

La capacitación del recurso humano en el turismo de aventura




Las nuevas tendencias y políticas que se han implementado en el área de turismo, deporte y recreación han dado un cierto vuelco, que a su vez ha reafirmado la práctica y el desarrollo de las actividades al aire libre, haciendo especial hincapié en un grupo de ellas que se ha dado por llamar actividades de aventura o riesgo, como algunos suelen calificarlas.

En este sentido todos aquellos países que por su disposición geográfica, política o social, tienen particularidades parecidas a las venezolanas, se han convertido en el paraíso de todas las personas que interesadas en este fenómeno, bien sea como usuarios o como prestadores de servicio, están dispuestos a consumir u ofrecer este tipo de programas. En este sentido y por las características especiales del usuario de este tipo de turismo, estamos frente a un público cambiante, que exige programas altamente calificados y con garantías de seguridad extremas. Estas condiciones hacen que año tras año se vallan consolidando nuevos mercados en el mundo entero. Creo que en este grupo de países puede estar involucrada Venezuela, sin embargo, es necesario afrontar la necesidad de la implementación de una infraestructura apropiada para tales efectos. Los medios de comunicación y transporte, la infraestructura de hospedajes y sobre todo, el personal humano que sea capaz de adaptarse a las exigencias de un público acostumbrado a servicios de primera clase, en países con características muy parecidas a las nuestras. Es aquí donde la creciente demanda nos obliga a preparar un personal altamente calificado, que en contacto directo con el usuario, sepa transmitir no solo los elementos esenciales que caracterizan todos los programas de aventura, sino también un nivel de experiencia con los mismos parámetros manejados en el ámbito internacional.

Es de vital importancia que todos los elementos involucrados en este proceso, operadores de turismo, agencias de viajes, instancias gubernamentales de turismo, deban hacerse concientes de la importancia de emprender un inmediato proceso de “capacitación”, que permita dotar en cada área específica, de las herramientas técnicas y administrativas, a un personal ALTAMENTE ESPECIALIZADO, que pueda afrontar las exigencias de un público cada día más numeroso y exigente. Este proceso redundará no tan solo en un beneficio directo para el “capacitado”, sino también para cada eslabón involucrado en la cadena turística que conforma este tipo de programa, que por su especialización y grado de dificultad a la hora de su realización, suele ser una cadena que involucra nuevos elementos que deben ser tomados en cuenta al momento de planificar un proceso de enseñanza apropiado, pudiéramos tomar en cuenta como ejemplo: Baqueanos, Chóferes, Personal de Seguridad, Porteadores, Posaderos, etc..

En cuanto a este proceso en el ámbito nacional, exige una fase de adecuación de los parámetros internacionales a nuestra realidad actual, esto mediante una fase primaria de recopilación e inventario de recursos humanos en todos los sectores y en las áreas específicas, esto podría ser facilitado enormemente mediante las agencias y operadores de programas turísticos de aventura, que son los que llevan el día a día de las necesidades y exigencias reales de los mismos. Esta fase de “adecuación” debe seguir de manera inmediata por un proceso de capacitación intensivo, que ataque simultáneamente los diferentes renglones del sector turístico, vale la pena destacar el trabajo que ha venido llevando a cabo el gobierno regional del estado Mérida a través de la Corporación Merideña de Turismo, el Instituto Nacional de Promoción y Capacitación Turística, y el INCES y otros organismos como Teleférico de Mérida, INPARQUES, quienes han tenido una aproximación destacada a este proceso de capacitación del recurso humano en el turismo de aventura. Sin embargo, así como ha venido sucediendo en años anteriores ninguno estos Organismos OFICIALES involucrados, ha sabido dar una solución concreta al sector, especialmente si hablamos en referencia a las homologaciones y/o certificaciones del personal especializado de Guías de Montaña, dejando importantes esfuerzos abandonados en el camino, sin conclusiones específicas e importantes para el bienestar de sector Turismo.

Afortunadamente el esfuerzo ha servido para consolidar la profesionalización de los Guías y a unirlos en un fin común como lo es la exigencia de un reconocimiento laboral ante los organismos estatales del área, según las leyes oficiales en materia laboral y turística. En este sentido, una de las principales Asociaciones privadas, como la "AVIGM" (Asociación Venezolana de Instructores y Guías Profesionales de Montaña), ha sido consecuentes, nacional e internacionalmente, en la formación de Guías que, en las diferentes áreas, puedan hacer frente a las exigentes necesidades de esta especialidad en el país, y a pesar del poco reconocimiento oficial, se ha mantenido firme en el mejoramiento de sus asociados, en áreas especificas como la capacitación, salario, seguridad laboral, formación y reconocimiento internacional, etc.

Por parte de cada uno de nosotros, como elemento participativo y activo dentro del amplio sector del turismo de aventura, está la capacidad de involucrarnos en este proceso y hacer de nuestro turismo una verdadera industria que nos enriquezca, no tan solo desde el punto de vista económico, sino como personas... como país.

domingo, 30 de octubre de 2011

FUTURO DEL MONTAÑISMO EN VENEZUELA


Un viejo dicho Budista hace notar que "Somos hoy lo que ayer deseamos ser, y seremos mañana lo que hoy deseemos ser". En este sentido la historia del montañismo en nuestro país se ha caracterizado por un lento y espasmódico avance que aún no manteniéndose al margen de la realidad internacional, ha mostrado siempre un retraso en cuanto a los objetivos alcanzados y de especial manera en cuanto a la reglamentación y el asociacionismo. Es extraño acudir a los organismos internacionales, Asociaciones de montaña, Clubes, Federaciones, Escuelas, en busca de permisos de escalada, patrocinio, y/o cupo de participación en competencias, cursos o actividades, y darnos cuenta que nos encontramos huérfanos en la dura realidad burocrática que rodea a esta actividad. En todas partes del mundo, incluyendo los países más recónditos y como muchos dirían "subdesarrollados" podemos encontrar hoy día un organismo rector y responsable de la marcha del montañismo, una voz cantante que pueda establecer bajo los canales de participación un criterio común en cualquier área o tema específico. Perú, China... Australia, El Tibet... La India, Estados Unidos... España o Francia, son ejemplos de que donde fijemos nuestra mirada podremos encontrar instituciones que de una forma u otra, con todos sus pro y sus contra, han permitido una proyección, y una partisipación más consona de una actividad que bien pudiera ser considerada popular, por sus efectos y alcances, como lo es el MONTAÑISMO.

Evidentemente el montañismo no escapa a la realidad de cualquier otra actividad deportiva o humana, especialmente porque cuando identificamos al montañista y su entorno, generalmente no podemos concretarnos en un área específica, aunque hoy día existe la tendencia a hablar del montañismo como una actividad deportiva al aire libre, que en efecto en la mayoría de los países del mundo podemos encontrarlo ubicado en las instituciones públicas de carácter deportivo. En Venezuela siempre hemos estado atrás en el deporte, y pretender darle importancia a hechos aislados, que de no ser por esfuerzos personales titánicos jamás hubieran podido consumarse, no nos hace salir de nuestra cruda realidad... no tenemos tradición deportiva... no tenemos "escuela". Podemos tomar como ejemplo cualquier deporte, desde el popular béisbol hasta nuestro elítesco montañismo y nos daremos cuenta que detrás de cada gran objetivo alcanzado se encuentra un "drama" humano lleno de esfuerzos personales, poco apoyo de los "clubes" y/o "asociaciones"...y mucho menos del estado. Esa visión de autoridad paternalista que nos ha acompañado desde hace muchos años nos ha obligado a ver en los organismos directivos de cualquier institución a unos elementos cuya finalidad "soberana es la de mantenernos (nos lo merezcamos o no) en actitudes y actividades que nos resulten agradables, sin participar directamente en el desarrollo en sí de un criterio personal que permita perpetuar a la institución misma en sí. Creo que ésta es la razón básica en sí por la que en nuestro país, aún a las puertas de un nuevo milenio, no seamos capaces de hablar de "verdaderas" Asociaciones deportivas que estén a favor del desarrollo y buena marcha de sus respectivas especialidades.

Sin querer repetir la tan acostumbrada frase, pero estando plenamente convencido de que toda crisis trae cambios... y generalmente buenos, el montañismo en Venezuela, al igual que el país en general, se encuentra en una de sus peores crisis, de la que ya podemos comenzar a ver elementos de originalidad y creatividad, que aunque se vayan desarrollando de una forma tímida, contrastando con nuestra tradición montañera venezolana, los veo con pié más firme y como una posibilidad segura de consolidación de esta hermosa actividad. No en vano podemos observar como el IND ha comenzado a reestructurar (con un criterio más acorde a la realidad) los así llamados deportes no tradicionales, entre los cuales estoy seguro que el montañismo, si incluimos a todas aquellas personas que de una u otra forma participan de la montaña como una actividad enriquecedora del cuerpo y el espíritu, reuniría a una cantidad de personas que dejaría con la boca abierta, no sólo a las autoridades estatales... sino lo que es peor aún... a nosotros mismos. Digo "lo que es peor aún" porqué no hemos sido capaces de percatarnos de los alcances que podría tener el montañismo como actividad lúdica si nos reuniéramos y fijáramos objetivos comunes. Mientras esto no suceda... seremos los de siempre... un grupo elitesco de "caminantes solitarios".

miércoles, 9 de febrero de 2011

Enseñar, preservar o prohibir.



Existe una dicotomía en la frase: “Menos mal que nadie lo conoce” o “Lastima que nadie lo conoce”. La situación venezolana y su turismo de naturaleza puede ser un fiel ejemplo de este tipo de contradicción que lo único que refleja es la ausencia de reglas claras que puedan definir las pautas del juego en un país como el nuestro en el que el 46% del territorio nacional se encuentran dentro de lo que se conoce con el nombre de ABRAE (Áreas Bajo Régimen de Administración Especial). Dentro de estas áreas nos preocupa especialmente lo referente a los Parques Nacionales y Monumentos Naturales ya que las mayores potencialidades de aprovechamiento turístico en Venezuela se encuentran radicadas, sino dentro, muy próximas a lugares clasificados como “Áreas con fines recreativos, científicos y educativos”, terminología que pudiera abarcar muy bien todos los aspectos de la vida humana es decir que esto daría cabida a cualquier tipo de actividad dentro de lo que hemos dado por llamar “Turismo de Naturaleza”, “Autosustentable”, “Ecológico” o como lo queramos llamar.

Ahora bien, vallamos a un caso muy particular… nuestra imagen turística, la que se conoce en todo el mundo y hemos dado por vender como lugar único en el mundo, El Salto Ángel (Querepacupay Vená), ¿Qué se puede y que no se puede hacer?, aquí reside la gran incógnita que se debate entre zonificaciones que a capricho de Directores y Ministros determinan de manera casi intuitiva el que hacer diario de muchos de nuestros Parques Nacionales, a los cuales vemos deteriorarse a velocidades sorprendentes y no precisamente por sus usuarios, sino por falta de normas claras de uso que deberían aplicarse de manera clara e INEQUIVOCA por las autoridades, no de manera represiva sino educativa en la que se entienda de una vez por todas que el ambiente y sus recursos son la verdadera riqueza con la que contamos todos los venezolanos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

La Magia de los Andes



Muchos de nosotros al hablar de los Andes encadenamos nuestros pensamientos al estado Mérida y con esto limitamos el poder disfrutar de la verdadera magia que estos misteriosos parajes aportan a la geografía de nuestro país, que en efecto tiene el privilegio de poseer alturas que rozan los 5.000 metros de altura con todo lo que esto conlleva en cuanto a su fauna, flora, características geológicas y lo más importante… su gente.

En el caso de Venezuela, los Andes se extienden por tierras Merideñas, Trujillanas, Tachirenses, Barinesas y como detalle más extraño, Larenses también. En esta oportunidad, los invito a visitar uno de los páramos más hermosos y significativos, donde la cultura indígena venezolana llegó a su máximo apogeo con algunas tribus que dejaron sus huellas ancestrales, no solo en sus costumbres, que aún hoy día se mantienen, sino también en una riqueza arqueológica difícilmente superada por cualquier otra región del país. Para esta travesía ¡Naturalmente “Todo Terreno”!, es importante tomar en cuenta que lo ideal es tomar los meses de sequía para visitarlo, ya que algunas de las carreteras son de difícil penetración y, aparte de un vehículo 4x4, hay que tomar en cuenta que las nubes ocultan un paisaje irreemplazable… y en los paramos la lluvia puede llegar a complicar mucho más las cosas.


Boconó será nuestra ciudad de inicio… famosa por su Museo “Trapiche de los Clavo” ubicado en la antigua casona de la familia Clavo Carrillo, restaurada y acondicionada para mostrar al visitante todo en proceso de manufactura de la caña. No podemos dejar de mencionar el popular mercado “Tiscachic” en el cual los días sábado se dan cita los lugareños. Boconó, como una verdadera ciudad andina tiene hermosos jardines y una arquitectura predominantemente colonial. Es importante que mencionemos los hoteles “Vega del Río” y “La Colina”, así como la posada “Entre Montañas”. El primero representa una excelente opción de alojamiento después de un largo viaje, especialmente por sus buenos precios (64.000,oo Bs. Aprox.) por habitación. Si usted es de los que prefiere estar mas tranquilo, “Entre Montañas” tal vez sea mejor alternativa, en esta posada se disponen de habitaciones y cabañas que son una tentadora oferta para alojarse. Sería difícil mencionar todas las opciones de alojamiento en esta “Ciudad Jardín” de Venezuela… yo les sugeriría revisar la Guía de Valentina Quintero (http://www.valentinaquintero.com.ve), por poseer mas información sobre posadas y alojamientos “alternativos”… cosa en la que Boconó esta especialmente dotada.

Nuestro viaje sigue la vía que nos lleva hacia la población de Niquitao, pero no sin antes visitar el pueblo de “Tos-Tos”, cuyo fervor religioso le ha dado especial relevancia con dos eventos particulares, su vía crucis viviente en Semana Santa y la concentración de “Bestias de trabajo” en las festividades de San Isidro. Al pasar esta localidad, y al llegar al puente sobre el río “Burate” existe la posibilidad de subir al páramo de Niquitao y su mayor elevación “La Teta de Niquitao” por los caseríos de “La Vega” y “Altamira” esta opción es más corta, sin embargo la carretera suele ser mucho más empinada y por lo tanto más difícil de manejar (Ojo con la lluvia). Hoy en día creo que la mejor alternativa es continuar hasta la población de “Niquitao”, famosa por ser pionera en la fabricación de licores, especialmente el vino de mora de la familia “Peroni”, y después continuar hacia “Las Mesitas” desde donde otra carretera de tierra nos lleva al “Alto” y podemos comenzar nuestra caminata hacia la cumbre del estado Trujillo. En caso de no tener un vehículo 4x4 o preferir una caminata más exigente, nuestro lugar lógico de inicio será el pueblo de “Niquitao”, donde, aparte de conseguir alojamiento (Posada Niquitao en la plaza Bolívar telf: 0271-852042; 0414-7233925), tendremos la posibilidad de dejar en lugar seguro nuestro vehículo y luego, CON LA AYUDA DE UN “BAQUIANO”, iniciar el ascenso por “La Mesa de la Capilla”. Este es un hermosos recorrido que cruzando grandes sembradíos de papa y con la aparición del típico frailejón andino, nos coloca en los predios de la familia Márquez (Sector El Alto) que con su amabilidad, nos darán las indicaciones necesarias para completar nuestra travesía hasta el punto más elevado del estado Trujillo, “La Teta” (4006 m) como suelen llamar los lugareños a esta montaña, que se encuentra enclavada en el Monumento Natural “Teta de Niquitao”. Es importante poner atención al camino, porque durante los días nublados es fácil perderse en la inmensidad de estos paramos.

La bajada puede hacerse por la población de Cabimbú, San Lazaro y Santiago, eso nos dará otra visión de este hermoso paisaje y nos llevará hasta la ciudad de Trujillo o, si tomamos por el pueblo de “Quebradas”, a la población de La Puerta, pero este es un capitulo aparte que lo revisaremos posteriores oportunidades.

viernes, 16 de julio de 2010

Montañas… un cielo sin límites.




No es una novedad el tema de querer “medir”, todo lo que hace el hombre, tal vez en el afán de ponerle una referencia obligada a todo logro para así saber lo “grande” de la empresa… o tal vez como estímulo para hacer cada vez cosas más grandes. A principios de este año, a raíz del planteamiento de escalada de un niño de 13 años a la cumbre más alta de la tierra, el “Sagarmatha” o “Monte Everest”, varias personas se me acercaron para solicitar mi opinión al respecto, a lo cual como es mi costumbre respondía con un tajante: “El limite en las montañas no debe tener números, porque sino deja de ser un ejercicio personal… espiritual”.

Evidentemente todos tenemos limitaciones en uno u otro aspecto en los objetivos de nuestras vidas y afortunadamente esa brecha se puede hacer cada vez más al apoyarnos en las capacidades de nuestro entorno, especialmente la de nuestros semejantes, en este sentido, el valor del montañismo como actividad reveladora de la conciencia humana tiene un “motivo de ser” y es el de la cooperación y la amistad, prueba de ello es el valor intrínseco que posee “La cordada”, elemento fundamental que une a dos o más escaladores en un nexo que trasciende la relación interpersonal de sus componentes, es decir, la Cordada se transforma en un “nexo unitario”, donde el más fuerte es tan fuerte como el más débil, el más rápido como el más lento, y es uno de los pocos momentos en el que las decisiones se concientizan como el resultado de las variables del grupo en unión con la montaña.

No me sorprendí mucho al leer el 22 de mayo, Jordan Romero lograba llegar a la cima del “Monte Everest”, pero no puedo negar que para él será algo que seguramente marcará el camino de su vida haciéndolo probablemente una persona emprendedora y competente en cualquier área que se proponga (
http://www.youtube.com/watch?v=5HszGP5xahE&feature=related). Igualmente tampoco me sentí sorprendido cuando, pocas semanas después pude leer: “Las autoridades chinas han anunciado que a partir del próximo otoño no expenderán permisos de ascensión al Everest (8.848 m) para los menores de 18 años ni para los mayores de 60” http://www.desnivel.com/deportes/expediciones/object.php?o=20140 , a fin de cuentas, aparte de ser “invasores” del pueblo Tibetano (Lugar donde se encuentra el Everest compartido con Nepal), ya esta prohibición la tenía el parlamento comunista de Nepal. En ellos se entiende por ser, como todo régimen comunista, “protector de los destinos del pueblo”, que al parecer son incapaces de cuidar sus propios destinos. Lo que sí me tomó por sorpresa fue la “Bienvenida” que le da la UIAA (Unión de Asociaciones de Alpinismo) al gobierno chino por esta decisión regulatoria a la montaña más alta del mundo.

Siempre me ha parecido que la peor forma de regular algo es “Prohibiendo”, me parece que esto denota incapacidad administrativa donde la EDUCACIÓN debe prevalecer y enseñar normas éticas u de buena conducta que sobre todo, y más aun tratándose de montañas, haga especial énfasis en el cuidado ambiental. Este precedente de la UIAA puede ser comparable a otros en los que el tema del “record”, es decir… los números, son el motivo esencial de esta disertación sobre los límites en la montaña. Durante los años 70, con la aparición del entrenamiento físico como herramienta para superar limites “personales” en la escalada, la UIAA se cerro a la idea de permitir “abrir” una “escala de dificultades” que había sido establecida desde finales de los años 20 del siglo pasado gracias a la participación del alpinista Willo Welzembach. Esto trajo un movimiento de montañistas y escaladores que veían la implantación de este sistema como una ofensa a la posibilidad de superación de la persona. Messner comenta: “Sin duda habríamos implantado antes el “Alpinismo Puro” en los Alpes si los “veladores de las buenas costumbres” no hubieran intentado impedirlo”. De igual manera en 1970 Dietrich Hasse también habla del tema al mencionar: “Sería una estupidez creer que el VI grado es insuperable. He llegado a esta conclusión comparando el momento actual del alpinismo con las ascensiones que realizamos en los años de la posguerra en el Elbsandtein, donde llegamos a creer que habíamos rozado “el limite de lo humanamente posible” en escalada libre”.

En esta oportunidad no se trata de ponerle gradación a la dificultad, sino edad al montañista. Hoy se discuten dos “topes”, 18 y 60 años como si el anhelo por llegar a una meta tuviera edad o el aprendizaje estuviera enmarcado por el tiempo. Personalmente entiendo el riesgo que implica la práctica del montañismo como disciplina, potencializando este riesgo más aún en los extremos determinados por la juventud temprana y la vejez tardía, sin embargo factores como el “libre albedrío”, la “experiencia”, “responsabilidad”, “acondicionamiento físico”, y una larga lista de etcéteras son más importantes que los resultados implícitos del riesgo que la vida misma nos plantea desde el momento mismo de nuestro nacimiento. Para mi… El cielo no es el límite, porque en las Montañas… el cielo no tiene límites.

martes, 11 de mayo de 2010

Montañismo… Entre Idolos y Heroes.



No hace falta mucho esfuerzo para darse cuenta de la capacidad del hombre por emprender hazañas, que en un principio pueden ser incomprendidas pero que con el correr del tiempo nos van mostrando la necesidad de conocer nuestro entorno y tal vez… a nosotros mismos. En este orden de ideas, las montañas han sido uno de los mejores lugares para desarrollar este “ejercicio” porque, caracterizadas por ambientes hostiles que rallan en condiciones en las que ninguna persona podría subsistir sin riesgo de su propia vida, los seres humanos han encontrado explicación a muchos de los fenómenos que ocurren a su alrededor.

Evidentemente partiendo de esta premisa, podremos darnos cuenta que todos los países incluyen dentro de su contenido cultural las montañas como elemento mágico religioso, en el que hombres “superdotados” o dioses realizan proezas que marcan el destino de su gente. Suramérica en este sentido no escapa a esta realidad ya que una de las cordilleras montañosas más grandes del planeta atraviesan su geografía de extremo a extremo, tanto así que florecieron culturas tan importantes como los Incas, Chibchas, Timotes y otras más, en las que “Chamanes” y Hechiceros se debatían la capacidad de poder ascender a los montes y aplacar la ira de los dioses que habitaban en ellos. Sabemos que inclusive hombres como Pizarro, San Martín o Bolívar tuvieron que lidiar con las montañas para demostrar que “hasta los dioses” de las montañas marchaban a la par de sus ideales de liberación. En este pequeño párrafo de “Mi delirio sobre el Chimborazo” Bolívar lo confirma: “Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes”; “¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? Sí podré!”. Podemos notar el espíritu que movía a esos héroes que como Bolívar ivan más allá de la capacidad humana pudiendo en un “mano a mano” entablar conversaciones hasta con los dioses.

Claro está, no me quiero referir aquí a este tipo de actividad montañistica, es con la aparición de ese gran movimiento cultural que trae consigo la revolución europea en la que el hombre comienza a cambiar todos sus esquemas de pensamiento inclusive muchas de las barreras que tan arraigadas estaban en su mente. Se trataba de derrumbar barreras, escalas montañas, surcar los mares es aquí cuando podemos muy bien definir lo que en Europa, específicamente con la escalada de “Mont Blanc”, la montaña más alta de Europa en 1786 en la que estimulados por un filósofo ginebrino que logra unir la fuerza de tres deseos con diferentes intereses pero la misma fuerza por descorrer el velo de lo desconocido… tal vez por conocerse a si mismo, a fin de cuenta ese es el reto por la conquista de las cimas en ese entonces y ahora. Cada paso dado, cada horizonte descubierto, es una incógnita menos en nuestra vida. Esta historia no se detiene y a medida que se va descorriendo el velo los objetivos se van haciendo no solo más difíciles como sucede con las escaladas a las grandes paredes de los Alpes, sino que más y más personas se van involucrando en lo que parece una carrera interminable por alcanzar todas las cimas del mundo no tan solo por unos cuantos “locos” o “héroes” sino por gente con pensamientos más contemporáneos. Evidentemente nuestro país no queda al margen de esta nueva tendencia y con la llegada de todos esos europeos que al igual que sucedió en otros continentes como África, Asia y los Polos, Sur América y en especial Venezuela empieza a ser objetivo del interés de muchos investigadores y pensadores entre los cuales vale la pena destacar a Humboldt que en 1800 entra a Caracas y realiza sus primeros periplos por las montañas que circundan la gran ciudad… hoy en día conocida como “El Ávila”. Evidentemente hay que tomar la premisa de lo humano “MAS DIFICIL Y MÁS ALTO” y lo más importante, con un solo fin: “Por disfrutar el simple hecho de hacerlo”, “de soñar”, “de lograr lo nunca antes logrado”, muy bien expresado por el famoso alpinista francés “Lionel Terray” que le dio un excelente calificativo a esa estirpe de hombres y mujeres… “Los Conquistadores de lo Inútil”.

En Venezuela precisamente con la llegada de estos primeros inmigrantes europeos llega también la voluntad de conocer siempre un poco más de lo que nos mueve como personas y pudiéramos aquí mencionar muchos nombres de pioneros, aventureros o como los queramos llamar, sin embargo, vale la pena citar a Pedro Enrique Bourgoin quien, por primera vez alcanza la cima del Pico El Toro en el año de 1870, considerado el más alto de Venezuela por muchos años por su imponente porte desde la ciudad de Mérida. Con el correr de los años y gracias a ese espíritu inagotable de aventura que caracteriza a los montañistas, 93 años después y evidentemente con la participación de destacadas personalidades que difícilmente podríamos mencionar en el corto espacio de esta reseña, Enrique Bourgoin (nieto) en 1935 logró alcanzar la mayor cumbre del país, evidentemente siguiendo la premisa de antiguas hazañas, junto a Domingo Peña (Un baquiano de la zona) y Marquez Molina.

La carrera por “Lo más alto y lo más difícil” no se detendría por nada, y sin opacar el maravilloso logro de los franceses al escalar el Anapurna en 1950, sin duda alguna la escalada al Everest en 1953 fue considerada en el mundo entero como el logro “limite” de un humano. Este hecho logro elevar a uno de sus autores, el Sherpa Tenzing Norgay, a la condición de “divinidad” porque solo los dioses podían ser capaces de lograr alcanzar “La cima del mundo”, evidentemente estuvo con Norgay el alpinista Neo Zelandes Edmund Hillary ambos integrantes de una expedición inglesa que desde los años 40 trataban de adueñarse de ese record para demostrar una vez más quienes realmente enseñoreaban el mundo. Naturalmente que nuestro país no se iba a quedar atrás en esta serie de “records” que sin duda alguna son “estimulantes” naturales del sentimiento patrio y la capacidad de logro que tienen las personas ante propuestas que “pudieran” ser consideradas sin sentido. En el año 2000, a las puertas de un nuevo siglo y 47 años después de los Ingleses Marcus Tobias y José Antonio Delgado son los representantes venezolanos que les toca llegar a la cima del Everest… muchos se preguntaran y ahora que viene. Bueno, la imaginación humana el reto y los deseos de nuevos horizontes no tienen límites, es un hecho que muchos no entenderán las nuevas tendencias, inclusive llegarán a criticar a quienes puedan perder la vida intentando alcanzar sus ideales pero el hombre seguirá siendo hombre y las montañas siempre “estarán allí” como catedrales abiertas a la introspección y la Aventura. Solo queda hacer a través de este espacio un homenaje a todos aquellos que físicamente no están con nosotros pero que sus pasos abrieron caminos para facilitarnos a nosotros los nuestros.

martes, 23 de junio de 2009

"Cuadruple empate"... Ética en la montaña o "La montaña Ética"



Una vez más surge el dilema entre “ética” y “competencia” (para no utilizar la palabra deporte). En este caso y tal como abordara meses atrás, me pude percatar que se estaba llegando coincidencialmente a un punto en el que una vez más este fenómeno iba a llegar a las páginas de la prensa especializada. La española Edurne Pasaban lograba su duodécimo “ochomil” (El Kangchenjunga) y se perfilaba para el momento como la primera mujer con mayor probabilidad de lograr escalar los “14 ochomiles” en el mundo, sin embargo y de manera lógica no podíamos dejar atrás a la austríaca Gerlinde Kaltenbrunner y la italiana Nives Meroi quienes tienen todos sus ochomiles escalados sin oxígeno. La austriaca quiere escalar los dos que le quedan, K2 y Everest, sin él. A Nives le faltan el Kangchenjunga, Makalu y Annapurna.
Tal como me lo había podido imaginar y a pesar de que ellas hablaran de “un proyecto personal alejado de la rivalidad, de la competición“, nos encontramos en las páginas de los medios que, con la aparición de dos nuevas "contendientes” la Coreanas Oh Eun-Sun y Go Mi-Sun, que haciendo gala de todos los artificios de la tecnología moderna han logrado "escalar" en un tiempo verdaderamente inusitado 11 de las montañas más altas del mundo sin preocuparse mucho por "el como". Esto naturalmente a disgusto de los más "puristas" que comienza a sacar “los trapitos al aire” y a hacerse un planteamiento sobre lo que es o no valido en la escalada a las montañas más altas del planeta.

Edurne Pasaban
En este sentido, y tras ciertas aclaratorias hechas por los entendidos del caso, entre ellos la estudiosa del Himalaya +Elizabeth Hawley y la "Federación Sur Coreana de Montañismo", el ascenso de Oh Eun-Sun fue desconocido y convirtió a la escaladora española Edurne Pasaban como la primera mujer, que luego de su ascenso al "Shisha Pangma", en escalar las 14 montañas de más de 8.000 m. del mundo.
Naturalmente y en este orden de ideas, no se puede dejar de mencionar a Gerlinde Kaltenbrunner, quien en 2011, después de su ascenso al K2 se convierte en la primera mujer en haber escalado todos los 14 ochomiles sin asistencia de oxigeno artificial.

Nirmal Purja

Nuevamente nos preguntamos… ¿Por qué escalamos montañas?, ¿Se trata acaso de probar al mundo que hay seres con características especiales llamados “ochomilistas”?, o es más bien un encuentro personal con los límites de la lógica y el razonamiento humano, que nos permite crecer como personas y sociedad. Estoy seguro que cada montañista tiene un significado particular a todas estas “aventuras” que hoy día son realizadas en los más recónditos lugares del planeta, sin embargo hay valores que van más acorde y son más congruentes con el significado en sí de escalar montañas que van más allá de cualquier discusión. Usar o no medios artificiales, desde un par de botas plásticas isotérmicas hasta las “acostumbradas” botellas de oxigeno, dan una muestra clara de lo limitado de la discusión de los alcances que se han logrado en el área del montañismo del nuevo milenio. El planteamiento a futuro seguramente será quién haga los “14 ochomiles” (Nirmal Purja) en menos tiempo, convirtiendo así está actividad en un show mediático donde sentados en las butacas de nuestras casas nos entretendremos viendo cuantas personas pierden la vida en el intento o el despliegue de marcas llenando con sus vistosos colores prístinos ambientes de las cordilleras más altas del planeta.