viernes, 16 de julio de 2010

Montañas… un cielo sin límites.




No es una novedad el tema de querer “medir”, todo lo que hace el hombre, tal vez en el afán de ponerle una referencia obligada a todo logro para así saber lo “grande” de la empresa… o tal vez como estímulo para hacer cada vez cosas más grandes. A principios de este año, a raíz del planteamiento de escalada de un niño de 13 años a la cumbre más alta de la tierra, el “Sagarmatha” o “Monte Everest”, varias personas se me acercaron para solicitar mi opinión al respecto, a lo cual como es mi costumbre respondía con un tajante: “El limite en las montañas no debe tener números, porque sino deja de ser un ejercicio personal… espiritual”.

Evidentemente todos tenemos limitaciones en uno u otro aspecto en los objetivos de nuestras vidas y afortunadamente esa brecha se puede hacer cada vez más al apoyarnos en las capacidades de nuestro entorno, especialmente la de nuestros semejantes, en este sentido, el valor del montañismo como actividad reveladora de la conciencia humana tiene un “motivo de ser” y es el de la cooperación y la amistad, prueba de ello es el valor intrínseco que posee “La cordada”, elemento fundamental que une a dos o más escaladores en un nexo que trasciende la relación interpersonal de sus componentes, es decir, la Cordada se transforma en un “nexo unitario”, donde el más fuerte es tan fuerte como el más débil, el más rápido como el más lento, y es uno de los pocos momentos en el que las decisiones se concientizan como el resultado de las variables del grupo en unión con la montaña.

No me sorprendí mucho al leer el 22 de mayo, Jordan Romero lograba llegar a la cima del “Monte Everest”, pero no puedo negar que para él será algo que seguramente marcará el camino de su vida haciéndolo probablemente una persona emprendedora y competente en cualquier área que se proponga (
http://www.youtube.com/watch?v=5HszGP5xahE&feature=related). Igualmente tampoco me sentí sorprendido cuando, pocas semanas después pude leer: “Las autoridades chinas han anunciado que a partir del próximo otoño no expenderán permisos de ascensión al Everest (8.848 m) para los menores de 18 años ni para los mayores de 60” http://www.desnivel.com/deportes/expediciones/object.php?o=20140 , a fin de cuentas, aparte de ser “invasores” del pueblo Tibetano (Lugar donde se encuentra el Everest compartido con Nepal), ya esta prohibición la tenía el parlamento comunista de Nepal. En ellos se entiende por ser, como todo régimen comunista, “protector de los destinos del pueblo”, que al parecer son incapaces de cuidar sus propios destinos. Lo que sí me tomó por sorpresa fue la “Bienvenida” que le da la UIAA (Unión de Asociaciones de Alpinismo) al gobierno chino por esta decisión regulatoria a la montaña más alta del mundo.

Siempre me ha parecido que la peor forma de regular algo es “Prohibiendo”, me parece que esto denota incapacidad administrativa donde la EDUCACIÓN debe prevalecer y enseñar normas éticas u de buena conducta que sobre todo, y más aun tratándose de montañas, haga especial énfasis en el cuidado ambiental. Este precedente de la UIAA puede ser comparable a otros en los que el tema del “record”, es decir… los números, son el motivo esencial de esta disertación sobre los límites en la montaña. Durante los años 70, con la aparición del entrenamiento físico como herramienta para superar limites “personales” en la escalada, la UIAA se cerro a la idea de permitir “abrir” una “escala de dificultades” que había sido establecida desde finales de los años 20 del siglo pasado gracias a la participación del alpinista Willo Welzembach. Esto trajo un movimiento de montañistas y escaladores que veían la implantación de este sistema como una ofensa a la posibilidad de superación de la persona. Messner comenta: “Sin duda habríamos implantado antes el “Alpinismo Puro” en los Alpes si los “veladores de las buenas costumbres” no hubieran intentado impedirlo”. De igual manera en 1970 Dietrich Hasse también habla del tema al mencionar: “Sería una estupidez creer que el VI grado es insuperable. He llegado a esta conclusión comparando el momento actual del alpinismo con las ascensiones que realizamos en los años de la posguerra en el Elbsandtein, donde llegamos a creer que habíamos rozado “el limite de lo humanamente posible” en escalada libre”.

En esta oportunidad no se trata de ponerle gradación a la dificultad, sino edad al montañista. Hoy se discuten dos “topes”, 18 y 60 años como si el anhelo por llegar a una meta tuviera edad o el aprendizaje estuviera enmarcado por el tiempo. Personalmente entiendo el riesgo que implica la práctica del montañismo como disciplina, potencializando este riesgo más aún en los extremos determinados por la juventud temprana y la vejez tardía, sin embargo factores como el “libre albedrío”, la “experiencia”, “responsabilidad”, “acondicionamiento físico”, y una larga lista de etcéteras son más importantes que los resultados implícitos del riesgo que la vida misma nos plantea desde el momento mismo de nuestro nacimiento. Para mi… El cielo no es el límite, porque en las Montañas… el cielo no tiene límites.

martes, 11 de mayo de 2010

Montañismo… Entre Idolos y Heroes.



No hace falta mucho esfuerzo para darse cuenta de la capacidad del hombre por emprender hazañas, que en un principio pueden ser incomprendidas pero que con el correr del tiempo nos van mostrando la necesidad de conocer nuestro entorno y tal vez… a nosotros mismos. En este orden de ideas, las montañas han sido uno de los mejores lugares para desarrollar este “ejercicio” porque, caracterizadas por ambientes hostiles que rallan en condiciones en las que ninguna persona podría subsistir sin riesgo de su propia vida, los seres humanos han encontrado explicación a muchos de los fenómenos que ocurren a su alrededor.

Evidentemente partiendo de esta premisa, podremos darnos cuenta que todos los países incluyen dentro de su contenido cultural las montañas como elemento mágico religioso, en el que hombres “superdotados” o dioses realizan proezas que marcan el destino de su gente. Suramérica en este sentido no escapa a esta realidad ya que una de las cordilleras montañosas más grandes del planeta atraviesan su geografía de extremo a extremo, tanto así que florecieron culturas tan importantes como los Incas, Chibchas, Timotes y otras más, en las que “Chamanes” y Hechiceros se debatían la capacidad de poder ascender a los montes y aplacar la ira de los dioses que habitaban en ellos. Sabemos que inclusive hombres como Pizarro, San Martín o Bolívar tuvieron que lidiar con las montañas para demostrar que “hasta los dioses” de las montañas marchaban a la par de sus ideales de liberación. En este pequeño párrafo de “Mi delirio sobre el Chimborazo” Bolívar lo confirma: “Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes”; “¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? Sí podré!”. Podemos notar el espíritu que movía a esos héroes que como Bolívar ivan más allá de la capacidad humana pudiendo en un “mano a mano” entablar conversaciones hasta con los dioses.

Claro está, no me quiero referir aquí a este tipo de actividad montañistica, es con la aparición de ese gran movimiento cultural que trae consigo la revolución europea en la que el hombre comienza a cambiar todos sus esquemas de pensamiento inclusive muchas de las barreras que tan arraigadas estaban en su mente. Se trataba de derrumbar barreras, escalas montañas, surcar los mares es aquí cuando podemos muy bien definir lo que en Europa, específicamente con la escalada de “Mont Blanc”, la montaña más alta de Europa en 1786 en la que estimulados por un filósofo ginebrino que logra unir la fuerza de tres deseos con diferentes intereses pero la misma fuerza por descorrer el velo de lo desconocido… tal vez por conocerse a si mismo, a fin de cuenta ese es el reto por la conquista de las cimas en ese entonces y ahora. Cada paso dado, cada horizonte descubierto, es una incógnita menos en nuestra vida. Esta historia no se detiene y a medida que se va descorriendo el velo los objetivos se van haciendo no solo más difíciles como sucede con las escaladas a las grandes paredes de los Alpes, sino que más y más personas se van involucrando en lo que parece una carrera interminable por alcanzar todas las cimas del mundo no tan solo por unos cuantos “locos” o “héroes” sino por gente con pensamientos más contemporáneos. Evidentemente nuestro país no queda al margen de esta nueva tendencia y con la llegada de todos esos europeos que al igual que sucedió en otros continentes como África, Asia y los Polos, Sur América y en especial Venezuela empieza a ser objetivo del interés de muchos investigadores y pensadores entre los cuales vale la pena destacar a Humboldt que en 1800 entra a Caracas y realiza sus primeros periplos por las montañas que circundan la gran ciudad… hoy en día conocida como “El Ávila”. Evidentemente hay que tomar la premisa de lo humano “MAS DIFICIL Y MÁS ALTO” y lo más importante, con un solo fin: “Por disfrutar el simple hecho de hacerlo”, “de soñar”, “de lograr lo nunca antes logrado”, muy bien expresado por el famoso alpinista francés “Lionel Terray” que le dio un excelente calificativo a esa estirpe de hombres y mujeres… “Los Conquistadores de lo Inútil”.

En Venezuela precisamente con la llegada de estos primeros inmigrantes europeos llega también la voluntad de conocer siempre un poco más de lo que nos mueve como personas y pudiéramos aquí mencionar muchos nombres de pioneros, aventureros o como los queramos llamar, sin embargo, vale la pena citar a Pedro Enrique Bourgoin quien, por primera vez alcanza la cima del Pico El Toro en el año de 1870, considerado el más alto de Venezuela por muchos años por su imponente porte desde la ciudad de Mérida. Con el correr de los años y gracias a ese espíritu inagotable de aventura que caracteriza a los montañistas, 93 años después y evidentemente con la participación de destacadas personalidades que difícilmente podríamos mencionar en el corto espacio de esta reseña, Enrique Bourgoin (nieto) en 1935 logró alcanzar la mayor cumbre del país, evidentemente siguiendo la premisa de antiguas hazañas, junto a Domingo Peña (Un baquiano de la zona) y Marquez Molina.

La carrera por “Lo más alto y lo más difícil” no se detendría por nada, y sin opacar el maravilloso logro de los franceses al escalar el Anapurna en 1950, sin duda alguna la escalada al Everest en 1953 fue considerada en el mundo entero como el logro “limite” de un humano. Este hecho logro elevar a uno de sus autores, el Sherpa Tenzing Norgay, a la condición de “divinidad” porque solo los dioses podían ser capaces de lograr alcanzar “La cima del mundo”, evidentemente estuvo con Norgay el alpinista Neo Zelandes Edmund Hillary ambos integrantes de una expedición inglesa que desde los años 40 trataban de adueñarse de ese record para demostrar una vez más quienes realmente enseñoreaban el mundo. Naturalmente que nuestro país no se iba a quedar atrás en esta serie de “records” que sin duda alguna son “estimulantes” naturales del sentimiento patrio y la capacidad de logro que tienen las personas ante propuestas que “pudieran” ser consideradas sin sentido. En el año 2000, a las puertas de un nuevo siglo y 47 años después de los Ingleses Marcus Tobias y José Antonio Delgado son los representantes venezolanos que les toca llegar a la cima del Everest… muchos se preguntaran y ahora que viene. Bueno, la imaginación humana el reto y los deseos de nuevos horizontes no tienen límites, es un hecho que muchos no entenderán las nuevas tendencias, inclusive llegarán a criticar a quienes puedan perder la vida intentando alcanzar sus ideales pero el hombre seguirá siendo hombre y las montañas siempre “estarán allí” como catedrales abiertas a la introspección y la Aventura. Solo queda hacer a través de este espacio un homenaje a todos aquellos que físicamente no están con nosotros pero que sus pasos abrieron caminos para facilitarnos a nosotros los nuestros.

sábado, 3 de abril de 2010

Ávila… Más allá de las llamas y la política




Queridos amigos, tampoco soy muy dado a ofrecer opiniones al respecto de algo tan "delicado" como lo es el "deplorable" estado en el que se encuentra nuestro país... Que a fin de cuentas es el MISMO ESTADO EN EL QUE SE ENCUENTRA EL ÁVILA. Digo esto porque a fin de cuentas los culpables (No los responsables) somos nosotros mismos, los que día a día recorremos sus senderos y no hacemos nada al ver como no se cumplen las más mínimas normas de protección ambiental en lo que representa, no solo para Caracas sino para el país, uno de los tesoros más grandes que tenemos.

Invasiones, indigentes, robos, grupos de extinción de incendios mal equipados y/o mal entrenados, Guardaparques sin ninguna función específica, y un sin número de problemas a los cuales nosotros como "grupos de usuarios" no damos una queja formal ante las autoridades, la prensa y/o los organismo competentes.

Con la foto grandielocuente (de autor desconocido) que "rodó" en la Red, daba tristeza ver como ante nuestros ojos cientos de hectáreas ardían sin que ninguno de nosotros hiciera algo excepto decir "viste que feo el incendio del Ávila". Era impresionante ver en los sectores donde se combatían las llamas como los "escasos" funcionarios trabajaban bajo las más penosas condiciones de escasez de recursos, incluyendo los más básicos.

Ahora se habla de reforestación, yo me pregunto, cuantos caraqueños subiremos al Ávila y ofreceremos parte de nuestro tiempo para "reforestar" y asumir un trabajo que hasta cierto punto le toca al Estado, cuantos de nosotros, especialmente los que tienen conocimientos en estos menesteres están dispuestos a ofrecer su experticia en dar soluciones a cosas básicas antes de una reforestación como lo son "el riego", el acondicionamiento del terreno, los viveros para las plantas, la logística del proceso con todos sus recursos, especialmente los económicos... Cuantos de nosotros estamos dispuestos a entender que cambiar lo que está sucediendo es solo nuestra responsabilidad porque a fin de cuentas... EL GOBIERNO LO ESCOGE EL PAÍS, y el País somos nosotros, y administrar sus recursos, entre ellos sus Parque Nacionales es tarea del Estado. “AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR”.

Por suerte algunas personas han tomado la iniciativa de solicitar a usuarios y empresas el apoyo necesario para esta titánica labor que implica rescatar de las cenizas el verdor de nuestra amada montaña, “AVILA VERDE”, surge de la espontaneidad de personas que como Lilian Tintori y la organización “Green Peace Venezuela” sin dejar de mencionar a otros que se han referido al tema, que viendo la inoperancia e inefectividad de las “verdaderas autoridades”, han tomado la batuta de algo que es nuestro, proteger la vida, proteger nuestros recursos naturales, que son la garantía de nuestro futuro… El de nuestros hijos.

Ahora solo quedan dos cosas, como en todo lo que respecta a nuestro país: UNIÓN y PARTICIPACIÓN, sin esto pereceremos en el intento y una vez más vencerá la decidía y “El Ávila” seguirá muriendo… de la mano de nuestro futuro.

domingo, 17 de enero de 2010

Entre Símbolos y Valores… la tragedia del “Bolívar”.




2010, el año del tigre abre sus puertas para la lucha de lo que año tras año parece no terminar. Mis continuos viajes alrededor del país… y fuera de él, me sumergen en un enriquecedor cansancio que me hace notar como lo más preciado del país se va desmembrando a pasos agigantados. Los campesinos empobrecen, los paisajes se destruyen… las esperanzas se desvanecen.
Hemos aprendido a valorar lo que es nuestro en un lento caminar por la historia de nuestras vidas, una cultura nos ha cobijado y hemos llevado adelante el “proyecto” que mal que bien nos ha identificados como “venezolanos”. A pesar de cualquier cosa y de tantos desmanes que hemos superado aún mantenemos el orgullo, no se si llamarlo “fe”, de que estamos en uno de los países más hermosos del mundo… claro, no podría ser de otro modo, es un país joven donde casi el 40% de la población es menor de 18 años, el país escasamente tiene 500 años, es decir, nos encontramos en pleno crecimiento, tal vez en nuestra más cruda adolescencia, sin embargo no podemos dejar de valorar todo lo que hemos aprendido durante nuestro paso por estas tierras de Bolívar o como diría Humboldt (Que suena más universal) por estas “Regiones Equinocciales”.
En Venezuela ha habido médicos, de los buenos (Jacinto Convit, Fernández Morán, José María Vargas, etc), escritores (Teresa de la Parra, Miguel Otero Silva, Arturo Uslar Pietri, etc), músicos (Teresa Carreño, Simón Díaz, Gustavo Dudamel, etc.), campesinos, deportistas, obreros… tal vez pueda excluir a alguien, sin duda que sí, pero no lo hemos hecho tan mal, sin embargo ha llegado el momento de no dejar torcer el camino, el momento de entrar en nuestra más floreciente juventud para no tener el futuro oscuro de aquel joven que bajo una mala dirección tomó las decisiones erradas y las cicatrices marcaron el resto de su vida para convertirlo en un ser mediocre, triste y sin valores.
En mi caso particular, considero que Venezuela me ha brindado la oportunidad de descubrir un mundo nuevo en cada paso que he dado, maravillosas personas, entre ellos mi familia, me han permitido descubrir un mundo lleno de cosas nuevas hacia los 4 puntos cardinales de una geografía cargada de magia y abundancia, la misma abundancia que nos ha hecho despreocupados y ha permitido que tanto aprovechador nos venga a arruinar lo que nos ha costado toda una vida. Sin embargo, bajo esta premisa, no puedo negar los valores que he aprendido subiendo las montañas que levantan tan hermosa tierra tropical hacia el cielo, o las selvas que cubren de misterios cada centímetro del país. He aprendido a tener valores, sustentados estos en muchos de los “símbolos” que definen nuestra nacionalidad, es importante destacar que ellos van mucho más allá de elementos políticos, culturales, nacionales, etc… pongamos un ejemplo. Para mi como “montañista”, después de haberme formado en estas lides, y haber logrado subir al punto más alto de nuestra geografía… naturalmente el Pico Bolívar (13 de Abril de 1974), en ese entonces, me llamó mucho la atención encontrarme con el inmenso “Busto de Bolívar” en este punto tan alejado de la geografía nacional, para mi era incomprensible. Más adelante esto me llevo a indagar como era posible que algunas personas, aún 5 años antes de yo haber nacido, ya habían colocado la impresionante escultura en la cumbre de nuestro país. Leyendo, indagando, me di cuenta que personajes casi heroicos, esos que nos estimulan y nos dan ejemplo para seguir adelante, habían generado un hermoso proyecto llamado “Junta Pro Monumento”, en el que se estimulaba a montañistas de toda la geografía venezolana a escalar hasta este hermoso hito geográfico y rendir los honores al padre la patria. Nombres como el de Enrique Bourgoin, Carlos Chalbaud, Carlos Lacruz, Juan Vicente Carrillo, entre otros, se habían dado a la tarea de, no solo conseguir los fondos, sino realizar el enorme esfuerzo de llevar la pesada y enorme escultura a los 4.986 metros que culminan nuestra geografía. Tal vez muchos no sabían de la existencia del busto en este lugar y menos aún lo habrían visto personalmente, pero se trataba de un símbolo, uno de esos símbolos que consolidan nuestra identidad como lo que somos, venezolanos y en este caso particular… “Montañistas Venezolanos”.

A diferencia de otros, no quiero discutir el valor ecológico o estético de una escultura en la cumbre de una montaña, más si su significado, el de los valores que movieron a aquellos “montañistas” de los años 30 a fijarse una meta y a lograrla bajo el estímulo de la Patria, de Bolívar, su máximo héroe. Evidentemente los tiempos cambian, los valores también, pero en toda sociedad progresista van hacia adelante y nos damos cuenta porque las cosas mejoran, hay más gente haciendo cosas nuevas, todo es más fácil… hay más ejemplos que seguir. En nuestro caso no es así, nos damos cuenta como todo se ha hecho más difícil, hemos perdido el entusiasmo… los valores, hemos perdido muchos símbolos que nos identificaban.
En Enero del 2010, otro símbolo se ha perdido, el Pico Bolívar ya no tiene su “Busto Original” , alguien determinó que estaba deteriorado y optó por encontrarle un nuevo lugar… La gobernación del Estado Mérida. De igual manera se colocó una REPLICA (https://www.aporrea.org/actualidad/n155562.html).  Lo bueno es que, con Busto o sin Busto, las montañas siguen abiertas a todo ese espíritu de aventura que permita abrir nuevos caminos, siempre habrá la posibilidad de recordar grandes hazañas y así como Domingo Peña y Enrique Bourgoin serán siempre recordados por haber subido el “Busto del Libertador” al Pico Bolívar, "Oros" siempre serán recordados por haberlo bajado.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Código de ética en la montaña


La Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo UIAA acaba de publicar el 11 de Diciembre, su "Código de Ética en la Montaña". Vale la pena dar un vistazo a su contenido:



Declaración de Ética en la Montaña:


1. Responsabilidad individual:
Alpinistas y escaladores practican su deporte en situaciones en las que existe un riesgo de accidente y donde la ayuda exterior que participar en esta actividad asumiendo su propio riesgo y siendo responsables de su propia seguridad.Las acciones de los individuos no deben poner en peligro a los que les rodean, ni dañar al entorno. Por ejemplo, la fijación de los anclajes en las rutas nuevas o existentes, no pueden ser aceptadas automáticamente.

2. Espíritu de equipo:
Los miembros de un equipo debe estar preparados para hacer concesiones a fin de equilibrar las necesidades y capacidades de todo el grupo. La subida siempre será más exitosa si los miembros apoyan y alientan a otros.

3. Escalada y Montañismo de la Comunidad:
Cada persona que encontramos en las montañas o en una pared de roca se merece el mismo respeto. Incluso en lugares remotos y las situaciones de estrés, debemos tratar siempre a los demás como queremos que nos traten a nosotros.

4. Visitar países extranjeros:
Cuando somos invitados en países extranjeros, siempre debemos comportarnos de manera cortés y con moderación. Debemos mostrar consideración a la población local y hacia su cultura ya que son nuestros anfitriones. Debemos respetar la ética local de escalada y y no taladrar ni colocar anclajes fijos en lugares donde haya una ética tradicional en su contra o donde no haya una ética establecida. Respetaremos las montañas sagradas y otros lugares sagrados y siempre buscaremos maneras de beneficiar y ayudar a las economías locales y las personas. La comprensión de las culturas extranjeras forman parte de una experiencia de escalada completa.

5. Responsabilidades de Guías de Montaña y otros líderes:
Cada guías de montaña profesional, otros líderes y miembros de los grupos, debe comprender sus respectivos papeles y el respeto de las libertades y los derechos de otros grupos e individuos. En esta declaración, reconocemos el alto nivel de la práctica alcanzado por el órgano profesional de los guías de montaña.

6. Situaciones de emergencia, heridos y muerte:
Debemos estar preparados para emergencias y situaciones que dan lugar a graves accidentes y la muerte. Todos los participantes en deportes de montaña deben entender de manera clara los riesgos y peligros, y la necesidad de tener los conocimientos y el equipo necesarios. Tienen que estar dispuestos a ayudar a otros en el caso de una emergencia o de accidentes y también estar preparado para enfrentar las consecuencias de una tragedia. Es de esperar que operadores comerciales, en particular, adviertan a sus clientes que sus objetivos pueden tener que ser sacrificados para ayudar a otros que estén en peligro.

7. Acceso y Conservación:
Creemos que la libertad de acceso a las montañas y acantilados de manera responsable manera es un derecho fundamental. Siempre debemos practicar nuestras actividades en el medio ambiente de manera sensible y ser proactivos en la preservación de la naturaleza y el paisaje. Debemos respetar siempre las restricciones de acceso y normas acordadas por los escaladores con las organizaciones de conservación de la naturaleza y las autoridades.

8. Estilo:
La calidad de la experiencia y cómo resolver un problema es más importante que si tenemos éxito o no. Siempre debemos tratar de no dejar rastro en la roca o en la montaña.
Marcha de aproximación al K2.

9. Primeras ascensiones:
El primer ascenso de una ruta o una montaña es un acto creativo. Deberá completarse de una manera al menos tan buena como el estilo y las tradiciones de la región. Se debe informar exactamente de la forma en que se logre el ascenso.
10. Patrocinio, Publicidad y Relaciones Públicas
La cooperación entre los patrocinadores y los montañeros o escaladores debe ser una relación profesional que sirva a los intereses de los deportes de montaña. Es la responsabilidad de la comunidad de los deportes de montaña "para educar e informar tanto a los medios de comunicación y al público de una manera proactiva.

11. El uso de oxígeno suplementario en Montañismo:
El uso de oxígeno suplementario en el montañismo de altura ha sido objeto de debate durante varios años. En este debate, entre los diferentes componentes relacionados con el temas se pueden distinguir los aspectos médicos y las consideraciones éticas. Los aspectos médicos deben ser de suma importancia para todos los montañeros. Los eticos son consideraciones que es mejor dejar que los escaladores tomen de manera individual; eso si, siempre que un escalador haga uso de oxígeno, debe tener en cuenta que debe eliminar las botellas usadas de la montaña.

12. Guía comercial de de expediciones de gran altura:
Es de esperar que los operadores comerciales, especialmente aquellos sin cualificación, que intentan picos de 8000m u otros comparables donde las posibilidades de rescate sean reducidas advertirán las limitaciones de los clientes a su cuidado. Todos los esfuerzos deben hacerse para garantizar la seguridad de este tipo de clientes y también para advertir a sus clientes de que los planes pueden limitarse para ayudar a otros que estén en peligro en la montaña.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Camino incierto… pero “cierto”




Este año se escapa con un sigilo inquietante en el que una suma de “Proyectos” realizados no dejan de sumirme en una extraña duda de si ha sido o no un año productivo. Creo que esto me deja bien claro el hecho de que, a veces, el objetivo no es tan importante como la manera en que recopilamos experiencias en el camino hacia el logro. El problema está aquí, cuan reconfortantes y positivas son estas experiencias. Si las pongo en la balanza, mi conclusión es que estamos inmersos en un arduo camino. Creo que nos ha tocado escalar la ruta más difícil de esta montaña llamada “tierra”. Vemos hacia arriba, hacia adelante y notamos que la escarpada cada vez es más difícil, muchos ya han abandonado, otros sienten que hemos errado el camino. Esta ruta no es nueva, ya habíamos comenzado hace años, pero siempre dejabamos todo para “después”. No nos preparamos los suficientes y ahora estamos aquí, desafiando la caída, la nuestra y la de los que están con nosotros.

Hay algunos que nos apasionan las cosas difíciles, sabemos que en ellas se puede innovar y entendemos el cuidado que hay que tener en cada paso. Además, todo camino tiene su final, toda escalada su cumbre y mientras más difícil el logro… más grande la satisfacción. Eso si, no puede haber dudas, no hay nada peor que la incertidumbre, ella hace que el camino se nuble, doblega las fuerzas y nos roba la pasión. Creo que todos estamos escalando la misma “ruta”… le pudiéramos poner el nombre de “VENEZUELA”, por los Andes, por sus costas… tal vez por su gente. Viene a mi mente, a principio de los años 80, en los que con mi gran amigo y “hermano” de montaña ecuatoriano Manuel Jácome abriéramos una nueva ruta en el volcán “Cotacachi” de Ecuador, llamamos a la ruta “Venezuela”… el orgullo llenaba el logro de un esfuerzo lleno de peligros e incertidumbre. Pero desde un principio sabíamos que lo lograríamos.

Este año las cosas se han hecho más difíciles. He tenido la oportunidad de viajar a Tibet, un país “aplastado” por ideologías totalitarias en el que las mentes se ofuscan y el futuro se hace incierto, y como cuando voy a la montaña, siempre pienso en el regreso, el regreso a mi realidad, esa en la que quiero ser libre de escoger yo mi camino y tal vez… orientar a mis hijos a que tomen el suyo, pero me doy cuenta que cada vez el camino se hace más difícil. Ahora ya no hablamos de Venezuela, ahora es la Tierra, es una lucha entre “pobres” y “ricos”, entre “desarrollados” y “en vías de desarrollo”, “productores de energía” y “consumidores”… son demasiadas diferencias para poder entender que todos estamos escalando la misma montaña… una montaña llamada “TIERRA”. Son diferentes “rutas”, “técnicas” y compañeros de “cordada” pero solo una meta y esa meta es la SUPERVIVENCIA, la de nuestros hijos, la de los que nos acompañan en este esfuerzo por tratar de llevar un mensaje más cónsono ante la indolencia de muchos “lideres” que solo están borrachos por el logro del poder y el dinero.

Seguro de que el próximo año el brillo de la nieve y la claridad de los horizontes desde lo alto de una arista nos brindará la posibilidad de tener éxito en lo que nos propongamos… en lograr la cumbre. Porque con nosotros o sin nosotros, SIEMPRE HABRÁ UN CAMINO… SIEMPRE HABRÁ UNA CUMBRE.

lunes, 19 de octubre de 2009

Kailash... La montaña interior


Kailash… La montaña interior.

Estar tan lejos fuera de casa puede resultar una eternidad, aunque si se mide en función de las experiencias vividas, puedo concluir que en Tibet el tiempo no se mide por el calendario… se mide por las experiencias y de esas, siempre se traen muchas. Han pasado varios años, en los que el nombre del “Kailash” ha estado resonando en mi mente y con toda mi fuerza siempre he concretado un programa que me permita, con un grupo idóneo, ponerse en contacto directo con un país y una cultura, que a pesar de su valor como sociedad, pudiéramos llamar… “En peligro de extinción”.

Solo al salir del Tibet, en cualquier balcón de hotel en “Kodary” (Población fronteriza de Nepal con Tibet) puede ser una “Atalaya” desde la cual, nos podemos percatar de la vivencia de los días transcurridos en esta remota tierra del mundo. Al dejar el “Puente de la amistad” que divide la vida estos dos países (Nepal y Tibet) en dos trozos movidos por ritmos diferentes, culturas diferentes. Son momentos que marcan definitivamente el cambio entre una vida humilde pero con alegría (Kodary-Nepal) y la otra (Zangmu-Tibet) opulenta pero oprimida y triste. Para mi, entrar y salir de Tibet (Hoy invadido por China), es una experiencia en la que queda de manifiesto la opresión de un estado “totalitario” sobre sus países vecinos. Restricciones en los medios de comunicación, Internet, literatura, en la que la menor presencia del Dalai Lama implica el decomiso o la destrucción. Pasar unas horas en la frontera, y superar el “tapón humano” en las oficinas de migración chinas bajo el más absurdo proceso de corrupción… pueden representar 30 minutos de derechos ajenos “violados” para nada, para luego pasar horas en un balcón de un “Guest House” oyendo indiferente el cornetéo, al caos… siempre se resolverá, siempre se ha resuelto, cada mañana durante horas lo imposible se hace posible en el pueblo de “Kodary”.

El Kailash, para mi fue la materialización de un sueño. Se trataba de visitar un lugar que más allá de este mundo, nos transportaría hacia otra dimensión, se trataba de visitar una montaña que no significaba nada si se veía por fuera, era una montaña que había que visitarla con nuestra presencia interior. Creo que esto no fue muy difícil, desde el momento en que entré a Tibet, la realidad de una China que trata de modificar a pasos agigantados no solo la cultura sino también el ambiente de una tierra que durante muchos años se ha negado a sucumbir a esta barbarie, me obligó a encerrarme en mi mundo y tratar de hacer caso omiso a una serie de hechos que se ivan desarrollando día tras día confirmando lo que ya había escuchado sobre este país de montañas profundas a través de las cuales se llegaba a otra dimensión. Hoy por hoy creo que esas puertas se han cerrado, El Estado Chino creo que está poco interesado en mundos que estén más allá de la economía y el poder político que representa el anexarse un territorio que además de sus privilegios fronterizos es la principal fuente de agua y algunas riquezas minerales de China.

Pero la realidad va más allá, la riqueza de Tibet radica en que su cultura tiene mucho que enseñar a la sociedad actual, enseñarnos como el trabajo justo es la base de un mundo interior rico y proclive en el que cada día el esfuerzo personal es la base de la “supervivencia”… porque Tibet está sobreviviendo. Para mi percatarme de esto no fue muy complicado después de atravesar más de 800 km. por tierra y poder compartir con esos rincones escondidos en los que los años hablaban por si solos de una tierra desvastada a punta de violencia y destrucción. En cada rincón ruinas de lo que había sido una cultura ancestral adaptada a uno de los lugares más difíciles del mundo en los que, un gran desierto a más de 4.500 metros de altura alberga a una de las poblaciones más fuertes y pacificas que nos podamos imaginar. Nómadas que con sus hábitos ancestrales han podido convivir con la paz de estas montañas y la violencia del invasor, manteniendo a pesar de todo su orgullo, su identidad y sobre todo su cultura, esa misma que permite convertir algunos lugares terrenos en “sucursales” del mundo espiritual, como en nuestro caso fue el “Monte Kailash” y el “Lago Manasarovar”, donde nos podemos percatar que, en efecto, más allá de esa realidad cruda y violenta como lo es la invasión China a este país, un pueblo sigue profundizando sus creencias y visitando a sus Dioses tal como lo hacían hace cientos de miles de años. Girar alrededor de esta hermosa montaña (El Kailash) es como sumergirse en una dimensión en la que desaparece la violencia y en la que el tema de las diferencias culturales o religiosas dan paso a otra dimensión, la dimensión de “La Fe”. Esa misma fe que nos mantiene a todos pensando en que las cosas van a cambiar… tienen que cambiar. Esa misma fe que nos obliga a seguir adelante escalando nuestra… MONTAÑA INTERIOR.

martes, 23 de junio de 2009

"Cuadruple empate"... Ética en la montaña o "La montaña Ética"



Una vez más surge el dilema entre “ética” y “competencia” (para no utilizar la palabra deporte). En este caso y tal como abordara meses atrás, me pude percatar que se estaba llegando coincidencialmente a un punto en el que una vez más este fenómeno iba a llegar a las páginas de la prensa especializada. La española Edurne Pasaban lograba su duodécimo “ochomil” (El Kangchenjunga) y se perfilaba para el momento como la primera mujer con mayor probabilidad de lograr escalar los “14 ochomiles” en el mundo, sin embargo y de manera lógica no podíamos dejar atrás a la austríaca Gerlinde Kaltenbrunner y la italiana Nives Meroi quienes tienen todos sus ochomiles escalados sin oxígeno. La austriaca quiere escalar los dos que le quedan, K2 y Everest, sin él. A Nives le faltan el Kangchenjunga, Makalu y Annapurna.
Tal como me lo había podido imaginar y a pesar de que ellas hablaran de “un proyecto personal alejado de la rivalidad, de la competición“, nos encontramos en las páginas de los medios que, con la aparición de dos nuevas "contendientes” la Coreanas Oh Eun-Sun y Go Mi-Sun, que haciendo gala de todos los artificios de la tecnología moderna han logrado "escalar" en un tiempo verdaderamente inusitado 11 de las montañas más altas del mundo sin preocuparse mucho por "el como". Esto naturalmente a disgusto de los más "puristas" que comienza a sacar “los trapitos al aire” y a hacerse un planteamiento sobre lo que es o no valido en la escalada a las montañas más altas del planeta.

Edurne Pasaban
En este sentido, y tras ciertas aclaratorias hechas por los entendidos del caso, entre ellos la estudiosa del Himalaya +Elizabeth Hawley y la "Federación Sur Coreana de Montañismo", el ascenso de Oh Eun-Sun fue desconocido y convirtió a la escaladora española Edurne Pasaban como la primera mujer, que luego de su ascenso al "Shisha Pangma", en escalar las 14 montañas de más de 8.000 m. del mundo.
Naturalmente y en este orden de ideas, no se puede dejar de mencionar a Gerlinde Kaltenbrunner, quien en 2011, después de su ascenso al K2 se convierte en la primera mujer en haber escalado todos los 14 ochomiles sin asistencia de oxigeno artificial.

Nirmal Purja

Nuevamente nos preguntamos… ¿Por qué escalamos montañas?, ¿Se trata acaso de probar al mundo que hay seres con características especiales llamados “ochomilistas”?, o es más bien un encuentro personal con los límites de la lógica y el razonamiento humano, que nos permite crecer como personas y sociedad. Estoy seguro que cada montañista tiene un significado particular a todas estas “aventuras” que hoy día son realizadas en los más recónditos lugares del planeta, sin embargo hay valores que van más acorde y son más congruentes con el significado en sí de escalar montañas que van más allá de cualquier discusión. Usar o no medios artificiales, desde un par de botas plásticas isotérmicas hasta las “acostumbradas” botellas de oxigeno, dan una muestra clara de lo limitado de la discusión de los alcances que se han logrado en el área del montañismo del nuevo milenio. El planteamiento a futuro seguramente será quién haga los “14 ochomiles” (Nirmal Purja) en menos tiempo, convirtiendo así está actividad en un show mediático donde sentados en las butacas de nuestras casas nos entretendremos viendo cuantas personas pierden la vida en el intento o el despliegue de marcas llenando con sus vistosos colores prístinos ambientes de las cordilleras más altas del planeta.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Montañas y vida


Cada paso abre un mundo de experiencias que me llenan de vida, me permiten vivir mis propios límites y conocer un poco los de mi entorno… esa es la montaña, esa es el camino que yo conozco, el que siempre me ha permitido crecer y entender desde mi punto de vista particular muchos de los fenómenos que han surgido a lo largo de la historia del Montañismo.

Con mucha inquietud, me han llegado comentarios y opiniones sobre una grabación de la muerte de un Guía Mendocino en el Aconcagua que ha estado circulando en la “red” (http://www.youtube.com/watch?v=j6WxFqu5jIE), no es la primera vez, ni creo será la última que un fenómeno de esta índole circule entre los que “hacen vida” en la actividad de la montaña. Cosas como la acontecida en esta grabación suelen suceder más a menudo de lo que nos lo imaginamos, pero la falta de documentación que genere ese efecto “publicitario” permite que pasen “bajo la mesa” y no dejen de ser meras casualidades estadísticas.

Los lugares de acceso masivo de visitantes, como en este caso pudiera ser la ruta “normal” del Aconcagua, da pie a que muchas personas poco o mal preparadas se adentren en un mundo que les es ajeno, tornando ese mismo ambiente en algo que muchas veces puede convertirse en “inhumano”. Las emergencias en las altas montañas están de la mano del que osa adentrarse en ellas sin el más mínimo respeto por lo que ellas representan para aquellos que dedican su vida a recorrer estos ambientes mágicos en los que se logra un perfecto equilibrio entre la persona y el ambiente, ensalzando la vida a tal grado que algunas veces y aunque la muerte nos sorprenda repentinamente esta no es más que el reflejo de una fuerza de vida en la búsqueda de ideales superiores, valga la pena aquí mencionar los nombres de esos tan queridos amigos que no dejaron otra cosa que aprendizaje como José Luís Pereira, Marcos Bustamante, José Antonio Delgado, entre otros. Su partida fue sin duda dolorosa para todos, sin embargo lejos estuvo de un “deplorable” espectáculo mediático, en los que se usara la tragedia para ensalzar la muerte, al contrario, ellos fueron a pesar de su desaparición física portadores de un mensaje de vida, donde las montañas fueron el camino hacia una cumbre superior… su cumbre de vida.

Lamento sin duda la muerte de Federico Campanini, pero más lamento la dolorosa actuación de aquellos que no supieron comprender el verdadero significado de la vida… de las MONTAÑAS.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Entre Caminos y Cumbres






Entre caminos y cumbres




Era un mañana de Febrero del año 1981 y me encontrba agazapado en una repisa helada de la Pared Sur del Aconcagua, esperaba la orden de Manuel, que varios metros más arriba se abría paso entre la gelida pared de la ¨Barrera de Seracs¨... pocos minutos más tarde un accidente ¨cotidiano¨ transformaría esta experiencia en una de las más importantes de mi vida.

Desde el principio de las grandes conquistas del hombre se ha hecho el planteamiento sobre la importancia o no de lograr metas concretas dentro del proponerse ciertos objetivos, sin embargo la historia nos ha hecho ver como el camino de los hombres se ha forjado con los pequeños aportes personales que han servido para construir la historia, que no solo se ha conformado con objetivos sino también con experiencias que a través del tiempo han abierto el paso a otras más innovadoras que se sustentan con la tradición y la historia.

Viene a mi mente el ascenso de Mallory e Irvine en Junio de 1924 en el que ambos desaparecen en las proximidades de la cumbre del Everest comenzando así desde ese entonces el debate por el hecho de si ambos habían llegado o no a la cima de la montaña más alta del mundo. Cabe aquí la pregunta... ¿Es que acaso eso tiene importancia?, no es más importante plantearnos lo interesante de dos individuos ubicados en un momento histórico en el que el simple hecho de llegar al Himalaya era una proeza humana en la que la carencia de equipos e infraestructura hacia este esfuerzo algo impensable para cualquier ser humano. ¿No vale la pena analizar la importancia que este hecho tuvo para las siguientes generaciones en la conquista de estas grandes montañas e inclusive en la consecución del famoso ascenso de Hillary y Tensing en 1953?. Evientemente ambas cosas son importantes y el planteamiento debería ser el de la realización del mayor esfuerzo personal por el logro del objetivo. Las circunstancias deben confabularse en un momento preciso en el que la suma de los elementos dé un producto muy cercano a lo que nos podemos atrever a llamar ¨éxito¨.

Me he visto en la necesidad de crear este espacio de discusión a raiz de algunas noticias erradas relacionadas a una actividad en la que yo me encontraba participando. Recientemente comenzaron a llegar a mi correo electrónico y mi ¨facebook¨ felicitaciones por haber alcanzado la cumbre de una hermosa montaña ubicada en la región del Khumbu, era el Tawoche, una montaña con la que había estado soñando desde hace muchos años, una ¨hermosa dama¨ que pasaba desapercibida ante la apabullante magnificencia de otras que se levantan a su alrededor: el Ama Dablam, el Transerku, la Pared Sur del Lhotse, el Everest, entre otras. Mi sorpresa al recibir estas amables notas es que el día 19 de noviembre en horas de la tarde, y en vista de que en nuestro grupo no estabamos en condiciones optimas para afrontar los retos que la montaña nos planteaba, habiamos decidido hacer un ¨vivac¨y dar por terminado nuestro intento por llegar a la cima del ¨Tawoche¨(6.504m), que aún no siendo la más alta de los Himalayas, representaba un hermoso valuarte para el montañismo venezolano.

Evidentemente y de acuerdo a mi manera personal de ver el logro de una meta, el esfuerzo bien había valido la pena. Tomar decisiones, especialmente en momentos ¨delicados¨ es uno de los parámetros fundamentales en la práctica del montañismo... especialmente del montañismo ¨técnico¨, y era precisamente eso lo que habiámos hecho. Del Tawoche solo quedaba transmitir la experiencia, que había sido de un valor incalculable especialmente si tomamos en cuenta que desde hace años ha habido un periodo de receción en el montañismo nacional, sin embargo, algo se planteó de manera diferente a lo sucedido, algunas expectativas no fuerón llenadas, alguién prefirió imaginarse que hubiéra sido mejor llegar a la cumbre que disfrutar la experiencia de lo logrado, lo logrado con esfuerzo y dedicación, el esfuerzo de haber renunciado a tiempo y replantear un sueño de años, la experiencia de consolidar una amistad ante los momentos dificiles, esos momentos pasados a 5.800 m agazapados en un pequeño recodo rocoso bajo la luz enardecida de un atardecer brillante en la mitad de los Himalayas.

Ahora para mi solo queda la experiencia... para los otros regocijarse en sus pensamientos, los del camino o la cumbre, no lo se, solo se que la historia seguira su curso y nuestra vida ya no será la misma.

El Tawoche yace incolume ante el paso de los mortales a los cuales solo les permitió llenar en sus pendientes un pedazo de sus corazones.


Como lectura referencial: http://www.carloslmarco.com/lecciones-que-nos-da-la-vida/la-historia-cambia-golpe-de-talento/