miércoles, 21 de diciembre de 2011

Riesgo y Motivación



El riesgo se ha hecho parte integral de nuestras vidas, aunque siempre ha existido entre nosotros, hoy por hoy, a pesar de los niveles tecnológicos que manejamos, nos acercamos cada vez mas a la incertidumbre sobre nuestro futuro y las diferentes circunstancias y actividades que lo generan. En este sentido América y más aun Sur América fue un continente que nació marcado por el riesgo, el riesgo de un proyecto absurdo que mandaba al traste todos los preceptos existentes hasta el momento. Arriesgarse a caer por el borde de un mundo plano puede ser el inicio de lo que hoy representaría vivir en una ciudad como la nuestras, en la que el delito rebasa cualquier razonamiento lógico.
En efecto, arriesgarse no es mas que estar dispuesto a reaccionar de una manera apropiada en una circunstancia cargada de impredictibilidad y esto es parte intrínseca del ser humano, lo que lo ha llevado a innovar, a salir de las cavernas y lanzarse al espacio sideral, a escalar las mas altas montanas y a invertir en valores y bienes virtuales. Es algo genético que llevamos dentro de nosotros. Tal y como lo comprobaron algunos científicos Israelitas al encontrar, dentro de las personas que solían tomar mayores riesgos, un gen llamado D4DR. Posteriormente corroborado por un grupo norteamericano que encontró un segundo gen que se encargaba de regular la ansiedad en este mismo tipo de personas.
Efectivamente con la aparición de nuestro sistema social, en el que la adquisición de bienes de consumo fue haciendo nuestra vida cada vez más confortable, llenándola de objetos muchas veces superfluos e inútiles, nuestra capacidad innata de asumir riesgos cotidianos fue desapareciendo y convirtiéndose en la capacidad de unos pocos, muchas veces consideradas personas apartadas de la realidad y amantes del peligro. Sin embargo, poco a poco nuestro sistema de vida fue tomando velocidades de progreso inusitadas. Donde la interacción de todos los países, sus economías e ideologías era cada vez más notable, fuimos adentrándonos en lo que hoy en día hemos dado por llamar “globalización”, un mundo virtual, basado en acuerdos de caballeros donde cada vez parece que las decisiones se tomaran segundo a segundo, donde el instinto ha superado a la razón y la capacidad de arriesgarnos se ha convertido en el arma fundamental para no detener este progreso. ¿Qué mayor riesgo que el de invertir, no nuestros bienes valores, sino los de otras personas, en títulos capitales cuyo comportamiento en el mundo es prácticamente impredecible?

La respuesta está en nosotros mismos, la velocidad del mundo nos ha exigido un nuevo elemento para sobrevivir a la vorágine social, en la que velocidad de respuesta de cada uno de nosotros a estos fenómenos que se nos presentan a diario y exigen arriesgar mucho de cada uno para poder superarlos. Esa respuesta es la MOTIVACIÓN. Elemento indiscutible que nos lleva a ser creativos y a buscar en la alianza con otros, la solución a esos riesgos que paso a paso encontramos en todos los niveles de nuestras vidas.
Si analizamos estas premisas, fácilmente podremos explicarnos el porque, en encuestas realizadas en los últimos años, el número de personas que se han sumado a la práctica de deportes de alto riesgo ha llegado a cifras sorprendentes. Muchos de nosotros necesitamos esa dosis de “adrenalina”, que nos permita reaccionar de manera oportuna en cada paso que damos, sin embargo... ¡ojo!, no quisiera que confundiéramos RIESGO con peligro y es aquí donde entra el factor MOTIVACIONAL a la palestra. Todo riesgo inducido o estimulado por una motivación puede ser considerado como un “RIESGO CONTROLADO”, es aquí donde nuestro conocimiento y capacidad de respuesta no pierde de vista los límites del éxito o del fracaso. Conocemos las posibilidades de las caídas, sin embargo sabemos como y con quien podemos apoyarnos y levantarnos nuevamente. Bien, aquí nos encontramos con el dilema: ¿Debemos tomar riesgos?, bien, yo diría más bien que debiéramos prepararnos para tomarlos, y la MOTIVACIÓN aquí es nuestro norte.

martes, 6 de diciembre de 2011

El Ávila… personalidad del caraqueño




Cuantos de nosotros no nos sentimos en deuda con ese verdor que nos abre los ojos todos lo días al despertar, que nos alegra la cotidianidad en una ciudad tan convulsionada como Caracas. Definitivamente “El Ávila” es parte de la personalidad del caraqueño y de muchos de los que viven a los pies de esta hermosa formación natural que debiera ser paso casi obligado del turista que visita la zona central del país y más aún el que escoge a Caracas como su objetivo. Al hacer referencia al Ávila me voy a circunscribir al perímetro que ocupa el parque nacional que lleva este mismo nombre ya que sino incurriría en la posible falta de tener que abarcar otros perímetros de la Cordillera de la Costa que no son parte de mi objetivo en esta oportunidad.
El Ávila es para el “turista aventurero” como una tierna madre que le cuida y le da dulces consejos para enseñarle el ABC de un mundo desconocido y a la vez hacer que este se transforme en parte de nosotros mismos. Esta hermosa montaña guarda para el caraqueño un sin fin de misterios, en los que el rumor del viento y las quebradas cercanas son sus confidentes, que con su claridad le incita al descubrimiento de ese mundo ajeno que paso a paso se abre ante su visitante. Caminatas que hoy día, podrían parecer insignificantes y efímeras, nos abren un mundo en el que nos embriagan los colores del lejano mar combinándose con el azul del cielo y el verdor de la montaña, tres mundos en los que gustos y deseos por descubrir nuevos horizontes hacen de este uno de los lugares más especiales en la “Gran Caracas” y Venezuela.
Es indispensable resaltar que el Ávila se encuentra en el Parque Nacional que lleva su mismo nombre, por cierto, nombre que viene desde mediados del siglo XVIII por uno de sus propietarios el Sr. Juan Álvarez de Ávila, pero no es sino hasta el año de 1958 cuando es declarado Parque Nacional, lo que “hasta cierto punto” le da la protección hacia una avasallante ciudad como Caracas y sus habitantes, además con esto se facilita que las autoridades le doten de una infraestructura apropiada para el solaz esparcimiento de todos sus visitantes.

En el Ávila hay posibilidades para todos, desde los ávidos excursionistas que tienen la posibilidad de encontrar caminatas muy sencillas (Sabas Nieves y Pajaritos) hasta las más complicadas como el Pico Oriental y/o Pico Naiquatá, este último el punto más alto de la cordillera de la Costa. También tienen cabida las familias que desean subir con mayor confort en VEHÍCULOS 4x4 hacia “Los Venados” o “Galipán”, partiendo desde la zona de Cotiza. Finalmente, para los que solo desean aproximarse de una manera más “tímida” a las bondades de este hermoso lugar, existe la posibilidad de tomar el teleférico desde Mariperez para así poder disfrutar no solo de las bondades de la naturaleza sino de las atracciones que este ofrece al visitante. No podría finalizar sin tocar ese camino que desde la costa (Macuto-La Guaira) va cruzando sinuoso hasta llevarnos a Galipán y a través del cual no podríamos dejar de mencionar a “Zoes y su museo de piedras soñadoras” y los exquisitos restaurantes de “Paquea”, “Granja Natália” y “Le Galipanier”. Existen gran cantidad de detalles que pudiéramos sugerirles pero eso será para un futuro próximo.

domingo, 30 de octubre de 2011

FUTURO DEL MONTAÑISMO EN VENEZUELA


Un viejo dicho Budista hace notar que "Somos hoy lo que ayer deseamos ser, y seremos mañana lo que hoy deseemos ser". En este sentido la historia del montañismo en nuestro país se ha caracterizado por un lento y espasmódico avance que aún no manteniéndose al margen de la realidad internacional, ha mostrado siempre un retraso en cuanto a los objetivos alcanzados y de especial manera en cuanto a la reglamentación y el asociacionismo. Es extraño acudir a los organismos internacionales, Asociaciones de montaña, Clubes, Federaciones, Escuelas, en busca de permisos de escalada, patrocinio, y/o cupo de participación en competencias, cursos o actividades, y darnos cuenta que nos encontramos huérfanos en la dura realidad burocrática que rodea a esta actividad. En todas partes del mundo, incluyendo los países más recónditos y como muchos dirían "subdesarrollados" podemos encontrar hoy día un organismo rector y responsable de la marcha del montañismo, una voz cantante que pueda establecer bajo los canales de participación un criterio común en cualquier área o tema específico. Perú, China... Australia, El Tibet... La India, Estados Unidos... España o Francia, son ejemplos de que donde fijemos nuestra mirada podremos encontrar instituciones que de una forma u otra, con todos sus pro y sus contra, han permitido una proyección, y una partisipación más consona de una actividad que bien pudiera ser considerada popular, por sus efectos y alcances, como lo es el MONTAÑISMO.

Evidentemente el montañismo no escapa a la realidad de cualquier otra actividad deportiva o humana, especialmente porque cuando identificamos al montañista y su entorno, generalmente no podemos concretarnos en un área específica, aunque hoy día existe la tendencia a hablar del montañismo como una actividad deportiva al aire libre, que en efecto en la mayoría de los países del mundo podemos encontrarlo ubicado en las instituciones públicas de carácter deportivo. En Venezuela siempre hemos estado atrás en el deporte, y pretender darle importancia a hechos aislados, que de no ser por esfuerzos personales titánicos jamás hubieran podido consumarse, no nos hace salir de nuestra cruda realidad... no tenemos tradición deportiva... no tenemos "escuela". Podemos tomar como ejemplo cualquier deporte, desde el popular béisbol hasta nuestro elítesco montañismo y nos daremos cuenta que detrás de cada gran objetivo alcanzado se encuentra un "drama" humano lleno de esfuerzos personales, poco apoyo de los "clubes" y/o "asociaciones"...y mucho menos del estado. Esa visión de autoridad paternalista que nos ha acompañado desde hace muchos años nos ha obligado a ver en los organismos directivos de cualquier institución a unos elementos cuya finalidad "soberana es la de mantenernos (nos lo merezcamos o no) en actitudes y actividades que nos resulten agradables, sin participar directamente en el desarrollo en sí de un criterio personal que permita perpetuar a la institución misma en sí. Creo que ésta es la razón básica en sí por la que en nuestro país, aún a las puertas de un nuevo milenio, no seamos capaces de hablar de "verdaderas" Asociaciones deportivas que estén a favor del desarrollo y buena marcha de sus respectivas especialidades.

Sin querer repetir la tan acostumbrada frase, pero estando plenamente convencido de que toda crisis trae cambios... y generalmente buenos, el montañismo en Venezuela, al igual que el país en general, se encuentra en una de sus peores crisis, de la que ya podemos comenzar a ver elementos de originalidad y creatividad, que aunque se vayan desarrollando de una forma tímida, contrastando con nuestra tradición montañera venezolana, los veo con pié más firme y como una posibilidad segura de consolidación de esta hermosa actividad. No en vano podemos observar como el IND ha comenzado a reestructurar (con un criterio más acorde a la realidad) los así llamados deportes no tradicionales, entre los cuales estoy seguro que el montañismo, si incluimos a todas aquellas personas que de una u otra forma participan de la montaña como una actividad enriquecedora del cuerpo y el espíritu, reuniría a una cantidad de personas que dejaría con la boca abierta, no sólo a las autoridades estatales... sino lo que es peor aún... a nosotros mismos. Digo "lo que es peor aún" porqué no hemos sido capaces de percatarnos de los alcances que podría tener el montañismo como actividad lúdica si nos reuniéramos y fijáramos objetivos comunes. Mientras esto no suceda... seremos los de siempre... un grupo elitesco de "caminantes solitarios".

jueves, 25 de agosto de 2011

POR LAS NIEVES DEL AFRICA



Un recorrido hacia la cima del Kilimanjaro
Sentado en el café Bamboo, en el centro de Arusha, es mucho más fácil evaluar la intensidad de los días pasados. Ya casi no recuerdo cuando salimos de Venezuela, creo pensar que fue el pasado 19 de Julio, sin embargo llevo tantos días viajando, que el pensamiento de casa y todas esas cosas cotidianas, luce ajeno y lejano. Pero ya comienza el retorno, esta noche salimos rumbo a Caracas, pero no sin antes hacer escala en Dar Es Salam y Ámsterdam.
Han sido muchas vivencias, entre las cuales, el ascenso al Kilimanjaro, la montaña mas alta de África, ocupa un lugar muy especial en nuestras memorias. Nuestra llegada al aeropuerto internacional Kilimanjaro quedo envuelta en el misterio de la noche. No seria hasta el día siguiente que nos percataríamos de estar realmente en territorio africano. Un clima ideal llenaba de colores el aire, donde cada uno de sus elementos disfrutaba de esta hermosa fiesta primaveral, la simpatía de su gente hacia de este lugar el sitio ideal para iniciar nuestra aventura. Un día de descanso fue suficiente como para llenarnos de expectativas y nerviosismo antes de la salida.
Fueron seis días muy especiales, durante los que 14 personas con las más diferentes inquietudes, pudimos compartir el ascenso de esta hermosa y especial montaña. La primera etapa, que comenzamos el día 23 de Julio nos llevo a la base de la ruta escogida "Machame", una de las más hermosas rutas para escalar la montaña según los entendidos. Nuestra caravana, después de todos los arreglos, estaba conformada por 32 porteadores, 2 cocineros, 2 asistentes de cocina, 4 guías de montaña y 2 asistentes de guía, naturalmente acompañados por nuestro grupo de 14 personas, sumando un total de 55 integrantes de uno de los grupos más numerosos que se encontraban tratando de escalar el techo de África.
La primera etapa de nuestro recorrido comenzó en "Machame Gate", una de las entradas al Parque Nacional Kilimanjaro, ubicada a 1.800 metros de altura y una temperatura que invitaba a caminar a través del hermoso bosque tropical que rodeaba toda la falda de la montaña. Una intensa humedad hacía del recorrido un verdadero laberinto entre la niebla y la densa vegetación, lográbamos avanzar metro a metro, hacia el objetivo de nuestra primera etapa, "Machame Hut". El altímetro marcaba 3.000 metros y repentinamente, al despejarse la niebla, bajo un hermoso manto rojizo, apareció delante de nuestra atónita mirada el coloso africano. Un segundo aire llenó nuestros pulmones y uno a uno fuimos llegando al campamento, para irnos acomodando bajo el intenso frió de la tarde en nuestras carpas y finalmente, después de una agradable cena, dar paso al merecido descanso del día.
Un hermoso amanecer era la mejor señal de que el tiempo estaba a nuestro favor, el "Kili" seguía manifestándose como un coloso que acompañaba nuestro camino hacia lo más alto de África. El ascenso del día fueron 850m. de desnivel por una pendiente muy pausada y unas 5 horas de camino, que nos colocaba en una extensa llanura volcánica llamada “Shira” (3.840m). Nuestra “caravana” se movía lentamente, sin embargo, como por arte de magia, al llegar a cada campamento lográbamos conseguir todo arreglado: carpas y equipaje en su debido lugar, la carpa comedor con todo su equipamiento listo… “lunch” sobre las mesas, agua hervida para el té o el café, todo esperando para que nuestro cansancio y apetito fuera atendido de forma inmediata. Este proceder no era fruto de la casualidad ya que se repitió día a día gracias al innegable apoyo de nuestro personal de Guías, Porteadores y “Staff” de cocina.
Paul, Hugo y yo ocupábamos las últimas horas de la tarde hurgando entre el suelo rocoso en busca de “obsidiana”, un abundante mineral de color negro intenso, producto de las antiguas erupciones de este inmenso volcán llamado… Kilimanjaro. Algunos aprovechaban para sumirse en un estado meditativo y de descanso, mientras que otros corríamos de arriba hacia abajo buscando el mejor ángulo y el momento mas apropiado para tratar de captar lo mas fielmente posible toda la belleza del lugar. El día nublado no solo sirvió para tener un caminar más fresco y efectivo sino también para brindarnos un atardecer lleno de tonalidades grisáceas en el que la luz trataba de escaparse entre las nubes y la densa niebla de la tarde. “Shira Plateau” se convirtió en un verdadero cuadro impresionista en el que los colores opacos contrastados por la fuerza de los últimos rayos solares de la tarde formaban un bucólico cuadro en el que las cámaras fotográficas no cesaban de buscar el momento exacto que pudiera atrapar tanta belleza.
Resulta difícil pensar que tan solo 10 días atrás el frío aliento del Kilimanjaro besaba mis mejillas. Ahora surco a toda velocidad la campiña francesa y desde la ventana del tren solo el contraste me hace recordar los pasos recorridos en las áridas montañas de África. Recuerdo con absoluta claridad la sonrisa de los porteadores que con sus pesadas cargas hacían magia para atravesar las empinadas cuestas de “Lava Tower”, aparentando el más digno espectáculo del “Cirque de soleil”.



La ruta que habíamos escogido para ascender hasta la cima de África incluía desniveles que nos permitían, a pesar de lo rápido de la subida, una aclimatación apropiada para poder así enfrentar la última jornada que nos llevaría desde los 4.600m de “Barrafu Camp” hasta el punto más alto de la montaña a 5.985m en el “Uhuru-Peak” y luego descender de manera casi continua hasta los 3.100m de “Mweka-Camp”(léase Mueka). Un verdadero esfuerzo que tan solo se vería recompensado por haber logrado la cumbre y poder escapar de los incómodos efectos de la “Alta Montaña”. A mi parecer, esta es una de las etapas más impresionantes del recorrido hacia la cumbre del Kilimanjaro, tomando en cuenta la diversidad ambiental motivada a los cambios de altura a lo largo del trayecto y la escarpada topografía determinada por la cercanía de los Glaciares. El contacto con el sutil límite que determina la altura y que define a su vez un ambiente que se siente profundamente en el espíritu, resalta la belleza de cada rincón que aparece ante nuestros ojos… plantas como el Senecio y la Lobelia, que abundan entre las escarpadas paredes, traen fácilmente a la memoria un grato recuerdo de nuestros paramos andinos. Por otro lado, el simple hecho de ascender a “Lava Tower” (4.200m) y luego descender al campamento “Barranco” nos hace atravesar un mundo rocoso en el que la montaña toma vida y parece querer hablarnos de toda la fuerza volcánica que durante años gestó cada uno de estos parajes en los que los ríos de lava y los otrora gigantescos glaciares luchaban por convivir en lo alto del cielo africano.
A pesar de lo bien definido del grupo en función de la velocidad de marcha de cada uno de sus integrantes, cada cierto tiempo nos reuníamos todos para compartir comentarios, algo de comida e inclusive una que otra “pastilla” contra el malestar estomacal o analgésicos diversos. Por suerte la maestría de “Tito” como médico del grupo lograba mitigar, más que los medicamentos, cualquier dolencia que pudiésemos padecer.
Nuestra llegada a “Barafu”, al igual que todos los otros campamentos, se oficializo con la firma de cada uno de los integrantes del grupo en el libro de “Parques Nacionales” ubicados en cada uno de los impecables refugios construidos para tal efecto. Vale la pena mencionar la muy bien organizada “red” de servicios (vigilancia, permisología, rescate, y Guardaparques) extendidos en los principales puntos de acampada dentro de cada una de las “Rutas”. El cansancio motivado a la larga caminata del día y a los intensos efectos de la altura, nos obligaron a apresurar nuestra cena y reunión para finiquitar los detalles del ascenso que comenzaríamos antes de la media noche divididos en dos grupos que estarían determinados esencialmente por la velocidad de marcha. Pastillas de Diamox, Ibuprofeno, Antidiarreicos, protectores estomacales y “pare usted de contar”, rodaban entre nuestras manos, que congeladas por la baja temperatura, manipulaban con torpeza las pequeñas “piezas” de medicamentos que apenas ser ingeridas y como efecto casi colateral nos empujó casi sin desvestirnos hacia nuestras carpas para esperar así con inquietud la hora de la salida.
La voz de “Hot Water” a mitad de la noche era el anuncio inequívoco de que el esfuerzo final por llevar a la cumbre había comenzado. De manera casi mecánica hacíamos revista de cada elemento que habría de acompañarnos en las próximas 18 horas… gélidas horas. Medias, botas, guantes, chaquetas, cámaras fotográficas, agua, y una larga lista de equipos abarrotaban la oscuridad de la noche en la que las luces de los montañistas confundían su brillo con las innumerables estrellas del cielo, extraña sensación que nos sumergía en un “limbo” de sensaciones, convirtiéndonos en “entidades” que como lava ardiente iluminábamos la pendiente de esta montaña, estado que se prolongó por mas de 6 horas hasta que de pronto la agradecida luz del sol comenzó a ser la protagonista de las frías arenas que rodeaban las proximidades del cráter de la montaña en el conocido “Stella Point”… punto de referencia que solo indicaba que el camino restante era “pan comido” a pesar del gélido viento que congelaba cada centímetro a su paso.
Solo quedaron abrazos, felicitaciones y resignación al regreso… el camino aún no había terminado, horas de descenso por infinitos arenales nos separaban aún de nuestro objetivo final del día… “Mweka Camp”, especialmente si tomamos en cuenta que el clima ceso en su tregua para dar paso a una suave nevada que blanqueó toda la parte alta de la montaña. Un descanso y algo de comida fue suficiente para tomar la determinación de apresurar el paso y… a pesar del cansancio continuar nuestro rumbo hacia tierras más confortables.
Los 3.095 metros de “Mweka Camp”, fueron suficiente para convertir nuestra última noche en los aposentos del Kilimanjaro en una exquisita noche en la que exquisita comida, agradable conversación y una relajante sensación de éxito nos hizo descansar lo suficiente como para afrontar el trayecto final que nos haría dejar esta página de nuestra historia entre una de las montañas más imponentes del mundo. Un grupo ideal en el que ni sobró ni faltó detalle combinó el justo “sabor”, que le dio a este plato la excelencia de uno de los mejores “Cheff” del mundo… La Montaña.
Integrantes de la Expedición:
Eduardo Abad
Fernando Millan
Giampiero Finazzo
Hugo Fernandez
José Camacho
Julio Fernandez
María Isabel Pecori
Manuel Millan
Mariela Sifontes
Paul Mc Neal
Salvador “Tito” Perez
Victor Rondón
Viviane Chonchol
Alfredo Autiero (Guía de Montaña)
Y todo el “Staff” de Guías, cocineros, asistentes y porteadores que hicieron posible esta “Aventura”.

martes, 5 de julio de 2011

Preparación para el Montañismo



- ¿El montañismo es para todos... independientemente de la edad? ¿Por qué?

Cuando hablamos de “Montañismo”, nos referimos a una actividad donde se unen un sin número de modalidades que van desde “La Caminata”, pasando por carreras de montaña y escalada en “Grandes Paredes”, sin embargo un criterio común las une casi de manera inevitable y este es, el contacto con la naturaleza y la interrelación entre e “Yo interno” y el ambiente, resaltando la toma de iniciativas, el reto personal y el logro de las metas propuestas. Esto hace que el “Montañismo” trascienda el calificativo de “Actividad Deportiva” y se convierta en una ESCUELA, en “Una Forma de Vida” en la que muchas veces se “nace y se muere” (En el buen sentido de la palabra”… en su práctica.

- ¿Qué condiciones físicas debe tener alguien que desee hacer montañismo?

Las condiciones físicas del Montañista van a depender del volumen de sus exigencias personales, de sus metas y muchas veces de las motivaciones que el entorno logre inducir en el interesado. Siempre es importante poseer una condición física mínima, ya que las características del esfuerzo en el “Montañismo”, suelen subestimarse en calidad y cantidad, y a veces nos encontramos a personas con poco entrenamiento físico, afrontando largas y arduas caminatas con consecuencias “nefastas” física y emocionalmente.

- ¿Qué ejercicios debe hacer alguien que se entrena por primera vez para hacer montañismo?

En vista de que el “Montañismo”, desde el punto de vista físico, es una actividad esencialmente “AERÓBICA”, lo más importante es concentrar nuestro entrenamiento en actividades que desarrollen potencialmente esta condición. Estas son, en orden de importancia: La Carrera larga o “Trote”, el ciclismo y la natación. Las he colocado en este orden estricto por condiciones “intrínsecas” de nuestro país en los que la práctica de uno u otro entrenamiento se suele complicar por la existencia de un entorno poco favorable para su práctica.

- ¿Qué precauciones deben tomar los principiantes?

En cuanto a los que se inician en esta actividad… “El Montañismo”, hay detalles dignos de ser tomados en cuenta. Lo primero es asegurarse de poseer una condición física apropiada al esfuerzo al cual vamos a estar sometidos, por otro lado, a pesar de que esta es una actividad de introspección personal, uno de los aspectos fundamentales en su práctica es la seguridad, lo que obliga a encontrar un buen compañero o grupo para su práctica y dotarnos de un equipo y buen conocimiento técnico para su uso… evidentemente un elemento fundamental que nunca debe faltar es “La Motivación”, elemento que ha logrado las más grandes proezas en las personas más inesperadas, las que han abierto nuevos horizontes para las generaciones de “relevo”.

- ¿Cómo se mantiene en forma un montañista?

El montañista, por las mismas características de la actividad que practica, que lo motiva a plantearse metas cada vez más exigentes, debe ser una persona con mucha dedicación al cultivo de una vida sana física y emocionalmente, lo que lo obliga a plantearse buenos hábitos de entrenamiento cotidiano para mejorar su “performance” físico y su paz emocional… Hacer ejercicios aeróbicos dos o tres veces por semana, tal vez un poco de meditación, combinado con alguna lectura de textos técnicos, me parece un buen complemento para todo aquel que desee iniciarse en estas “lides”.

- ¿Qué beneficios para la salud brinda el montañismo?

Más allá de cualquier otra actividad deportiva, el “Montañismo” abarca mucho más que la parte de competencia y bienestar físico que “El Deporte” pudiera implicar, por lo cual podemos estar en presencia de una actividad “Integral” que implica beneficios, no solo para el que lo practica sino para la sociedad en general.

- ¿Existen algunos riesgos al practicar montañismo?

La practica del Montañismo, al igual que toda actividad humana implica “riesgos” que esencialmente se circunscriben a que este se practica en un entorno al cual el “Montañista” no está habituado… no es su ambiente cotidiano, lo que implica un aprendizaje que debe ser llevado de manera progresiva y paulatina. Excederse en los objetivos planteados puede traer implicaciones de riesgos con consecuencias físicas y emocionales que pueden ser fatales.

- Consejos para quien desee iniciarse en el montañismo.

Todo aquel que desee iniciar sus pasos por este fabuloso camino… el de las Montañas, debe estar dispuesto a entregar una cuota de sacrificio personal, que de seguro redundará en una gran satisfacción el logro de metas “Impensables”, en el mejoramiento personal y en una nueva manera de ver la vida a través de los entornos naturales… evidentemente también los “urbanos”.

- Otros datos importantes.

Hoy día el “Montañismo” es una actividad promocionada en casi todas las partes del mundo y sus beneficios personales están fuera de cualquier discusión. Esto permite que todo aquel “enamorado” de su práctica pueda dedicar su vida no solo a nivel “amateur”, sino profesionalizarse y emprender el camino hacia metas más concretas en cuanto a logros y alcances.

En nuestro país, ya existen Asociaciones de Guías Profesionales, con parámetros de servicios a la par de los países más desarrollados en el área, esto permite una mayor información y más seguridad en su práctica, así como un acercamiento más asertivo de todo aquel que se quiera acercar al mágico mundo de las pendientes, de los vientos fríos y de las altas cumbres… al mundo de las Montañas.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Enseñar, preservar o prohibir.



Existe una dicotomía en la frase: “Menos mal que nadie lo conoce” o “Lastima que nadie lo conoce”. La situación venezolana y su turismo de naturaleza puede ser un fiel ejemplo de este tipo de contradicción que lo único que refleja es la ausencia de reglas claras que puedan definir las pautas del juego en un país como el nuestro en el que el 46% del territorio nacional se encuentran dentro de lo que se conoce con el nombre de ABRAE (Áreas Bajo Régimen de Administración Especial). Dentro de estas áreas nos preocupa especialmente lo referente a los Parques Nacionales y Monumentos Naturales ya que las mayores potencialidades de aprovechamiento turístico en Venezuela se encuentran radicadas, sino dentro, muy próximas a lugares clasificados como “Áreas con fines recreativos, científicos y educativos”, terminología que pudiera abarcar muy bien todos los aspectos de la vida humana es decir que esto daría cabida a cualquier tipo de actividad dentro de lo que hemos dado por llamar “Turismo de Naturaleza”, “Autosustentable”, “Ecológico” o como lo queramos llamar.

Ahora bien, vallamos a un caso muy particular… nuestra imagen turística, la que se conoce en todo el mundo y hemos dado por vender como lugar único en el mundo, El Salto Ángel (Querepacupay Vená), ¿Qué se puede y que no se puede hacer?, aquí reside la gran incógnita que se debate entre zonificaciones que a capricho de Directores y Ministros determinan de manera casi intuitiva el que hacer diario de muchos de nuestros Parques Nacionales, a los cuales vemos deteriorarse a velocidades sorprendentes y no precisamente por sus usuarios, sino por falta de normas claras de uso que deberían aplicarse de manera clara e INEQUIVOCA por las autoridades, no de manera represiva sino educativa en la que se entienda de una vez por todas que el ambiente y sus recursos son la verdadera riqueza con la que contamos todos los venezolanos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

La Magia de los Andes



Muchos de nosotros al hablar de los Andes encadenamos nuestros pensamientos al estado Mérida y con esto limitamos el poder disfrutar de la verdadera magia que estos misteriosos parajes aportan a la geografía de nuestro país, que en efecto tiene el privilegio de poseer alturas que rozan los 5.000 metros de altura con todo lo que esto conlleva en cuanto a su fauna, flora, características geológicas y lo más importante… su gente.

En el caso de Venezuela, los Andes se extienden por tierras Merideñas, Trujillanas, Tachirenses, Barinesas y como detalle más extraño, Larenses también. En esta oportunidad, los invito a visitar uno de los páramos más hermosos y significativos, donde la cultura indígena venezolana llegó a su máximo apogeo con algunas tribus que dejaron sus huellas ancestrales, no solo en sus costumbres, que aún hoy día se mantienen, sino también en una riqueza arqueológica difícilmente superada por cualquier otra región del país. Para esta travesía ¡Naturalmente “Todo Terreno”!, es importante tomar en cuenta que lo ideal es tomar los meses de sequía para visitarlo, ya que algunas de las carreteras son de difícil penetración y, aparte de un vehículo 4x4, hay que tomar en cuenta que las nubes ocultan un paisaje irreemplazable… y en los paramos la lluvia puede llegar a complicar mucho más las cosas.


Boconó será nuestra ciudad de inicio… famosa por su Museo “Trapiche de los Clavo” ubicado en la antigua casona de la familia Clavo Carrillo, restaurada y acondicionada para mostrar al visitante todo en proceso de manufactura de la caña. No podemos dejar de mencionar el popular mercado “Tiscachic” en el cual los días sábado se dan cita los lugareños. Boconó, como una verdadera ciudad andina tiene hermosos jardines y una arquitectura predominantemente colonial. Es importante que mencionemos los hoteles “Vega del Río” y “La Colina”, así como la posada “Entre Montañas”. El primero representa una excelente opción de alojamiento después de un largo viaje, especialmente por sus buenos precios (64.000,oo Bs. Aprox.) por habitación. Si usted es de los que prefiere estar mas tranquilo, “Entre Montañas” tal vez sea mejor alternativa, en esta posada se disponen de habitaciones y cabañas que son una tentadora oferta para alojarse. Sería difícil mencionar todas las opciones de alojamiento en esta “Ciudad Jardín” de Venezuela… yo les sugeriría revisar la Guía de Valentina Quintero (http://www.valentinaquintero.com.ve), por poseer mas información sobre posadas y alojamientos “alternativos”… cosa en la que Boconó esta especialmente dotada.

Nuestro viaje sigue la vía que nos lleva hacia la población de Niquitao, pero no sin antes visitar el pueblo de “Tos-Tos”, cuyo fervor religioso le ha dado especial relevancia con dos eventos particulares, su vía crucis viviente en Semana Santa y la concentración de “Bestias de trabajo” en las festividades de San Isidro. Al pasar esta localidad, y al llegar al puente sobre el río “Burate” existe la posibilidad de subir al páramo de Niquitao y su mayor elevación “La Teta de Niquitao” por los caseríos de “La Vega” y “Altamira” esta opción es más corta, sin embargo la carretera suele ser mucho más empinada y por lo tanto más difícil de manejar (Ojo con la lluvia). Hoy en día creo que la mejor alternativa es continuar hasta la población de “Niquitao”, famosa por ser pionera en la fabricación de licores, especialmente el vino de mora de la familia “Peroni”, y después continuar hacia “Las Mesitas” desde donde otra carretera de tierra nos lleva al “Alto” y podemos comenzar nuestra caminata hacia la cumbre del estado Trujillo. En caso de no tener un vehículo 4x4 o preferir una caminata más exigente, nuestro lugar lógico de inicio será el pueblo de “Niquitao”, donde, aparte de conseguir alojamiento (Posada Niquitao en la plaza Bolívar telf: 0271-852042; 0414-7233925), tendremos la posibilidad de dejar en lugar seguro nuestro vehículo y luego, CON LA AYUDA DE UN “BAQUIANO”, iniciar el ascenso por “La Mesa de la Capilla”. Este es un hermosos recorrido que cruzando grandes sembradíos de papa y con la aparición del típico frailejón andino, nos coloca en los predios de la familia Márquez (Sector El Alto) que con su amabilidad, nos darán las indicaciones necesarias para completar nuestra travesía hasta el punto más elevado del estado Trujillo, “La Teta” (4006 m) como suelen llamar los lugareños a esta montaña, que se encuentra enclavada en el Monumento Natural “Teta de Niquitao”. Es importante poner atención al camino, porque durante los días nublados es fácil perderse en la inmensidad de estos paramos.

La bajada puede hacerse por la población de Cabimbú, San Lazaro y Santiago, eso nos dará otra visión de este hermoso paisaje y nos llevará hasta la ciudad de Trujillo o, si tomamos por el pueblo de “Quebradas”, a la población de La Puerta, pero este es un capitulo aparte que lo revisaremos posteriores oportunidades.

viernes, 16 de julio de 2010

Montañas… un cielo sin límites.




No es una novedad el tema de querer “medir”, todo lo que hace el hombre, tal vez en el afán de ponerle una referencia obligada a todo logro para así saber lo “grande” de la empresa… o tal vez como estímulo para hacer cada vez cosas más grandes. A principios de este año, a raíz del planteamiento de escalada de un niño de 13 años a la cumbre más alta de la tierra, el “Sagarmatha” o “Monte Everest”, varias personas se me acercaron para solicitar mi opinión al respecto, a lo cual como es mi costumbre respondía con un tajante: “El limite en las montañas no debe tener números, porque sino deja de ser un ejercicio personal… espiritual”.

Evidentemente todos tenemos limitaciones en uno u otro aspecto en los objetivos de nuestras vidas y afortunadamente esa brecha se puede hacer cada vez más al apoyarnos en las capacidades de nuestro entorno, especialmente la de nuestros semejantes, en este sentido, el valor del montañismo como actividad reveladora de la conciencia humana tiene un “motivo de ser” y es el de la cooperación y la amistad, prueba de ello es el valor intrínseco que posee “La cordada”, elemento fundamental que une a dos o más escaladores en un nexo que trasciende la relación interpersonal de sus componentes, es decir, la Cordada se transforma en un “nexo unitario”, donde el más fuerte es tan fuerte como el más débil, el más rápido como el más lento, y es uno de los pocos momentos en el que las decisiones se concientizan como el resultado de las variables del grupo en unión con la montaña.

No me sorprendí mucho al leer el 22 de mayo, Jordan Romero lograba llegar a la cima del “Monte Everest”, pero no puedo negar que para él será algo que seguramente marcará el camino de su vida haciéndolo probablemente una persona emprendedora y competente en cualquier área que se proponga (
http://www.youtube.com/watch?v=5HszGP5xahE&feature=related). Igualmente tampoco me sentí sorprendido cuando, pocas semanas después pude leer: “Las autoridades chinas han anunciado que a partir del próximo otoño no expenderán permisos de ascensión al Everest (8.848 m) para los menores de 18 años ni para los mayores de 60” http://www.desnivel.com/deportes/expediciones/object.php?o=20140 , a fin de cuentas, aparte de ser “invasores” del pueblo Tibetano (Lugar donde se encuentra el Everest compartido con Nepal), ya esta prohibición la tenía el parlamento comunista de Nepal. En ellos se entiende por ser, como todo régimen comunista, “protector de los destinos del pueblo”, que al parecer son incapaces de cuidar sus propios destinos. Lo que sí me tomó por sorpresa fue la “Bienvenida” que le da la UIAA (Unión de Asociaciones de Alpinismo) al gobierno chino por esta decisión regulatoria a la montaña más alta del mundo.

Siempre me ha parecido que la peor forma de regular algo es “Prohibiendo”, me parece que esto denota incapacidad administrativa donde la EDUCACIÓN debe prevalecer y enseñar normas éticas u de buena conducta que sobre todo, y más aun tratándose de montañas, haga especial énfasis en el cuidado ambiental. Este precedente de la UIAA puede ser comparable a otros en los que el tema del “record”, es decir… los números, son el motivo esencial de esta disertación sobre los límites en la montaña. Durante los años 70, con la aparición del entrenamiento físico como herramienta para superar limites “personales” en la escalada, la UIAA se cerro a la idea de permitir “abrir” una “escala de dificultades” que había sido establecida desde finales de los años 20 del siglo pasado gracias a la participación del alpinista Willo Welzembach. Esto trajo un movimiento de montañistas y escaladores que veían la implantación de este sistema como una ofensa a la posibilidad de superación de la persona. Messner comenta: “Sin duda habríamos implantado antes el “Alpinismo Puro” en los Alpes si los “veladores de las buenas costumbres” no hubieran intentado impedirlo”. De igual manera en 1970 Dietrich Hasse también habla del tema al mencionar: “Sería una estupidez creer que el VI grado es insuperable. He llegado a esta conclusión comparando el momento actual del alpinismo con las ascensiones que realizamos en los años de la posguerra en el Elbsandtein, donde llegamos a creer que habíamos rozado “el limite de lo humanamente posible” en escalada libre”.

En esta oportunidad no se trata de ponerle gradación a la dificultad, sino edad al montañista. Hoy se discuten dos “topes”, 18 y 60 años como si el anhelo por llegar a una meta tuviera edad o el aprendizaje estuviera enmarcado por el tiempo. Personalmente entiendo el riesgo que implica la práctica del montañismo como disciplina, potencializando este riesgo más aún en los extremos determinados por la juventud temprana y la vejez tardía, sin embargo factores como el “libre albedrío”, la “experiencia”, “responsabilidad”, “acondicionamiento físico”, y una larga lista de etcéteras son más importantes que los resultados implícitos del riesgo que la vida misma nos plantea desde el momento mismo de nuestro nacimiento. Para mi… El cielo no es el límite, porque en las Montañas… el cielo no tiene límites.

martes, 11 de mayo de 2010

Montañismo… Entre Idolos y Heroes.



No hace falta mucho esfuerzo para darse cuenta de la capacidad del hombre por emprender hazañas, que en un principio pueden ser incomprendidas pero que con el correr del tiempo nos van mostrando la necesidad de conocer nuestro entorno y tal vez… a nosotros mismos. En este orden de ideas, las montañas han sido uno de los mejores lugares para desarrollar este “ejercicio” porque, caracterizadas por ambientes hostiles que rallan en condiciones en las que ninguna persona podría subsistir sin riesgo de su propia vida, los seres humanos han encontrado explicación a muchos de los fenómenos que ocurren a su alrededor.

Evidentemente partiendo de esta premisa, podremos darnos cuenta que todos los países incluyen dentro de su contenido cultural las montañas como elemento mágico religioso, en el que hombres “superdotados” o dioses realizan proezas que marcan el destino de su gente. Suramérica en este sentido no escapa a esta realidad ya que una de las cordilleras montañosas más grandes del planeta atraviesan su geografía de extremo a extremo, tanto así que florecieron culturas tan importantes como los Incas, Chibchas, Timotes y otras más, en las que “Chamanes” y Hechiceros se debatían la capacidad de poder ascender a los montes y aplacar la ira de los dioses que habitaban en ellos. Sabemos que inclusive hombres como Pizarro, San Martín o Bolívar tuvieron que lidiar con las montañas para demostrar que “hasta los dioses” de las montañas marchaban a la par de sus ideales de liberación. En este pequeño párrafo de “Mi delirio sobre el Chimborazo” Bolívar lo confirma: “Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes”; “¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? Sí podré!”. Podemos notar el espíritu que movía a esos héroes que como Bolívar ivan más allá de la capacidad humana pudiendo en un “mano a mano” entablar conversaciones hasta con los dioses.

Claro está, no me quiero referir aquí a este tipo de actividad montañistica, es con la aparición de ese gran movimiento cultural que trae consigo la revolución europea en la que el hombre comienza a cambiar todos sus esquemas de pensamiento inclusive muchas de las barreras que tan arraigadas estaban en su mente. Se trataba de derrumbar barreras, escalas montañas, surcar los mares es aquí cuando podemos muy bien definir lo que en Europa, específicamente con la escalada de “Mont Blanc”, la montaña más alta de Europa en 1786 en la que estimulados por un filósofo ginebrino que logra unir la fuerza de tres deseos con diferentes intereses pero la misma fuerza por descorrer el velo de lo desconocido… tal vez por conocerse a si mismo, a fin de cuenta ese es el reto por la conquista de las cimas en ese entonces y ahora. Cada paso dado, cada horizonte descubierto, es una incógnita menos en nuestra vida. Esta historia no se detiene y a medida que se va descorriendo el velo los objetivos se van haciendo no solo más difíciles como sucede con las escaladas a las grandes paredes de los Alpes, sino que más y más personas se van involucrando en lo que parece una carrera interminable por alcanzar todas las cimas del mundo no tan solo por unos cuantos “locos” o “héroes” sino por gente con pensamientos más contemporáneos. Evidentemente nuestro país no queda al margen de esta nueva tendencia y con la llegada de todos esos europeos que al igual que sucedió en otros continentes como África, Asia y los Polos, Sur América y en especial Venezuela empieza a ser objetivo del interés de muchos investigadores y pensadores entre los cuales vale la pena destacar a Humboldt que en 1800 entra a Caracas y realiza sus primeros periplos por las montañas que circundan la gran ciudad… hoy en día conocida como “El Ávila”. Evidentemente hay que tomar la premisa de lo humano “MAS DIFICIL Y MÁS ALTO” y lo más importante, con un solo fin: “Por disfrutar el simple hecho de hacerlo”, “de soñar”, “de lograr lo nunca antes logrado”, muy bien expresado por el famoso alpinista francés “Lionel Terray” que le dio un excelente calificativo a esa estirpe de hombres y mujeres… “Los Conquistadores de lo Inútil”.

En Venezuela precisamente con la llegada de estos primeros inmigrantes europeos llega también la voluntad de conocer siempre un poco más de lo que nos mueve como personas y pudiéramos aquí mencionar muchos nombres de pioneros, aventureros o como los queramos llamar, sin embargo, vale la pena citar a Pedro Enrique Bourgoin quien, por primera vez alcanza la cima del Pico El Toro en el año de 1870, considerado el más alto de Venezuela por muchos años por su imponente porte desde la ciudad de Mérida. Con el correr de los años y gracias a ese espíritu inagotable de aventura que caracteriza a los montañistas, 93 años después y evidentemente con la participación de destacadas personalidades que difícilmente podríamos mencionar en el corto espacio de esta reseña, Enrique Bourgoin (nieto) en 1935 logró alcanzar la mayor cumbre del país, evidentemente siguiendo la premisa de antiguas hazañas, junto a Domingo Peña (Un baquiano de la zona) y Marquez Molina.

La carrera por “Lo más alto y lo más difícil” no se detendría por nada, y sin opacar el maravilloso logro de los franceses al escalar el Anapurna en 1950, sin duda alguna la escalada al Everest en 1953 fue considerada en el mundo entero como el logro “limite” de un humano. Este hecho logro elevar a uno de sus autores, el Sherpa Tenzing Norgay, a la condición de “divinidad” porque solo los dioses podían ser capaces de lograr alcanzar “La cima del mundo”, evidentemente estuvo con Norgay el alpinista Neo Zelandes Edmund Hillary ambos integrantes de una expedición inglesa que desde los años 40 trataban de adueñarse de ese record para demostrar una vez más quienes realmente enseñoreaban el mundo. Naturalmente que nuestro país no se iba a quedar atrás en esta serie de “records” que sin duda alguna son “estimulantes” naturales del sentimiento patrio y la capacidad de logro que tienen las personas ante propuestas que “pudieran” ser consideradas sin sentido. En el año 2000, a las puertas de un nuevo siglo y 47 años después de los Ingleses Marcus Tobias y José Antonio Delgado son los representantes venezolanos que les toca llegar a la cima del Everest… muchos se preguntaran y ahora que viene. Bueno, la imaginación humana el reto y los deseos de nuevos horizontes no tienen límites, es un hecho que muchos no entenderán las nuevas tendencias, inclusive llegarán a criticar a quienes puedan perder la vida intentando alcanzar sus ideales pero el hombre seguirá siendo hombre y las montañas siempre “estarán allí” como catedrales abiertas a la introspección y la Aventura. Solo queda hacer a través de este espacio un homenaje a todos aquellos que físicamente no están con nosotros pero que sus pasos abrieron caminos para facilitarnos a nosotros los nuestros.

sábado, 3 de abril de 2010

Ávila… Más allá de las llamas y la política




Queridos amigos, tampoco soy muy dado a ofrecer opiniones al respecto de algo tan "delicado" como lo es el "deplorable" estado en el que se encuentra nuestro país... Que a fin de cuentas es el MISMO ESTADO EN EL QUE SE ENCUENTRA EL ÁVILA. Digo esto porque a fin de cuentas los culpables (No los responsables) somos nosotros mismos, los que día a día recorremos sus senderos y no hacemos nada al ver como no se cumplen las más mínimas normas de protección ambiental en lo que representa, no solo para Caracas sino para el país, uno de los tesoros más grandes que tenemos.

Invasiones, indigentes, robos, grupos de extinción de incendios mal equipados y/o mal entrenados, Guardaparques sin ninguna función específica, y un sin número de problemas a los cuales nosotros como "grupos de usuarios" no damos una queja formal ante las autoridades, la prensa y/o los organismo competentes.

Con la foto grandielocuente (de autor desconocido) que "rodó" en la Red, daba tristeza ver como ante nuestros ojos cientos de hectáreas ardían sin que ninguno de nosotros hiciera algo excepto decir "viste que feo el incendio del Ávila". Era impresionante ver en los sectores donde se combatían las llamas como los "escasos" funcionarios trabajaban bajo las más penosas condiciones de escasez de recursos, incluyendo los más básicos.

Ahora se habla de reforestación, yo me pregunto, cuantos caraqueños subiremos al Ávila y ofreceremos parte de nuestro tiempo para "reforestar" y asumir un trabajo que hasta cierto punto le toca al Estado, cuantos de nosotros, especialmente los que tienen conocimientos en estos menesteres están dispuestos a ofrecer su experticia en dar soluciones a cosas básicas antes de una reforestación como lo son "el riego", el acondicionamiento del terreno, los viveros para las plantas, la logística del proceso con todos sus recursos, especialmente los económicos... Cuantos de nosotros estamos dispuestos a entender que cambiar lo que está sucediendo es solo nuestra responsabilidad porque a fin de cuentas... EL GOBIERNO LO ESCOGE EL PAÍS, y el País somos nosotros, y administrar sus recursos, entre ellos sus Parque Nacionales es tarea del Estado. “AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR”.

Por suerte algunas personas han tomado la iniciativa de solicitar a usuarios y empresas el apoyo necesario para esta titánica labor que implica rescatar de las cenizas el verdor de nuestra amada montaña, “AVILA VERDE”, surge de la espontaneidad de personas que como Lilian Tintori y la organización “Green Peace Venezuela” sin dejar de mencionar a otros que se han referido al tema, que viendo la inoperancia e inefectividad de las “verdaderas autoridades”, han tomado la batuta de algo que es nuestro, proteger la vida, proteger nuestros recursos naturales, que son la garantía de nuestro futuro… El de nuestros hijos.

Ahora solo quedan dos cosas, como en todo lo que respecta a nuestro país: UNIÓN y PARTICIPACIÓN, sin esto pereceremos en el intento y una vez más vencerá la decidía y “El Ávila” seguirá muriendo… de la mano de nuestro futuro.

domingo, 17 de enero de 2010

Entre Símbolos y Valores… la tragedia del “Bolívar”.




2010, el año del tigre abre sus puertas para la lucha de lo que año tras año parece no terminar. Mis continuos viajes alrededor del país… y fuera de él, me sumergen en un enriquecedor cansancio que me hace notar como lo más preciado del país se va desmembrando a pasos agigantados. Los campesinos empobrecen, los paisajes se destruyen… las esperanzas se desvanecen.
Hemos aprendido a valorar lo que es nuestro en un lento caminar por la historia de nuestras vidas, una cultura nos ha cobijado y hemos llevado adelante el “proyecto” que mal que bien nos ha identificados como “venezolanos”. A pesar de cualquier cosa y de tantos desmanes que hemos superado aún mantenemos el orgullo, no se si llamarlo “fe”, de que estamos en uno de los países más hermosos del mundo… claro, no podría ser de otro modo, es un país joven donde casi el 40% de la población es menor de 18 años, el país escasamente tiene 500 años, es decir, nos encontramos en pleno crecimiento, tal vez en nuestra más cruda adolescencia, sin embargo no podemos dejar de valorar todo lo que hemos aprendido durante nuestro paso por estas tierras de Bolívar o como diría Humboldt (Que suena más universal) por estas “Regiones Equinocciales”.
En Venezuela ha habido médicos, de los buenos (Jacinto Convit, Fernández Morán, José María Vargas, etc), escritores (Teresa de la Parra, Miguel Otero Silva, Arturo Uslar Pietri, etc), músicos (Teresa Carreño, Simón Díaz, Gustavo Dudamel, etc.), campesinos, deportistas, obreros… tal vez pueda excluir a alguien, sin duda que sí, pero no lo hemos hecho tan mal, sin embargo ha llegado el momento de no dejar torcer el camino, el momento de entrar en nuestra más floreciente juventud para no tener el futuro oscuro de aquel joven que bajo una mala dirección tomó las decisiones erradas y las cicatrices marcaron el resto de su vida para convertirlo en un ser mediocre, triste y sin valores.
En mi caso particular, considero que Venezuela me ha brindado la oportunidad de descubrir un mundo nuevo en cada paso que he dado, maravillosas personas, entre ellos mi familia, me han permitido descubrir un mundo lleno de cosas nuevas hacia los 4 puntos cardinales de una geografía cargada de magia y abundancia, la misma abundancia que nos ha hecho despreocupados y ha permitido que tanto aprovechador nos venga a arruinar lo que nos ha costado toda una vida. Sin embargo, bajo esta premisa, no puedo negar los valores que he aprendido subiendo las montañas que levantan tan hermosa tierra tropical hacia el cielo, o las selvas que cubren de misterios cada centímetro del país. He aprendido a tener valores, sustentados estos en muchos de los “símbolos” que definen nuestra nacionalidad, es importante destacar que ellos van mucho más allá de elementos políticos, culturales, nacionales, etc… pongamos un ejemplo. Para mi como “montañista”, después de haberme formado en estas lides, y haber logrado subir al punto más alto de nuestra geografía… naturalmente el Pico Bolívar (13 de Abril de 1974), en ese entonces, me llamó mucho la atención encontrarme con el inmenso “Busto de Bolívar” en este punto tan alejado de la geografía nacional, para mi era incomprensible. Más adelante esto me llevo a indagar como era posible que algunas personas, aún 5 años antes de yo haber nacido, ya habían colocado la impresionante escultura en la cumbre de nuestro país. Leyendo, indagando, me di cuenta que personajes casi heroicos, esos que nos estimulan y nos dan ejemplo para seguir adelante, habían generado un hermoso proyecto llamado “Junta Pro Monumento”, en el que se estimulaba a montañistas de toda la geografía venezolana a escalar hasta este hermoso hito geográfico y rendir los honores al padre la patria. Nombres como el de Enrique Bourgoin, Carlos Chalbaud, Carlos Lacruz, Juan Vicente Carrillo, entre otros, se habían dado a la tarea de, no solo conseguir los fondos, sino realizar el enorme esfuerzo de llevar la pesada y enorme escultura a los 4.986 metros que culminan nuestra geografía. Tal vez muchos no sabían de la existencia del busto en este lugar y menos aún lo habrían visto personalmente, pero se trataba de un símbolo, uno de esos símbolos que consolidan nuestra identidad como lo que somos, venezolanos y en este caso particular… “Montañistas Venezolanos”.

A diferencia de otros, no quiero discutir el valor ecológico o estético de una escultura en la cumbre de una montaña, más si su significado, el de los valores que movieron a aquellos “montañistas” de los años 30 a fijarse una meta y a lograrla bajo el estímulo de la Patria, de Bolívar, su máximo héroe. Evidentemente los tiempos cambian, los valores también, pero en toda sociedad progresista van hacia adelante y nos damos cuenta porque las cosas mejoran, hay más gente haciendo cosas nuevas, todo es más fácil… hay más ejemplos que seguir. En nuestro caso no es así, nos damos cuenta como todo se ha hecho más difícil, hemos perdido el entusiasmo… los valores, hemos perdido muchos símbolos que nos identificaban.
En Enero del 2010, otro símbolo se ha perdido, el Pico Bolívar ya no tiene su “Busto Original” , alguien determinó que estaba deteriorado y optó por encontrarle un nuevo lugar… La gobernación del Estado Mérida. De igual manera se colocó una REPLICA (https://www.aporrea.org/actualidad/n155562.html).  Lo bueno es que, con Busto o sin Busto, las montañas siguen abiertas a todo ese espíritu de aventura que permita abrir nuevos caminos, siempre habrá la posibilidad de recordar grandes hazañas y así como Domingo Peña y Enrique Bourgoin serán siempre recordados por haber subido el “Busto del Libertador” al Pico Bolívar, "Oros" siempre serán recordados por haberlo bajado.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Código de ética en la montaña


La Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo UIAA acaba de publicar el 11 de Diciembre, su "Código de Ética en la Montaña". Vale la pena dar un vistazo a su contenido:



Declaración de Ética en la Montaña:


1. Responsabilidad individual:
Alpinistas y escaladores practican su deporte en situaciones en las que existe un riesgo de accidente y donde la ayuda exterior que participar en esta actividad asumiendo su propio riesgo y siendo responsables de su propia seguridad.Las acciones de los individuos no deben poner en peligro a los que les rodean, ni dañar al entorno. Por ejemplo, la fijación de los anclajes en las rutas nuevas o existentes, no pueden ser aceptadas automáticamente.

2. Espíritu de equipo:
Los miembros de un equipo debe estar preparados para hacer concesiones a fin de equilibrar las necesidades y capacidades de todo el grupo. La subida siempre será más exitosa si los miembros apoyan y alientan a otros.

3. Escalada y Montañismo de la Comunidad:
Cada persona que encontramos en las montañas o en una pared de roca se merece el mismo respeto. Incluso en lugares remotos y las situaciones de estrés, debemos tratar siempre a los demás como queremos que nos traten a nosotros.

4. Visitar países extranjeros:
Cuando somos invitados en países extranjeros, siempre debemos comportarnos de manera cortés y con moderación. Debemos mostrar consideración a la población local y hacia su cultura ya que son nuestros anfitriones. Debemos respetar la ética local de escalada y y no taladrar ni colocar anclajes fijos en lugares donde haya una ética tradicional en su contra o donde no haya una ética establecida. Respetaremos las montañas sagradas y otros lugares sagrados y siempre buscaremos maneras de beneficiar y ayudar a las economías locales y las personas. La comprensión de las culturas extranjeras forman parte de una experiencia de escalada completa.

5. Responsabilidades de Guías de Montaña y otros líderes:
Cada guías de montaña profesional, otros líderes y miembros de los grupos, debe comprender sus respectivos papeles y el respeto de las libertades y los derechos de otros grupos e individuos. En esta declaración, reconocemos el alto nivel de la práctica alcanzado por el órgano profesional de los guías de montaña.

6. Situaciones de emergencia, heridos y muerte:
Debemos estar preparados para emergencias y situaciones que dan lugar a graves accidentes y la muerte. Todos los participantes en deportes de montaña deben entender de manera clara los riesgos y peligros, y la necesidad de tener los conocimientos y el equipo necesarios. Tienen que estar dispuestos a ayudar a otros en el caso de una emergencia o de accidentes y también estar preparado para enfrentar las consecuencias de una tragedia. Es de esperar que operadores comerciales, en particular, adviertan a sus clientes que sus objetivos pueden tener que ser sacrificados para ayudar a otros que estén en peligro.

7. Acceso y Conservación:
Creemos que la libertad de acceso a las montañas y acantilados de manera responsable manera es un derecho fundamental. Siempre debemos practicar nuestras actividades en el medio ambiente de manera sensible y ser proactivos en la preservación de la naturaleza y el paisaje. Debemos respetar siempre las restricciones de acceso y normas acordadas por los escaladores con las organizaciones de conservación de la naturaleza y las autoridades.

8. Estilo:
La calidad de la experiencia y cómo resolver un problema es más importante que si tenemos éxito o no. Siempre debemos tratar de no dejar rastro en la roca o en la montaña.
Marcha de aproximación al K2.

9. Primeras ascensiones:
El primer ascenso de una ruta o una montaña es un acto creativo. Deberá completarse de una manera al menos tan buena como el estilo y las tradiciones de la región. Se debe informar exactamente de la forma en que se logre el ascenso.
10. Patrocinio, Publicidad y Relaciones Públicas
La cooperación entre los patrocinadores y los montañeros o escaladores debe ser una relación profesional que sirva a los intereses de los deportes de montaña. Es la responsabilidad de la comunidad de los deportes de montaña "para educar e informar tanto a los medios de comunicación y al público de una manera proactiva.

11. El uso de oxígeno suplementario en Montañismo:
El uso de oxígeno suplementario en el montañismo de altura ha sido objeto de debate durante varios años. En este debate, entre los diferentes componentes relacionados con el temas se pueden distinguir los aspectos médicos y las consideraciones éticas. Los aspectos médicos deben ser de suma importancia para todos los montañeros. Los eticos son consideraciones que es mejor dejar que los escaladores tomen de manera individual; eso si, siempre que un escalador haga uso de oxígeno, debe tener en cuenta que debe eliminar las botellas usadas de la montaña.

12. Guía comercial de de expediciones de gran altura:
Es de esperar que los operadores comerciales, especialmente aquellos sin cualificación, que intentan picos de 8000m u otros comparables donde las posibilidades de rescate sean reducidas advertirán las limitaciones de los clientes a su cuidado. Todos los esfuerzos deben hacerse para garantizar la seguridad de este tipo de clientes y también para advertir a sus clientes de que los planes pueden limitarse para ayudar a otros que estén en peligro en la montaña.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Camino incierto… pero “cierto”




Este año se escapa con un sigilo inquietante en el que una suma de “Proyectos” realizados no dejan de sumirme en una extraña duda de si ha sido o no un año productivo. Creo que esto me deja bien claro el hecho de que, a veces, el objetivo no es tan importante como la manera en que recopilamos experiencias en el camino hacia el logro. El problema está aquí, cuan reconfortantes y positivas son estas experiencias. Si las pongo en la balanza, mi conclusión es que estamos inmersos en un arduo camino. Creo que nos ha tocado escalar la ruta más difícil de esta montaña llamada “tierra”. Vemos hacia arriba, hacia adelante y notamos que la escarpada cada vez es más difícil, muchos ya han abandonado, otros sienten que hemos errado el camino. Esta ruta no es nueva, ya habíamos comenzado hace años, pero siempre dejabamos todo para “después”. No nos preparamos los suficientes y ahora estamos aquí, desafiando la caída, la nuestra y la de los que están con nosotros.

Hay algunos que nos apasionan las cosas difíciles, sabemos que en ellas se puede innovar y entendemos el cuidado que hay que tener en cada paso. Además, todo camino tiene su final, toda escalada su cumbre y mientras más difícil el logro… más grande la satisfacción. Eso si, no puede haber dudas, no hay nada peor que la incertidumbre, ella hace que el camino se nuble, doblega las fuerzas y nos roba la pasión. Creo que todos estamos escalando la misma “ruta”… le pudiéramos poner el nombre de “VENEZUELA”, por los Andes, por sus costas… tal vez por su gente. Viene a mi mente, a principio de los años 80, en los que con mi gran amigo y “hermano” de montaña ecuatoriano Manuel Jácome abriéramos una nueva ruta en el volcán “Cotacachi” de Ecuador, llamamos a la ruta “Venezuela”… el orgullo llenaba el logro de un esfuerzo lleno de peligros e incertidumbre. Pero desde un principio sabíamos que lo lograríamos.

Este año las cosas se han hecho más difíciles. He tenido la oportunidad de viajar a Tibet, un país “aplastado” por ideologías totalitarias en el que las mentes se ofuscan y el futuro se hace incierto, y como cuando voy a la montaña, siempre pienso en el regreso, el regreso a mi realidad, esa en la que quiero ser libre de escoger yo mi camino y tal vez… orientar a mis hijos a que tomen el suyo, pero me doy cuenta que cada vez el camino se hace más difícil. Ahora ya no hablamos de Venezuela, ahora es la Tierra, es una lucha entre “pobres” y “ricos”, entre “desarrollados” y “en vías de desarrollo”, “productores de energía” y “consumidores”… son demasiadas diferencias para poder entender que todos estamos escalando la misma montaña… una montaña llamada “TIERRA”. Son diferentes “rutas”, “técnicas” y compañeros de “cordada” pero solo una meta y esa meta es la SUPERVIVENCIA, la de nuestros hijos, la de los que nos acompañan en este esfuerzo por tratar de llevar un mensaje más cónsono ante la indolencia de muchos “lideres” que solo están borrachos por el logro del poder y el dinero.

Seguro de que el próximo año el brillo de la nieve y la claridad de los horizontes desde lo alto de una arista nos brindará la posibilidad de tener éxito en lo que nos propongamos… en lograr la cumbre. Porque con nosotros o sin nosotros, SIEMPRE HABRÁ UN CAMINO… SIEMPRE HABRÁ UNA CUMBRE.