lunes, 8 de noviembre de 2010

La capacitación del recurso humano en el turismo de aventura




Las nuevas tendencias y políticas que se han implementado en el área de turismo, deporte y recreación han dado un cierto vuelco, que a su vez ha reafirmado la práctica y el desarrollo de las actividades al aire libre, haciendo especial hincapié en un grupo de ellas que se ha dado por llamar actividades de aventura o riesgo, como algunos suelen calificarlas.

En este sentido todos aquellos países que por su disposición geográfica, política o social, tienen particularidades parecidas a las venezolanas, se han convertido en el paraíso de todas las personas que interesadas en este fenómeno, bien sea como usuarios o como prestadores de servicio, están dispuestos a consumir u ofrecer este tipo de programas. En este sentido y por las características especiales del usuario de este tipo de turismo, estamos frente a un público cambiante, que exige programas altamente calificados y con garantías de seguridad extremas. Estas condiciones hacen que año tras año se vallan consolidando nuevos mercados en el mundo entero. Creo que en este grupo de países puede estar involucrada Venezuela, sin embargo, es necesario afrontar la necesidad de la implementación de una infraestructura apropiada para tales efectos. Los medios de comunicación y transporte, la infraestructura de hospedajes y sobre todo, el personal humano que sea capaz de adaptarse a las exigencias de un público acostumbrado a servicios de primera clase, en países con características muy parecidas a las nuestras. Es aquí donde la creciente demanda nos obliga a preparar un personal altamente calificado, que en contacto directo con el usuario, sepa transmitir no solo los elementos esenciales que caracterizan todos los programas de aventura, sino también un nivel de experiencia con los mismos parámetros manejados en el ámbito internacional.

Es de vital importancia que todos los elementos involucrados en este proceso, operadores de turismo, agencias de viajes, instancias gubernamentales de turismo, deban hacerse concientes de la importancia de emprender un inmediato proceso de “capacitación”, que permita dotar en cada área específica, de las herramientas técnicas y administrativas, a un personal ALTAMENTE ESPECIALIZADO, que pueda afrontar las exigencias de un público cada día más numeroso y exigente. Este proceso redundará no tan solo en un beneficio directo para el “capacitado”, sino también para cada eslabón involucrado en la cadena turística que conforma este tipo de programa, que por su especialización y grado de dificultad a la hora de su realización, suele ser una cadena que involucra nuevos elementos que deben ser tomados en cuenta al momento de planificar un proceso de enseñanza apropiado, pudiéramos tomar en cuenta como ejemplo: Baqueanos, Chóferes, Personal de Seguridad, Porteadores, Posaderos, etc..

En cuanto a este proceso en el ámbito nacional, exige una fase de adecuación de los parámetros internacionales a nuestra realidad actual, esto mediante una fase primaria de recopilación e inventario de recursos humanos en todos los sectores y en las áreas específicas, esto podría ser facilitado enormemente mediante las agencias y operadores de programas turísticos de aventura, que son los que llevan el día a día de las necesidades y exigencias reales de los mismos. Esta fase de “adecuación” debe seguir de manera inmediata por un proceso de capacitación intensivo, que ataque simultáneamente los diferentes renglones del sector turístico, vale la pena destacar el trabajo que ha venido llevando a cabo el gobierno regional del estado Mérida a través de la Corporación Merideña de Turismo y el Instituto Nacional de Promoción y Capacitación Turística, los cuales mediante una amplía consulta y participación, han dado una aproximación destacada a este proceso de capacitación del recurso humano en el turismo de aventura.

Por parte de cada uno de nosotros, como elemento participativo y activo dentro del amplio sector del turismo de aventura, está la capacidad de involucrarnos en este proceso y hacer de nuestro turismo una verdadera industria que nos enriquezca, no tan solo desde el punto de vista económico, sino como personas... como país.

miércoles, 13 de octubre de 2010

La Magia de los Andes



Muchos de nosotros al hablar de los Andes encadenamos nuestros pensamientos al estado Mérida y con esto limitamos el poder disfrutar de la verdadera magia que estos misteriosos parajes aportan a la geografía de nuestro país, que en efecto tiene el privilegio de poseer alturas que rozan los 5.000 metros de altura con todo lo que esto conlleva en cuanto a su fauna, flora, características geológicas y lo más importante… su gente.

En el caso de Venezuela, los Andes se extienden por tierras Merideñas, Trujillanas, Tachirenses, Barinesas y como detalle más extraño, Larenses también. En esta oportunidad, los invito a visitar uno de los páramos más hermosos y significativos, donde la cultura indígena venezolana llegó a su máximo apogeo con algunas tribus que dejaron sus huellas ancestrales, no solo en sus costumbres, que aún hoy día se mantienen, sino también en una riqueza arqueológica difícilmente superada por cualquier otra región del país. Para esta travesía ¡Naturalmente “Todo Terreno”!, es importante tomar en cuenta que lo ideal es tomar los meses de sequía para visitarlo, ya que algunas de las carreteras son de difícil penetración y, aparte de un vehículo 4x4, hay que tomar en cuenta que las nubes ocultan un paisaje irreemplazable… y en los paramos la lluvia puede llegar a complicar mucho más las cosas.

Boconó será nuestra ciudad de inicio… famosa por su Museo “Trapiche de los Clavo” ubicado en la antigua casona de la familia Clavo Carrillo, restaurada y acondicionada para mostrar al visitante todo en proceso de manufactura de la caña. No podemos dejar de mencionar el popular mercado “Tiscachic” en el cual los días sábado se dan cita los lugareños. Boconó, como una verdadera ciudad andina tiene hermosos jardines y una arquitectura predominantemente colonial. Es importante que mencionemos los hoteles “Vega del Río” y “La Colina”, así como la posada “Entre Montañas”. El primero representa una excelente opción de alojamiento después de un largo viaje, especialmente por sus buenos precios (64.000,oo Bs. Aprox.) por habitación. Si usted es de los que prefiere estar mas tranquilo, “Entre Montañas” tal vez sea mejor alternativa, en esta posada se disponen de habitaciones y cabañas que son una tentadora oferta para alojarse. Sería difícil mencionar todas las opciones de alojamiento en esta “Ciudad Jardín” de Venezuela… yo les sugeriría revisar la Guía de Valentina Quintero (http://www.valentinaquintero.com.ve), por poseer mas información sobre posadas y alojamientos “alternativos”… cosa en la que Boconó esta especialmente dotada.

Nuestro viaje sigue la vía que nos lleva hacia la población de Niquitao, pero no sin antes visitar el pueblo de “Tos-Tos”, cuyo fervor religioso le ha dado especial relevancia con dos eventos particulares, su vía crucis viviente en Semana Santa y la concentración de “Bestias de trabajo” en las festividades de San Isidro. Al pasar esta localidad, y al llegar al puente sobre el río “Burate” existe la posibilidad de subir al páramo de Niquitao y su mayor elevación “La Teta de Niquitao” por los caseríos de “La Vega” y “Altamira” esta opción es más corta, sin embargo la carretera suele ser mucho más empinada y por lo tanto más difícil de manejar (Ojo con la lluvia). Hoy en día creo que la mejor alternativa es continuar hasta la población de “Niquitao”, famosa por ser pionera en la fabricación de licores, especialmente el vino de mora de la familia “Peroni”, y después continuar hacia “Las Mesitas” desde donde otra carretera de tierra nos lleva al “Alto” y podemos comenzar nuestra caminata hacia la cumbre del estado Trujillo. En caso de no tener un vehículo 4x4 o preferir una caminata más exigente, nuestro lugar lógico de inicio será el pueblo de “Niquitao”, donde, aparte de conseguir alojamiento (Posada Niquitao en la plaza Bolívar telf: 0271-852042; 0414-7233925), tendremos la posibilidad de dejar en lugar seguro nuestro vehículo y luego, CON LA AYUDA DE UN “BAQUIANO”, iniciar el ascenso por “La Mesa de la Capilla”. Este es un hermosos recorrido que cruzando grandes sembradíos de papa y con la aparición del típico frailejón andino, nos coloca en los predios de la familia Márquez (Sector El Alto) que con su amabilidad, nos darán las indicaciones necesarias para completar nuestra travesía hasta el punto más elevado del estado Trujillo, “La Teta” (4006 m) como suelen llamar los lugareños a esta montaña, que se encuentra enclavada en el Monumento Natural “Teta de Niquitao”. Es importante poner atención al camino, porque durante los días nublados es fácil perderse en la inmensidad de estos paramos.

La bajada puede hacerse por la población de Cabimbú, San Lazaro y Santiago, eso nos dará otra visión de este hermoso paisaje y nos llevará hasta la ciudad de Trujillo o, si tomamos por el pueblo de “Quebradas”, a la población de La Puerta, pero este es un capitulo aparte que lo revisaremos posteriores oportunidades.

jueves, 15 de julio de 2010

Montañas… un cielo sin límites.




No es una novedad el tema de querer “medir”, todo lo que hace el hombre, tal vez en el afán de ponerle una referencia obligada a todo logro para así saber lo “grande” de la empresa… o tal vez como estímulo para hacer cada vez cosas más grandes. A principios de este año, a raíz del planteamiento de escalada de un niño de 13 años a la cumbre más alta de la tierra, el “Sagarmatha” o “Monte Everest”, varias personas se me acercaron para solicitar mi opinión al respecto, a lo cual como es mi costumbre respondía con un tajante: “El limite en las montañas no debe tener números, porque sino deja de ser un ejercicio personal… espiritual”.

Evidentemente todos tenemos limitaciones en uno u otro aspecto en los objetivos de nuestras vidas y afortunadamente esa brecha se puede hacer cada vez más al apoyarnos en las capacidades de nuestro entorno, especialmente la de nuestros semejantes, en este sentido, el valor del montañismo como actividad reveladora de la conciencia humana tiene un “motivo de ser” y es el de la cooperación y la amistad, prueba de ello es el valor intrínseco que posee “La cordada”, elemento fundamental que une a dos o más escaladores en un nexo que trasciende la relación interpersonal de sus componentes, es decir, la Cordada se transforma en un “nexo unitario”, donde el más fuerte es tan fuerte como el más débil, el más rápido como el más lento, y es uno de los pocos momentos en el que las decisiones se concientizan como el resultado de las variables del grupo en unión con la montaña.

No me sorprendí mucho al leer el 22 de mayo, Jordan Romero lograba llegar a la cima del “Monte Everest”, pero no puedo negar que para él será algo que seguramente marcará el camino de su vida haciéndolo probablemente una persona emprendedora y competente en cualquier área que se proponga (
http://www.youtube.com/watch?v=5HszGP5xahE&feature=related). Igualmente tampoco me sentí sorprendido cuando, pocas semanas después pude leer: “Las autoridades chinas han anunciado que a partir del próximo otoño no expenderán permisos de ascensión al Everest (8.848 m) para los menores de 18 años ni para los mayores de 60” http://www.desnivel.com/deportes/expediciones/object.php?o=20140 , a fin de cuentas, aparte de ser “invasores” del pueblo Tibetano (Lugar donde se encuentra el Everest compartido con Nepal), ya esta prohibición la tenía el parlamento comunista de Nepal. En ellos se entiende por ser, como todo régimen comunista, “protector de los destinos del pueblo”, que al parecer son incapaces de cuidar sus propios destinos. Lo que sí me tomó por sorpresa fue la “Bienvenida” que le da la UIAA (Unión de Asociaciones de Alpinismo) al gobierno chino por esta decisión regulatoria a la montaña más alta del mundo.

Siempre me ha parecido que la peor forma de regular algo es “Prohibiendo”, me parece que esto denota incapacidad administrativa donde la EDUCACIÓN debe prevalecer y enseñar normas éticas u de buena conducta que sobre todo, y más aun tratándose de montañas, haga especial énfasis en el cuidado ambiental. Este precedente de la UIAA puede ser comparable a otros en los que el tema del “record”, es decir… los números, son el motivo esencial de esta disertación sobre los límites en la montaña. Durante los años 70, con la aparición del entrenamiento físico como herramienta para superar limites “personales” en la escalada, la UIAA se cerro a la idea de permitir “abrir” una “escala de dificultades” que había sido establecida desde finales de los años 20 del siglo pasado gracias a la participación del alpinista Willo Welzembach. Esto trajo un movimiento de montañistas y escaladores que veían la implantación de este sistema como una ofensa a la posibilidad de superación de la persona. Messner comenta: “Sin duda habríamos implantado antes el “Alpinismo Puro” en los Alpes si los “veladores de las buenas costumbres” no hubieran intentado impedirlo”. De igual manera en 1970 Dietrich Hasse también habla del tema al mencionar: “Sería una estupidez creer que el VI grado es insuperable. He llegado a esta conclusión comparando el momento actual del alpinismo con las ascensiones que realizamos en los años de la posguerra en el Elbsandtein, donde llegamos a creer que habíamos rozado “el limite de lo humanamente posible” en escalada libre”.

En esta oportunidad no se trata de ponerle gradación a la dificultad, sino edad al montañista. Hoy se discuten dos “topes”, 18 y 60 años como si el anhelo por llegar a una meta tuviera edad o el aprendizaje estuviera enmarcado por el tiempo. Personalmente entiendo el riesgo que implica la práctica del montañismo como disciplina, potencializando este riesgo más aún en los extremos determinados por la juventud temprana y la vejez tardía, sin embargo factores como el “libre albedrío”, la “experiencia”, “responsabilidad”, “acondicionamiento físico”, y una larga lista de etcéteras son más importantes que los resultados implícitos del riesgo que la vida misma nos plantea desde el momento mismo de nuestro nacimiento. Para mi… El cielo no es el límite, porque en las Montañas… el cielo no tiene límites.

martes, 11 de mayo de 2010

Montañismo… Entre Idolos y Heroes.



No hace falta mucho esfuerzo para darse cuenta de la capacidad del hombre por emprender hazañas, que en un principio pueden ser incomprendidas pero que con el correr del tiempo nos van mostrando la necesidad de conocer nuestro entorno y tal vez… a nosotros mismos. En este orden de ideas, las montañas han sido uno de los mejores lugares para desarrollar este “ejercicio” porque, caracterizadas por ambientes hostiles que rallan en condiciones en las que ninguna persona podría subsistir sin riesgo de su propia vida, los seres humanos han encontrado explicación a muchos de los fenómenos que ocurren a su alrededor.

Evidentemente partiendo de esta premisa, podremos darnos cuenta que todos los países incluyen dentro de su contenido cultural las montañas como elemento mágico religioso, en el que hombres “superdotados” o dioses realizan proezas que marcan el destino de su gente. Suramérica en este sentido no escapa a esta realidad ya que una de las cordilleras montañosas más grandes del planeta atraviesan su geografía de extremo a extremo, tanto así que florecieron culturas tan importantes como los Incas, Chibchas, Timotes y otras más, en las que “Chamanes” y Hechiceros se debatían la capacidad de poder ascender a los montes y aplacar la ira de los dioses que habitaban en ellos. Sabemos que inclusive hombres como Pizarro, San Martín o Bolívar tuvieron que lidiar con las montañas para demostrar que “hasta los dioses” de las montañas marchaban a la par de sus ideales de liberación. En este pequeño párrafo de “Mi delirio sobre el Chimborazo” Bolívar lo confirma: “Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes”; “¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? Sí podré!”. Podemos notar el espíritu que movía a esos héroes que como Bolívar ivan más allá de la capacidad humana pudiendo en un “mano a mano” entablar conversaciones hasta con los dioses.

Claro está, no me quiero referir aquí a este tipo de actividad montañistica, es con la aparición de ese gran movimiento cultural que trae consigo la revolución europea en la que el hombre comienza a cambiar todos sus esquemas de pensamiento inclusive muchas de las barreras que tan arraigadas estaban en su mente. Se trataba de derrumbar barreras, escalas montañas, surcar los mares es aquí cuando podemos muy bien definir lo que en Europa, específicamente con la escalada de “Mont Blanc”, la montaña más alta de Europa en 1786 en la que estimulados por un filósofo ginebrino que logra unir la fuerza de tres deseos con diferentes intereses pero la misma fuerza por descorrer el velo de lo desconocido… tal vez por conocerse a si mismo, a fin de cuenta ese es el reto por la conquista de las cimas en ese entonces y ahora. Cada paso dado, cada horizonte descubierto, es una incógnita menos en nuestra vida. Esta historia no se detiene y a medida que se va descorriendo el velo los objetivos se van haciendo no solo más difíciles como sucede con las escaladas a las grandes paredes de los Alpes, sino que más y más personas se van involucrando en lo que parece una carrera interminable por alcanzar todas las cimas del mundo no tan solo por unos cuantos “locos” o “héroes” sino por gente con pensamientos más contemporáneos. Evidentemente nuestro país no queda al margen de esta nueva tendencia y con la llegada de todos esos europeos que al igual que sucedió en otros continentes como África, Asia y los Polos, Sur América y en especial Venezuela empieza a ser objetivo del interés de muchos investigadores y pensadores entre los cuales vale la pena destacar a Humboldt que en 1800 entra a Caracas y realiza sus primeros periplos por las montañas que circundan la gran ciudad… hoy en día conocida como “El Ávila”. Evidentemente hay que tomar la premisa de lo humano “MAS DIFICIL Y MÁS ALTO” y lo más importante, con un solo fin: “Por disfrutar el simple hecho de hacerlo”, “de soñar”, “de lograr lo nunca antes logrado”, muy bien expresado por el famoso alpinista francés “Lionel Terray” que le dio un excelente calificativo a esa estirpe de hombres y mujeres… “Los Conquistadores de lo Inútil”.

En Venezuela precisamente con la llegada de estos primeros inmigrantes europeos llega también la voluntad de conocer siempre un poco más de lo que nos mueve como personas y pudiéramos aquí mencionar muchos nombres de pioneros, aventureros o como los queramos llamar, sin embargo, vale la pena citar a Pedro Enrique Bourgoin quien, por primera vez alcanza la cima del Pico El Toro en el año de 1870, considerado el más alto de Venezuela por muchos años por su imponente porte desde la ciudad de Mérida. Con el correr de los años y gracias a ese espíritu inagotable de aventura que caracteriza a los montañistas, 93 años después y evidentemente con la participación de destacadas personalidades que difícilmente podríamos mencionar en el corto espacio de esta reseña, Enrique Bourgoin (nieto) en 1935 logró alcanzar la mayor cumbre del país, evidentemente siguiendo la premisa de antiguas hazañas, junto a Domingo Peña (Un baquiano de la zona) y Marquez Molina.

La carrera por “Lo más alto y lo más difícil” no se detendría por nada, y sin opacar el maravilloso logro de los franceses al escalar el Anapurna en 1950, sin duda alguna la escalada al Everest en 1953 fue considerada en el mundo entero como el logro “limite” de un humano. Este hecho logro elevar a uno de sus autores, el Sherpa Tenzing Norgay, a la condición de “divinidad” porque solo los dioses podían ser capaces de lograr alcanzar “La cima del mundo”, evidentemente estuvo con Norgay el alpinista Neo Zelandes Edmund Hillary ambos integrantes de una expedición inglesa que desde los años 40 trataban de adueñarse de ese record para demostrar una vez más quienes realmente enseñoreaban el mundo. Naturalmente que nuestro país no se iba a quedar atrás en esta serie de “records” que sin duda alguna son “estimulantes” naturales del sentimiento patrio y la capacidad de logro que tienen las personas ante propuestas que “pudieran” ser consideradas sin sentido. En el año 2000, a las puertas de un nuevo siglo y 47 años después de los Ingleses Marcus Tobias y José Antonio Delgado son los representantes venezolanos que les toca llegar a la cima del Everest… muchos se preguntaran y ahora que viene. Bueno, la imaginación humana el reto y los deseos de nuevos horizontes no tienen límites, es un hecho que muchos no entenderán las nuevas tendencias, inclusive llegarán a criticar a quienes puedan perder la vida intentando alcanzar sus ideales pero el hombre seguirá siendo hombre y las montañas siempre “estarán allí” como catedrales abiertas a la introspección y la Aventura. Solo queda hacer a través de este espacio un homenaje a todos aquellos que físicamente no están con nosotros pero que sus pasos abrieron caminos para facilitarnos a nosotros los nuestros.

sábado, 3 de abril de 2010

Ávila… Más allá de las llamas y la política




Queridos amigos, tampoco soy muy dado a ofrecer opiniones al respecto de algo tan "delicado" como lo es el "deplorable" estado en el que se encuentra nuestro país... Que a fin de cuentas es el MISMO ESTADO EN EL QUE SE ENCUENTRA EL ÁVILA. Digo esto porque a fin de cuentas los culpables (No los responsables) somos nosotros mismos, los que día a día recorremos sus senderos y no hacemos nada al ver como no se cumplen las más mínimas normas de protección ambiental en lo que representa, no solo para Caracas sino para el país, uno de los tesoros más grandes que tenemos.

Invasiones, indigentes, robos, grupos de extinción de incendios mal equipados y/o mal entrenados, Guardaparques sin ninguna función específica, y un sin número de problemas a los cuales nosotros como "grupos de usuarios" no damos una queja formal ante las autoridades, la prensa y/o los organismo competentes.

Con la foto grandielocuente (de autor desconocido) que "rodó" en la Red, daba tristeza ver como ante nuestros ojos cientos de hectáreas ardían sin que ninguno de nosotros hiciera algo excepto decir "viste que feo el incendio del Ávila". Era impresionante ver en los sectores donde se combatían las llamas como los "escasos" funcionarios trabajaban bajo las más penosas condiciones de escasez de recursos, incluyendo los más básicos.

Ahora se habla de reforestación, yo me pregunto, cuantos caraqueños subiremos al Ávila y ofreceremos parte de nuestro tiempo para "reforestar" y asumir un trabajo que hasta cierto punto le toca al Estado, cuantos de nosotros, especialmente los que tienen conocimientos en estos menesteres están dispuestos a ofrecer su experticia en dar soluciones a cosas básicas antes de una reforestación como lo son "el riego", el acondicionamiento del terreno, los viveros para las plantas, la logística del proceso con todos sus recursos, especialmente los económicos... Cuantos de nosotros estamos dispuestos a entender que cambiar lo que está sucediendo es solo nuestra responsabilidad porque a fin de cuentas... EL GOBIERNO LO ESCOGE EL PAÍS, y el País somos nosotros, y administrar sus recursos, entre ellos sus Parque Nacionales es tarea del Estado. “AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR”.

Por suerte algunas personas han tomado la iniciativa de solicitar a usuarios y empresas el apoyo necesario para esta titánica labor que implica rescatar de las cenizas el verdor de nuestra amada montaña, “AVILA VERDE”, surge de la espontaneidad de personas que como Lilian Tintori y la organización “Green Peace Venezuela” sin dejar de mencionar a otros que se han referido al tema, que viendo la inoperancia e inefectividad de las “verdaderas autoridades”, han tomado la batuta de algo que es nuestro, proteger la vida, proteger nuestros recursos naturales, que son la garantía de nuestro futuro… El de nuestros hijos.

Ahora solo quedan dos cosas, como en todo lo que respecta a nuestro país: UNIÓN y PARTICIPACIÓN, sin esto pereceremos en el intento y una vez más vencerá la decidía y “El Ávila” seguirá muriendo… de la mano de nuestro futuro.

domingo, 17 de enero de 2010

Entre Símbolos y Valores… la tragedia del “Bolívar”.




2010, el año del tigre abre sus puertas para la lucha de lo que año tras año parece no terminar. Mis continuos viajes alrededor del país… y fuera de él, me sumergen en un enriquecedor cansancio que me hace notar como lo más preciado del país se va desmembrando a pasos agigantados. Los campesinos empobrecen, los paisajes se destruyen… las esperanzas se desvanecen.
Hemos aprendido a valorar lo que es nuestro en un lento caminar por la historia de nuestras vidas, una cultura nos ha cobijado y hemos llevado adelante el “proyecto” que mal que bien nos ha identificados como “venezolanos”. A pesar de cualquier cosa y de tantos desmanes que hemos superado aún mantenemos el orgullo, no se si llamarlo “fe”, de que estamos en uno de los países más hermosos del mundo… claro, no podría ser de otro modo, es un país joven donde casi el 40% de la población es menor de 18 años, el país escasamente tiene 500 años, es decir, nos encontramos en pleno crecimiento, tal vez en nuestra más cruda adolescencia, sin embargo no podemos dejar de valorar todo lo que hemos aprendido durante nuestro paso por estas tierras de Bolívar o como diría Humboldt (Que suena más universal) por estas “Regiones Equinocciales”.
En Venezuela ha habido médicos, de los buenos (Jacinto Convit, Fernández Morán, José María Vargas, etc), escritores (Teresa de la Parra, Miguel Otero Silva, Arturo Uslar Pietri, etc), músicos (Teresa Carreño, Simón Díaz, Gustavo Dudamel, etc.), campesinos, deportistas, obreros… tal vez pueda excluir a alguien, sin duda que sí, pero no lo hemos hecho tan mal, sin embargo ha llegado el momento de no dejar torcer el camino, el momento de entrar en nuestra más floreciente juventud para no tener el futuro oscuro de aquel joven que bajo una mala dirección tomó las decisiones erradas y las cicatrices marcaron el resto de su vida para convertirlo en un ser mediocre, triste y sin valores.
En mi caso particular, considero que Venezuela me ha brindado la oportunidad de descubrir un mundo nuevo en cada paso que he dado, maravillosas personas, entre ellos mi familia, me han permitido descubrir un mundo lleno de cosas nuevas hacia los 4 puntos cardinales de una geografía cargada de magia y abundancia, la misma abundancia que nos ha hecho despreocupados y ha permitido que tanto aprovechador nos venga a arruinar lo que nos ha costado toda una vida. Sin embargo, bajo esta premisa, no puedo negar los valores que he aprendido subiendo las montañas que levantan tan hermosa tierra tropical hacia el cielo, o las selvas que cubren de misterios cada centímetro del país. He aprendido a tener valores, sustentados estos en muchos de los “símbolos” que definen nuestra nacionalidad, es importante destacar que ellos van mucho más allá de elementos políticos, culturales, nacionales, etc… pongamos un ejemplo. Para mi como “montañista”, después de haberme formado en estas lides, y haber logrado subir al punto más alto de nuestra geografía… naturalmente el Pico Bolívar (13 de Abril de 1974), en ese entonces, me llamó mucho la atención encontrarme con el inmenso “Busto de Bolívar” en este punto tan alejado de la geografía nacional, para mi era incomprensible. Más adelante esto me llevo a indagar como era posible que algunas personas, aún 5 años antes de yo haber nacido, ya habían colocado la impresionante escultura en la cumbre de nuestro país. Leyendo, indagando, me di cuenta que personajes casi heroicos, esos que nos estimulan y nos dan ejemplo para seguir adelante, habían generado un hermoso proyecto llamado “Junta Pro Monumento”, en el que se estimulaba a montañistas de toda la geografía venezolana a escalar hasta este hermoso hito geográfico y rendir los honores al padre la patria. Nombres como el de Enrique Bourgoin, Carlos Chalbaud, Carlos Lacruz, Juan Vicente Carrillo, entre otros, se habían dado a la tarea de, no solo conseguir los fondos, sino realizar el enorme esfuerzo de llevar la pesada y enorme escultura a los 4.986 metros que culminan nuestra geografía. Tal vez muchos no sabían de la existencia del busto en este lugar y menos aún lo habrían visto personalmente, pero se trataba de un símbolo, uno de esos símbolos que consolidan nuestra identidad como lo que somos, venezolanos y en este caso particular… “Montañistas Venezolanos”.
A diferencia de otros, no quiero discutir el valor ecológico o estético de una escultura en la cumbre de una montaña, más si su significado, el de los valores que movieron a aquellos “montañistas” de los años 30 a fijarse una meta y a lograrla bajo el estímulo de la Patria, de Bolívar, su máximo héroe. Evidentemente los tiempos cambian, los valores también, pero en toda sociedad progresista van hacia adelante y nos damos cuenta porque las cosas mejoran, hay más gente haciendo cosas nuevas, todo es más fácil… hay más ejemplos que seguir. En nuestro caso no es así, nos damos cuenta como todo se ha hecho más difícil, hemos perdido el entusiasmo… los valores, hemos perdido muchos símbolos que nos identificaban.
Enero del 2010, hemos perdido otro símbolo, el Pico Bolívar ya no tiene si “Busto”, alguien determinó que ya no era necesario y optó por encontrarle un nuevo lugar… La gobernación del Estado Mérida. Lo bueno es que, con Busto o sin Busto, las montañas siguen abiertas a todo ese espíritu de aventura que permita abrir nuevos caminos, siempre habrá la posibilidad de recordar grandes hazañas y así como Domingo Peña y Enrique Bourgoin serán recordados por haber subido el “Busto del Libertador” al Pico Bolívar, Carlos Reyes siempre será recordado por haberlo bajado.