lunes, 3 de julio de 2017

La capacitación del recurso humano en el turismo de aventura




Las nuevas tendencias y políticas que se han implementado en el área de turismo, deporte y recreación han dado un cierto vuelco, que a su vez ha reafirmado la práctica y el desarrollo de las actividades al aire libre, haciendo especial hincapié en un grupo de ellas que se ha dado por llamar actividades de aventura o riesgo, como algunos suelen calificarlas.

En este sentido todos aquellos países que por su disposición geográfica, política o social, tienen particularidades parecidas a las venezolanas, se han convertido en el paraíso de todas las personas que interesadas en este fenómeno, bien sea como usuarios o como prestadores de servicio, están dispuestos a consumir u ofrecer este tipo de programas. En este sentido y por las características especiales del usuario de este tipo de turismo, estamos frente a un público cambiante, que exige programas altamente calificados y con garantías de seguridad extremas. Estas condiciones hacen que año tras año se vallan consolidando nuevos mercados en el mundo entero. Creo que en este grupo de países puede estar involucrada Venezuela, sin embargo, es necesario afrontar la necesidad de la implementación de una infraestructura apropiada para tales efectos. Los medios de comunicación y transporte, la infraestructura de hospedajes y sobre todo, el personal humano que sea capaz de adaptarse a las exigencias de un público acostumbrado a servicios de primera clase, en países con características muy parecidas a las nuestras. Es aquí donde la creciente demanda nos obliga a preparar un personal altamente calificado, que en contacto directo con el usuario, sepa transmitir no solo los elementos esenciales que caracterizan todos los programas de aventura, sino también un nivel de experiencia con los mismos parámetros manejados en el ámbito internacional.

Es de vital importancia que todos los elementos involucrados en este proceso, operadores de turismo, agencias de viajes, instancias gubernamentales de turismo, deban hacerse concientes de la importancia de emprender un inmediato proceso de “capacitación”, que permita dotar en cada área específica, de las herramientas técnicas y administrativas, a un personal ALTAMENTE ESPECIALIZADO, que pueda afrontar las exigencias de un público cada día más numeroso y exigente. Este proceso redundará no tan solo en un beneficio directo para el “capacitado”, sino también para cada eslabón involucrado en la cadena turística que conforma este tipo de programa, que por su especialización y grado de dificultad a la hora de su realización, suele ser una cadena que involucra nuevos elementos que deben ser tomados en cuenta al momento de planificar un proceso de enseñanza apropiado, pudiéramos tomar en cuenta como ejemplo: Baqueanos, Chóferes, Personal de Seguridad, Porteadores, Posaderos, etc..

En cuanto a este proceso en el ámbito nacional, exige una fase de adecuación de los parámetros internacionales a nuestra realidad actual, esto mediante una fase primaria de recopilación e inventario de recursos humanos en todos los sectores y en las áreas específicas, esto podría ser facilitado enormemente mediante las agencias y operadores de programas turísticos de aventura, que son los que llevan el día a día de las necesidades y exigencias reales de los mismos. Esta fase de “adecuación” debe seguir de manera inmediata por un proceso de capacitación intensivo, que ataque simultáneamente los diferentes renglones del sector turístico, vale la pena destacar el trabajo que ha venido llevando a cabo el gobierno regional del estado Mérida a través de la Corporación Merideña de Turismo, el Instituto Nacional de Promoción y Capacitación Turística, y el INCES y otros organismos como Teleférico de Mérida, INPARQUES, quienes han tenido una aproximación destacada a este proceso de capacitación del recurso humano en el turismo de aventura. Sin embargo, así como ha venido sucediendo en años anteriores ninguno estos Organismos OFICIALES involucrados, ha sabido dar una solución concreta al sector, especialmente si hablamos en referencia a las homologaciones y/o certificaciones del personal especializado de Guías de Montaña, dejando importantes esfuerzos abandonados en el camino, sin conclusiones específicas e importantes para el bienestar de sector Turismo.

Afortunadamente el esfuerzo ha servido para consolidar la profesionalización de los Guías y a unirlos en un fin común como lo es la exigencia de un reconocimiento laboral ante los organismos estatales del área, según las leyes oficiales en materia laboral y turística. En este sentido, una de las principales Asociaciones privadas, como la "AVIGM" (Asociación Venezolana de Instructores y Guías Profesionales de Montaña), ha sido consecuentes, nacional e internacionalmente, en la formación de Guías que, en las diferentes áreas, puedan hacer frente a las exigentes necesidades de esta especialidad en el país, y a pesar del poco reconocimiento oficial, se ha mantenido firme en el mejoramiento de sus asociados, en áreas especificas como la capacitación, salario, seguridad laboral, formación y reconocimiento internacional, etc.

Por parte de cada uno de nosotros, como elemento participativo y activo dentro del amplio sector del turismo de aventura, está la capacidad de involucrarnos en este proceso y hacer de nuestro turismo una verdadera industria que nos enriquezca, no tan solo desde el punto de vista económico, sino como personas... como país.

sábado, 21 de enero de 2017

MONTAÑAS… para comenzar el año.

Nunca había tenido esa sensación. En el ángulo de la sala, mi morral impávido, parecía mirarme. Había quedado esperando con todo su contenido, a que, como mascota casera, lo sacara a la montaña. En efecto el pasado 16 de diciembre, Marcus me esperaba en el Ref. Albornoz… en la base Sur del Pico Bolívar para apoyarlo en el ascenso de un grupo de jóvenes que irían hacia la cumbre de la más alta cumbre del país. Allí estaba yo detenido en el aeropuerto de Maiquetía gracias a la brillante decisión de un “genial” economista que había decidido dejar a Venezuela sin moneda. Explicar el “caos” de ese día en el aeropuerto sería verdaderamente complicado, tan complicado como explicar la circunstancia de ese día. Sin embargo allí estaba él, si… mi morral.
Digamos que, cada vez que entraba a la casa lo veía castigado… mejor dicho, arrinconado. No me detenía en ningún momento a darle explicaciones (Al morral), porque sabía que muy pronto el día 2 de enero me tocaría salir hacia la “Sierra Nevada de Mérida”. El Centro Excursionista Loyola (CEL), me había pedido apoyo para acompañarlos a escalar algunas montañas del sector Oriental de la Sierra y finalmente descender en teleférico hacia la ciudad de Mérida el día 7.
Los días de Navidad y Año Nuevo pasaron rápidamente. Tal vez igual que cualquier otro año, pero las circunstancia que rodearon el año 2016 en el país, es probable que, por lo menos en mí, hubiesen aumentado el deseo de que llegara el 2017 con mejor pie… ustedes saben, esas tonterías “cabalísticas” que siempre nos dan esperanzas pensando que el paso del tiempo, por sí solo, traerá un mejor futuro.
Por suerte, con o sin “metafísica”, tomé por sorpresa a mi “morral” (creo que pude haberlo hasta asustado), eran las 3:20 de la mañana y, mi morral y yo nos enfilamos hacia Chacao, desde donde emprenderíamos nuestro camino hacia el destino que desde hace algunos meses, los jóvenes de 4° y 5° año de bachillerato del Colegio San Ignacio, habían estado preparando y esperando.
Entre rumbas, festividades, trasnochos y preocupaciones, allí nos encontrábamos, rodando por la “Regional del Centro”, en mi acostumbrada y trillada ruta hacia el Estado Mérida atravesaba un interminable número de Estados, ciudades, pueblos… y alcabalas. El adormecimiento producido por el monótono juego de la luz entre las cortinas y el ronroneo del motor del transporte, hizo que las 13 horas y cuarto, para llegar a San Rafael de Mucuchies, nos parecieran más cortas. Una vez más allí estaba, la simpatía de Nelson y su esposa, nuestros gentiles anfitriones, se mezclaba con la emoción de todos los integrantes de ambos grupos que nos preparábamos para salir al día siguiente hacia nuestros objetivos. Me refiero aquí a “ambos grupos”, porque es tradición en el Centro Excursionista Loyola, que dependiendo del grado de los alumnos, planifican sus objetivos. Es decir, los alumnos de 4° año de bachillerato se dedican a tratar de alcanzar algunas cumbres de la “Culata” y los de 5°año enfocan sus pasos hacia la “Sierra Nevada”.
No era nada desalentador comenzar el año caminando en la montaña, especialmente en una tan hermosa como la “Sierra Nevada de Mérida”. Un cordial saludo de año nuevo con todos los amigos de la estación de Guarda parques de “La Mucuy” y algunos de los integrantes de la brigada de montaña de los Bomberos Forestales, que se encontraban el labores de búsqueda de una pareja extraviada en el sector “Quebrada del Oso”, eran la mejor señal de que iniciábamos a adentrarnos en la MONTAÑA y que como siempre el “sentido común” y la prudencia nunca estarían de más. Aunque bien vale la pena destacar el estado de abandono de la ruta que sube hacia las lagunas “Coromoto” y “La Verde”, que definitivamente con los escasos recursos de “INPARQUES”, la falta de señalización y lo tupido de los senderos, hacen mucho más probable la posibilidad de extravío y/o accidentes entre los visitantes.
En la Montaña la mayoría de las veces, especialmente cuando se está con Grupos numerosos, lo más importante no es cuán rápido puedan llegar a su destino sino lo compacto en que todos sus integrantes lleguen, y en esta oportunidad no puedo negar que me encontraba en presencia de un buen grupo. Antes de las 16:00, todos ya estábamos en nuestro lugar de acampada (Lag. La Coromoto), y a pesar de todo pronóstico, encontramos lugar suficiente para colocar las carpas. El único problema es que, siendo esta ruta una importante fuente de agua para los habitantes de las tierras bajas de la Mucuy y Tabay, las autoridades competentes no hayan dispuesto de instalaciones apropiadas para recolectar los “Desechos Humanos” de los numerosos visitantes… en fin, con el CEL no fue difícil hacerles entender el cuidado que deberían tener al dejar desechos.
Nada más sabroso que acostarse cansado y que con un buen y reparador sueño, las montañas nevadas aparezcan en el horizonte… es como un “shot” estimulante que te quiere hacer llegar rápido a tu destino. Bueno, en nuestro caso así fue, a las 9:49 am del día 4 de enero, iniciamos el ascenso hacia la Laguna “El Suero”, el día estaba excelente y luego de 4 horas y 46 minutos, todos nos encontrábamos almorzando en la “Laguna Verde” y finalmente, después de haber recorrido 10.30 km. llegar a la “Laguna El Suero” a 4.104m. de altura, donde después de montar las carpas y una reconstituyente cena de “noodles con vegetales” y otras exquisiteces, cortesía de mis chefs profesionales Vicente Morata y “Rafo” Tineo, no quedaba otra cosa que dar las instrucciones para salir en la madrugada hacia las cimas del “Humboldt y Bompland”.
Algunas voces se abrían paso entre la oscuridad y el frío de la noche, el grupo de 19 personas que escalaría el Humboldt inició su caminata alrededor de las 4:30 am., los otros 10 que iríamos al Bompland, salimos a las 5:10am y a buen paso nos enfilamos hacia el sector conocido como “Murallas Rojas”, ya que este se dirige de manera casi directa hacia “La Ventana” del Bompland. Al poco tiempo de haber iniciado la caminata, pudimos distinguir una luz intensa y solitaria que se acercaba a toda velocidad hacia nosotros, casi sin duda, y a pesar de no poderlo distinguir por la oscuridad y la lejanía podíamos intuir que se trataba de Luís Simosa, que venía a apoyarnos en el ascenso a la montaña… en efecto, por su voz no tardamos en comprobar que nuestras suposiciones eran ciertas. A las 9:22 de la mañana del día 5 de enero estábamos en la cumbre del “Bompland” y, en vista del buen desempeño de los muchachos del grupo, decidimos complementar este ascenso con su par de “La Corona”… el Humboldt, a cuya cumbre llegamos ese mismo día a las 12:07 del mediodía. No tardamos mucho en iniciar el descenso, aunque en esta oportunidad optamos por utilizar la ruta que bordea el glaciar “Sur-Oeste” del Humboldt y las laderas del “Pico Sucre”, para llegar finalmente a la “Cascada” y ascender así a nuestro campamento en la “Laguna del Suero”. Definitivamente el sentimiento en el campamento era de alegría, todo el equipo del Centro Excursionista Loyola había logrado sus objetivos del día y antes de las 4 de la tarde ya todos estábamos en el campamento preparando nuestro regreso al día siguiente, que de manera “poco tradicional” realizaríamos por el “renovado” teleférico “Mukunbarí”, con la previa pernocta en el conocido campamento “Albornoz”, a los pies del Pico Bolívar.
A pesar de algunos “planes alternativos” de ascender a los picos “La Concha” y Bolívar” el día 6 de enero, no se puede negar que uno de los tramos más exigentes de esa jornada fue el superar, los 250m de desnivel que conforman las arenosas e inclinadas pendientes de la “TXOMAJOMA” (Iniciales de TXomin V., MAximiliano P., JOrge B. y MAximiliano R.). Definitivamente, estábamos cortos de tiempo para intentar los ascensos adicionales que se habían propuesto, sin embargo, y sin ningún percance, logramos establecer el Campamento, según los planes, a las 16:15. El campamento Albornóz es una pequeña explanada  a 4.600m de altura, en la que escasamente caben 10 carpas y el agua escasea, cuya única fuente son los vestigios de la “Laguna de Timoncito”, hasta la cual tuvimos que ascender en busca de agua para el consumo y preparación de la comida principal del día.
En el día 7, no cabía la menor duda de que la voluntad general del grupo, era la de llegar al teleférico y completar el trayecto, ya se escuchaba entre todos conversaciones relacionadas a comida, gaseosas, duchas calientes y otras “comodidades” que se añoran después de 6 días de montaña… y más rápido que nunca, a las 10:07 de la mañana y en poco menos de 2 horas, ya nos encontrábamos en Pico Espejo, deleitándonos con un buen café y con variados anécdotas acompañados de fotografías y risas.

Lo más maravilloso de esta experiencia, aparte de haber compartido con este equipo de montañistas tan especial, en un ambiente único como el de la Sierra Nevada de Mérida, es el haber llegado a mi casa, y al conectar mi equipo Garmin “Fenix 3” a mi computadora, es haber descubierto un nuevo mundo de detalles relacionados a “Rendimiento Físico”, “Topografía del Terreno”, “Ubicación”, “Cartografía”, que había, durante todas mis andanzas por las montañas tratado de juntar, y allí estaban. Ahora si entendía lo que “Claude” me había estado tratando de explicar con su acostumbrada paciencia y experiencia con los equipos Garmin, ya que él ha sido representante para Venezuela durante muchos años de estos sofisticados equipos.
Espero, poco a poco, irles transmitiendo todos estos detalles, sin embargo, para obtener algunas informaciones adicionales de esta ruta al Humboldt, les recomiendo visitar mi “Blog”: http://alfredoautiero.blogspot.com/2012/02/pico-humboldt-una-montana-de-lujo.html